Estrecha ancha
En el día se me estrecha el silencio,
el mismo que la noche me ancha,
incómodas farolas y falso viento,
silencio de frutos y sombra larga.
Susurros de piedras en las canteras
que sueltas retornaron al principio,
allá luchan sin saberse muertas,
aquí entre palabras las velo y pacifico,
porque aquella tal vez guarde
en la muerte otros silencios míos,
de candelas que ya no arden
y por sus brasas me quemo y miro
profundo como nada que se hable,
silencio, noche ancha y un labio fino.
L. Gómez