Le he escrito tanto al mar
Le he escrito tanto al mar
que me quedé sin mar
para escribirle
y mis manos se tiñeron de azul
y mis tristezas,
brutales tempestades
que persiguen mi rostro.
Le he escrito tanto al mar
que he dejado sin mar a la Tierra
y sin cenizas otros huesos,
vacío agónico y profundo
como algo que se repite
hasta perder sus razones.
De azul hasta el cuello,
de azul mis ventanas
regias a la memoria
y de azul los codos.
Le he escrito tanto al mar
que he agotado,
en uno,
todos los mares para escribirle.
L. Gómez