Sentirme del Sur
Si dicen Sur,
si digo Sur
y me duele el oído
o me tiembla la voz,
me consuela saber
que abril no muere,
que quedó húmedo
acostado bajo la tierra.
Si dicen Sur y yo digo Sur
y el dolor persiste
y se me rompe la voz,
me conforta pensar
que algo mío quedó en la arena
cuando el sol de agosto
en justicia me doblaba,
y en la noche el jazmín me retuvo
el instante de un labio
que me aguarda en su memoria.
Si me digo Sur,
si me dicen Sur
y siento un pinchazo
en la escucha,
y la voz destrozada
toca los verdes rincones
de las noches juveniles,
el movimiento me asegura
a qué Sur me refiero,
estos suelos que piso
hechos de sangre,
estos ojos negrísimos
que tanto adoro, estas cosas.
Abro al mar mis ventanas
y al cielo del Sur mis oraciones,
al fin y la cabo no necesito
que digan Sur
para que todo me tiemble
o todo se rompa
al sentirme del SUR.
L. Gómez