Cuerpo dividido
Quietud tensa de cuerpo dividido,
beso que en la sombra se acerca,
se podrá recordar siempre el nombre
aunque la orilla borre sus huellas.
Manos de mar en silencios vivos,
huye la conquista y nada queda,
sencillamente fugaz como el humo
en los labios de la boca que besa.
Todo se agranda al cuarto fugitivo,
contornos donde la muerte quiebra,
qué fácil lirios y rosas al momento,
y toda una vida para sorprenderla.
De pronto sube y baja un sonido,
cuerpos que al límite van y regresan,
manos de mar que todo lo curan,
dos cuerpos desnudos se contemplan.
L. Gómez