Cielo hermano
La amistad tuya es misteriosa,
hermano, cielo compañero
de mi historia, no la de ahora,
no la de antes, la de siempre;
tú te acercas y yo pierdo,
tú te alejas y pierdo aún más
a tu velocidad desterrado,
inmenso como la palabra
que sólo se piensa.
Me hieres para que el mar
abierto me escueza por las grietas
y las misericordias,
no las de antes, cielo,
no las de ahora ni siempre,
esas que a veces me rescatas
en un paso o en una esquina.
Entre la gente te decides
a derrotarme
y luego me preparas
para volver a abatirme,
cielo polémico
de mis horas extraordinarias,
en la ventana y por el patio
de marzo, hermano,
cielo compañero
de mis girasoles de sueño,
me abandonas al olvido
y casi lloro,
regresas y siempre me tienes,
cielo hermano.
L. Gómez