Almas en mi ventana
Podría ser que un día como este,
quieto,
de sol desesperado
y velocidad en las ramas,
que yo viera por la ventana
una fila interminable de difuntos;
podría ser que quisiera
preguntarles a qué sabe el alma
cuando se oye música en el cementerio.
En cambio voy por la soledad
del pasillo como un mundo,
mansa gota en un depósito vacío,
repasando los zócalos,
luego las paredes
hasta que me fijo en los dibujos
descubriendo algo que la prisa
no me dejó ver y me aferro
como si hubiera hallado una vida,
recordando que me decías cosas
diferentes
cuando antes ya había pasado el día,
que me esperabas en el jazmín
de la noche
dilatando el tiempo
que al fondo nos aguardaba.
Pero la ventana me muestra
pájaros y peces,
mis pájaros y peces
que se me mueren con las horas
pensando que no debo amarte,
que no me enseñaste a olvidar
y sólo quiero ver almas,
almas en mi ventana.
L. Gómez