Abofeteado
Yo quisiera por tus espacios
el tiempo entre mis dientes,
tener la luna en la ventana
con la cadencia de un rosario
de fuego y viento en los lirios.
¿Qué hago con el amor de repente
cuando sólo quiero rodearte?
Dulzura en la quietud intacta
se me aprieta entre las manos,
inmenso mirador de ruinas.
Y mi verso sólo quiere rodearte.
Quisiera cumplir en ti los días,
camino por todos los anhelos
como girasoles en guerra;
quisiera ascender a tus cielos.
A tu abandono y a tu tibieza
navegan los hijos de la noche;
se preguntan si tú vivías
y unen sus propósitos visibles;
no comulgué en sus hermandades.
Y mi verso sólo quiere rodearte.
violeta en la linde, ola única.
En un cesto van mis mensajeros
con el no siempre abofeteado
¿qué hago con el amor de repente?
L. Gómez