El domingo pasado tuve oportunidad de asistir al concierto que preparó el Chiclo en la Sala Estudio Master junto a un puñado de amigos músicos, bajo el signo "De folclor y de trova".
Para mi resultó un reencuentro con esa buena sala santiaguina, en la que se oye muy bien y se está relativamente cómodo. Un reencuentro también con viejos amigos de la escuela de ingeniería que, como yo, asistíanacompañar a este trovador con el que guitarreamos tantas veces en los patios de la escuela, primero a Silvio y luego a Filio, a quienes él conoció en cuba, en el encuentro de la Tropa Cósmica (un grupo de discusión sobre las canciones de Silvio, que él ayudó a formar.
Tenía curiosidad por escuchar lo que tenía preparado el Chiclo, pues nos había anunciado que le acompañarían algunos cantautores jóvenes y músicos de su agrupación antigua, Naitún. Además, las composiciones que el Chiclo muestra en su web son más bien desnudas, a guitarra sola, y el Chiclo tiene una voz difícil a primera oída, por lo que me parecía muy atinado de su parte hacerse acompañar con estos músicos y adornar los temas para la ocasión.
Durante casi dos horas se sucedieron las canciones del anfitrión; de cuando en cuando se intercalaba alguna de los invitados. Estos últimos privilegiaron la entrega de composiciones en ritmos de tonada, haciendo eco de la propuesta del concierto. El Chiclo por su parte se movió entre chacareras, tonadas y sones; percutió la guitarra a veces en un estilo con claro referente en Silvio Rodríguez, y otras algo más introspectivo y buscando un timbre particular. De cualquier modo su ejecución fue siempre limpia y discreta. Las melodías crecieron con las guitarras de Mauricio Gutierrez y Alonso Núñez, el bombo de Freddy Torrealba (sí, leyeron bien, el charango de oro de Chile dándole al bombo), el violín de Víctor Martínez, el bajo de Mauricio Carrasco y el piano de Felipe Porflitt.
La poesía del Chicho está construida con metáforas sencillas, algunas originales y otras con bastantes lugares comunes. Pero esos versos resultan ser un vehículo efectivo para mostrar el mundo interior de un artista con sensibilidad. El Chiclo nos trae en sus canciones la magia de la convivencia en familia, el amor de pareja, en enternecimientovulnerabilidad de un padre frente a su primera hija, las discusiones cotidianas y la reconciliación. Tiare, Luna y Mar, Nuestra cama, son canciones que muestran este mundo. Pero vive en el Chiclo el cantautor que quiere echar afuera la molestia frente a algunos temas sociales. Una muestra de esta trova se da claramente en la chacarera Yo vengo de Salamanca.
Una característica destacable de este cantautor es su inquietud por trabajar con ritmos tradicionales latinoamericanos. Creo que uno de las gracias de la música de Silvio Rodríguez es esa magnifica deconstrucción que hizo del son cubano, y que se puede oír detrás de una aparente balada como Sueño con serpientes. Allí, en el ohhh del estribillo está el síncope del son en el bajo. Varios de nuestros trovadores han entendido mal esa escuela, abusan del ritmo cubano o de las baladas inocuas. Falta rescate y deconstrucción de nuestros propios ritmos: trova a partir del trote, a partir de la tonada, a partir de una sajuriana. El Chiclo y sus invitados rescatan esos ritmos, y eso para mi resulta en un valor en si mismo.
Sobre los invitados, quien más interés desata a hora de mostrar su trabajo es, naturalmente, Freddy Torrealba, por experiencia, virtuosismo y también por el mismo arte del charango que se presta mucho para brillar. Sin embargo, y sin que ello signifique menospreciar el trabajo de cada uno de los músicos presentes, me pareció que el joven del piano tiene mucho para ofrecer a la canción. Podría recordar a un joven Alejandro Lerner mirando al público hacia el lado, en la incomodidad inherente de los cantautores que se acompañan con un piano de verdad, pero Felipe es más cercano a un concertista que se da el tiempo de contar historias de locos, con una voz correcta pero que puede dar más. Una promesa, en definitiva.
Finalmente, una buena entrega, un encuentro entre amigos que deja canciones en el aire y nombres para recordar, y una sensación de gusto por que existe un movimiento que gira y un grupo de seguidores que apoya.