Cinco minutos de locura

Qui�n no necesit� alguna vez desatarse de alg�n modo?. Los humanos nacidos y criados en medios urbanos de los llamados civilizados y  que de chicos   en lugar de pisotear la tierra, nos posamos sobre el cemento y en vez de treparnos a los �rboles, subimos escaleras, ciertamente hemos reprimido nuestras ansias de libertad.
Al no mantener un contacto duradero con las fuerzas de la Naturaleza y en su lugar tenerlo con las formas mas variadas del pl�stico, vivimos en un mundo inventado.

En lugar de ser protagonistas de nuestra vida, muchos de nosotros pasamos a ser simples espectadores; ya que los verdaderos sentimientos, las pasiones m�s intensas podemos experimentarlas sentados c�modamente en la butaca de alg�n cine. Y obviamente, frente a nuestro televisor, ante el cual ubicamos muchas veces tambi�n a nuestros hijos  [para que se entretengan y no molesten]  contribuyendo as� a criar otra generaci�n de gente light.

Y en vez de sentir la lluvia en nuestros rostros, llevamos paraguas y diversos abrigos por si la temperatura se modifica en pocos grados.

Nos llenamos de sopas instant�neas, jugos que no son tales. golosinas, hamburguesas y embutidos entre otras vituallas, asombrados por seguir con vida luego de conocer sus contenidos y no dudando asi de los milagros. Y as�; limpios, desodorizados, perfumados, planchados, almidonados y empaquetados vamos transsitando por los caminos de la existencia.

�Nos asombramos de no ser aut�nticos?, �acaso, igual que a nuestros cuerpos, nos  han empaquetado nuestros sentimientos?

Desde siempre nos indicaron lo que deb�amos pensar, hacer, decir, actuar y sentir; qu� deb�amos estudiar, de qui�n ser amigos y a qui�n amar. No obstante s� que no consiguieron apagar la llama de sana rebeld�a que a muchos de nosotros nos anima.

�Conocen la sensaci�n de cubrirse el cuerpo con fango tibio?, � de danzar descalzos por la nieve?, � o de cantar, re�r, bailar y amar toda la noche bajo las estrellas en un verano perfumado s�lo siguiendo la m�sica que late en sus corazones?

Si a�n no lo vivieron y creen dificil el poder hacerlo, prueben de dormir en una playa, o saciar la sed con el agua fresca y dulce de un pozo o manantial y realizar lo que sientan profundamente desde el alma.

O al menos reg�lese cinco minutos de al dia; mas all� de los deportes que tambi�n son pautados o de las adicciones que lo convierten en esclavos. Los cinco minutos son para que se desaten, para que vuelen, para que realicen aquello que necesiten mas all� del que dir�n o lo que es m�s triste del que dir�.

R�an, salten, bailen, griten, jueguen, lloren, golp�en una almohada o hagan morisquetas; no importa qu�, s�lo interesa que les haga bien ! y si son diez o quince minutos mejor !.

No va a peligrar su cordura por darse �se tiempo para ustedes  y  a  la criatura que vive encerrada en cada uno de nosotros. Al contrario al fin podr� sentir muy feliz a su ni�o interno, aqu�l que aunque se tengan m�s de cien a�os, por suerte est� vivo.

Maitri
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