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De como en el siglo veintiuno nuestros burgueses perdieron su discreto encanto y empezaron a matar molestas moscas a oscuras y a ca�onazos, tras esto tan solo nos queda la verguenza de ser humanos, siempre demasiado, humanos�
Dieciocho de febrero, y aquel fue el dia del a�o dos mil tres, el dia en que cayeron uno a uno los angeles.Cayo uno llamado Envidia, cayo Avaricia, cayo Odio, cayo Ira, luego vino el angel Venganza, el otro de nombre Muerte, tras el cayo Verguenza y por ultimo cayo el ultimo de los angeles llamado Soledad y tristeza. �Quien quiere despertar?� dijo el sue�o a su almohada? �el hombre aunque tiene ojos y anda no puede ver su sombra y al no verla se pisa continuamente las sandalias�. Aquel dia vi como de entre las llamas de fuego, como de entre el ardiente y fogoso pesar del destino surgia una cascada ininterrumpida, una lluvia de esmeraldas estrelladas caia, plateados destellos parpadeaban una melodia funesta, un requiem para los muertos. Las olas se aglomeraban, espumosa baba agonica, el mar enterraba a aquellos que para algunos siempre fueron inmortales. Tragicomedia clasica, asi es la vida del ser humano, un teatro que se reinterptreta una y otra vez, tantas veces� y aunque creamos que entre la primera y la segunda obra hay diferencias, que en la una mueren unos y en la otra otros, nada de eso es asi. Tanto la cuarta como la decimonovena son hijas de la misma madre y de la misma forma que el cielo es uno para todos, la tragedia es nuestra forma de vida. Asi se comprende que solo somos conscientes de nuestra felicidad cuando la perdemos. Un sollozo de gemidos, rafagas de viento nervioso arrancaban de cuajo los sandalos del bosquejo, tenemos el tiempo atravesado a nuestro costado por eso lloramos al nacer, porque es una herida que nos duele y que mas pronto o mas tarde acaba por matarnos. En este gran circo, vemos en medio del todo, subido a una tribuna a una gran payaso, viste pantalones bombacho a franjas rojas y blancas, una camisa azul salpicada de estrellas blancas. Blandiendo un latigo lo que parecia ser un payaso ahora hace de domador y la temerosa fiera que a sus pies se esconde agazapada no es mas que un inofensivo marsupial. El publico aplaude y rie, la multitud es una masa uniforme que se diluye, se deshace en forma liquosa derretida escurriendose atraves de un embudo, el olor putrefacto de su forma se pierde por ese agujero de mezquindad. El avispero social alberga agrio veneno. La carne si no se lava se pudre. Balas cruzadas, que vienen y van a ninguna parte, apuntamos hacia el espejo, hacia nuestra propia imagen, es un suicidio! El suicidio de nosotros mismos. Rocas gigantes de piedras rodaban, rodaban como el papel que el suspiro natural de un vientecillo hace bailar a la madrugada. Y se oia el sonido, ese de los que duelen, ese que ensorda y ciega la mente. Bruscos golpes, dando sin tregua contra el silencio. Ocho horas habian transcurrido desde el quebranto, y ocho angeles desde aquel manto, de nubes negras habian caido sobre la Tierra, contra ella, rompiendola, acallando en uss profundas grietas: el margma sangriento, savia suculenta que derrama la vida. El frio, sigilo sombrio que acuchillaba el alma a quien en su camino se cruzara, avanzaba con tenue semblante y fosca mirada entre tumultos cavernosos huamnos. Harrpaientos rasgos de humanidad que el agua no lava. El musgo en cada esquina crecia, la luz en cada rincon moria. Monta�as de desiertos, vacios de realidades. El hombre camina, encadenado a su loca razon en busca de su propio odio. Quien es ese ciego que mira a su sombra? Quien es esa mujer que escucha a escondidas? Un cuarto oscuro, una habitacion sin cerrojos, la jaula esta abierta. El rojo terciopelo de la sangre, el silencio se prolonga, entre las siluetas de aquellas personas que van a morir.
Texto esclavizdo a manos del Somnika de jorobas y largas lenguas |
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