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Tue, 25 May 1999 05:42:43 GMT
la fuente de nuestro aprendizaje es de tipo �sensorial�, nuestra razon nace a partir de los sentidos, los sentidos nos permiten razonar, la razon es un producto sensorial. El humano percibe con sus sentidos antes de pensar y de aprender y de ser capaz de conocimiento. El humano es instinto cuando nace, aprende gracias a ese tunel con la realidad percibible que son los sentidos, esa ventana al mundo real o ficticio en el que pensamos que vivimos.
S�lo basta privar a un ser de todos los sentidos, desde que sale del vientre materno y compruebar si piensa, si puede aprender, exigirle el pensamiento. En pocas palabras, no es posible desembarazar la razon de la percepcion, de los sentidos.
El hombre percibi� desde el primer momento y el pensamiento, que fue lo que le distanci� del resto del imperio animal arrib� mucho despu�s, como evoluci�n de las percepciones. No imagino que pudiese suceder al contrario.
Recuerdo un ser imaginado por alg�n escritor entusiasmado por estos mismos territorios, es un ente de forma irregular, que tiene una larga y angosta antena que posee un peque�o punto al extremo, por el cual el animal puede percibir. Es la �nica �rea sensible de su cuerpo, sin embargo, el autor declara que es suficiente para permitirle el aprendizaje del mundo en que vive. (Aunque esto sea de manera parcial, por supuesto).
Esto no s�lo refuerza mis palabras sino que abre un cuestionamiento accesorio: �hasta que punto nos permite percibir nuestra �antena�sensorial?, �qu� tan limitada es?, y �que tan diferente es el mundo real del mundo que percibimos? Es la idea de que los chimpances viven en un mundo distinto, por lo rudimentario de sus sentidos, que no les permiti� la raz�n, y que nosotros, con los sentidos agudizados y la razon como otro sentido a posteriori nos desenvolvemos en otro. Y nosotros debemos ser chimpances para otros seres seguramente. |
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