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�Es imposible detenerse?
Es imposible detenerse, la velocidad de desplazamiento altera nuestro percepci�n del mundo. Nuevas velocidades derivan en nuevas percepciones de espacio y distintas relaciones temporales. Nuestra ubicaci�n en el espacio-tiempo se hace indeterminada: �d�nde y cu�ndo tiene lugar una conversaci�n telef�nica? Indeterminaci�n que obedece a nuestro proceso de virtualizaci�n, de desplazamiento del aqu� y el ahora.
La poes�a posibilit� el primero de nuestros grandes desplazamientos, permiti�ndonos una memoria colectiva � que aunque dependiente de una oralidad falible, cumpli� como catalizador unificador � sobre la cual fue concebida un representaci�n m�tica del mundo. La escritura praparar� a los hombres para despegarse fisicamente de sus lugares de origen y, a su vez mantenerse apegados a sus referentes culturales. La memoria colectiva se expande y robustese, los viajes se incrementan, y nuestra velocidad de desplazamiento se ver� aumentada. La aparici�n del libro masificar� esta memoria, y ya no habr� vuelta atr�s: la velocidad continuar� incrementando. Los medios de transporte y de comunicaci�n se diversificar�n. Del libro impreso seguir� la prensa, la radio, la televisi�n y el Internet, cada uno de ellos potenciando nuestra capacidad t�cnica para difundir lo que somos, cada vez m�s r�pido y en mayores proporciones. La distancias comienzan a hacerse irrelevantes, la telepresencia pone en jaque cualquier representaci�n estable del mundo, y de nosotros mismo: entramos en el terreno de la indeterminaci�n, y las l�neas entre lo p�blico y lo privado, entre exterior e interior, entre falsedad y realidad se vuelven brumosas.
Pero esta aceleraci�n, derivada de las tecnolog�a para comunicar, nos devuelve, a su vez, la imagen de un universo fr�gil, donde el orden es relativo, un universo en desequilibrio, en el cual lo ca�tico se encuentra en avanzada, ante un tiempo y espacio degradados por la complejidad de una interacci�n instantanea.
... Si puedo estar contigo en cualquier momento, en cualquier lugar, bajo cualquier condici�n �qu� raz�n, qu� motivaci�n existe para querer estar ah�?...
Tiempo y espacio alterados, vueltos en un proceso de implosi�n del universo en el que nos desvanecemos en su velocidad: todo inmediato, todo aqu� y ahora. La realidad transgredidad y vuelta simulacro.
Umberto Eco, en las Apostillas al Nombre de la Rosa, refiere a un verso extra�do de la obra De Contempu Mundi, escrita por Bernardo Morliacence, monje benedictino del siglo II; se escribe en ese poema: �los grandes de anta�o, las ciudades famosas, las bellas princesas, todo lo traga la nada�, y se a�ade que de todo eso que desaparece s�lo nos quedan meros nombres: de la rosa nos queda �nicamente el nombre.
Vivimos la tiran�a de la comunicaci�n: la hiperrealidad, la p�rdida de las distancias y de lo m�tico, la paranoia de la interpretaci�n. Las palabras ahora son libres para transmitirse de manera inmediata en cualquier sentido, pero el individuo ya no lo es, pues no puede saber lo que quiere en un mundo que se le escapa en su brevedad. |
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