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El poeta despierta. Aletargado se incorpora. Alma pl�stica. So�� con el alma pl�stica. Qu� ser�?, mi subconsciente me lo dict� en las penumbras, en las tierras de la gracil somnolencia. Sue�o...improviso:
Si el sue�o es fantas�a entonces yo al verte querida dorm� No es tan malo no es tan bueno...
El timbre del cuarto suena y corta mis pensamientos como una hoja de acero sin filo...
- Sr. Borges!!Est� ud. bien? Son las tres de la tarde...Sr. Borges...!
Puedes estar seguro que a mi persona nada ha pasado, (s�lo la vida sin muerte) s�lo dorm� un poco m�s.
El espejo distrae mi atenci�n, siempre he pensado que su reflejo tiene algo de monstruoso (al igual que la c�pula, ya que ambos multiplican a los hombres).
Oh! mi anta��n escritorio de madera, cuantas palabras he hilvanado en t�, cu�ntos relatos?. Voy hacia �l, con el prop�sito de reeler unas l�neas confeccionadas apenas el d�a de ayer. Me siento agradado por mis palabras (vanidad?). Decido a las calles de Buenos Aires salir, con destino a la calzada de Rodr�guez Pe�a, llevando conmigo mis nuevos escritos.
Camino, el aire rozagante mehace vivir, el brillo l�mpido de las casitas blancas...
- Borges. Por todo el continente anda tu nombre!
Alguien me grita. Al volver mi rostro me encuentro con Gonz�lez, Aquel zaborro de otros tiempos, su rostro antiguamente rubicundo ahora se encontraba profanado, vejado por el tiempo.
Mi natural distracci�n me hiz� no percatarme de la mujer que lo acompa�aba, y que iba entrelazada por los brazos de Gonz�lez, no tard� en ubicarla como hetera que era.
- S� Gonz�lez, Qu� puedo hacer por t�?
Pero vamos Jorge, S�lo quer�a saludarte, te v� pasar tan sosegado que decid� abordarte.
- Vamos d�jate de enga�ifas - le contest� - - Por favor, te ruego que comprendas que, salvo tus palabras, no busco nada en t� el bibliotecario de Babel, el gran Borges. - Siendo as�, buen uso har� de t�, te explicar� lac�nicamente mis �ltimos escritos, que llevo en mis manos, con la intenci�n de que los sometas a ex�gesis
Al ir relatando mi novela, comprend� que ten�a calidad (otra vez la vanidad...) se intitulaba: Las Ruinas Circulares. La obra se inicia con el arribo de un hombre a una regi�n selv�tica, sin vestigios de vida, excepto rastros de pies descalzos, unos higos y un c�ntaro: El hombre pretende crear a otro semejante, por medio del sue�o. Despu�s de un tiempo y de muchos esfuerzos y sue�os, el forastero (o mago o dios) crea a su hombre y le confiere vida. Le transmite �rdenes en sue�os. Un d�a le manda colocar una bandera en una lejana cumbre, al d�a siguiente ondea el pabellon en la c�spide de la monta�a
Las gentes de aquel extra�o pa�s han advertido que el hijo del mago es invulnerable a las llamas. El mago teme que su creaci�n llegue a comprender su verdadera condici�n, no ser un hombre, ser la proyecci�n del sue�o de otro hombre. Esto constituir�a una de las peores humillaciones del creador.
Nuevamente se desata un incendio sobre las ruinas del santuario en donde el mago permaneci�. En una dram�tica visi�n, �l comprende que la muerte coronar� su vejez, y camina lentamente contra los jirones del fuego que saltan y consumen,(fascinaci�n fatal), s�lo para descubrir -cuando escapa de la muerte en el fuego, que no puede infrirgirle herida- que es so�ado por un tercero.
- Qu� te parece Gonz�lez? - Es una met�fora casi perfecta!, recoges temas delicados, la inexistencia del tiempo, lo relativo de la vida y formas con ello una especie de elegante visi�n de fatalista. - Fatalista, -respond�- ...fatalidad.
Borges se alej� de nosostros.
Quien era �l, Gonz�lez? - me cuestion� vehementemente la mujeruca que hab�a recogido un par de calle atr�s de mi fostuito encuentro con Borges.
La ingenua pregunta dibuj� en mi rostro inevitables signos de execraci�n. Me fastidiaba su ignorancia. Ello lo pareci� notar, cosa que me sorprendi�. Pero ced�, tal vez por la sorpresa que me provoc� su natural astucia, o tal vez por la sorpresa que me provoc� su natural astucia, o tal vez me conmovi� su pla�idera apariencia que reflejaba una tr�mula alma que hab�a ocultado su dignidad a fuerza de golpes debido a su condici�n de mujerzuela.
- Est� bien, mujer, te explicar� mientras nos dirigimos a la cervecer�a de del centro. -Gracias G�nzalez, dij� la prostituta, pero por favor, te lo suplico, cuentame lo m�s que puedas de ese hombre que me ha dejado perpleja.
- S�, s�...ese caballero que me respondi� a mi saludo recelosamente, con justa raz�n, (luego te cuento porque) es nada menor que Jorge Luis Borges, uno de los m�s grendes escritores de habla hispana de los �ltimos tiempos, naci� en 1899 en un 24 de agosto, aqu�, en Buenos Aires.
A la temprana edad de 15 a�os viaj� con su familia a Europa, instal�ndose en la cosmop�lita Ginebra en Suiza, donde, me perece, curs� el bachillerato.
- Seguramente estudi� mucho, verdad?- interrumpi� la f�mina. - S�, pero vamos por partes, adem�s no me gustan tus oportunistas intervenciones (aunque debo de admitir que su af�n repentino de conocer a Borges, me hizo esforzar en mayor medida mi memoria, para tratar de recordar los m�s detalles que pudiera).
En 1979 se mudo a Madrid, Espa�a, donde entr� en contacto con el movimiento ultra�sta, situaci�n que lo motiv� a iniciar su vida literaria. Bueno, seguramente, no habr�s o�do lo que es el movimiento ultra�sta, as� que haci�ndo un peque�o par�ntesis te lo explicar� lo m�s breve que pueda, el movimiento literario conocido como ultra�smo naci� en 1919 creado por poetas espa�oles e hispanoamericanos, propon�a una renovaci�n en todos los aspectos del esp�ritu y de la t�cnica po�tica. As�, Borges alimpregnarse de dicho movimiento es impulsado a escribir hasta llegar a ser uno de los escritores m�s representativos de habla hispana del presente siglo.
Ven vamos a dar vuelta en la calle de Corrientes, tan hermosa como siempre.
En el a�o de 1923 public� su primer libro de poemas Fervor de Buenos Aires. En 1944 aparaci� su libro de relatos m�s perfecto y famoso, Ficciones. En este momento se hace evidente que su personalidad literaria adquiere una trasendencia importante.
- Vamos, que es un tipo muy chevere, dijo la mujer de la calle. - Exactamente.
- En 1945, la Sociedad Argentina de Escritores, le otorg� el gran Premio de Honor; por esa �poca fungi� como director de la Biblioteca Nacional despu�s de su humillaci�n durante el gobierno de Per�n.
M�s tarde le fue otorgado el grado de doctor honoris causa por la Universidad de Oxford. En 1961 obtuvo, junto con Samuel Beckett el Prix International des Editeurs, momento en el que es considerado ya un cl�sico viviente en las letras hisp�nicas.
-Gracias Gonz�lez, pero porqu� Borges contest� a tus saludos hace un rato, con reservas y precauciones?
Me d� cuenta que las prostituta no hab�a puesto atenci�n a mis palabras, y que en todo este rato s�lo mantuvo su cabeza ocupada en los recelos hacia mi persona de Borges.
- Esc�chame ramera, yo soy un fan�tico borgiano, Borges es casi un dios para m� sin embargo el reniega de mis halagos!,reniega de m� que soy su m�s fiel disc�pulo, el me cre�, �l me hizo, �l le di� significado a mi nombre, sin �l yo ser�a el mero crujir de la hoja, y no la hoja en s�, ser�a como el agua en agua, dilu�do, esparcido en el espacio antimateria. No importan las palabras, s�lo importa que son de Borges. No cuestiones las ideas, admira al hombre, a la leyenda que vive entre nosotros.
la pareja entr� en la cervecer�a con la esperanza de convertirse en las burbujas platinadas que flotan en la cerveza, nadando libremente encadenados ambos en un abismo hueco de irracionalidad, revolc�ndose orgullosos en la promiscuidad mental que ellos mismos crearon.
La aquiescencia entre mi mente y mi cuerpo me llev� hasta mi destino: la biblioteca de la calle Rodr�guez Pe�a, segu�a abrazando con mi mano aquellas hojas que conten�an Las Ruinas Circulares y que (reconozco) se hallaban bastante maltratadas ya desde mi encuentro con Gonz�lez y la mujeruca.
Pero ya, en este momento, el pasado inmediato no interesaba,pronto cumplir�a mi cometido, en la biblioteca, dejando atr�s el rumor de la plaza, subo las escaleras (recuerdo haber recordado ciertos textos de Laplace acerca de la creaci�n del universo, en este mismo lugar en un d�a como cualquier otro s�lo que �ste se sit�a en mi pasado), observo las paredes blancas imperfectas. Estas reflexiones me dejan en la puerta de su despacho. Me decido a entrar, intercambiamos unas cuantas cordiales palabras y yo, Borges le presento a usted, Lugones, mis escritos �ltimos, mis Ruinas Circulares.
Usted los aprueba, acaso porque reconoci� en ellos su propia voz, o tal vez porque tiene deseos de que le agrade alguno de mis relatos (situaci�n que nunca se ha presentado) y �ste en particular puede servir para tal oficio.
En este instante mi sue�o se desvanece, la biblioteca que me rodea est� en la calle de M�xico y no de Rodriguez Pe�a, y usted, Leopoldo Lugones, se suicid� en el 38; mi vanidad y mi nostalgia han armado una escena imposible, pero tal vez en algunos a�os, cuando yo haya muerto, los s�mbolos cronol�gicos (que siempre mantienen un orden de muerte) se fundan en un remolino fulgurante que confunda los meses y los a�os, y tal vez esta situaci�n s� se lleve a cabo y usted y yo nos conozcamos despu�s de todo, tal vez hasta le agrade alg�n verso de mi invenci�n... qui�n lo sabe?
- Y con esto acabo mi relato, Que te parece Josu�? - Interesante, es una especie de met�fora hecha de metaforas. - Has captado el asunto bien amigo. Quise captar la fuerza l�rica, la emotividad po�tica, el elegante ritmo que Borges imprimi� en todos sus escritos. Su plasticidad en el lenguaje, producto del amplio dominio sobre �ste que logr� manejar, en realidad son admirables. - Pero dime, Ren�, qui�n es el tal Gonz�lez? - Buena pregunta, amigo, Gonz�lez es un personaje enteramente ficticio y representa esa necedad (o necesidad) del hombre, de endiosar a sus semejantes, que de una u otra forma han sobresalido, as� pues Gonz�lez es menospreciado por Borges, esa es la raz�n.
Ahora, la mujer es una situaci�n diferente, ella simboliza esa ignorancia que se ha convertido en un normal constituyente de nuestra sociedad (normales, desde que se acepta como una realidad) aunque, de forma optimista est� dotada de un mat�z benigno: la curiosidad, el afan de conocer.
Concluyendo te dir� que Jorge Luis Bor...
...Ges... Borges?
- Qu� pasa Josu�? - Nada madre, s�lo tuve un sue�o extra�o... |
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