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REBELIÓN
EN CHIAPAS
Las primeras causas de la rebelión indígena vienen desde hace más de 500 años, cuando con la llegada de los españoles se trató de exterminarlos y suprimir su cultura. Desde esos momentos los grupos indígenas mexicanos-y en general los grupos indígenas de todo el mundo- han tenido que resistir la discriminación, la violencia, la pobreza, la falta de oportunidades y el desprecio a su cultura. A pesar de estas condiciones adversas, a lo largo de tanto tiempo, los indígenas han logrado preservar su cultura y siguen resistiendo frente a aquellos que buscan suprimirlos (tanto por decreto como por acciones directas). Además de estudiar las condiciones generales en que viven los grupos indígenas mexicanos se deben de analizar las condiciones específicas para los indígenas de Chiapas y los factores que alentaron el alzamiento indígena en ese estado. Chiapas es uno de los estados de la República con mayor diversidad biológica, es decir una gran cantidad de materias a explotar. Esta explotación y la consiguiente derrama de recursos no ha redundado en beneficios para los indígenas -ni para la población chiapaneca en general-, sino que sólo ha traído perjuicios como la destrucción acelerada de la selva y mayor explotación para obreros y campesinos (indígenas). Chiapas es uno de los estados con mayor atraso en el sector educativo; muchos de sus habitantes no cuentan con agua potable, energía eléctrica ni, mucho menos, servicio telefónico; la mayoría de los indígenas se dedican a la agricultura a pequeña escala, de la que rara vez se sacan ganancias y entre ellos existe un alto índice de analfabetismo. La acción pastoral también contribuyó a la rebelión indígena. En Chiapas tuvo gran presencia la corriente religiosa de la llamada teología de la liberación. La teología de la liberación es un importante movimiento cristiano que respetando el dogma y la fe impide que uno y otra se usen contra los débiles y los pobres. Esta corriente religiosa es muy cercana al pueblo, les reafirmó la costumbre de analizar las cosas colectivamente y a tomar acuerdos mediante el consenso. Otro factor que intervino en la rebelión chiapaneca fue la llegada, a mediados de los setenta, de sobrevivientes del movimiento estudiantil del 68. Al llegar se integraron a las organizaciones populares ya existentes, las ayudaron a organizarse y a adquirir una mayor conciencia para llevar adelante sus luchas. Aprendieron algo nuevo: cómo discutir y decidir sobre la lucha revolucionaria y cómo defender a sus organizaciones de los agentes provocadores. Los revolucionarios aprendieron que los ritmos del pueblo no son los de ellos. Aprendieron que no sólo es cosa de organizar a los indígenas sino de aprender cómo están organizados. Construyeron organizaciones y politizaron a las existentes. Se politizaron ellos mismos y se confundieron con los demás. Dejaron sus ideas marxista-fundamentalistas. Descubrieron que el ``reordenamiento del mundo'' sólo podría venir de una lucha por la democracia que incluyera y partiera de las autonomías y los derechos de los pueblos indios y de los pobres que no son indios hasta abarcar a toda la nación. Contando con ella, con sus trabajadores y su pueblo. Chiapas es un estado cuyo gobierno ha sido un eterno defensor de los cacicazgos locales, promotor de la sobreexplotación del indígena o campesino y eterno represor de las luchas reivindicativas de los derechos indígenas. Para el gobierno chiapaneco sólo cuentan los intereses de los poderosos, lo demás no es tomado en cuenta. Los cacicazgos han regido la vida del estado durante muchos años, y los que intentan oponerse a ese régimen son reprimidos, encarcelados e incluso asesinados. Los líderes indígenas que han logrado cierta representatividad al final han sido cooptados, sometidos o eliminados. Todo esto ha
creado una conciencia política en los indígenas, conciencia
que ha devenido en la búsqueda de organizaciones propias y autónomas,
donde se decida mediante el consenso, donde no se excluya al diferente,
donde se busque preservar su cultura, donde se luche “por un gobierno
que mande obedeciendo”, es decir, un verdadero gobierno del pueblo.
Estos principios buscan ser encarnados por el Ejército Zapatista
de Liberación Nacional en una lucha donde el camino a seguir no
esta dado previamente, sino que se construye mientras se avanza, en un
constante caminar preguntando, donde la opinión y acción
de la sociedad civil tienen un papel fundamental. |
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