|
Dejo
en tu mejilla un beso,
|
|
al
despertar a tu lado, por última vez,
|
|
sabiendo
que no volveré nunca más.
|
|
Dedico
una mirada a tu cuerpo,
|
|
que
muy quieto y tibio duerme
|
|
y
no siente mis ojos caminar.
|
|
El
último suspiro de mis labios brota;
|
|
y
aunque todo esté acordado, se me nota,
|
|
que
quisiera con el alma volver atrás;
|
|
y
aún no he salido por esa puerta,
|
|
que
al encontrar un día entreabierta,
|
|
lleno
de miedo me atreví a cruzar.
|
|
Como
lamento estar tan lejos,
|
|
sin
entender por qué cambiaron las cosas;
|
|
desde
aquel tiempo que te quise tanto,
|
|
que
por ti hubiera muerto, sin replicar;
|
|
a
esta soledad de hoy, estando contigo,
|
|
llegando,
de todo lo nuestro, al final.
|
|
Dejándote,
porque quiero quererte
|
|
y
quererte no puedo; sinceramente,
|
|
deseo
que hasta la muerte;
|
|
no
borre aquellos sentimientos,
|
|
verdaderos,
tuyos y míos, tan fuertes;
|
|
que
un día confesamos ante el altar.
|
|
|
|
|