Juana
de Ibarbourou
La Hora
Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias en la mano.Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.
Ahora, que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.Ahora, que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.
Ahora, que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.Después... ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!
Que entonces será inútil tu deseo
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!
Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.Hoy, y no mañana. Oh, amante, ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?
El Fuerte Lazo
Crecí para ti.
Tálame.
Mi acacia implora a tus manos el golpe de gracia.
Florí para ti.
Córtame.
Mi lirio al nacer dudaba ser flor o ser cirio.
Fluí para ti.
Bébeme.
El cristal envidia lo claro de mi manantial.
Alas di para ti.
Cázame.
Falena, rodeo tu llama de impaciencia llena.
Por ti sufriré.
¡Bendito sea el daño que tu amor me dé!
¡Bendita sea el hacha, bendita la red, y loadas sean tijeras y sed!
Sangre del costado
manaré, mi amado.¿Qué broche más bello, qué joya más grata,
que por ti una llaga color escarlata?
En vez de abalorios para mis cabellos,
siete espinas largas hundiré entre ellos.Y en vez de zarcillos pondré en mis orejas,
como dos rubíes, dos ascuas bermejas.
Me verás reír
viéndome sufrir.Y tú llorarás,
y entonces... ¡más mío que nunca serás!