EDGAR ALLAN POE 




A F.


¡Querida! Entre todas las penas 
que jalonan mi senda terrenal 
(triste senda sin apenas 
una mísera rosa en el brocal), 
mi espíritu, soñando cosas buenas 
de ti, encontró tranquilidad 
y un oasis de edénicas arenas.

Por eso cuando evoco tu recuerdo 
veo una isla remota y encantada 
en medio de un océano revuelto; 
una isla que, a pesar de estar rodeada 
por temibles borrascas y por vientos, 
luce siempre sonriente y despejada 
hasta en los peores momentos.

Regresar

 

Hosted by www.Geocities.ws

1