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Pablo Neruda
MELISANDA
Su cuerpo es una hostia fina,
mínima y leve.
Tiene azules los ojos y las
manos de nieve.
En el parque los árboles
parecen congelados,
los pájaros en ellos
se detienen cansados
Sus trenzas rubias tocan el
agua dulcemente
como dos brazos de oro brotados
de la fuente.
Zumba el vuelo perdido de las
lechuzas ciegas.
Melisanda se pone de rodillas
y ruega.
Los árboles se inclinan
hasta tocar su frente.
Los pájaros se alejan
en la tarde doliente.
Melisanda, la dulce, llora junto
a la fuente
EL ENCANTAMIENTO
Melisanda, la dulce, se ha extraviado
de ruta:
Pelleas, lirio azul de un jardín
imperial,
se la lleva en los brazos,
como un cesto de ruta.
EL COLOQUIO
MARAVILLADO
Pelleas
Iba por la senda, tú
venias por ella,
mi amor cayó en tus
brazos, tu amor tembló en los míos.
Desde entonces mi cielo de
noche tuvo estrellas
y para recogerlas se hizo tu
vida un río.
Para ti cada roca que tocarán
mis manos
ha de ser manantial, aroma,
gruta y flor.
Melisanda
Para ti cada espiga debe apretar
su grano
y en cada espiga debe desgranarse
mi amor.
Pelleas
Me impedirás, en cambio,
que yo mire la senda
cuando llegue la muerte para
dejarla trunca.
Melisanda
Te cubrirán mis ojos como una doble venda.
Pelleas
Me hablarás de un camino
que no termine nunca.
La música que escondo
para encantarte huye
lejos de la canción
que borbota y resalta:
como una vía láctea
desde mi pecho fluye.
Melisanda
En tus brazos se enredan las
estrellas más altas.
Tengo miedo. Perdóname
no haber llegado antes.
Pelleas
Una sonrisa tuya borra todo
un pasado:
guarden tus labios dulces lo
que ya está distante.
Melisanda
En un beso sabrás todo lo que he callado.
Pelleas
Tal vez no sepa enotnces conocer
tu caricia,
porque en las venas mías
tu ser se habrá fundido.
Melisanda
Cuando yo muerda un fruto tú sabrás la delicia.
Pelleas
Cuando cierres los ojos me quedaré
dormido.
LA CABELLERA
Pesada, espesa y rumorosa,
en la ventana del castillo
la cabellera de la Amada
es un lampadario amarillo.- Tus manos blancas en mi boca.
- Mi frente en tu frente lunada.
Pelleas, ebrio, tambalea
bajo la selva perfumanda.- Melisanda, un lebrel aúlla
por los caminos de la aldea.
- Siempre que aúllan los lebreles
me muero de espanto, Pelleas.- Melisanda, un corcel galopa
cerca del bosque de laureles.- Tiemblo, Pelleas, en la noche
cuando galopan los corceles.- Pelleas, alguien me ha tocado
la sien con una mano fina.
- Sería un beso de tu amado
o el ala de una golondrina.En la ventana del castillo
es un lampadario amarillo
la milagrosa cabellera.Ebrio, Pelleas enloquece.
Su corazón también quisiera
ser una boca que la bese.
LA MUERTE DE MELISANDA
A la sombra de los laureles
Melisanda se está muriendo.Se morirá su cuerpo leve.
Enterrarán su dulce cuerpo.Juntarán sus manos de nieve.
Dejarán sus ojos abiertospara que alumbren a Pelleas
hasta después que se haya muerto.A la sombra de los laureles
Melisanda muere en silencio.Por ella llorará la fuente
un llanto trémulo y eterno.Por ella orarán los cipreses
arrodillados bajo el viento.Habrá galope de corceles,
lunarios ladridos de perros.A la sombra de los laureles
Melisanda se está muriendo.Por ella el sol en el castillo
se apagará como un enfermo.Por ella morirá Pelleas
cuando la lleven al entierro.Por ella vagará de noche,
moribundo por los senderos.Por ella pisará las rosas,
perseguirá las mariposas
y dormirá en los cementerios.Por ella, por ella, por ella,
Pelleas, el príncipe, ha muerto.
CANCIÓN DE LOS AMANTES MUERTOS
Ella era bella y era buena.Perdónala, Señor!
El era dulce y era triste.
Perdónalo, Señor!
Se dormía en sus brazos blancos
como una abeja en una flor.Perdónalo, Señor!
Amaba las dulces canciones,
ella era una dulce canción!Perdónala, Señor!
Cuando hablaba era como si algo
hubiera llorado en su voz.Perdónalo, Señor!
Ella decía: - "Tengo miedo.
oigo una voz en lo lejano"Perdónala, Señor!
El decía: "Tu pequeñita
mano en mis labios"Perdónalo, Señor!
Miraban juntos las estrellas.
No hablaban de amor.Cuando moría una mariposa
lloraban los dos.Perdónalos, Señor!
Ella era bella y era buena.
El era dulce y era triste.
Murieron del mismo dolor.Perdónalos,
Perdónalos,
Perdónalos, Señor!