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Pablo Neruda
Todo el amor en una copa
ancha como la tierra, todo
el amor con estrellas y espinas
te di, pero anduviste
con pies pequeños, con
tacones sucios
sobre el fuego, apagándolo.
Ay gran amor pequeña amada!
No me detuve en la lucha.
No me dejé de marchar
hacia la vida,
hacia la paz, hacia el pan
para todos,
pero te alcé en mis
brazos
y te clavé a mis besos
y te miré como jamás
volverán a mirarte ojos
humanos.
Ay gran amor pequeña amada!
Entonces no mediste mi estatura,
y al hombre que para ti apartó
la sangre, el trigo, el agua
confundiste
con el pequeño insecto
que te cayó en la falda.
Ay gran amor pequeña amada!
No esperes que te mire en la
distancia
hacia atrás, permanece
con lo que te dejé,
pasea
con mi fotografía traicionada,
yo seguiré marchando,
abriendo anchos caminos contra
la sombra, haciendo
suave la tierra, repartiendo
la estrella para los que vienen.
Quédate en el camino.
Ha llegado la noche para ti.
Tal vez de madrugada
nos veremos de nuevo.
Ay gran amor pequeña amada!