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Pablo Neruda
Diálogo amoroso
Voz de Murieta
Todo lo que me has dado ya era
mío
y a ti mi libre condición
someto.
Soy un hombre sin pan ni poderío:
sólo tengo un cuchillo
y mi esqueleto
Crecí sin rumbo, fui
mi propio dueño
y comienzo a saber que he sido
tuyo
desde que comencé con
este sueño:
antes no fui sino un montón
de orgullo.
Voz de Teresa
Soy campesina de Coihueco arriba,
llegué a la nave para
conocerte:
te entregaré mi vida
mientras viva
y cuando me muera te daré
mi muerte.
Voz de Murieta
Tus brazos son como los alhelíes
de Carampangue y por tu boca
huraña
me llama el avellano y los
raulíes.
Tu pelo tiene olor a las montañas.
Acuéstate otra vez a
mi costado
como agua del estero puro y
frío
y dejarás mi pecho perfumando
a madera con sol y con rocío.
Voz de Teresa
Es verdad que el amor quema
y separa?
Es verdad que se apaga con
un beso?.
Voz de Murieta
Preguntar al amor es cosa rara,
es preguntar cerezas al cerezo.
Yo conocí los trigos
de Rancagua,
viví como una higuera
en Melipilla.
Cuanto conozco lo aprendí
del agua,
del viento, de las cosas más
sencillas.
Por eso a ti, sin aprender
la ciencia,
te vi, te amé y te amo,
bienamada.
Tú has sido, amor, mi
única impaciencia,
antes de ti no quise tener
nada.
Ahora quiero el oro para el
muro
que debe defender a tu belleza:
por ti será dorado y
será duro
mi corazón como una
fortaleza.
Voz de Teresa
Sólo quiero el baluarte
de tu altura
y sólo quiero el oro
de tu arado,
sólo la protección
de tu ternura:
mi amor es un castillo delicado
y mi alma tiene en ti sus armaduras:
la resguarda tu amor enamorado.
Voz de Murieta
Me gusta oír tu voz que
corre pura
como la voz del agua en movimiento
y ahora sólo tú
y la noche oscura.
Dame un beso, mi amor, estoy
contento.
Beso a mi tierra cuando a ti
te beso.
Voz de Teresa
Volveremos a nuestra patria
dura
alguna vez.
Voz de Murieta
El oro es el regreso.