GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
(1836-1870)
RIMA
XXV
Cuando en la noche te envuelven...
Cuando
en la noche te envuelven
las
alas de tul del sueño
y
tus tendidas pestañas
semejan
arcos de ébano,
por
escuchar los latidos
de
tu corazón inquieto
y
reclinar tu dormida
cabeza
sobre mi pecho,
diera,
alma mía,
cuanto
poseo,
la
luz, el aire
y
el pensamiento!
Cuanto
se clavan tus ojos
en
un invisible objeto
y
tus labios ilumina
de
una sonrisa el reflejo,
por
leer sobre tu frente
el
callado pensamiento
que
pasa como la nube
del
mar sobre el ancho espejo,
diera,
alma mía,
cuanto
deseo,
la
fama, el oro,
la
gloria, el genio!
Cuanto
enmudece tu lengua
y
se apresura tu aliento
y
tus mejillas se encienden
y
entornas tus ojos negros,
por
ver entre sus pestañas
brillar
con húmedo fuego
la
ardiente chispa que brota
del
volcán de los deseos,
diera,
alma mía,
por
cuanto espero,
la
fe, el espíritu,
la
tierra, el cielo.
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