GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
(1836-1870)
RIMA
LXXIX
Amor
eterno...
Podrá
nublarse el sol eternamente;
podrá
secarse en un instante el mar;
podrá
romperse el eje de la Tierra
como
un débil cristal.
¡Todo
sucederá! podrá la muerte
cubrirme
con su fúnebre crespón;
pero
jamás en mí podrá apagarse
la
llama de tu amor.
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