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La ciudadanía
naranja se manifestó el pasado noviembre de 2001 por las calles
de Bilbao para dejar bien clara su identidad naranja ante la ofensiva del
F.V.L.F. que dirige Maite.
El lema de la pancarta elegido fue "Naranjas ¡hasta la muerte!" para protestar por la grave opresión que esta sufriendo la mayoritaria comunidad naranja de la capital vizcaína por parte de las fuerzas del Frente Verde de Liberación Fluvial. En la foto, la manifestación,
a la que acudieron 150 000 personas, transcurriendo por la Avenida de la
Autonomía.
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| Miles de ciudadan@s
naranjas se manifestaron en Vitoria-Gasteiz para exigir a Maite el cese
de los ataques del Frente Verde de Liberación Fluvial.
A diferencia de las manifestaciones celebradas en otras ciudades, en esta ocasión l@s ciudadn@s se erigieron con carteles y gritos para mostrar a así su enojo al F.V.L.N. En la foto, una ciudadana le exige a Maite, la líder del F.V.L.N., que le permita, con la total libertad que le corresponde, ser naranja y participar en el proyecto del Planeta Naranja. |
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Nueva manifestación,
también en Bilbao donde toda la metrópoli le pidió
al gobierno la puesta en marcha inmediata de los proyectos del Planeta
Naranja y el rechazo absoluto a la política retrógrada del
Frente Verde de Liberación Fluvial.
En la foto, la cabeza de la manifestación y los representantes de las comunidades vecinales de los barrios cercanos al río Nervión. |
| Navarra es uno de
los territorios que ya cuenta con numerosas delegaciones locales y comarcales,
como la de Villava.
El Gobierno Foral de Navarra está llevando una política totalmente contraria al F.V.L.F., como puede ser la construcción de la presa de Itoiz, que tanto enojó a la líder del Frente. En la foto, l@s naranjistas de Navarra, que se congregaron el pasado septiembre en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona. |
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Al igual que el
Gobierno Foral de Navarra, el Gobierno Vasco también está
barajando la posibilidad de instalar la filosofía naranja en su
territorio.
Las delegaciones locales y comarcales están creciendo a un ritmo frenético, y el Gobierno Vasco deberá escuchar a l@s naranjas. |