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Gerardo Cirianni





Los cuentos del cuento


La lectura de un cuento puede ser el punto de partida de nuevas historias. Pero para eso se necesita tiempo.
Un buz�n permanente puede ser un lugar donde los ni�os depositen escritos que hayan producido a partir de una lectura que compartieron. Cada tanto se puede abrir el buz�n y leer algunas de las sorpresas que seguramente contendr�. Los textos pueden ir firmados o ser an�nimos.


La historia predilecta

Siempre hay pasajes de una historia que resultan de especial inter�s para el lector, por lo que dice el texto, por c�mo lo dice, por cosas que el lector record�, pens� o por las emociones que le despert�.
Se trata de alentar la elecci�n de un fragmento breve de un poema, un cuento o una novela que haya interesado al lector. Cuando se hayan elegido estos fragmentos (que recomendamos no sean m�s que unos cuantos versos, en el caso de un poema, o media p�gina, en el caso de un cuento o novela), se pedir� que alg�n voluntario los lea en voz alta y comente las razones de su elecci�n. Las preguntas o dudas de los oyentes ser�n permitidas cuando el lector haya expuesto sus ideas.
Aunque la lectura pueda hacerse en silencio y los comentarios por escrito, es recomendable que se hagan de forma oral. En la formaci�n de lectores, la audici�n de la lectura y los cruces de opiniones y sensaciones en m�ltiples direcciones adquieren un valor inestimable.

El personaje favorito

Siempre hay alg�n personaje favorito en nuestra historia lectora, por breve y limitada que esta sea. Que los ni�os recuerden ese personaje y le abran un espacio privilegiado puede ayudar a que reconozcan los momentos gratos en compa��a de los libros. Es posible que incluso vuelvan a la lectura del libro con el objeto de saber m�s sobre el personaje.
Hablar con los compa�eros y amigos de esos encuentros con los libros puede ser muy importante. Claro que hay que dar tiempo y buscar las circunstancias para que todo ocurra con el mayor provecho.

Muchos ojos ven m�s que dos

Se trata de elegir un personaje, un lugar, una an�cdota, un gui�o del escritor, en fin, algo que haya sido advertido y disfrutado por m�s de una persona. Para llevar a cabo esta propuesta deber� existir alg�n texto compartido y apreciado por el grupo. Ser�a ideal que su lectura se realizara m�s de una vez, o, si solo hubiera tiempo para una, que esta se hiciera sin prisa y con el tiempo suficiente para que los lectores pudieran hablar sobre lo que ven, piensan y sienten.
Posteriormente puede hacerse una lectura silenciosa del fragmento (o, probablemente, m�s de una), seguida de una propuesta de escritura que permita reconocer c�mo ve cada lector un personaje, un lugar, una circunstancia. Para finalizar se lee y se conversa sobre lo escrito con el objetivo de advertir las coincidencias y diferencias, tanto descriptivas como anal�ticas, de lo que se ha le�do.

El antes y el despu�s

Luego de elegir un fragmento muy breve de cualquier relato �pueden ser dos o tres renglones de un texto� se puede proponer a los lectores que digan algunas frases que tengan cohesi�n respecto del fragmento le�do. Ser� interesante confrontar las expresiones de los participantes con lo que efectivamente se lee en el fragmento y observar c�mo un texto puede ser modificado a partir de otros que lo anteceden y lo suceden.
Si se propone en primera instancia la ejercitaci�n del juego en forma oral y luego escrita, los lectores podr�n percibir la fragilidad de la construcci�n oral (cualquier distractor puede desordenar o incluso destruir el esquema propuesto) y, al mismo tiempo, la fuerza de la escritura, por las posibilidades que ofrece de registro, organizaci�n y an�lisis de lo que queremos plantear.


                                                                                                           Gerardo Cirianni
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