CAPITULO X
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Se crea el Consejo Gubernativo
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El coronel Seminario Arámburu se subleva en Loreto
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Agua potable para Paita y Piura
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La ley de irrigación para el Chira
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La Ley de Comercio y Víctor Eguiguren
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Chile pacta la entrega de Arica a
Bolivia
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El Protocolo Billinghurst-La
Torre
·
Fundación del Colegio de Lourdes
Durante
el Gobierno del coronel Borgoño y el breve segundo mandato del general Cáceres
se produjo en el Perú una grave escasez de moneda de
plata
peruana y como el Estado no tenía los medios económicos de acuñarla se optó por
inundar al país con monedas fraccionarias menores de un centavo y dos centavos de
cobre, lo cual dificultaba las transacciones comerciales. Los empleados
públicos
se veían obligados a recibir el pago de sus sueldos en centavos lo que significaba la entrega de
pesados talegos con monedas de cobre.
Eso contribuyó para que en Piura circulase el sucre de plata de Ecuador, moneda que años atrás había sido acuñada en la Casa de Moneda del Perú con la fina plata que producía nuestro país. Esa moneda fue acuñada gracias a un convenio de Gobierno a Gobierno, pero la situación fronteriza de Piura y Tumbes, y las estrechas relaciones que acá se tenía con las provincias del sur del Ecuador, favoreció la libre circulación de esa moneda, sin mayores problemas.
En Piura, Ayacucho y Cajamarca, también circulaba el peso de plata boliviano. Ya no se trataba de la moneda feble de mala calidad de la pre y post guerra, sino de otra mejorada. Con todo, el Gobierno de Piérola pensó seguir una definida política monetaria, para ir hacia la implantación del patrón de oro, pero ante todo tenía que limpiar el territorio de tanta moneda extranjera.
Fue así, como una vez más se dio el 7 de enero de 1896 una ley disponiendo que el Ejecutivo recogiera las monedas de plata boliviana que circulaban en los departamentos de Piura y Ayacucho, la canjease con nacional y refundiese la moneda del país del sur para sacarla de una vez por todas de la circulación.
El 23 de setiembre del mismo año, se dio una resolución legislativa que disponía una operación similar para los departamentos de Cajamarca y Amazonas.
La fecha en que debió celebrarse el plebiscito para definir la situación de Tacna y de Arica de acuerdo a las estipulaciones del Tratado de Ancón había vencido el año 1894, pero Chile había puesto múltiples pretextos para no cumplir. El Perú se veía en la imposibilidad material de hacer cumplir lo pactado.
Pero ante la posibilidad de que el plebiscito se celebrase en cualquier momento y con la firme seguridad de que la población iba a votar por el retorno al Perú, se tenía que contar con la disponibilidad de diez millones de soles de plata para entregar a Chile. Desde los tiempos de Cáceres ya se había organizado una colecta nacional para tal fin, pero aún no se había logrado alcanzar la suma.
Fue
entonces que el Gobierno dio la ley del 11 de enero de 1896, creando el Estanco
de
El Estado asumía entonces el
monopolio de la importación y de la exportación de la sal, lo mismo con
relación a la comercialización. En lo
sucesivo todas las salinas y depósitos de sal ya no serían denunciables. Se estatizaban las salinas que estuvieran en
manos de particulares por medio de la expropiación y con el correspondiente
justiprecio.
La medida
resultó impopular porque eran muchísimas las familias, municipalidades,
comunidades campesinas y empresas que tenían sustantivos ingresos con la
explotación y comercialización de la sal.
Había hasta esa fecha 110 salinas reconocidas de las que 10 estaban en
Ancash, 6 en
Entre
1896 y 1899, es decir en cuatro años de explotación, el Estanco de
En 1896 Huanta se sublevó contra el impuesto a la sal y el subprefecto fue muerto. En octubre fue enviado a poner orden el coronel Domingo Parra, ex –prefecto de Piura y ex –ministro de Gobierno. Se embarcaron en Pisco 800 hombres y por allí penetraron a Ayacucho. Ingresaron a Huanta el 2 de noviembre y 2 000 se parapetaron en los cerros. La represión fue sangrienta: confiscaciones, cupos, saqueos, incendios, flagelamientos y fusilamientos.
Por esa
época existían en el Bajo Piura numerosas salinas, como las de Ñapica,
Colpabal, Ayulpeso, Chucol,
Ñamuque,
Desde tiempo inmemorial es decir desde el siglo XVIII había una “guerra de la sal” entre los pueblos de Catacaos y Sechura, cuyos linderos no habían sido precisados.
En 1892,
el pleito se reactualizó y los de Catacaos contrataron un perito que fue
Atabaliba Arellano, un personaje muy
importante en
El 8 de
enero de 1896 los doctores B. Arrunátegui y Manuel Camino presentaron un
informe jurídico, pero allí nomás vino
Piérola consideró conveniente crear un órgano más de Gobierno que tendría como misión estudiar los asuntos que el Ejecutivo le sometiera a su consideración.
Fue así como el 27 de enero de 1890, se crea el llamado Consejo Gubernativo que era un órgano de consulta integrado por 40 personas, que sería integrado también por los ministros y la presidencia la tendría el primer mandatario.
El Consejo de Ministros fue el encargado de proponer a las personas que debían representar las diversas actividades y profesiones. Para estudiar los asuntos que se someterían a su consideración se nombraban comisiones.
Los miembros nombrados fueron personas de visible actuación en la vida pública del país, con residencia en Lima. Entre ellos se pueden anotar a Luis Felipe Villarán ex –senador por Piura, y los piuranos José Ignacio Távara y Manuel Santos Pasapera.
El Consejo Gubernativo visto a la luz del mundo actual, era una especie de Cámara de tipo corporativo, similar a la creada por el Gobierno fascista de Mussolini.
Demás
está decir que la personalidad de Piérola dominó totalmente al Consejo que se
convirtió así en un instrumento de la omnímoda voluntad del presidente de
El ascenso de Piérola al poder
significó para Oswaldo Seminario Arámburu y para su hermano Edmundo, el logro
de sendas diputaciones. Al coronel
Ricardo Seminario Arámburu le fue conferido el mando de las fuerzas militares
de Loreto.
También
al empezar el año 1896 era cónsul del Perú en Pará
(Brasil) el coronel Mariano José Madueño, ex –combatiente de la campaña de
Con Seminario Arámburu estaban los querecotillanos, hermanos Pedro Víctor y Carlos Enrique Rubio Castellanos que lo habían seguido desde la época de las montoneras de Piura.
Por esa época y a causa de la misma prédica revolucionaria de Piérola había en el Perú un generalizado anhelo por la implantación de la forma federal de Gobierno.
En cuanto a Loreto, que cubría en gran parte la región de Maynas ambicionada por Ecuador, se iniciaba una época de prosperidad económica, a causa de la explotación del caucho. El diputado Juan José Calle tenía incluso redactado para someterlo al Congreso, un anteproyecto de constitución federal para aplicar al Perú.
Madueño llegó a Iquitos en el mes de abril de 1896, tomó una serie de contactos y consideró que el momento estaba propicio para aplicar los proyectos federalista en Loreto.
El 2 de
mayo, Madueño convocó a una manifestación
que se vio muy concurrida y en esa especie de cabildo abierto se decidió
proclamar el Estado Federal de Loreto como parte integrante de
Los manifestantes solicitaron que Madueño asumiera el cargo de gobernador del Estado Federal, pero éste propuso más bien al coronel Ricardo Seminario.
El coronel Seminario tuvo al principio sus dudas, pero terminó por aceptar y se nombró un Gabinete, cuyo cargo principal lo desempeñaría Madueño.
La noticia fue conocida primero en Río de Janeiro que en Lima, pues en ésta recién se supieron los acontecimientos el día 18 de mayo.
En los
cargos de ministros fueron nombrados: Cecilio Huamander,
Juan del Aguila y Ezequiel Burga Cisneros. Pedro Rubio se convirtió en tesorero general
del Estado Federal de Loreto y Carlos Rubio que recién había llegado asumió el
cargo de edecán jefe de
El 2 de
junio, Moyobamba y Yurimaguas se plegaron al movimiento. Se redactó una Constitución en cuyo Artículo
Nº 1 decía: El
Estado de Loreto es parte integrante de
Antes de 1886 Moyobamba había sido
Piérola no quería creer las noticias que llegaban de Loreto
telegráficamente. Envió a llamar a los
hermanos Seminario Arámburu a Palacio y éstos se mostraron consternados. Decide entonces el presidente pedirle
telegráficamente que deponga su actitud y la respuesta del coronel Ricardo
Seminario fue que el espíritu de la revolución loretana
era el mismo que el presidente había expuesto antes en sus discursos. Luego intervino su hermano Felipe Seminario
pero tampoco se logró ningún resultado.
Piérola dispuso entonces que el rebelde coronel entregase el mando
político a Rafael Quiroz, subprefecto de Amazonas que viajaba por orden expresa
a Iquitos, mientras el Congreso decidía sobre la creación de los estados federales
del Perú, pero el resultado fue igualmente negativo.
Se
decidió entonces que dos fuerzas militares convergieran sobre Iquitos y que el
transporte “Constitución” con el ministro de Guerra, coronel Juan Ibarra,
saliera del Callao el 29 de junio. El
recorrido
marítimo
fue larguísimo pues el barco tuvo que pasar por el
peligroso Cabo de Hornos, luego costear todo el litoral argentino y el mayor
aún del Brasil para ingresar al río Amazonas.
En total
Madueño tomó el mando militar de las fuerzas de Iquitos y cuando supo que el transporte
“Constitución” había llegado a Manaos convocó al
pueblo para organizar la
defensa. El pueblo no contestó. Ante esa situación la revolución se derrumbó
y el coronel Seminario y Madueño entregaron el poder al Municipio de Mainas el
3 de julio y abandonaron la ciudad.
Utilizando el mismo río Amazonas los fugitivos pasaron a Brasil
cruzándose con el “Constitución”, cuando éste había reanudado la navegación
hacia Iquitos. El ministro de Guerra
seguramente por instrucciones de Piérola no se preocupó de
seguir
a los fugitivos.
Madueño fue a residir a Pernambuco, puerto situado al norte de Brasil. En cambio Seminario con los hermanos Rubio no paran sino hasta Nueva York. En esa ciudad se queda Víctor Rubio, pero Carlos pasa a México. El espíritu inquieto del coronel Seminario, lo lleva a vincularse con revolucionarios cubanos que estaban luchando por lograr la independencia de su patria del yugo español. El patriota José Martí que había estado en Estados Unidos acababa de morir luchando en Cuba. Siguieron combatiendo Maceo y Calixto García y a uno de esos grupos se unió Seminario. De allí pasó a Nicaragua en donde se unió a la guerrilla que luchaba contra el presidente liberal don José Zelaya que desde el año 1893 estaba en el poder. Fue vano intento, pues Zelaya se mantuvo en el Gobierno hasta el año 1909. Cae prisionero y es expulsado a El Salvador. En esta república centro-americana es en donde viene el final feliz a esta historia violenta a la par que subyugante, cuando conoce a la ilustre dama Ernestina Urrutia y Aragón con la cual contrae enlace.
Si bien
es cierto que desde el 7 de noviembre del mismo año de 1896, el Congreso dio
una ley de amnistía para los rebeldes de Iquitos, el coronel Ricardo Seminario
viajó más bien a Europa y recién en 1900 cuando el nuevo presidente Eduardo
López de
Luego renuncia y se dedica a recorrer el mundo. El 12 de junio de 1946 funda el Club Departamental de Piura en Lima del que fue su primer presidente y el 24 de diciembre de 1950 moría a los 82 años de edad. Había nacido el 19 de marzo de 1868 y dejó los siguientes hijos: Julia, Augusto, Aurelio, Ernestino, Domingo y Rafael Seminario Urrutia. Luis había muerto antes.
Con la frustrada rebelión del coronel Ricardo Seminario, murió el intento más serio de establecer el sistema federal en el Perú.
Con la debacle nacional que siguió a la guerra con Chile, el general Cáceres implantó un sistema descentralizado en la economía, pero Piérola quiso ser más radical y dio a su predica revolucionaria una orientación federalista, de la que indudablemente se arrepintió cuando llegó a ser presidente.
Cuando
Loreto fue pacificada y Piérola informó oficialmente ese hecho al Congreso
mantuvo latente la idea federalista en su mensaje, como una hermosa bandera que
sería condición de vida futura, para muchos millares de peruanos y
sudamericanos. Pero como no era él con
quien se trataba de establecer el federalismo, consideraba que al pasar a iniciativa
de otra persona era prostituir la idea.
Por eso, ante el Congreso dijo textualmente lo siguiente: “Un puñado de hombres de aventura,
prostituyendo la hermosa enseña que será luego condición de vida no sólo para
nosotros, sino para millares de otras gentes y servirá luego para resolver más
de un problema sudamericano, aprovechándose de la cuasi
incomunicación en que las comarcas
amazónicas se hallan con el resto del Perú habitado, explotando naturales
aspiraciones de sus moradores y engañándolos con la seguridad de que tendrán el
apoyo del Gobierno y del país, los indujeron a cometer el atentado de
desconocer
Que Piérola dijera por el coronel Seminario que era un hombre de aventura, demostraba cuando menos poca memoria, porque el prototipo del hombre de aventura en el Perú, había sido precisamente él.
Madueño que no sólo era militar sino también periodista y escritor, y hombre de notable cultura, se radicó en Barcelona y allí fundó un periódico llamado “Mundo Latino” que circulaba no sólo en España sino en América Latina, y planteaba la unión de todas las ex –colonias en una especie de gran federación con la madre patria.
La vía
Pichis que había seguido el coronel Eduardo Jessup para penetrar a la selva,
era aprovechando el ferrocarril central.
Desde
Desde
1890 el presidente Morales Bermúdez
había dispuesto que se abriera una carretera desde
Por esa época se había despertado el interés por la selva, a causa del alto precio que había logrado el caucho en el mercado mundial. Todo se había originado por el descubrimiento del norteamericano Charles Good Year, para vulcanizar el caucho, lo que permitió su utilización en gran variedad de objetos sobre todo en la fabricación de la llanta neumática para los carruajes.
En Loreto
y Madre de Dios, al igual que en el
resto de
Se produjo entonces un “boom” al igual que antes sucedió con el guano y el salitre, pero la selva había permanecido hasta el momento aislada y sin vías de comunicación.
La llamada fiebre del caucho llevó a
la ciudad de Iquitos a cientos de empresarios audaces e inescrupulosos que buscaban
hacer dinero en forma rápida. De
repente, las ciudades de Tarapoto, Lamas y Moyobamba cobraron importancia y se
llenaron de construcciones nuevas y de buena calidad. Los empresarios buscaban enganchadores para
trabajar en la selva y hacía allá iban para estarse varios meses con víveres,
vestuario, medicamentos, machetes para hacer las incisiones en los árboles y
armas de fuego para hacer frente a las fieras y a los selvícolas. La antes solitaria floresta peruana se vio de
repente invadida por depredadores que sin pedir permiso a nadie se repartían
los árboles para explotarlos. Los
asombrados naturales, vieron con gran temor la llegada de esos hombres rudos,
sin escrúpulos de ninguna naturaleza que al principio los desalojaban de sus
poblados y les robaban los alimentos, para luego ser cazados como esclavos e
incorporados a la explotación de caucho, sin paga de ninguna clase. Lo que pasaba en el departamento de Loreto,
sucedía en dos extensas provincias brasileras de Amazonas y Pará,
ubicadas en la cuenca del gran río Amazonas, y que en conjunto representaban
áreas territoriales equivalentes cada una a la propia extensión del Perú. En la provincia de Amazonas estaba la ciudad
de Manaos que cobró un rápido esplendor.
El gran río era una vía que le daba un contacto directo a Iquitos con
Manaos y otras ciudades brasileras y de esa forma les resultaba más fácil
comunicarse con el Atlántico y con Lima.
Por eso mucho se dijo que para muchos loretanos que alentaron la rebelión del coronel Ricardo Seminario, el movimiento más que federalista tenía una intención separatista.y que el pronunciamiento de mayo de 1896 sólo era el primer paso para más tarde pedir la anexión al Brasil, que por esa época era ya un gigante poderoso contra el cual el Perú nada hubiera podido hacer, ya que era fácil transportar desde Manaos tropas y recursos en gran cantidad, que nunca hubieran podido hacer los peruanos.
La situación limítrofe del Perú con Brasil en esa época era la siguiente: primero, ya el Perú había perdido, un enorme trapecio comprendido entre los ríos Caquetá y Amazonas en virtud de un tratado llamado de libre navegación suscrito entre Perú y Brasil en 1851 entre el ministro peruano Bartolomé Herrera y el brasilero Da Ponte Ribeyro. De acuerdo al mismo, el Perú lograba la libre navegación por el Amazonas brasilero, a cambio de las tierras antes mencionadas.
Seguía siendo el Perú dueño de acuerdo al tratado de San Idelfonso de una extensa zona selvática que era un enorme triángulo cuya parte norte era una línea recta que cortaba el alto Yurúa, comprendía a casi todo el curso del Purús y tenía como límites al río Madera. En resumen, un área como cuatro veces mayor que el departamento de Piura.
Fue en esa amplísima zona en donde inescrupulosos empresarios brasileros iniciaron una acción sistemática de infiltración y de desperuanización. Eran estos los famosos “bandeirantes”.

Los “bandeirantes” habían vivido originalmente en Portugal, es decir eran portugueses de raza y religión judía que fueron expulsados de su patria y se radicaron en Brasil, ocupando zonas de selva para colonizarla. Allí se despojaron de todo escrúpulo y para trabajar en los lavaderos de oro de los ríos y para explotar los yacimientos de piedras preciosas, no se detuvieron ante nada. Esos hombres que en una ciudad pasaban como hombres cultos, eran en la selva terribles criminales y su sola presencia causaba pavor a los indios. Barbados, con el cabello revuelto, la mirada acerada y afiebrada, con polainas y portando un arsenal de armas, pues las cananas portabalas, les cruzaban el pecho y la cintura. En Brasil, se les rinde reconocimiento porque fueron los pioneros en la colonización de la selva y contribuyeron a la ampliación territorial; pero no puede ocultarse que fueron feroces depredadores, bandoleros y criminales sin escrúpulos. Luego se dedicaron a explotar el caucho.
Los “bandeirantes” hicieron verdaderas fortunas, y por lo tanto mantenían grupos de choque bien armados con los cuales no sólo esclavizaban a los selvícolas, sino también enfrentaban a los caucheros peruanos y los expulsaban de las áreas peruanas que ocupaban. Eventualmente enfrentaban a las propias autoridades del Brasil cuando sus crímenes eran de tal magnitud que no podían pasar desapercibidos.
Brasil terminó por adueñarse del extenso territorio al que nos hemos referido.
Cuando se
firmó con la familia Grace la liquidación de la deuda externa del Perú en
tiempos de Cáceres y se creó
La fiebre del caucho, fue uno de los muchos motivos que fueron esgrimidos para los que luchaban por la construcción del ferrocarril de Paita al Marañón.
Ya hemos visto como en 1893 Sullana instaló un servicio de agua potable, incipiente sin duda alguna, pero fue la primera ciudad del departamento que logró tan importante servicio.
Por ley dada el 18 de diciembre de 1895, se autorizó al Poder Ejecutivo a contratar la instalación de los servicios de agua potable para el puerto de Paita a fin de atender a las necesidades de la población y de los barcos que llegasen a la bahía. Hasta entonces el asunto de proveer a la ciudad de tan indispensable líquido era un tremendo problema pues desde el tiempo de los tallanes el agua se transportaba por mar mediante balsas y cuando llegaron los españoles se utilizaron los asnos, sistema que no había sufrido variación a lo largo de los siglos.

Por Resolución Legislativa del 12 de
noviembre de 1896, se dispuso la liberación de los derechos para la importación
de maquinaria y materiales destinados a la implantación del servicio de agua y
desagüe para la ciudad de Piura. Sin embargo fue recién en 1901 que Piura pudo
tener un limitado servicio de agua potable al concederse a don Nicolás Taiman
la buena pro para la instalación del servicio por el sistema de cañerías. En realidad, no se trataba de agua potable
tratada para lograr tal condición, pero al menos el líquido llegaba a los
domicilios.
La instalación de Taiman sólo comprendió determinadas calles, las “principales” para mejor decir y como Piura se expandió rápidamente, resultó que en la década de 1930 aún la ciudad carecía de agua y desagüe y fue la ley de Obras Públicas, la que permitió dar a la ciudad un servicio en regla y favorecer entonces su acelerado desarrollo urbano. Mientras tanto, el burro, borrico o “piajeno” fue el que llevaba con dos barrilitos el agua a cada domicilio. De esa forma el burro por muchas razones fue por siglos un personaje sumamente importante en Piura.
En 1897 la empresa de agua potable de Paita, contaba con un capital de 20 000 soles.
Antes de la terminación del año 1896 el prefecto Guillermo Nickles había sido reemplazado por don Ricardo Cuadro Pacheco.
El año 1897 hubieron además del último mencionado, los siguientes: Fernando Elías y Pedro José Carrión. Es decir que en el siglo pasado el cargo de primera autoridad era por demás inestable.
Al hacerse la renovación de los tercios parlamentarios, lo que se efectuaba cada dos años, la situación de la representación parlamentaria piurana era la siguiente:

Senadores propietarios: Augusto Seminario Váscones, Víctor Eguiguren Escudero y Enrique Coronel Zegarra. Es decir no se había producido cambio alguno. En cuanto a los suplentes sólo quedaba Narciso Arámburu y entraban como nuevos por el período 1897-1898 Ignacio García León y Gustavo Escudero, hijo de don Ignacio.
En cuanto a diputados la conformación de los titulares era la siguiente: Edmundo Seminario Arámburu, Oswaldo Seminario Arámburu, César Cortés Sarrio, Enrique Espinosa y Felipe Seminario Arámburu. Es decir un tercer hermano, iba a confirmar el gran poder de la familia Seminario y el nepotismo político que ejercía en Piura. En reemplazo de Ricardo Rossel, subió Felipe Seminario.
Como suplentes, Simón Carrión, Pedro M. Galup, Felipe Adrianzén y Miguel Feijóo. Salía David Merino.
En estas elecciones se había mantenido la alianza electoral del Partido Demócrata de Nicolás de Piérola y del Partido Civil que jefaturaba Candamo.
Para las elecciones complementarias de Lima, se presentó como candidato a una diputación Carlos de Piérola hijo del presidente y para las dos diputaciones suplentes José Augusto Izcue y Ramón Espinosa Michelena. Por la oposición se presentó Cesáreo Chacaltana. El triunfo de Carlos de Piérola fue por pequeño margen y mucho se habló de fraude.
Ramón Espinosa era en esa época maestro primario en una escuela municipal de Lima y se había distinguido por su inquietud en asumir la defensa de la clase laboral. Era piurano de nacimiento y su padre era Enrique Espinosa López, hombre de mucha influencia en el régimen de Piérola.
La
instalación de la nueva legislatura fue el 27 de julio de 1897 y se caracterizó
por el violento ataque que Augusto Durand
que era un conspicuo líder demócrata y de los más allegados a Piérola;
hizo contra el propio presidente. Durand
en medio de los gritos de gran parte de sus antiguos correligionarios acusó de
estarse preparando “un plan legicida salido de ese
fango de Palacio”. Al salir Durand
con un grupo que lo apoyaba fue apedreado por grupos pierolistas. Rompió entonces Durand con el Partido
Demócrata y fundó el Partido Liberal que fue apoyado por el diario “
En 1874
el presidente don Manuel Pardo dispuso que los estudios de irrigación
efectuados por el ingeniero Duval fueran ampliados. Para tal fin se contrató al ingeniero Alfredo
Sears que contó con la colaboración del ingeniero Manuel Viñas. Se consideró en el estudio la posibilidad de
volcar aguas excedentes del Chira hacia el río Piura a la altura de
En
diciembre de 1889, el ingeniero Sears había logrado formar una poderosa empresa
con capitales extranjeros para iniciar sin intervención del Estado la grandiosa
obra de irrigación. Surgieron
desconfianzas y el diario “
Este
proyecto de irrigación era idéntico al llamado en el
siglo XX Plan Imichira
elaborado por el ingeniero Carlos Leigh Ginocchio, e igual también a lo que
durante el Gobierno del general Juan Velasco Alvarado constituyó
La empresa Sears reclamó y por fin el 9 de enero de 1897 se rescindió en forma definitiva el contrato de concesión.
Pero ya
había algunos dispositivos legales que habían modificado el panorama. Así por ejemplo, el 9 de octubre de 1893 se
había dado
Por otra parte, el Congreso dio el 18 de enero de 1896 una Resolución Legislativa que autorizaba al Ejecutivo para ajustar contratos destinados a la irrigación del Valle del Chira. Esta ley salió incuestionablemente por la gran influencia que en el Congreso tenía la representación parlamentaria piurana, casi toda ella vinculada por razones de parentesco con los grandes intereses agrícolas del departamento. Como se diría, la ley tiene nombre propio, y prácticamente preparó el camino para que ese gran empresario y visionario que fue don Miguel Checa Checa pudiera llevar adelante la construcción del canal Miguel Checa. Algunas veces nos ponemos a pensar, cuantas brillantes oportunidades perdió Piura de ampliar sustantivamente sus áreas de cultivo, sólo por un exceso de susceptibilidad, de desconfianza o de aquello de ser siempre “como el perro del hortelano”, tendremos que convenir, que la ley del 18de enero de 1896 respondía a los intereses del departamento.
En 1895 durante las montoneras que sostuvieron la causa de Piérola, se incorporaron a las fuerzas del coronel Teodoro Seminario, varias bandas de salteadores de caminos, entre las que estuvo una comandada por José Rivadeneyra, alias “Ñaña”.
Este individuo cometió tantas tropelías en las poblaciones conquistadas por los montoneros, que el mismo Teodoro arrepentido de tenerlo en sus filas, por constituir un descrédito para la causa, dispuso su ajusticiamiento.
Pero los “Ñañas” eran todo un clan y en 1897 había uno de ellos, llamado Arturo que se puso al servicio del prefecto de Lambayeque, don Pedro Ríos. Por ese año había una montonera anti-pierolista que actuaba entre los despoblados de Lambayeque y Cajamarca. Se dio a Ñaña el encargo de terminar con ella y el bandido lo hizo a su manera. El 23 de junio cuando los hermanos Grimaldo y Belisario Villar se dirigían a Jaén, fueron emboscados a la altura del “Guayabo”. Capturados, fueron torturados y ultimados. El caso fue presentado ante el Congreso, pero allí la mayoría pierolista bloqueó el asunto y la viuda de una de las víctimas no fue oída y el bandido asesino quedó impune. En el Congreso como diputados estaban los hermanos Oswaldo, Edmundo y Felipe Seminario Arámburu, que sabían perfectamente quienes eran los Ñaña, pero prefirieron el silencio cómplice y complaciente.
Lo mismo sucedía contra las acusaciones que se hacían llegar con frecuencia contra el prefecto de Cajamarca coronel Belisario Ravinez, ex –montonero de 1895, que como prueba de que sus subordinados cumplían órdenes de eliminar a los montoneros contrarios exigía que le llevaran las cabezas de los vencidos. Es decir una situación de extrema sevicia y un atentado contra lo que ahora podríamos llamar los derechos humanos.
Correspondió
al senador por Piura don Víctor Eguiguren Escudero, presentar la importante
iniciativa de
El proyecto se aprobó en el Senado en agosto de
1897, y pasó a
El autor, para presentar el proyecto había tenido que estudiar los códigos de Portugal e Italia, así como de Argentina y Chile.
Se le
hicieron algunas modificaciones y en agosto de 1899 retornó a
En el Senado hubo un ardoroso debate en el que en forma destacada participó precisamente el nuevo senador Escudero Checa y se aprobaron algunas de las enmiendas de Cámara de Diputados, pero se insistió en otras enmiendas ante la colegisladora, es decir que no se aceptaron tales modificaciones y retornó el proyecto el 15 de enero de 1900 dada la importancia del mismo.
Desde los tiempos del presidente coronel Borgoño se había designado a Juntas de Notables para atender a la administración municipal.
El 19 de octubre de 1896 se dispuso por ley que los municipios tuvieran alcaldes y regidores nombrados en votación directa. El derecho de sufragio era para los vecinos tanto nacionales como extranjeros, mayores de 21 años o casados, que supieran leer y escribir. La renovación del personal edil se haría por mitad cada dos años el 1º de enero.
En abril de 1897 se llevaron a cabo elecciones municipales en todo el país pero de acuerdo a las normas legales existentes por ley del 14 de octubre de 1892. La aplicación de le elección directa debía hacerse a partir del 1º de enero de 1899 para provincias y distritos, pero sólo por el 50% del personal.
Otra ley dada el 21 de octubre de 1897 redujo grandemente las funciones de las Juntas Departamentales.
En 1897
se conoció el informe de
En Sullana salió elegido Rolando Houghton y en Huancabamba Felipe S. Adrianzén.
Como es
ahora era antes. El Congreso esperaba la
última hora para aprobar en forma atropellada el presupuesto de
El presidente
Piérola se tomó la facultad de hacer algunas enmiendas a
Todo lo anteriormente expuesto fue
motivo de un mensaje del Presidente al Congreso, el que llegó el 11 de
setiembre de 1897 para ser visto en sesión reservada.
El 31 de octubre del mismo año fue debatido el mensaje, motivando una dura crítica de parte del diputado Augusto Durand, Germán Leguía y Martínez “el Tigre”, Lora y Cordero y otros del mismo elevado nivel polémico. Se acusó a Piérola de querer asumir las funciones legislativas que son propias del Congreso y pretender disminuir a éste. Se dijo que el presidente no podía poner limitaciones al Poder Legislativo.
La defensa del presidente Piérola fue asumida por Mariano H. Cornejo, Felipe de Osma, Amador del Solar y Oswaldo Seminario Arámburu.
Los tres primeros eran conocidos oradores y polemistas de nota. El último, es decir el diputado piurano, sólo se sabía que había sido un valeroso montonero. Fue por lo tanto gran sorpresa cuando reveló dotes de oratoria como para no desmerecer dentro del brillante grupo que lo acompañaba y sobre todo para enfrentar al temible Germán Leguía y Martínez.
Las
intervenciones del 5 de noviembre de 1897 fueron especialmente brillantes. Se trató de teoría constitucional y se
planteó la premisa que ningún Poder del Estado puede salir de los límites
prescritos por
Los diarios se ocuparon ampliamente de estos debates. La oposición optó entonces por atacar al Gabinete presidido por Olaechea y lograron presentar un voto de censura en su contra.
El 25 de
noviembre se constituyó un nuevo Gabinete presidido por Alejandro López de
Cuando Chile inició la guerra contra el Perú y Bolivia, ocupó los extensos territorios costeros bolivianos de la provincia de Antofagasta y luego los peruanos de Tarapacá, Tacna y Arica.
En realidad, toda la vida política y
social de Bolivia había girado en torno al altiplano, es decir a su territorio
serrano en donde se desarrolló su cultura desde antes de la conquista. Se había desentendido de la parte costera
ocupada en su mayor parte, por no decir todo, por el desierto de Atacama. Cuando se descubrieron las salitreras, fueron
empresarios y trabajadores chilenos los que las trabajaron pagando un pequeño
canon al Gobierno Boliviano. Es decir
que el territorio de la costa boliviana
estaba completamente chilenizado desde antes de la guerra, lo que no ocurría
con los territorios peruanos en donde existían importantes ciudades ocupadas
por peruanos.
Cuando
los ejércitos chilenos ocuparon el territorio boliviano, casi no se notó la
situación de cambio. Por eso es que
Bolivia casi no sintió el peso de la guerra y su participación, sólo se vio en
la batalla del Alto de
En el territorio del altiplano boliviano no se dio una sola batalla y cuando el Perú fue invadido por el Ejército chileno, en Bolivia la vida siguió transcurriendo en forma completamente normal. Sin embargo, la guerra se motivó por un problema chileno-boliviano y el Perú fue arrastrado al conflicto como simple aliado de Bolivia cargando con todo el peso de la guerra.
El año
1895 cuando Bolivia era gobernada por el presidente Mariano Baptista Caserta y en Chile estaba Jorge Montt Alvarea, se produjeron negociaciones y sin mayor
sacrificio – al menos para ese entonces- Bolivia aceptó firmar recién el
tratado de paz y ceder en forma
definitiva todo su territorio costero a Chile.
De inmediato suscribieron otro tratado de comercio y luego pactaron una
salida al mar para Bolivia, pero no en el antiguo territorio de ella, sino en
la zona que aún estaba por decidirse, es decir por Arica, al norte de ese que
hasta podría ser en parte del actual territorio del
departamento
de Moquegua que por entonces Chile no ocupaba.
Es decir, que Chile aprovechando de la manifiesta debilidad en que había quedado el Perú, estaba negociando hasta sobre territorio no ocupado dando por seguro que se quedaría con las provincias peruanas de Tacna y Arica.
Como era natural, el Perú presentó una enérgica protesta tanto ante Chile, como ante su antiguo aliado Bolivia que se prestaba al juego chileno.
En 1897 llegó a Lima un enviado chileno para ver la forma de llevar adelante el acuerdo chileno-boliviano buscando el consentimiento del Perú. El embajador chileno, principió por plantear que el Perú no estaba en condiciones de entregar a Chile los diez millones de soles de plata peruanos pactados en el Tratado de Ancón en el caso de volver al seno patrio las provincias ocupadas de Tacna y Arica. Para hacer más difícil la situación peruana, el embajador chileno expresó que esos diez millones tenían que ser en efectivo y no en bonos y pagaderos a más tardar un mes después de efectuado el plebiscito. No sólo eso, sino que Chile exigía que el Perú acreditara la existencia de esos fondos antes de ir al plebiscito.
En
realidad diez millones era mucho dinero para el Perú en esos tiempos. Ni la
colecta nacional, ni el impuesto a
El año 1896, el total de gastos presupuestarios del Perú habían sido: por gastos ordinarios ocho millones de soles y por gastos extraordinarios tres millones setecientos mil soles. Para cubrir esos gastos y en vista que los ingresos no alcanzaban se tuvo que recurrir a endeudamiento externo e interno. Eso mostraba bien a las claras la difícil situación económica del Perú.
Chile propuso entonces al Perú dividir la zona ocupada en dos partes Tacna para el Perú y Arica para Chile sin pago de indemnización alguna y sin necesidad de ir al plebiscito. El Perú, seguro de su causa y de ganar el plebiscito se negó. Para nosotros el problema sólo era conseguir los diez millones de soles.
El delegado peruano Riva Agüero, planteó a los chilenos que la salida al mar para Bolivia debía ser por el antiguo territorio boliviano, más precisamente por Pisagua. Los chilenos se opusieron rotundamente manifestando que eso dividiría en dos a su territorio. El corredor lo planteaban en los límites de la futura frontera entre Perú y Chile. El delegado chileno Carlos Morla Vicuña se entrevistó con el presidente Piérola para convencerlo de que aceptase algunas de las alternativas que presentaba Chile.
Al iniciarse el año 1898, el Congreso chileno consideró prudente no aprobar, sino diferir los acuerdos llegados entre Chile y Bolivia para no interferir a un arreglo con el Perú. De esa forma las conversaciones directas peruano-chilenas se harían sin tener en cuenta ningún presunto derecho boliviano de salida al mar.
En esos
momentos se había recrudecido una disputa de límites entre Chile y
El 1er. vice-presidente del Perú era natural de Arica. Se trataba de don Guillermo Billinghurst, el cual por otra parte tenía su domicilio en Iquique, capital de la provincia de Tarapacá que en virtud del tratado de Ancón quedaba definitivamente para Chile.
Billinghurst
era un acaudalado hombre de negocios que tenía muchas vinculaciones sociales y
comerciales en Santiago de Chile, las cuales llegaban hasta las esferas del
Gobierno del sur. En el mismo año 1896
había sucedido a Montt en el Gobierno Chileno don Federico Errázuriz.
Al iniciarse el año 1898, Piérola nombró como su enviado especial ante el Gobierno de Santiago a don Guillermo Billinghurst que sostuvo en la capital chilena largas reuniones con el canciller de ese país Raimundo Silva Cruz.
Billinghurst planteó que se dejase de lado toda relación con la salida al mar de Bolivia y se abocasen a tratar la forma de dar cumplimiento al tratado de Ancón.
El delegado peruano se aferró a la necesidad de llegar a un acuerdo sobre la forma de realizar el plebiscito, rechazando toda idea de llegar a un acuerdo directo de partición.
El representante chileno propuso entonces que el plebiscito se efectuase por separado dividiendo el territorio ocupado por Chile en tres partes: la primera desde Sama hasta Chero, la segunda desde Chero hasta Vitor y la tercera desde Vitor hasta Camarones. El representante peruano se opuso y optó por un solo plebiscito para todo el territorio ocupado.
Por fin el 3 de abril de 1898 los dos delegados llegaron a ante-proyecto de acuerdo, para someter al fallo arbitral de la reina regente de España, dieciocho puntos.
Se debía
decidir quienes debían participar en la votación, en cuanto a edad, nacionalidad,
y tiempo de residencia. Chile había
pretendido que ciudadanos nacidos en su país y radicados después de la guerra
en los territorios ocupados, intervinieran en la votación. También se sometió al arbitraje si debía ser
pública o secreta. Que el acto plebiscitario sea presidido por
una junta integrada por representantes de Perú, Chile y España. Los lugares de votación serían Tacna, Tarata,
Arica y Lluta.
Si los resultados fueran
favorables al Perú, deberá Chile hacer la entrega de los territorios ocupados
en el término no mayor de 15 días. Todos
los gastos en la realización del plebiscito serán cubiertos por
Con muy ligeras modificaciones, el
Gobierno de Chile por intermedio de su canciller aprobaron
el convenio el 16 de abril de 1898. Este
documento se conoce como Protocolo Billinghurst-La Torre. Este era almirante en retiro y el que mandaba
la escuadra chilena en el combate de Angamos.
En el Perú y también en Piura el protocolo fue recibido con general satisfacción. Los tres diputados Seminario Arámburu que tanto ascendiente tenía en la opinión pública departamental, hicieron conocer que apoyaban el acuerdo. En el Senado de Chile se aprobó el acuerdo sin mayores contratiempos. El 1º de agosto de 1898 pero en su Cámara de Diputados hubo oposición. Decidió aplazar la aprobación y en forma secreta hizo sondeos en la corte española, llegándose a la conclusión que de realizarse el plebiscito en la forma pactada el Perú tendría un triunfo arrollador.
Se comentaba mientras tanto con insistencia una posible guerra entre Chile y Argentina y una alianza del Perú con esta última. Ecuador entonces aprovechó la oportunidad y ofreció una alianza a Chile.
En las provincias cautivas de Tacna y Arica, el acuerdo fue bien recibido. Javier Solar Vial periodista muy apreciado en Santiago de Chile publicó una serie de artículos a favor del acuerdo para cumplir con el Tratado de Ancón y restablecer buenas relaciones con el Perú. Este periodista era pariente del almirante Vial que a su vez tenía relaciones de parentesco con la cuñada de Grau.
El Congreso del Perú el 20 de junio de 1898 fue a la votación. A favor del Protocolo figuraron 35 senadores y por el no votaron 7. Los diputados a favor fueron 76 y los que dijeron no, llegaron a 18.
Votaron por el Sí, los senadores piuranos Enrique Coronel Zegarra, Narciso de Arámburu y Gustavo Escudero Checa; es decir todos. Igualmente por el Sí votaron Edmundo Seminario Arámburu, diputado por Piura; César Cortés Sarrio diputado por Ayabaca, Enrique Espinoza diputado por Huancabamba, Oswaldo Seminario Arámburu por Paita y Jerónimo de Lama y Ossa por Tumbes. También por el Sí, el paiteño Elías Mujica que por entonces era senador por el Callao.
En la relación de diputados que votaron por el No, no figura ningún piurano.
En 1898 vivían
en Paita dos caballeros extranjeros que eran muy amigos, y se reunían siempre
en
Un buen
día y por motivos que no se llegaron a conocer surgió entre ambos una acalorada
disputa y el francés perdiendo la reconocida compostura propia de los de su
patria, insultó a Hopkins. El
subprefecto que estaba presente y había tratado inútilmente de apaciguar los
ánimos, nada pudo hacer para que el inglés sacara su revólver y disparase dos
veces sobre Campell, hiriéndolo gravemente.
Fue llevado a
Las hermanas de San José de Tarbes que habían llegado en 1892 para hacerse cargo del Hospital de Belén extendieron su acción social al campo de la educación tal como lo habían hecho en Ecuador y otras naciones.
El 31 de mayo de 1897 de acuerdo con una autorización otorgada por el regidor doctor Matías Prieto, inspector de Instrucción del Concejo Provincial de Piura, se dio existencia legal al nuevo centro de estudios. Desde abril habían llegado a Piura dos religiosas destinadas en forma exclusiva a ese fin. El 1º de julio el plantel entra en funcionamiento con 25 alumnas, aún cuando la autorización fue para alumnas del 1er, 2do. y 3er. grado. También fue autorizado el funcionamiento de un pensionado para señoritas. El plantel inició sus actividades en la 6ta. cuadra de la calle Lima en la casa de la familia Cortés, muy amplia y espaciosa, en donde estuvo cinco años para luego pasar a la calle Libertad en donde estuvo por muchísimos años.
El
Colegio de Lourdes era pagado. El año
1902 la misma congregación fundó
En 1935
el Colegio de Lourdes implantó la educación secundaria. En el presente siglo y a partir de 1959 el
Colegio ha venido desarrollando una persistente proyección social, y así fue
como en ese año organizó un centro de alfabetización para adultos que luego se
convirtió en
Como el
local de la calle Libertad les resultara demasiado reducido, construyeron un
amplio y moderno en el Jirón Jorge Chávez en la urbanización Clark, desde
1958. En 1890 el entonces senador José
Francisco Eguiguren E. había tenido una entrevista con la madre Basilide en Guayaquil y en 1892 siendo presidente de