UN SUBPREFECTO DE ARMAS
TOMAR: PAITA
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Incendio en
convento de Colán
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La invasión de moneda boliviana
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Se reabre la Corte Superior de Piura
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Misión de Félix Coronel Zegarra en EE.UU.
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Reaparece la
fiebre amarilla
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Construcción del ferrocarril de Piura
a Catacaos
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Sueldos de maestros.- Ficus centenarios
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Subprefecto multa por no poner farol
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Subprefecto multa y arresta a ociosos
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Se reabre la Escuela Náutica de Paita
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Forman Guardia Urbana en Sullana
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Complot en la
cañonera “Lima”
Manuel Gómez Laines, que fuera amanuense del Concejo
Provincial de Paita entre 1877 y 1890 narra que gran parte del archivo
valiosísimo del puerto se encontraba amarrado en legajos y en completo abandono
en un depósito, que él trató de ordenar con esmero, pero al llegar los
invasores chilenos en 1880 y ocupar la casa municipal como oficina de sus oficiales y como cuadra,
destruyeron gran cantidad de valiosos papeles.
Sigue narrando Gómez, que él pudo salvar bastante documentación y la
llevó a su casa, pero que en el pavoroso incendio del puerto de Paita en el año
1884 también se quemó su casa y se perdieron los documentos.
Luego se refiere Gómez Laines a un pergamino que contenía el acta de
fundación del tambo de Paita, que se encontraba adherido a un pequeño misal,
con letra grande de imprenta, impreso con tinta roja y negra y algunos grabados
de imágenes de tosca impresión. El misal tenía taladrados sus folios por la
polilla, con fecha borrosa....Obispado de Singueza. También se encontraba en un papel escrito “responsorio del padre
Ostalaza de
Asegura Gómez Laines que todo esto se
perdió en un voraz incendio que se produjo en Colán el año 1888 que destruyó
una gran cantidad de casas y parte del convento. El 15 de mayo de 1890 un voraz incendio
destruyó 108 casas, entre ellas, la casa en que vivió Grau.
En
1830 cuando el general Santa Cruz se posesionó de la presidencia de Bolivia,
autorizó la acuñación de moneda feble,
es decir de baja ley y falta de peso.
Era lo que se llamaba una mala moneda.
Como los departamentos del sur del Perú comerciaban mucho con el país
del sur, se produjo una verdadera invasión del feble boliviano, lo que se
intensificó durante el período de la confederación Perú-Boliviana. La moneda peruana en cambio era de plata
(también había moneda de oro) de buena calidad y se canjeaba a la par, pero
cuando había que hacer transacciones internacionales, no se aceptaba la moneda
boliviana. Así fueron pasando los años y
la ciudad boliviana de Potosí se había convertido en el centro de la
fabricación de la mala moneda.
En 1847 el Perú y Bolivia celebraron
el Tratado de Arequipa sobre relaciones comerciales y en dicho tratado los bolivianos se comprometieron a ya
no emitir moneda feble. No obstante que el mencionado tratado fue
ratificado el 28 de enero de 1849 el país del sur siguió emitiendo moneda
falsa, lo que se acentuó en 1853 durante el Gobierno del general Belzú. Entonces el Gobierno Peruano a cuyo frente estaba el general Echenique
envió un ultimátum a Bolivia, que entre otras
cosas exigía el cese inmediato de la acuñación de la moneda feble, y el
reconocimiento de una indemnización al Perú por la anterior moneda emitida sin
el peso de ley y de baja calidad. El
presidente boliviano Belzú rechazó el ultimátum y se produjo un clima de guerra
porque el Perú llegó incluso a ocupar el puerto boliviano de Cobija.
El 19 de noviembre de 1853 el
Gobierno de Echenique promulgó una ley
por la cual se autorizaba al Ejecutivo a retirar de la circulación la
moneda feble boliviana en la forma y plazos que creyera conveniente. Echenique no pudo llevar adelante el
cumplimiento de esta ley porque fue derribado por el general Ramón Castilla.
Durante el Gobierno de Castilla
siguió rigiendo el sistema bimetalista,
es decir, que circulaban monedas de oro y de plata.
En 1863 durante el breve Gobierno
del general San Román, se dio el 14 de febrero la ley que establecía como
unidad del sistema monetario peruano el sol, basado en el sistema decimal.
El sol debía ser confeccionado con
plata de 9 décimos fino, su peso sería de
El medio sol, de
Un quinto de sol o peseta, de
Un décimo de sol, dinero o real de
Un medio dinero, o medio real o
simplemente medio, con l gramo
Se autorizó también la circulación de monedas de cobre de un centavo y de medio centavo.
El sol y las demás monedas de plata tenían en un lado el escudo nacional y la leyenda: República Peruana-Lima 9 décimos fino, con la fecha de acuñación.
En el otro lado el símbolo de la
libertad representado por una dama sentada con la leyenda que decía Firme y
feliz por
El sol de plata se uso hasta a
mediados del siglo XX habiendo antes bajado su
ley a 5 décimos fino.
En 1864 el Gobierno del general
Pezet se decidió a sacar de la circulación la moneda feble boliviana, para lo cual
contrató con la casa Graham Rowe
y Co. la acuñación de soles de plata a razón de 400 mil o 500 mil por mes hasta
completar diez millones y sacar de la circulación ocho millones de feble. La plata la daba el Gobierno del Perú.
Al llegar el año 1866 se habían
recogido 6 500 000 pesos feble bolivianos que fueron
fundidos. También se lograron retirar
cuños fraudulentos que estaban en manos de acuñadores clandestinos peruanos y
se acuñaron ocho millones de soles peruanos de plata.
En 1872 seguían circulando en el
Perú, junto con las monedas de plata otras de oro de cinco denominaciones. La mayor tenía
Bien pronto la plata de los bancos no
era suficiente para atender el canje de los billetes por cuyo motivo el
Gobierno Peruano dispuso la inconvertibilidad del billete.
Se inició entonces la emisión del
papel moneda sin respaldo y la depreciación de los billetes de un sol. En 1876 se canjeaba un sol de plata por
billete y medio.

Billetes Bolivianos
Al iniciarse la guerra con Chile
circulaba en el país monedas de plata, níquel y de cobre. El 30 de junio de 1879 se emitió una gran
cantidad de billetes de diversas denominaciones y en los departamentos del sur
reapareció el peso boliviano.
El 14 de enero de 1880, Piérola
declaró al oro como moneda legal circulante.
En marzo de ese año se estableció como unidad monetaria el Inca de
Oro que nunca llegó a circular. Como monedas menores se acuñaron en escasa
cantidad “incas” de plata y se dio rso legal dentro
del país a la libra esterlina. El 28 de
agosto del mismo año, se autorizó el cambio de impresión de “incas” de
papel. Los había de 1, 5, 20 y 100
incas. Cuando terminaba el año 1880 y
los ejércitos invasores amagaban Lima, circulaban incas de plata, incas de
papel, billetes fiscales y títulos de la deuda pública. En el sur, el feble boliviano. Era el caos.
La moneda boliviana desde 1830 no
sólo había ingresado por efecto de las transacciones comerciales con Bolivia,
sino también de contrabando. En tiempos
de Santa Cruz se detectó un cargamento de clavos que venía en barriles del
altiplano, pero que en realidad contenían moneda feble.
En 1860 una gran cantidad de moneda boliviana se
fabricaba en Estados Unidos por cuenta de particulares tanto del Perú como de
Bolivia para hacerla ingresar en forma fraudulenta.
Las
monedas se confeccionaban con aleaciones de estaño y de cobre, es decir de
metales de bajísima cotización.
En 1888 circulaba moneda feble en
los departamentos de Piura y de Ayacucho. No se ha podido establecer la causa
de este fenómeno estando el departamento de Piura tan distante de la frontera
boliviana.
Un caso muy especial sucedió en
Sullana. El 29 de octubre de 1888 se
adjudicó por remate público el ramo de Mojonazgo y Consumo al ciudadano Simón Morales Palacios por la cantidad de S/. 217,60
mensuales en moneda de plata peruana.
Pero como la moneda que circulaba en el departamento era –sobre todo en
Sullana- mayoritariamente boliviana, se autorizó al rematista a efectuar el
cobro en los pesos de plata boliviana, pero como eran de más baja ley, al
momento de hacer el pago a
En el departamento existía el cable
desde muchos años antes de la guerra.
Era en realidad la única vía que nos unía al mundo exterior, al conectar
a Paita con el Callao.
En cuanto al teléfono fue instalado
en la ciudad de Piura en plena guerra, el año 1880 y el concesionario fue el
señor Rafael Arredondo. Se trataba de
líneas simples con retorno por tierra.
Con el tiempo Arredondo fue extendiendo su red telefónica a las ciudades
de Paita, Sullana, Morropón y
Chulucanas.
En 1892 Arredondo transfirió sus
acciones y derechos a don Emilio Clark,
el cual conectó las ya mencionadas localidades con las principales haciendas
cercanas. Este concesionario continuó administrando el servicio hasta 1901
sin poder mejorarlo por falta de capitales.
Por entonces ya se había formado

En Piura antes de la guerra no se
disponía de telégrafo, que sí lo tenían
otras localidades. Durante la guerra con
Chile, las líneas telegráficas en la zona de conflicto prestaron importantes servicios. Con la invasión, gran parte del incipiente
sistema telegráfico peruano quedó malogrado.
Desde el 16 de noviembre de 1886, el
Gobierno del general Cáceres convocó a licitación para implantar el servicio telegráfico en todo el
Perú. Por ley del 20 de noviembre de
1887 se confirmó la licitación,
autorizando al Ejecutivo a adoptar las disposiciones necesarias para
reparar o mejorar los servicios existentes y ampliar la red telegráfica.
Desde esa época se consideraba la
inconveniencia de que fuera el Estado quien tuviera la administración de las
nuevas líneas, y se planteaba la entrega del servicio al empresariado
privado. Esto dio la oportunidad para
incluir la red telegráfica del sur, dentro del arreglo de la deuda externa con
los bonistas que el Gobierno estaba por entonces discutiendo.
Para un servicio descentralizado se
consideraron tres redes o zonas:
La 1ra. que
la constituían Lima, Palacio de Gobierno, Callao, Chancay, Huacho, Supe, Barranca, Huarmey, Chincha, Pisco e Ica.
La 2da. formada
por Trujillo, Casma, Chimbote, Salaverry, Chocope, San Pedro, Eten, Chiclayo,
Ferreñafe, Piura y Paita.
La 3ra. zona,
Arequipa, Mollendo, Camaná, Quilca, Moquegua, Ilo, Sama.
Por decreto del 13 de agosto de 1888
la firma Bacigalupo y Cía logró la buena pro para implantar el servicio
telefónico en Lima, es decir 8 años más
tarde que en Piura.
Hay que tener en cuenta que la
primera transmisión de la voz a distancia lograda por Graham
Bell el inventor del teléfono, se realizó en 1876, de
tal manera que la implantación del sistema telefónico en Piura en 1880 era todo
un récord.
El servicio de alumbrado eléctrico
en la ciudad de Lima se inaugura el 15 de mayo de 1886, circunscrito a un
reducido sector del centro de
Estaban todavía lejanos los años en
que las ciudades piuranas se verían favorecidos con el
alumbrado eléctrico. En las localidades de Piura, Sullana, Paita y
otras se utilizaban como combustible el
kerosene. En las noches de luna no
funcionaba ese servicio. El alumbrado
domiciliario continuaba siendo el de velas o lámparas para kerosene. La industria de velas era de tipo artesanal y
casero, hasta el año de 1910 en que se funda en Catacaos una fábrica de velas,
que en 1915 se trasladó a Piura dotada ya con moderna maquinaria inglesa. Se utilizaba parafina resultante de la
refinación del petróleo así como estearina procedente de las ballenas. Esta fábrica fue de propiedad de la firma
Woodman y Cía.
Durante la guerra con Chile,
Cuando Iglesias se hizo cargo del
poder, tras del tratado de Ancón, varias cortes superiores, entre ellas la de
Piura fueron recesadas por razones de economía.
Es decir que desde 1884 no
funcionaba.
El Gobierno del general Cáceres, por
indudable gestión de su ex –ministro de Justicia e Instrucción Félix Cipriano
Coronel Zegarra, dispuso la reapertura de
Presidente de
En lugar de Espinosa ocupó el cargo
de senador el suplente Francisco León y León.
Anteriormente, don Pedro Helguero había reemplazado al doctor Luis
Felipe Villarán de tal manera que
en 1888 los senadores por Piura eran: el coronel Fernando Seminario
Echandía, Pedro Helguero y Francisco
León y León.
La inauguración post-guerra de
Ricardo Wenceslao Espinosa era un
abogado y político de gran prestigio.
Hay que advertir que el doctor Espinosa Medina estaba desempeñando
interinamente el cargo de fiscal de
El 8 de noviembre de 1887 el general
Cáceres había formado un nuevo Gabinete presidido por don Aurelio Denegri que
era 2do. vice-presidente de
El principal objetivo de este
Gabinete fue resolver el problema de la deuda externa para lo cual se estaba
estudiando el planteamiento que Miguel Grace en representación de los bonistas
ingleses había presentado al Gobierno Peruano.
El 26 de abril el canciller Elmore fue reemplazado por Isaac Alzamora.
En el Congreso seguía discutiéndose
en forma acalorada sobre la conveniencia o la inconveniencia de llegar a un
acuerdo con Miguel Grace.
Alzamora tan pronto como asumió el
Ministerio de Relaciones Exteriores dispuso la toma violenta por parte del
Estado de los ferrocarriles del sur que estaban en manos de particulares
peruanos y extranjeros. Esto motivó una
airada protesta del embajador de Estados Unidos en Lima, señor Bilch, que salió en defensa de los intereses de ciudadanos
norteamericanos y a esa protesta se unieron grupos poderosos de empresarios
peruanos vinculados a los ferrocarriles. Alzamora creyó prudente no hacer lo
mismo con el ferrocarril del centro, para evitar problemas mayores con EE.UU.
envió a Washington una misión presidida por Félix Cipriano Coronel Zegarra,
para explicar ante el Departamento de Estado, los motivos que había tenido el
Gobierno del Perú para adoptar la decisión de estatizar la red ferroviaria del
sur. La misión de Coronel Zegarra fue
exitosa y el Gobierno de los Estados Unidos desautorizó a su embajador que en breve
fue removido.
La fiebre amarilla que antes de la
guerra con Chile había aparecido en diversas épocas en el departamento de
Piura, hizo notar nuevamente su presencia a fines de 1888 no obstante todas las
medidas sanitarias de precaución tomadas sobre todo en Paita, por donde se
podía suponer iba a ingresar proveniente de Ecuador. Iguales medidas se habían adoptado en Tumbes.
En enero de 1890 se sabía de casos
aislados pero con resultados fatales en Chulucanas, Morropón lo que hacía
suponer que el mal había ingresado por la frontera de Loja y había encontrado
ambiente propicio en el valle del Alto Piura en donde había cultivos de caña y
se podían formar criaderos de zancudos..
El 11 de enero de 1890, llegó de
Piura a Sullana un padre misionero y por la tarde falleció atacado de fiebre
amarilla. Otro religioso que lo
acompañaba también enfermó pero sobrevivió.
La alarma cundió en Sullana y se
encomendó al doctor Agustín Ruiz la campaña contra el mal. Se recomendaron estrictas medidas de higiene
en lugares públicos, mataderos, corrales y también en viviendas.
El subprefecto de Paita, que siempre
mostraba gran actividad, don Julio Octavio Reyes, sobre el mismo terreno dictó disposiciones. Dispuso que el Municipio Distrital de Sullana, enviase dos veces a la
semana una información detallada de los casos y de las medidas anti-epidémicas
que se tomasen. Ordenó que todos los
gobernadores dieran apoyo a
Parece que las medidas dieron resultado, pues el mal no se propagó.
A fines de 1888 se formó en Lima un sociedad anónima para construir un ferrocarril de trocha angosta entre las ciudades de Piura y de Catacaos.
Los capitalistas eran dos súbditos extranjeros naturales de
Alemania, Roberto Tode y Christian Schreibmuller y otro natural de Ecuador, don Raymundo
Canuto Ríos a los cuales se asociaron los empresarios peruanos Aurelio Pérez y
Alejandro Guevara.
En enero de 1889 dieron amplio poder a don Federico Moreno para que los representaran en Piura en todas las gestiones que se tuvieran que hacer ante las municipalidades, entidades públicas y privadas y con particulares.
Los terrenos por donde debía de tenderse
la línea, pertenecían a

El 25 de febrero
de 1889 las dos partes llegaron a un acuerdo por el cual
En esta obra la empresa
correría con la dirección técnica y los materiales y el pueblo de Catacaos con
la mano de obra. Esta obra se hizo y quedó bajo administración
municipal. La empresa se comprometía a
poner de su peculio un ingeniero para atender las obras y trabajos públicos
municipales, sobre todo la apertura de canales de irrigación. Como la empresa tendría que instalar una
factoría, se comprometía como anexa a ella a hacer funcionar una escuela
técnica, para enseñar a los hijos del lugar los oficios de carpintería,
herrería y mecánica. La empresa colocaría
por su cuenta, los puentes que fueran necesarios sobre los canales.
El ferrocarril
prestó importantes servicios hasta el año 1938 en que por razones económicas
dejó de funcionar. Los dueños primitivos
transfirieron sus acciones y derechos al Banco del Perú y Londres hasta el año
en que éste quebró pasando entonces a
diversos dueños hasta que todo fue adquirido por don Eugenio Pérez.

El 10 de febrero de
1889 el Concejo Distrital de Sullana
discutió el pedido que había formulado el maestro de la Escuela de Niños
Nº 1 señor José Cardó. El concejal José
Benito Vinces fue del criterio de hacer un aumento a todos los maestros sin que
se hicieran excepciones, a lo que el alcalde Roberto Barreto se opuso
explicando que el maestro Cardó también daba clases a niños de Instrucción
Media.
Se le observó sin embargo,
que no estaba bien que por atender a un grupo reducido de alumnos tuviera que
distraer tiempo y descuidar en consecuencia la atención que debía dedicar sólo
a los alumnos de primaria que eran más numerosos. Tras largo debate se acordó que al profesor
Cardo se le pagaría 60 soles mensuales y a los demás 45 soles. Posiblemente estas sumas no eran muy bajas si
se compara con los sueldos de 55 soles que ganaban los maestros en 1930. Otros acuerdos municipales fueron, abrir una
escuela en Jíbito y otra en Huangalá,
asignando para el maestro de cada una 20 soles mensuales. Aumentar el sueldo del amanuense municipal a
25 soles al mes. Destinar 11 soles para
atender el riego y abono de los jardines de la plaza principal, fijar en 18
soles mensuales los gastos de alumbrado público por el sistema de faroles y
dotar de gorras distintivas a los empleados que hacían el servicio de
celadores y de policías.
Se dio cuenta en
sesión de haber recibido del Concejo Provincial de Paita un cajón conteniendo
retoños de ficus para ser plantados en la plaza principal. Estos ficus son sin
duda los que hasta la fecha, en 1989, es decir desde hace cien años aún existen en el atractivo parque principal
de Sullana, y de los cuales algunos ya han muerto por causa de las
enfermedades.
En esta sesión se
dio permiso al maestro Cardó por cinco meses para que pudiera viajar a su
patria, España.
ARRIBA En sesión del 27
de marzo del Concejo Distrital de Sullana, el regidor Gaspar Merino presentó
una propuesta para el mejoramiento del servicio de alumbrado público.
Se le oyó pero se
tomó más bien el acuerdo de solicitar propuestas por medio de carteles que se
colocarían en diversos lugares de la localidad.
Por entonces la municipalidad sólo alumbraba el perímetro de la plaza principal
y una calle. Para la iluminación del
resto se había publicado una ordenanza por la cual cada vecino estaba obligado
a poner un farol en la puerta de su casa, pero había muchos que se hacían los
desentendidos y otros retiraban los
faroles a las 10 o a las 11 de la noche.
El subprefecto de Paita Julio Octavio Reyes fue informado de eso y trató
de cerciorarse en forma personal
verificando que la denuncia era cierta, por cuyo motivo envió una comunicación
al Alcalde, para que hiciera recordar a los vecinos la obligación de colocar el
farol bajo amenaza de multa.
Pero como el
subprefecto no era persona que se concretaba a amenazar, un buen día recorrió
las calles de Sullana de noche y constató a una gran cantidad de infractores a
los que multó con veinte centavos. Al
cumplir su labor envió a la municipalidad
la suma de 9,89 soles correspondiente a multas de 49
infractores.
Don Julio Octavio
Reyes, no sólo era un diligente subprefecto paiteño, sino que parecía haberle
puesto la puntería a Sullana, y estaba decidido a hacer trabajar a las
autoridades .Por entonces era prefecto de Piura
don Pedro Ugarteche.
En
diciembre de 1889, se dirige al alcalde del Concejo Distrital para pedirle que
se sirva darle el nombre del Rematista del Ramo de Chicha para hacerlo
comparecer al despacho subprefectural y darle
estrictas órdenes de notificar a los conductores de chicherías, picanterías y
demás lugares de diversión, cuya lista debería darle, para que sólo funcionen
los sábados, domingos y feriados, pero no en días de trabajo y el que así lo
hiciera sufriría arresto y pena de multa.
En Sullana al igual que en otros lugares,
y también como aún ahora se practica, no se trabajaba el lunes por la tarde,
porque prolongaban las jaranas del domingo, por cuyo motivo lo llamaban
“domingo chiquito”.
El 22 de abril de 1890 el subprefecto al hacer un recorrido por las calles de Sullana pudo constatar que varios establecimientos estaban vendiendo bebidas. El señor Reyes dispuso la clausura de dos locales, arrestó a 8 individuos y dispuso que pagasen una multa de cuatro soles fuertes. En esas labores el subprefecto se hacía acompañar de dos soldados. Pero parece que alguno de los detenidos tenían sus padrinos y estos acudieron al alcalde y éste a su vez pidió al gobernador que sacara a los presos, a lo que accedió previo pago de una multa de un peso boliviano.
El asunto llegó a conocimiento del
subprefecto, que ni corto ni perezoso remitió al alcalde Roberto Barreto una
enérgica nota que entre otras cosas decía:
“Como la extirpación de la
vagancia y vicios no se puede castigar
sino con fuertes penas, he resuelto desde hoy que las multas por embriaguez en
los días de trabajo sean de cuatro soles fuertes, que las hará efectiva la
autoridad política quien en su oportunidad las pondrá a disposición del
Concejo. Conviene que los penados pasen
cuatro o cinco horas arrestados aún cuando paguen la multa, que es lo que se
acostumbra en todas partes. Hacer lo
que Ud. ha hecho ayer, no es sino alentar la vagancia, pues con el desembolso
de un sol feble, no sufre sino una peña levísima y espero que Ud. que se
encuentra animado de mi mismo propósito, no podrá menos que aceptar mi
indicación.”
Con el fin de asegurar su
funcionamiento, dotándola de rentas, y también para que contara con un
plantel adecuado de estudiantes, el Concejo Provincial de Paita con circular de
fecha 23 de abril, enviado a los concejos distritales, solicitaba se levantara
una colecta voluntaria, que permitiera a los hijos de cada localidad, seguir la
gloriosa carrera de marinos. Es decir,
que cada localidad debía de financiar una especie de beca.
Los jóvenes paiteños herederos de
las virtudes marineras de sus ancestros los tallanes tenían una inclinación
natural por la carrera de la marina, ya que el mar era su elemento natural.
En la historia nacional, hay una
gran cantidad de jóvenes paiteños que se formaron en
El subprefecto de Paita don Julio
Octavio Reyes al que nada se le escapaba, dispuso el 9 de junio de 1889, que el
Concejo Distrital de Sullana formase una Guardia Urbana, para vigilar el orden y garantizar la vida y
propiedades del vecindario especialmente de noche.
Decía don Julio Octavio, que no obstante la importancia que ya
tenía Sullana, tan sólo había cuatro soldados que no eran suficientes para
asumir las múltiples responsabilidades, y que por tal motivo una gran cantidad
de forajidos no sólo infestaba los caminos del
distrito, sino que llegaban a penetrar a la ciudad para cometer sus
desmanes, en vista de no haber forma de enfrentarlos.

En la época a que se refiere el
subprefecto de Paita, había en efecto una gran cantidad de bandoleros que
asaltaban a los viajeros que
confiadamente se aventuraban a cruzar
solos los caminos. Es por tal motivo que
se había vuelto costumbre de juntarse en especie de caravanas cuando las
jornadas por hacer eran largas o también como hacían muchos hacendados, que
tenían a sueldo a bandoleros, los que en cierta forma les brindaban protección,
al mejor estilo de los pandilleros de las décadas de 1920 y 1930 en Chicago y Nueva York.
No se tiene información de la forma
como fue atendida la demanda de la primera autoridad, pero si se conoce que
cuando menos por algún tiempo se restablecieron en Sullana, los “serenos”, tal
como los habían en las principales ciudades en
época de
Cuando el Perú proclamó su independencia,
se consideraron las juntas departamentales en
La guerra con Chile había causado
tantos destrozos, que no se sabía por donde empezar en las tareas de
reconstrucción. Hacerlo desde Lima
resultaba imposible y lo era también restablecer el normal funcionamiento de
todo el aparato del Estado.
En agosto de 1886 los diputados
Arturo García, Hildebrando Fuentes, José
María Gonzáles y Antonio Lorena, presentaron en el Parlamento un proyecto de
descentralización fiscal.
El proyecto se aprobó el 13 de
noviembre de 1886. El presupuesto de
Los ingresos para el Presupuesto
General serían derechos aduaneros, importación y exportación. El Impuesto de los Timbres. Las rentas de ferrocarriles y correos.
Los gastos generales nacionales
serían los que correspondían al
sostenimiento del Poder Legislativo. Todas
las Oficinas Centrales o Ministerios del Poder Ejecutivo, los gastos de Palacio
de Gobierno, Ejército, Marina, Tribunal Mayor de Cuentas, Corte Suprema,
Correos y Telégrafos, servicio de
Todos los demás ingresos serían
departamentales como las contribuciones personal, predial, patente,
serenazgo, alcabala, herencias y
donaciones, papel sellado, rentas del arrendamiento de salinas, impuesto a la
sal, rentas de los conventos.
La renta personal la pagarían sólo
los varones mayores de 21 años y hasta los 60
y sería un pago semestral, de un
sol de plata en la sierra y dos soles de plata en la costa.
Los gastos departamentales eran: los que demandarían
el funcionamiento de los servicios de la administración pública, cortes
superiores y juzgados,
Presidiría las Juntas
Departamentales el prefecto del Departamento y estarían integradas por un
delegado de cada provincia que sería
nombrado por el respectivo Concejo Provincial.
Esto era aplicable a los departamentos de Piura,
Los Presupuestos Bienales de las
juntas debían ser enviados para su revisión al Ministerio de Hacienda y de allí
a las cámaras para su aprobación. Por
ley del 25 de octubre de 1857 se determinaba la forma como funcionarían tales
presupuestos.
Las Juntas Departamentales estaban
ya funcionando en 1888.
Cuando el Perú perdió al
"Huáscar" trató desesperadamente de recomponer su marina y efectuó diversos
contactos con naciones extranjeras para adquirir barcos de guerra. Uno de los acuerdos más serios se ajustó con
Alemania para la entrega de dos barcos de guerra recién construidos. Cuando la operación estaba ya para culminar,
Chile reclamó la neutralidad del Imperio alemán y los barcos se inmovilizaron
en el puerto de Kiel.
Al terminar la guerra, el Perú
recibió un barco y otro le fue entregado en compensación para saldar deudas existentes. A la nueva cañonera se le puso por nombre
“Lima”, tenía 1790 toneladas, con un desplazamiento de
Apenas llegó la cañonera al Callao,
los políticos contrarios a Cáceres y seguidores de Piérola trataron de sublevar
a la tripulación. Fueron arrestados los
oficiales navales Juan Manuel Raygada, Demetrio Sacco, Manuel Miranda y Bernabé Carrasco así como un
grupo de civiles. A estos presos
políticos se les confinó en el cuartel de San Francisco de Paula. Los civiles fueron enviados a la “Independencia”.
Bien pronto sin embargo, Cáceres que
no quería tener problemas políticos dispuso su
libertad, lo que se llevó a cabo en los primeros días de noviembre de 1889.
El diario “El Comercio” de Lima, el
día 13 de noviembre de 1889 informaba
que en ese día habían sido puestos en
libertad tanto el pierolista
piurano Augusto Seminario, como sus
sobrinos y los señores José María
Echenique y su sobrino del mismo nombre, por disposición expresa del presidente
de
Don Augusto y sus sobrinos darían
mucho que hablar seis años más tarde cuando sublevaron todo el norte del Perú.
Cuando terminó la guerra con Chile
circulaban soles de plata y soles de papel.
Los invasores se llevaron casi toda la plata en moneda y dejaron los
papeles. Nadie quería los billetes de papel
y se cotizaban generalmente de
Cáceres para hacer posible la
aceptación de la moneda de papel, dispuso por Resolución Suprema del 11 de
setiembre de 1886 que se podían aceptar con su valor nominal hasta el 10% de
pagos en billetes que se hicieran en las
aduanas. También el Gobierno pagó a los
empleados de la administración pública con papel moneda lo que era una
verdadera estafa pues luego tenían que canjearlos a los exportadores o
importadores con moneda metálica sufriendo
fuertes rebajas.
Posteriormente se fue señalando
determinada cotización para los billetes que se entregaban en las aduanas. Todos los billetes recolectados se
incineraban.
Los importadores y exportadores se
beneficiaron grandemente con esta disposición porque adquirían los billetes a
precios muy bajos.
El 14 de mayo de 1887, se autorizó a las oficinas públicas de recaudación de todo el país aceptar hasta el 50% del pago en billetes por concepto de cancelación de impuestos.
Los billetes eran aceptados con
ciertas resistencias en los
departamentos de Lima, Callao,
El resto de departamentos lo
rechazaban. En los de Piura, Cajamarca,
Ayacucho, Cuzco y Arequipa preferían la moneda boliviana. Era el mal menor.
En noviembre de 1887 se pagaban 26
billetes por un sol de plata. Eso creó
una situación de pánico en el campo monetario.
Las importaciones aumentaron por el uso del billete que era aceptado en las aduanas, en un volumen
del 50% de los pagos.
En el curso del año 1888 se dieron
diversas disposiciones legales encaminadas a establecer que los pagos aduaneros
y de impuestos deberían hacerse en moneda metálica y el 19 de abril se autorizó
la acuñación de moneda fraccionaria.
Estos cambios
monetarios causaron la ruina de muchas familias, porque era la moneda
que generalmente podían manejar los pobres y que vieron de la noche a la mañana
bajar su valor. Es decir se produjo y
acentuado proceso inflacionario con
relación al billete.
En Piura, Cajamarca, Ayacucho y
Arequipa, la desvalorización del billete, hizo que las monedas extranjeras,
sobre todo la boliviana tuviera mejor aceptación. En estos lugares circulaban las pesetas y los
cuartos bolivianos. Las gentes llamaban a las
pesetas bolivianas, arañas.
Para operaciones menudas, las gentes
se ingeniaron en encontrar valores fraccionarios a las arañas, partiéndolas por
la mitad tal como se hizo años más tarde con los centavos de cobre o
“gordos”. En Piura, preferían en las
transacciones las monedas bolivianas partidas a las monedas de cobre peruanas.
Por ley del 25 de octubre de 1887,
el Gobierno dispuso que fuera retirada de circulación la moneda partida de los
departamentos de Cuzco, Puno y Apurímac, y para reemplazarla, se autorizó la
acuñación de moneda fraccionaria de plata por un monto de 300 mil soles. En la práctica, el disponer sólo en
determinados departamentos el retiro de la moneda partida o astillada como se
llamaba, no surtió efecto porque de los departamentos colindantes se producían
nuevas invasiones de moneda.
Nueva disposición monetaria se dio
el 30 de setiembre de 1889, para retirar de todo el Perú las monedas astilladas
o partidas. En Piura y en Cajamarca, se
permitió el canje a la par de las monedas bolivianas de igual ley.
En realidad, la plata peruana era de
mejor calidad que la de Bolivia y de
México y logró fama internacional. Por
tal motivo, en varios países de América el sol peruano de plata también
circulaba con mucha aceptación, y como
se le daba premio, se producía una huída hacia el extranjero, lo que creaba
problemas de falta de numerario en el Perú.
En agosto de 1889, Ecuador celebró
un convenio con el Perú para que se
acuñasen en
Con el tiempo, la moneda boliviana o
es decir las “arañas” fueron siendo lentamente desplazadas por los sucres. Eso duró hasta
1920.