Historia

 

FUNDACIÓN. LOS PRIMEROS PASOS Y EL CAMPO DE ALGIRÓS

 

 


     Año 1919. En el centro de la capital del Turia, en el Bar Torino, se gesta la iniciativa de crear un club de fútbol. El primer presidente del Valencia Football Club, Octavio Augusto Milego Díaz, fue elegido por azar: una moneda lanzada al  aire sirvió para decidir entre él y Gonzalo Medina Pernás, quien finalmente se quedó con la parcela de la comisión constituyente y de festejos.


     Milego y Medina trabajaron codo con codo en un pequeño establecimiento de la calle Barcelonina que, en un principio, hizo las veces de sede del nuevo club. Junto a ellos estaban en aquella primera directiva valencianista los hermanos Pascual y Julio Gascó, Andrés Bonilla, José Llorca, Fernando Marzal y Adolfo Moya.

     Sin embargo, la decisión de estos pioneros del Valencia no tuvo repercusión social y mediática, porque los periódicos de la época apenas se ocupaban del deporte y, además, la situación sociopolítica de España era incierta. Antes de la creación del Valencia Football Club, el fútbol existía ya en Valencia, a pesar de que no había un club hegemónico en la ciudad. Parece ser que el fútbol llegó a Valencia de la mano de los que, vinculados a la exportación de cítricos, habían estado en Gran Bretaña, cuna del balompié. Este fue el caso de Francisco Sinisterra o Ramón Leonarte. De la misma manera, era bastante común ver a los marineros británicos en los puertos valencianos jugando con un balón. Ya en 1908, en Valencia había equipos como el Levante, Gimnástico, Hispania o Hispano.

     Una vez constituido el club, el primer partido disputado por el Valencia fue en terreno ajeno. Se celebró en Castellón, el 21 de mayo de 1919. Su rival, el Gimnástico valenciano. El resultado fue favorable para estos últimos por 1-0. La primera alineación valencianista de la historia tuvo como protagonistas a Marco, Peris, Julio Gascó, Marzal, Llobet, Ferré, Fernández, Umbert, Martínez Ibarra, Aliaga y Gómez Juaneda.

     El primer campo propio del Valencia fue el desaparecido Algirós, inaugurado el 7 de diciembre de 1919. Algirós fue escenario de los partidos del club hasta 1923, fecha en la que se empezó a jugar en el campo de Mestalla. El día de la inauguración del primer feudo valencianista el invitado fue el Castalia de Castellón y el resultado fue un empate sin goles. Al día siguiente se volvieron a ver las caras ambos conjuntos y el Valencia se impuso 1-0.

Poco a poco, el público se fue animando a acudir a Algirós para ver el espectáculo futbolístico. Por aquel entonces las entradas ascendían a 25 céntimos y las recaudaciones empezaron a ser suficientes para sufragar los gastos.

     Durante los años 20, el espíritu de revancha y la tensión deportiva iban en aumento cada vez que se enfrentaban los diferentes conjuntos en el Campeonato Regional. En 1923, el Valencia se proclamó campeón regional y pudo participar, por primera vez en su historia, en la Copa de España. La progresión en los resultados del equipo demostraba que estaba en disposición de liderar el fútbol de la capital valenciana. Tres o cuatro años después de su fundación, el Valencia ya era el enemigo más temible por el resto de equipos y su afición crecía cada vez más.

     La importancia del conjunto valencianista se vio refrendada al contar con jugadores de gran calidad, como Montes o Cubells, a los que se les quedaba pequeño el fútbol regional. La afición se dividió entre los incondicionales de uno y otro jugador, como si de dos toreros se tratase: por un lado, estaban los cubellistas, y por otro, los montistas. Esta rivalidad era buena para el equipo, ya que ambos futbolistas tenían un objetivo común: defender los colores del Valencia Club de Fútbol.

     Arturo Montesinos, Montes, debido a sus características físicas (medía 1’90 m), era un jugador más agresivo que Cubells. Eduardo Cubells, mucho más técnico que el anterior, fue el primer jugador internacional que aportó el Valencia y el segundo de la Comunidad Valenciana, tras Agustín Sancho, un jugador de Cabanes que militó en el F.C. Barcelona.


     Volviendo a la primera participación del Valencia en la Copa de España, en la capital del Turia se creó una gran expectación. El rival fue el Sporting de Gijón. El partido de ida se disputó en el campo de Algirós, que registró un lleno histórico. El resultado fue 1-0 para los locales, tanto anotado por Montes. Un mes después, el partido de vuelta se saldó con una derrota abultada (6-1) del Valencia en Gijón, aunque como la competición era por puntos se jugó un tercer partido, celebrado en Oviedo, en el que el Sporting se impuso de nuevo por 2-0.

     A pesar de la derrota, el Valencia aprovechó la oportunidad de medirse con un conjunto importante a nivel nacional, lo que aumentó el número de seguidores del equipo che. Este progresivo aumento del interés por el Valencia provocó que los dirigentes valencianistas buscaran parcelas en venta para construir un nuevo campo para el equipo. Se encontró una que estaba emplazada junto a la acequia de Mestalla.

 

 

MESTALLA: el nuevo escenario de los partidos

 

 


     Ramón Leonarte fue el presidente del Valencia que firmó la escritura de compra del terreno de Mestalla en enero de 1923 y que costó 316.439 pesetas, una cantidad considerable para la época que se sufragó a base de créditos. El aforo del campo sería de 17.000 espectadores y el proyecto se le encargó a dos hombres ligados a la entidad valencianista: el arquitecto era Francisco Almenar, futuro presidente, y el constructor Ramón Ferré, que también era socio del club.


     La inauguración del nuevo estadio tuvo lugarel 20 de mayo de 1923 y el invitado fue el Levante U.D. El resultado final fue 1-0 para el Valencia y el primer jugador que tuvo el honor de marcar en Mestalla fue Montes. Una semana más tarde fue un equipo escocés, el Dundee United, quien visitó Mestalla. Jugó dos días seguidos y ganó por 0-3 y 0-1, respectivamente.

     Se puede decir que hasta 1923 no existía la figura del entrenador. Fue antes del inicio de la temporada 23-24 cuando el club contrató a un preparador checoslovaco, Anton Fivber, que fue el encargado de darle prestigio nacional al club de Mestalla. El trabajo del entrenador fue bueno, ya que promocionó especialmente la cantera, en un momento en que en este deporte se estaba imponiendo poco a poco la profesionalización.

     En España se promovía, en esos momentos, la creación de una liga nacional que integrara a los mejores conjuntos del país. El Valencia tenía como objetivo participar en esa competición, pero al ser una entidad joven y no poseer un extenso currículum fue necesario esperar tres años para incorporarse a la Primera División.
A finales de la década de los 20 aterrizó en el club valencianista Luis Colina, que ejerció de secretario técnico de 1928 hasta 1956 y cuya labor fue fundamental para cimentar los éxitos del equipo. Además de crear escuela, Colina se caracterizó por tener buen ojo para contratar a jugadores.

     La Liga quedó dividida en una Primera y en una Segunda división. En Primera garantizaron su participación los seis campeones de la Copa de España: Athletic de Bilbao, Real Madrid, Barcelona, Real Sociedad, Real Unión de Irún y Arenas de Getxo, a quienes se les unieron los tres subcampeones de aquel torneo: Atlético de Madrid, Español y Europa. Había nueve equipos y faltaba uno para completar una liga que tendría diez equipos, y que tenía que salir de un torneo que enfrentó al Valencia, Betis, Sevilla y Racing de Santander. Los cántabros se ganaron el derecho a participar en Primera, mientras que el Valencia tuvo que jugar en la categoría de plata.


     El primer campeonato de liga en que participó el Valencia -la temporada 28-29- contó, al igual que la máxima categoría, con diez equipos, que al final se clasificaron por el siguiente orden: Sevilla, Iberia de Zaragoza, Deportivo Alavés, Sporting de Gijón, Valencia, Real Betis, Real Oviedo, Deportivo de La Coruña, Celta de Vigo y Racing de Madrid.

     El debut histórico del Valencia en la liga se produjo el 17 de febrero de 1929 en Mestalla, ante el Oviedo, con triunfo valencianista por 4-2. Ese día jugaron Pedret, Torregaray, Moliné, Salvador, Molina, Amorós, Pérez, Imossi, Navarro, Silvino y Sánchez. Imossi y Navarro marcaron un gol cada uno, mientras que Silvino anotó dos tantos.

     En su tercera temporada en Segunda división el Valencia consiguió el anhelado ascenso a Primera, en una temporada 1930-31 en la que el conjunto dirigido por Fivber impuso su enorme superioridad. Los futbolistas que componían la plantilla del ascenso eran Cano, Villarroya, Conde I, Melenchón, Torregaray, Pasarín, Torres, Amorós, Arilla, Conde II, Imossi, Molina, Salvador, Costa, Navarro, Octavio, Perona, Picolín, Ricart, Rino, Sánchez, Torredeflot y Vilanova.
Ese ascenso cerraba la primera gran etapa de la vida del club y abría otra de esplendor y de títulos. Tras cinco campañas de acoplamiento a la categoría, y el parón que supuso la Guerra Civil, llegaría la mejor década de la historia del equipo che.

 

EL VALENCIA SE HACE GRANDE

 

 


    
Tras la Guerra Civil, el Valencia se tuvo que adaptar a la nueva realidad. Muchos de los futbolistas que estaban en 1936 dejaron de pertenecer al conjunto che tres años después. Los militares también entraron, como en otros ámbitos de la vida, en el fútbol. En el caso del Valencia, en junio de 1939 fue nombrado presidente el comandante Alfredo Giménez Buesa, con Luis Casanova de vicepresidente. Entre los objetivos del nuevo régimen estaba la eliminación del profesionalismo, que consideraban una reminiscencia republicana. Otro puntal del valencianismo que sufrió las consecuencias de la contienda civil fue Mestalla, destrozado por los continuos bombardeos sufridos. Se acometió una remodelación y ampliación del estadio, que pasaría a tener una capacidad para 22.000 espectadores.

     Con el traslado del comandante Giménez, la presidencia del club recaló en Luis Casanova. Con él llegaría la mejor época del club. En diez campañas, el Valencia obtuvo tres títulos de Liga y dos Copas, llamadas entonces del Generalísimo. El esplendor fue posible gracias a que se mantuvo la base de la plantilla anterior a la guerra, a la extraordinaria 'delantera electrica' que formaban Epi, Amadeo, Mundo, Asensi y Gorostiza, por la personalidad del presidente Luis Casanova, por la trayectoria en el banquillo de hombres como Cubells, Moncho Encinas, Pasarín y Jacinto Quincoces, por la recuperación del estadio de Mestalla y por la fundación del equipo filial: el Club Deportivo Mestalla.


     Pero no hay duda de que el Valencia tenía un gran equipo, posiblemente una de las mejores plantillas que haya tenido nunca, con Ignacio Eizaguirre (Álvaro y Juan Ramón) y la delantera eléctrica, formada por dos jugadores valencianos y tres vascos.
Esta plantilla conquistaría el primer gran título nacional para el club: la Copa de 1941, ante el Español. Era el primer triunfo tras dos décadas de existencia, y la celebración en la capital del Turia fue apoteósica.

     Una Copa, un tercer puesto en Liga, varios internacionales en el equipo y una gran visión de futuro del club posibilitaron que el Valencia se hiciera un hueco entre los ‘grandes’ del fútbol español.

     La guinda se puso en la temporada 41-42, en la que el club de Mestalla ganó por primera vez en su historia el campeonato liguero. Lo paradójico es que, en aquel entonces, tenía mucha más repercusión la Copa que la Liga. Pero sería injusto olvidar que en el torneo de la regularidad el Valencia hizo una temporada magnífica. Logró un auténtico récord de goles (85 en 26 partidos), hizo de Mestalla un auténtico fortín (sólo ganó el Atlético Aviación) y se mostró intratable. Además, su delantero centro, Edmundo Suárez, Mundo, fue el máximo goleador con 27 dianas.

     Tras un paréntesis de una campaña, en la temporada 43-44 el Valencia volvió a hacerse con la Liga. En esta ocasión, el Valencia se mantuvo en lo alto de la clasificación desde el principio del torneo. En esta ocasión, solamente el Barça ganó en Valencia (3-4), en el segundo partido liguero y Mundo volvió a ser el pichichi, con 27 goles. La superioridad del Valencia restó emoción a la Liga, aunque dejó encantados a sus aficionados, que vieron cómo su equipo sumaba el tercer título en cuatro temporadas.
Pero en los años cuarenta también hubo sinsabores para los intereses valencianistas. De hecho, el club de Mestalla es el único del fútbol español que ha perdido tres finales consecutivas. El Valencia fue subcampeón de Copa en 1944, 1945 y 1946, y lo volvió a ser en 1970, 1971 y 1972. Lo curioso es que las tres finales perdidas en la década de los cuarenta tuvieron el mismo escenario: el estadio Olímpico de Montjuïc. El estadio barcelonés fue considerado gafe por los aficionados valencianistas de la época. En la primera final el Valencia perdió 2-0 frente al Atlético de Bilbao, por 3-2 también ante el club bilbaíno en 1945 y por 3-1 ante el Real Madrid en 1946.

     La tercera liga conseguida por el Valencia fue en la campaña 46-47, año en el que se instauró la quiniela. En esta ocasión, el Valencia tuvo que sufrir hasta el final para conseguir el triunfo. El inicio del campeonato fue malo y en la octava jornada el club che estaba a dos puntos del colista. Se llegó a la última jornada sin nada decidido y se tenía la sensación de que el Atlético de Bilbao iba a ser el campeón, aunque también tenían algunas opciones el Atlético de Madrid (que dejó de ser Atlético de Aviación a partir de enero de 1947) y el Valencia. En el último partido, el equipo, entrenado por Pasarín, se impuso 6-0 ante el Gijón. El resto de los rivales tropezaron. El Bilbao empató 3-3 en La Coruña y el Atlético de Madrid cayó en casa ante su eterno rival, el Real Madrid, 2-3. El Valencia fue campeón por su diferencia particular de goles con el equipo vasco, al que había ganado tanto en San Mamés como en Mestalla. Al no haber ni marcadores electrónicos ni los programas radiofónicos, el teléfono fue el que informó de la consecución de la tercera liga.


     El final de la década de los 40 reflejó el cambio generacional que estaba sufriendo el equipo, en el que comenzaban a despuntar jugadores como Puchades y Vicente Seguí.

     El Valencia había perdido sus tres finales anteriores jugadas en Barcelona. En la final de Copa de 1949, que enfrentó al Atlético de Bilbao y al Valencia, los valencianistas jugaron en la capital de España una final muy reñida que se resolvió con un gol de Epi y que ponía punto final a una generación de jugadores que habían sido muy rentables para el Valencia Club de Fútbol.

 

EL VALENCIA SE CONSAGRA EN EUROPA

 

 



     El 2 de julio de 1961, con la ciudad de Valencia aún conmocionada por el fallecimiento del brasileño Walter en un accidente de tráfico ocurrido en la carretera de El Saler, Julio de Miguel Martínez de Bujanda accedió a la presidencia del club. Comenzaban así otros diez años buenos para la historia del Valencia. Al mismo tiempo, en el fútbol español se imponía una nueva necesidad: competir en los torneos continentales y demostrar el poderío midiéndose con otros conjuntos europeos.


     Uno de los primeros éxitos del nuevo presidente fue que aceptaran al Valencia sen la Copa de Ciudades en Feria, competición en la que por aquel entonces se participaba por invitación, y no por una buena clasificación liguera. De Miguel, además, conseguía fichar a un gran jugador: el brasileño Waldo Machado, que daría grandes tardes de fútbol en Mestalla y se convertiría en uno de los máximos goleadores de la historia che. Sus golpes francos, sus remates inverosímiles y su fútbol alegre dejaron huella tanto en España como en Europa durante diez años. La pareja ideal de Waldo fue Vicente Guillot, que tuvo una carrera paralela a la del brasileño, con el que se entendió a la perfección.

     Los éxitos europeos del Valencia han venido acompañados, por lo general, de ligas discretas. Eso ocurrió la temporada 61-62, en la que el Valencia aseguraba la victoria en casa pero fuera no conseguía arrancar ningún positivo. Acabó a doce puntos del Real Madrid, en séptima posición.


     En la Copa de Ferias, el primer rival que había que superar era el Nottingham Forest, uno de los grandes del fútbol inglés. El partido de ida, en el City Ground de la ciudad británica, se saldó con un espectacular 1-5 favorable al conjunto che. Tras pasar la eliminatoria ante los ingleses, el siguiente equipo en caer fue el Lausana. El Valencia ya estaba en cuartos de final y el rival que le tocó fue el potentísimo Inter de Milán, al que derrotó en Mestalla 2-0 y empataron a tres en la capital lombarda.

     El Valencia arrolló en semifinales al MTK de Budapest, venciéndoles por 3-0 en Valencia y 3-7 en Budapest, en una de las grandes goleadas europeas del conjunto valencianista.

     En la final esperaba un viejo conocido: el Fútbol Club Barcelona. El triunfo fue histórico. El 6-2 endosado al Barça, en una final europea, enloqueció a los miles de aficionados valencianistas que llenaron Mestalla aquel 12 de septiembre de 1962. La final estaba sentenciada y en el partido de vuelta, en el Nou Camp, el resultado fue de empate a uno. En los dos encuentros de la final participaron Zamora, Piquer, Quincoces, Mestre, Sastre, Chicao, Héctor Núñez, Guillot, Waldo, Ribelles y Yosu.


     El campeón de la Copa de Ferias reeditaría su título la temporada siguiente. Los primeros escollos fueron tres equipos escoceses: el Celtic de Glasgow, el Dunfermline y el Hibernians de Edimburgo. En semifinales tocó el Roma. Un 3-0 en Mestalla y una ajustada derrota por 1-0 en el Olímpico romano adjudicaron al Valencia el pasaporte para una nueva final.

     El rival en la final fue el Dynamo de Zagreb. El partido de ida se disputó en la ciudad por aquel entonces yugoslava y tras adelantarse el conjunto local, el Valencia remontó por obra de Waldo y José Antonio Urtiaga. El partido de vuelta se celebró un 26 de junio de 1963 en Mestalla, donde 50.000 espectadores pudieron comprobar la superioridad del Valencia, que se impuso al equipo balcánico por 2-0, con tantos anotados por Mañó y Héctor Núñez.

     La temporada siguiente el Valencia volvió a llegar a la final de la Copa de Ferias, esta vez tras dejar en la cuneta al Shamrock Rovers irlandés, al Rapid de Viena, al Ujpest Dosza húngaro y, en semifinales, al Colonia alemán. Tras superar a los alemanes con muchos apuros esperaba en la final otro equipo español: el Zaragoza de los cinco magníficos. A diferencia de la final anterior, el triunfo esta vez cayó de lado de los aragoneses, que se hicieron con la Copa por 2-1. Los dos goles maños fueron logrados por Villa y Marcelino, mientras Urtiaga hacía el único tanto valencianista.

     El equipo che recibió un duro golpe en la final contra el Zaragoza. Esa derrota dio paso a tres años de incertidumbre, hasta que en julio de 1967 se conseguiría un nuevo título, esta vez la Copa del Generalísimo.

     El Valencia seguía renovándose. Llegaba el turno para jugadores como Juan Cruz Sol y Pepe Claramunt. La incorporación de estos dos hombres fue clave para que el club de Mestalla volviera a ocupar un lugar importante en el fútbol español.

     Con ellos, y con futbolistas como Waldo o el guardameta asturiano Abelardo, el Valencia llegó a la final de Copa de 1967. El camino fue largo y complicado, aunque las primeras eliminatorias, ante Cádiz y Betis, se salvaron con holgura. En cuartos de final, el Valencia tuvo que deshacerse del Real Madrid y, ya en semifinales, del Elche, otro club histórico de la Comunidad Valenciana. El Valencia estaba de nuevo en una final de Copa y tenía que verse las caras ante un antiguo rival: el Athletic de Bilbao.

     Roberto Gil levantó la cuarta Copa en la historia del Valencia, al imponerse 2-1 en Madrid al conjunto vasco, con goles del paraguayo Anastasio Jara y Paquito. Esta nueva Copa del Generalísimo significó un nuevo regalo para los miles de aficionados valencianistas.

     La temporada siguiente se produjo el debut del Valencia en la Recopa, competición en la que el Valencia pudo superar dos eliminatorias ante el Crusaders de Irlanda del Norte y el Steaua de Bucarest, mientras que cayó eliminado ante el Bayern de Munich, que ya contaba en sus filas con los legendarios Sepp Maier y Franz Beckenbauer.

     Después de aquella Copa de 1967, el Valencia tuvo tres años discretos, hasta el inicio de la década de los setenta, en la que volverían los títulos.

 

LA ERA DE ALFREDO DI STÉFANO

 

 


Alfredo di Stéfano aterrizó en el Valencia en abril de 1970, en un momento malo para el club de Mestalla, sustituyendo al tándem formado por Enrique Buqué y Salvador Artigas. En esa temporada, el Valencia volvió a perder una final de Copa en Barcelona, esta vez ante el Real Madrid (3-1). Montjuïc volvió a ser un estadio gafe para los intereses del Valencia, que en esa final lo tuvo todo a su favor: el Madrid se presentaba a ese partido con una de las peores clasificaciones ligueras de su historia, en la primera parte cayeron lesionados Grosso y Amancio, pero los madrileños se impusieron finalmente.

    
La primera temporada de Di Stéfano al frente del equipo es una de las más intensas, recordadas y emocionantes de la historia valencianista y significó la última liga conseguida hasta la fecha. Di Stéfano hizo un conjunto nuevo, sólido y fuerte en defensa con hombres como Sol, Aníbal, Jesús Martínez y Antón, envolviendo a un seguro en la portería: Abelardo. Fútbol inteligente y preciso en el centro del campo, donde el punto de referencia era Pepe Claramunt; y una delantera ágil, rápida e ideal para el contragolpe que tuvo en Forment, Valdez, Sergio y Pellicer a sus piezas básicas.

     La temporada 70-71 era la última que disputarían 16 equipos y tras los primeros partidos el Valencia era un serio aspirante a perder la categoría. Poco a poco, los resultados fueron acompañando y el Valencia se afianzó en la zona media de la tabla. El gran partido de ese campeonato fue el que se jugó en el Nou Camp. Allí el Valencia se impuso al Barcelona 0-2, con goles de Claramunt y Valdez, y Abelardo detuvo una pena máxima. Fue un espaldarazo para que el Valencia presentara sus credenciales para ganar el título.

     Lo que más se recuerda de aquella temporada es el último partido de liga, disputado en Sarriá. El Valencia llegó como líder, con 43 puntos, mientras que el Barcelona y el Atlético de Madrid, que se enfrentaban entre sí, tenían 42 y 41, respectivamente. El equipo de Di Stéfano necesitaba un punto que no consiguió, ya que cayó ante el Español por 1-0, pero al empatar colchoneros y culés el título fue a parar a las arcas valencianistas. Muchos analistas coinciden en que el Valencia ganó su cuarta liga gracias a la solidez defensiva y a los únicamente 19 goles que recibió Abelardo.


     Finalizada la liga, el Valencia afrontaba la Copa convencido de que se podía repetir el doblete logrado en 1944, El conjunto che llegó a la final, eliminando a Mallorca, Betis, Málaga y, ya en semifinales, al Sevilla. Llegaba a la final sin conocer la derrota, con dieciocho goles marcados en ocho partidos, como campeón liguero y con la moral por las nubes. El escenario fue el Santiago Bernabéu y el rival, un escocido Barcelona. El triunfo fue para el equipo catalán, que, en una gran final, venció a los valencianistas por 4-3. El Valencia no pudo poner la guinda a una de las mejores temporadas de su historia.

     La consecución del título de Liga dio la oportunidad de estrenarse en la Copa de Europa, máxima competición del fútbol continental. El paso del Valencia por esta competición fue efímero, ya que superó al Luxemburgo y al Hajduk Split y en tercera ronda cayó ante el Ujpest Dosza.

    A pesar de que posiblemente el Valencia tenía mejor equipo que el que ganó la Liga, en la temporada 71-72 sólo se pudo conseguir el subcampeonato. Era el vigente campeón, y todos los equipos le tenían muchas ganas. Las incorporaciones de Quino, Adorno y Lico mejoraron el potencial del equipo, aunque no fue suficiente para repetir el éxito de la anterior campaña y el campeón fue el Real Madrid.

     Una vez más, el Valencia volvió a perder una final de Copa, esta vez ante el Atlético de Madrid por 2-1. Se adelantó Salcedo, empató Valdez y el gol de la victoria madrileña fue anotado por José Eulogio Gárate. Esta derrota supuso un nuevo revés para los más de 20.000 valencianistas que presenciaron el partido.


    En 1973 se produjo el adiós del presidente Julio de Miguel, un año después de la muerte en Mestalla del gerente Vicente Peris, su mano derecha. Tras la marcha del presidente, el Valencia pasó por la Liga sin pena ni gloria. En la primera edición de la Copa de la UEFA, competición sustituta de la Copa de Ferias, el Valencia debutó ante el Manchester City, pero cayó en la siguiente ronda ante el Estrella Roja de Belgrado.

     Francisco Ros Casares tomó el relevo de Julio de Miguel, con una directiva con mucha oposición que tuvo, como mayor éxito, la adquisición de los terrenos de Paterna, donde se ubicaría la futura Ciudad Deportiva del Valencia.

     El fútbol español abrió sus fronteras, lo que permitió que cada equipo pudiera tener en sus filas a dos jugadores extranjeros, lo que finiquitaba el problema de los oriundos. Uno de los primeros en llegar a Mestalla fue Salif Keita, un delantero de Malí que venía de triunfar en el fútbol francés. El otro fichaje extranjero fue el austriaco Kurt Jara. La temporada fue mala y el Valencia ni siquiera participó en competición europea, hecho que no se producía desde su debut en 1961.

     A pesar de que esta etapa fue muy complicada, el Valencia no dejó de contar con grandes jugadores en sus filas, como fue el caso de Johnny Rep, un magnífico extremo derecho holandés procedente de uno de los mejores equipos europeos del momento: el Ajax de Amsterdam.

     Tras la era Ros Casares le llegó el turno a José Ramos Costa, proclamado presidente en enero de 1976. Bajo su presidencia, el club de Mestalla vivió una trayectoria deportiva marcada por los títulos de Copa en 1979 y Recopa en 1980, aunque desde el punto de vista económico el Valencia comenzó su endeudamiento, provocado, en gran medida, por las obras de remodelación de Mestalla para ser sede en el Mundial de 1982.

 

NO DIGA KEMPES, DIGA GOL

 

 



    
Con el inicio de la temporada 76-77 se abrió una etapa completamente diferente para el valencianismo. Al Valencia llegó el paraguayo Heriberto Herrera como entrenador y como jugadores se incorporaron, entre otros, Castellanos, Diarte, Carrete, Botubot, Arias y, sobre todo, Mario Alberto Kempes.

     Kempes ha sido el jugador más importante que ha pasado por la entidad che, tanto por sus éxitos internacionales (fue campeón con Argentina del Mundial de 1978) como por su labor en el Valencia Club de Fútbol. Kempes fue el máximo goleador de la Liga española en dos ocasiones, en las temporadas 76-77 (24 goles) y 77-78 (28 goles), máximo goleador del Mundial celebrado en su país en 1978 y artífice de la Copa de 1979 y de la Recopa de 1980. Su carisma, sus golpes francos y su habilidad para el gol provocaron que un periodista argentino le rebautizara con el sobrenombre de ‘Matador’ y que todos los domingos, en Mestalla, se escuchara aquello de ‘No diga Kempes, diga gol’.


     Un entrenador destituido (Heriberto Herrera), un crack como Kempes en el equipo, jugadores de la tierra en expansión como Enrique Saura o Ricardo Arias, un buen rendimiento de los recién fichados Castellanos, Carrete y Botubot fueron las claves de la primera temporada de Ramos Costa como presidente.

    
Otro de los nombres importantes del valencianismo que surge en esta época es el de Ricardo Arias, el jugador que más veces ha vestido la camiseta blanca en toda la historia. Durante dieciséis temporadas, el futbolista de Catarroja fue protagonista de los momentos más brillantes y de los más tristes de la vida valencianista.

     El hispano-francés Marcel Domingo sustituyó a Heriberto Herrera al frente del equipo y fue el encargado de devolver al Valencia a Europa, tras un lustro de ausencia. Domingo, que venía de entrenar al Burgos, se trajo consigo a tres jugadores, entre los que destacó el guardameta Manzanedo.

     Pasaban las temporadas y el Valencia nunca carecía de jugadores de mucha calidad. Otros en llegar en estos años fueron Daniel Solsona y Rainer Bonhof, internacional alemán que había sido campeón del mundo en 1974. El jugador catalán, por su parte, ha sido uno de los jugadores más técnicos que han estado enrolados en las filas valencianistas.


     La temporada 78-79 destacó por el papel copero. La competición no fue fácil. El conjunto dirigido por Pasieguito, que había sustituido a Domingo, tuvo que medir sus fuerzas ante el Barça. El partido de ida tuvo un resultado esclarecedor: Barcelona 4 - Valencia 1. La eliminatoria parecía sentenciada y pocos creían en la remontada valencianista. Pero en el partido celebrado en Mestalla el Valencia dio la vuelta a la eliminatoria y venció al conjunto blaugrana por 4-0, resultado que permitiría al Valencia seguir en la Copa... y llegar a la final.


     Tras el Barça los rivales fueron de Segunda División, y el Valencia superó holgadamente tanto a Alavés como a Valladolid. Se llegó a la final ante el Real Madrid. El escenario, el Vicente Calderón. En las gradas, 25.000 aficionados valencianos que ondearon las senyeras en la capital de España, celebrando uno de los mejores triunfos de la historia del club. El Valencia, que jugó con el uniforme de la senyera, formó con Manzanedo, Carrete, Arias, Botubot, Cerveró, Bonhof, Castellanos, Solsona, Saura, Kempes y Darío Felman, y también participó Tendillo. El Valencia venció 2-0, ambos goles de la estrella argentina del equipo che. Junto a Kempes, el hombre más destacado de aquella final fue Arias.

    La fiesta en la capital del Turia fue total. Pero aún sería mayor la temporada siguiente, de nuevo en competición europea. Tras el título de Copa del Rey el Valencia disputó la Recopa de Europa. Pasieguito retornó a la secretaría técnica y se volvió a confiar para el asalto europeo en Alfredo di Stéfano. Gracias al título europeo, tanto la Liga como la Copa pasaron a un segundo plano. La temporada 79-80 fue la del mayor éxito (si exceptuamos el subcampeonato conseguido en la Champions League de la temporada 1999-2000) internacional del Valencia. El conjunto de Mestalla tuvo que imponerse a rivales de entidad, como el BK Copenhague, el Glasgow Rangers, el Barcelona, el Nantes galo y, ya en la final, el Arsenal londinense.

    
Unos 7.000 valencianos se desplazaron a Bruselas para presenciar la final europea ante los gunners del Arsenal, que eran inferiores en número a los aficionados ingleses presentes en el estadio Heysel. El equipo estuvo integrado por Pereira, Carrete, Arias, Tendillo, Botubot, Solsona, Bonhof, Subirats, Saura, Kempes y Pablo. Ya en la prórroga, Castellanos suplió a Subirats. El partido fue discreto y de mucha tensión. Después de 120 minutos de juego y con 0-0 en el marcador, la final se resolvió desde el punto de penalti. Le correspondió tirar al Valencia y a Kempes, quien falló el lanzamiento. Mal empezaban las cosas. Pero Ian Brady, el cerebro del Arsenal, erró también el suyo. Posteriormente se marcaron ocho consecutivos (los valencianos por parte de Solsona, Pablo, Castellanos y Bonhof) y se dio paso a una segunda tanda. Ricardo Arias batió a Pat Jennings y Pereira se convirtió en el héroe de la final al detener el lanzamiento de Rix. La euforia se desató y Saura fue el encargado de recoger la Copa más importante que han levantado los jugadores del Valencia.

 

EL VALENCIA BAJA A SEGUNDA

 

 


     El Valencia de la temporada 80-81 es el Valencia de la Supercopa. Esta competición, que enfrenta al ganador de la Copa de Europa con el vencedor de la Recopa, no había sido ganada por ningún equipo español hasta ese año. Algunos jugadores del Valencia de entonces se han quejado en repetidas ocasiones de que aquel título no ha tenido especial significación en España hasta que lo consiguió el Fútbol Club Barcelona en 1992, una década después que el conjunto de Mestalla.

    
El rival del Valencia fue un viejo conocido, el Nottingham Forest, vigente campeón de Europa y de la Supercopa y poseedor de un gran potencial. La competición se disputaba a doble partido. Los ingleses vencieron en la ida, en el mítico City Ground, por 2-1, y el tanto valencianista fue anotado por el argentino Felman. Todo estaba por decidir en el Luis Casanova. El Valencia saltó al campo con Sempere, Cerveró, Botubot, Arias, Tendillo, Castellanos, Saura, Solsona, Morena, Kempes y Felman. El único gol del partido lo marcó el uruguayo Fernando Morena y el valor doble de los goles en campo contrario dio al Valencia el último título europeo conseguido hasta la fecha.

     En cuanto a la Liga, el Valencia tuvo opciones esa temporada de lograr el campeonato, aunque no lo alcanzó. Se clasificó en cuarto lugar, a tres puntos del campeón: la Real Sociedad. Una de las causas del discreto final de liga valencianista fue la marcha de dos de las estrellas del equipo, Mario Alberto Kempes y Fernando Morena, que retornaron a sus países de origen, para jugar en River Plate y en Peñarol, respectivamente.

     . A partir de entonces, la situación social y deportiva del Valencia Club de Fútbol comenzó a empeorar. La celebración del Mundial en España supuso un fuerte endeudamiento para la entidad, ya que las obras de acondicionamiento del estadio corrieron a cuenta del club. En la temporada 81-82, el Valencia tuvo un papel secundario y acabó en quinta posición. Tras la marcha de Kempes y Morena llegó al equipo un gran jugador, el danés Frank Arnessen, que sólo pudo rendir el primer año, ya que las lesiones le tuvieron apartado mucho tiempo de los estadios. Ese año debutó también un joven futbolista de Betxí que marcaría una época: Roberto Fernández.


     En la temporada siguiente (82-83) se empezó a vislumbrar el desastre que se avecinaba. El panorama económico era desalentador. Con Miljan Miljanic como entrenador, las únicas alegrías de la temporada fueron la victoria en Mestalla ante el Barça de Diego Maradona, la vuelta de Kempes al equipo tras su efímero paso por River y eliminar al Manchester United, Banik Ostrava y Spartak de Moscú en la Copa de la UEFA. El resto todo fueron problemas y angustias. A falta de siete jornadas para el final, y con el Valencia en una situación agónica en la tabla clasificatoria, Koldo Aguirre tomó el relevo a Miljanic, que había sido destituido tras caer 5-2 en Sarriá.

     El Valencia llegó al último partido de liga con la obligación de ganar y esperar el resultado de sus rivales por la permanencia para no bajar a Segunda División. El partido, en Mestalla, le enfrentaba ante un Real Madrid que se jugaba el título liguero. El Valencia se impuso 1-0, con gol de Tendillo, y además le favorecieron los otros marcadores registrados en aquella jornada: el Racing de Santander perdió en Madrid ante el Atlético y el Celta de Vigo en Valladolid, ambos por 3-1, mientras que Las Palmas cayó 1-5 en el Insular ante el Athletic, que con ese resultado se proclamó campeón. El Valencia, milagrosamente, había salvado la categoría.

     Las dos siguientes temporadas (83-84 y 84-85) fueron de transición hacia tiempos peores. Ramos Costa había dejado la presidencia, ocupada ahora por el cardiólogo Vicente Tormo. La deuda del club ascendía a más de 2.000 millones de pesetas y el número de socios había sufrido un acusado descenso. Ante la mala situación del club, comenzaron a subir numerosos canteranos, entre los que destacaba un hombre que lo dio todo en el Valencia: Fernando Gómez Colomer.

     La situación se había complicado hasta límites insostenibles. Muchos jugadores no cobraban las fichas y el club estaba endeudado hasta los topes. La responsabilidad de entrenar al equipo recayó en Óscar Rubén Valdez. Los fichajes no salieron bien, ya que tanto Muñoz Pérez como Sánchez Torres pasaron por Valencia con más pena que gloria. El descenso de categoría se consumó en esa fatídica temporada: la 85-86. El equipo no empezó mal pero se fue complicando la situación poco a poco. En la jornada 22 el Valencia cayó por 6-0 en Atocha, lo que provocó la destitución de Valdez y que volviera Di Stéfano al banquillo valencianista. A falta de cuatro jornadas para el final, el Valencia estaba abocado al descenso, aunque una victoria en el Sánchez Pizjuán de Sevilla (0-2) y en casa ante el Hércules (3-1) dio un rayo de esperanza para la permanencia. El conjunto consumó el descenso al caer derrotado 3-0 en el Nou Camp, y al empatar interesadamente Cádiz y Betis. Esa igualada puso fin a 55 temporadas ininterrumpidas en la élite del fútbol español, con cuatro Ligas, cinco Copas, dos Copas de Ferias, una Recopa, una Supercopa y una historia plagada de grandes jugadores de talla internacional. El descenso ha sido el momento más duro de toda la vida del club de Mestalla.

 

EL VALENCIA RESURGE

 

 



     Jugadores, directivos y muchos aficionados coincidieron en que el descenso a Segunda sirvió para que el Valencia se recuperara de sus males y volviera por sus fueros. Quince años después, el descenso es historia y el Valencia se codea con los mejores equipos españoles y europeos. Incluso ha rozado la gloria, al estar a punto de hacerse con la Liga de Campeones, la antigua Copa de Europa, en una final española que le arrebató el Real Madrid en París en mayo de 2000.

    
El presidente del Valencia tras el descenso fue Arturo Tuzón. La afición, muy dolida por jugar en la categoría de plata, no abandonó al Valencia y dejó patente su amor por el club de Mestalla, aumentando el número de socios. El Valencia fue campeón de Segunda, por lo que retornó a Primera un año después del descenso.

     En Segunda División se formó el bloque del buen Valencia de los años siguientes, con Fernando, Quique, Giner, Voro, Revert, Arroyo, Fenoll, Bossio y los consolidados Sempere, Subirats y Arias, la mayor parte valencianos y valencianistas.

     Tras el ascenso, el Valencia buscó consolidarse en las temporadas siguientes. La temporada 87-88, en la que participó durante seis meses el argelino Rabah Madjer, cedido por el Oporto, fue de transición y el equipo acabó en decimocuarta plaza, en la que fue la última temporada de Alfredo di Stéfano en el banquillo valencianista, en su tercera etapa como técnico che.


     Para encarar la temporada siguiente, la directiva de Tuzón pensó en Víctor Espárrago, que entrenaba al Cádiz. El uruguayo era un hombre serio que transmitió su personalidad al equipo. Llevó al Valencia a una tercera posición en la Liga 88-89 y a un subcampeonato en la 89-90.

     La temporada 89-90 fue brillante para el Valencia. El equipo realizó una magnífica Liga y una aceptable Copa del Rey, además de disputar dos eliminatorias de la Copa de la UEFA, ante el Victoria de Bucarest y el Oporto de Rabah Madjer, que eliminó injustamente al club valencianista. En Liga, el comienzo fue decepcionante, aunque el conjunto dirigido por Espárrago comenzó a reaccionar y mejorar su fútbol. Ya iniciada la Liga recaló en el Valencia el delantero búlgaro Luboslav Mladenov Penev, que llegó del CSKA de Sofía avalado por su facilidad de cara al gol. Además, esta temporada sirvió para despedir a Javier Subirats, tras doce años como valencianista.

    . Para la siguiente temporada, la directiva presidida por Arturo Tuzón apostó por el mismo bloque que había conquistado el subcampeonato, con el refuerzo de Roberto, que volvía después de pasar por el Barcelona. Sin embargo, en este ejercicio el Valencia no pudo pasar de la séptima posición. En la Copa de la UEFA, la Roma eliminó en cuartos de final al equipo che con un arbitraje polémico que influyó en el resultado final de la eliminatoria. También cayó en cuartos el conjunto valencianista ante el Mallorca, lo que provocó la decepción de los aficionados.


     En la temporada 91-92, el conjunto blanco realizó un importante esfuerzo económico para reforzar la plantilla. Tras el adiós de Víctor Espárrago, recaló en el banquillo el entrenador holandés Guus Hiddink, que se había proclamado campeón de la Copa de Europa dirigiendo al PSV Eindhoven. En cuanto a los fichajes, los más destacados fueron los del malogrado delantero panameño Rommel Fernández y el lateral izquierdo brasileño Leonardo. En Liga, el equipo de Hiddink terminó en cuarto lugar, mientras que en la Copa del Rey el Real Madrid eliminó al Valencia en cuartos de final. Una temporada más, se cerraba el ejercicio con superávit, lo que realzaba la gestión de Tuzón al frente del club.

     Existía una gran ilusión por las posibilidades del nuevo Valencia, que en aquella campaña vivió momentos importantes en aspectos extradeportivos, como la inauguración de la Ciudad Deportiva de Paterna, la transformación del club en Sociedad Anónima Deportiva y la presencia de la selección olímpica española que disputó sus partidos de los Juegos de Barcelona en Mestalla.

    
Ricardo Arias, el jugador que más temporadas y partidos oficiales ha disputado con el Valencia en toda su historia, se retiró esa temporada. El valencianismo se quedaba sin uno de los jugadores más regulares y de más clase de su historia, pero su lugar quedaba bien cubierto por otro defensa valenciano: Paco Camarasa.

 

LOS AÑOS NOVENTA


De la agitación a la reconquista de títulos:

Copa del Rey, Supercopa de España y la final de la Champions

 

 


    En 1992 empezaba una nueva etapa para el club de Mestalla, que pasaba a ser una Sociedad Anónima Deportiva. La agitación social fue protagonista en los cinco años posteriores. Tras el indiscutible éxito de gestión económica de Arturo Tuzón, la derrota de Karslruhe supuso el principio del final de su etapa como presidente del Valencia.

    La temporada 93-94 comenzó bien para un Valencia que pronto se colocó en la primera posición de la Liga y que comenzó la UEFA eliminando al Nantes francés, en el que despuntaban los entonces jóvenes Loko, Makelele, Karembeu y Pedros. Ese verano, el Valencia había contratado al montenegrino Predrag Mijatovic, que llegó a ser uno de los mejores jugadores del Valencia en dicha década pero que tuvo una salida escandalosa del club. Como líder de la Liga, el 2 de noviembre de 1993, el Valencia jugó en Alemania el partido de vuelta de la segunda ronda de la UEFA. En la ida, los de Hiddink habían ganado por 3-1, con lo que parecía probable el paso a la siguiente ronda. Pero una abultada derrota por 7-0 supuso para el Valencia la mayor humillación europea de su historia. Hiddink se tambaleaba y fue destituido tras perder en Gijón el fin de semana siguiente.

     Guus Hiddink fue sustituido por Francisco Real, hasta entonces miembro de la secretaría técnica del club, que no logró levantar la moral ni los resultados del equipo y que, tras cinco jornadas, dio paso a Héctor Núñez, un delantero uruguayo que había jugado en el Valencia en los años 60. Mientras, el consejo de Administración de Arturo Tuzón se resquebrajaba. Las dimisiones y los escándalos internos acabaron con la dimisión de Tuzón, al que sustituyó de forma provisional Melchor Hoyos. Se había abierto un proceso electoral que llevaría a Francisco Roig a la presidencia, tras ganar en las urnas al otro candidato, Ramón Romero. Mientras, a la estrella del equipo, Lubo Penev, se le detectaba un cáncer de testículos que le mantuvo un año inactivo, pero del que afortunadamente se repuso por completo. También comenzaba a jugar sus primeros partidos un jovencísimo Gaizka Mendieta, que había sido fichado del Castellón y que se convirtió en la gran estrella del Valencia. La tragedia personal se cebó en el Valencia en septiembre de 1993: el delantero panameño Rommel Fernández, cedido al Albacete, perdía la vida al sufrir un accidente de automóvil.

     El 9 de marzo de 1994 fue elegido Roig presidente. Su primera decisión, horas después de ganar las elecciones, fue destituir a Héctor Núñez como entrenador y nombrar secretario técnico a Jesús Martínez. Mientras decidían el nombre de su sustituto, José Manuel Rielo pasó de segundo entrenador a técnico principal. La elección de Roig para el banquillo fue sorprendente: Guus Hiddink era nuevamente el elegido, apenas cinco meses después de su destitución. El Valencia enderezó algo su rumbo y acabó la Liga con un mejor fútbol y mejores resultados.

     Francisco Roig aprovechó el Mundial de 1994, que se disputó en Estados Unidos, para contratar al que se convertiría en el entrenador campeón del torneo, el brasileño Carlos Alberto Parreira. Otros de sus fichajes más destacados fueron el de Andoni Zubizarreta, portero titular de la selección española, y el delantero ruso Oleg Salenko, que se acabaría proclamando ‘pichichi’ del Mundial pero que no brilló en Valencia como en Estados Unidos. En la temporada 94-95, el Valencia llegó a la final de la Copa del Rey, no sin antes despedir al técnico. Parreira fue cesado en las semifinales de Copa, frente al Albacete, y Rielo volvió a hacerse cargo del equipo. La final de Copa se disputó ante el Deportivo de La Coruña, el 24 de junio de 1995, y fue suspendida por una espectacular tromba de agua que cayó en el Santiago Bernabéu con 1-1 en el marcador. Hubo de jugarse el tiempo que restaba tres días después. Tras el doble traslado de la afición valencianista a Madrid, el disgusto no pudo ser mayor: un gol de Alfredo, nada más reanudarse el partido, privó del título al Valencia. Pese a la decepción, la ilusión de la afición y sus ganas de títulos llevó al público a llenar espontáneamente Mestalla, para recibir a unos cabizbajos subcampeones de Copa.

     La temporada 1995-96 empezó con nuevo técnico. El veterano Luis Aragonés fue el elegido para llevar al Valencia al subcampeonato de Liga con un equipo en el que destacaban Zubizarreta, Camarasa, Fernando y Mijatovic. El Atlético de Madrid, que había contratado a Lubo Penev, fue el campeón de Liga y de Copa del Rey aquella temporada. ‘Pedja’ Mijatovic, el gran ídolo del momento, se marchó al Real Madrid abonando el importe de su cláusula de rescisión, lo que supuso una afrenta imperdonable para el valencianismo.

     En el verano del 96, Francisco Roig cumplió su aspiración de fichar a Romario. El genial y díscolo delantero brasileño, sin embargo, chocó con el carácter de Aragonés y fue cedido al Flamengo. Su contratación coincidió con la del ariete argentino Claudio ‘Piojo’ López, otro futuro ídolo de la afición valencianista. Los malos resultados de Liga provocaron la destitución del técnico madrileño y en su lugar se contrató a Jorge Valdano. El técnico argentino debutó en noviembre de 1996 y completó una nueva temporada sin títulos y con la eliminación copera ante la UD Las Palmas, entonces equipo de Segunda División, y el ‘KO’ en la UEFA ante el Schalke 04 alemán que acabaría ganando dicha competición. En diciembre de ese año, el Valencia contrató a otra estrella sudamericana, el argentino Ariel ‘Burrito’ Ortega.

     Valdano comenzó la temporada 97-98, pero fue destituido en la tercera jornada tras perder contra Mallorca, Barcelona y Racing de Santander. También había sido cesado Jesús Martínez como secretario técnico, cargo que pasó a ocupar el valenciano Javier Subirats. El sustituto de Jorge Valdano fue el italiano Claudio Ranieri, que pronto chocó con Romario -repescado tras la cesión- y Ortega y cuyos inicios no fueron especialmente brillantes. Tanto desorden deportivo desembocó en la dimisión de Francisco Roig como presidente. Pedro Cortés, hasta entonces vicepresidente, asumió la dirección del club el 2 de diciembre de 1997. El Valencia era penúltimo en Liga y se cruzaba en Copa con el modesto Figueres, al que eliminó con apuros. Ranieri se tambaleaba pero fue mantenido en su puesto. El Valencia acabó la Liga en novena posición, ganándose el derecho a participar en la Copa Intertoto, una nueva competición que daba acceso a la Copa de la UEFA. El único fichaje que había hecho el Valencia a mitad temporada fue el del delantero rumano Adrian Ilie, cuyos primeros meses como valencianista fueron espectaculares.

     Claudio Ranieri empezó la campaña 98-99 clasificando al Valencia, a través de la Intertoto, para la Copa de la UEFA, en la que fue eliminado por el Liverpool. En Liga, el Valencia acabó cuarto, con lo que se ganó el derecho de participar en la Liga de Campeones, competición que había sustituido a la Copa de Europa. Pero el gran éxito de esa temporada fue en Copa del Rey: el Valencia ganó el torneo, en el estadio Olímpico de Sevilla, al imponerse al Atlético de Madrid por 3 a 0 el 26 de junio de 1999, con un golazo de Mendieta y dos del ‘Piojo’ López. La euforia vivida por la afición del Valencia fue indescriptible, y los merecidos festejos aún se recuerdan. Veinte años después, llegaba un nuevo título a las vitrinas del club. Los héroes del campeón de la final fueron Cañizares, Angloma, Djukic, Roche, Carboni, Mendieta, Milla, Farinós, Vlaovic, Ilie y Claudio López. También jugaron Juanfran, Angulo y Björklund.

     Pero Ranieri no continuó dirigiendo al Valencia. El técnico romano se había comprometido con el Atlético de Madrid en la primavera de 1999, equipo al que él mismo había privado de ganar la Copa del Rey. Para sustituirle se eligió al argentino Héctor Cúper, que había llegado al Mallorca dos temporadas antes ofreciendo un rendimiento asombroso para la entidad balear: una Supercopa de España, una final de Copa del Rey y una final de Recopa. El fichaje más destacado de aquel verano fue el del interior izquierdo argentino ‘Kily’ González. La inercia ganadora de ese Valencia le permitió iniciar la temporada 1999-2000 ganando un nuevo título, la Supercopa de España, frente al FC Barcelona. En Liga terminó en tercera posición, por detrás del campeón, el Deportivo de La Coruña, y del FC Barcelona. Pero el gran éxito fue europeo: en la primera participación del Valencia en el formato ‘Champions League’, el equipo llegó a la gran final asombrando al mundo por su fútbol y su ambición. Lamentablemente, en la final disputada en París, el 24 de mayo de 2000, ganó el Real Madrid por 3-0. Se había rozado la gloria máxima, y el Valencia se había convertido en el equipo de moda en Europa.

     El adiós de Claudio López, que se marchó al Lazio italiano, y el de Farinós al Inter- y Gerard al Barcelona, marcaron el inicio de la actual temporada, la 2000-2001. Cúper continúo como entrenador y algunos de los fichajes más destacados de ese verano fueros los del uruguayo Diego Alonso, el noruego John Carew, el ex atlético Rubén Baraja, el argentino Ayala y el lateral brasileño Fabio Aurelio.

     La primera mitad de la temporada 2000-2001 estuvo marcada por la buena trayectoria en la Liga. El equipo arrancó con buen pie el campeonato y se mantuvo como líder durante más de diez jornadas. Después del descanso navideño, el Valencia C.F. empezó a pagar la exigencia máxima que requiere una competición tan absorbente como la Champions League. Tras superar las dos fases de liguillas, el equipo de Cúper eliminó al Arsenal en cuartos de final y al Leeds United en semifinales, y se preparó para medirse al Bayern de Múnich en la gran final. Nuestro equipo rozaba el cielo de nuevo. Después de París, esta vez la cita con la gloria llegaba en Milán. El partido culminante de la UEFA Champions League se disputó el 23 de mayo en San Siro. Mendieta marcó de penalti en el inicio del choque, Cañizares paró una pena máxima a Mehmet Scholl y Effenberg fijó el empate tras e descanso gracias a otro penalti señalado por el colegiado Dick Jol. Después de la prórroga, la lotería de los penaltis decidió que el Valencia
fuese de nuevo subcampeón de Europa, un hito empañado por el deseo de triunfo pero que supuso la cima europea de la historia de nuestro club. El golpe de Milán fue difícil de superar para los nuestros, que en las últimas jornadas de Liga cayeron hasta el quinto lugar de la tabla, quedándose fuera de la edición 2001-2002 de la Champions League.

     El mes de julio trajo el adiós del presidente D. Pedro Cortés, que presentó la dimisión por motivos personales y se marchó con la satisfacción de haber conseguido una Copa del Rey, una Supercopa y dos subcampeonatos de la Champions. Su relevo en la presidencia lo tomó D. Jaime Ortí, que manifestó su intención de mantener la buena línea que había llevado al club a ser admirado en toda Europa. También hubo cambios en en el banquillo y en la plantilla. Rafa Benítez, después de ascender al Tenerife, sustituyó a Héctor Cúper como entrenador. Entre los jugadores, se marcharon Mendieta, Deschamps, Milla, Zahovic y Gerardo, y llegaron Marchena, Mista, Curro Torres, Rufete, De los Santos y Salva. Todos forman la base de un nuevo Valencia que parte con las máximas aspiraciones en Liga, Copa del Rey y UEFA Cup de cara a la temporada 2001-2002. ¡Ojalá continúen los éxitos!

 

PRESIDENTES DEL VALENCIA C.F.

 

 

1

Octavio Augusto Milego Díaz 

1919-1922

2

Alfredo Aigües Ponce 

1922

3

Francisco Vidal Muñoz

1922

4

Ramón Leonarte Ribera 

1922-1924

5

Francisco Romeu Zarandieta (en funciones)

1924

6

Pablo Verdeguer Comes

1924-1925

7

Facundo Pascual Quilis

1925-1929

8

Juan Giménez Cánovas

1929-1932

9

Manuel García del Moral

1932-1933

10

Adolfo Royo Soriano

1933-1935

11

Francisco Almenar Quinzá

1935-1936

12

Luis Casanova Giner (en funciones)

1936

13

Alfredo Giménez Buesa

1939-1940

14

Luis Casanova Giner 

1940-1959

15

Vicente Iborra Gil

1959-1961

16

Julio de Miguel y Martínez de Bujanda

1961-1973

17

Francisco Ros Casares

1973-1975

18

Alfredo Corral Cervera (en funciones)

 

19

José Ramos Costa

1976-1983

20

José Barrachina (en funciones)

1983

21

Vicente Tormo Alfonso

1983-1986

22

Pedro Cortés García (en funciones)

1986

23

Arturo Tuzón Gil

1986-1993

24

José Domingo (en funciones)

1990

25

Melchor Hoyos Pérez

1993-1994

26

Francisco Roig Alfonso

1994-1997

27

Pedro Cortés García

1997-2001

28

Jaime Ortí Ruiz

2001-

 

ENTRENADORES DEL VALENCIA C.F.

 

 

1

Juan Armet Kinké

1921-1922

2

Agustín Sancho

1922-1923

3

Anton Fivber

1923-1927

4

James Herriot

1927-1929

5

Anton Fivber

1929-1931

6

Rodolfo Galloway 

1931-1933

7

Jack Greenwell

1933-1934

8

Anton Fivber

1934-1935

9

Andrés Balsa 

1935-1936

10

Ramón Encinas

1939-1942

11

Leopoldo Costa Rino

1942-1943

12

Eduardo Cubells

1943-1946

13

Luis Casas Pasarín

1946-1948

14

Jacinto Quincoces

1948-1954

15

Carlos Iturraspe

1954-1956

16

Luis Miró

1956-1958

17

Jacinto Quincoces

1958-1959

18

Pedro Otto Bumbel 

1959-1960

19

Domingo Balmanya

1960-1962

20

Alejandro Scopelli 

1962-1963

21

Bernardino Pérez Pasieguito

1963-1964

22

Edmundo Suárez Mundo

1964-1965

23

Sabino Barinaga

1965-1966

24

Edmundo Suárez Mundo

1966-1968

25

José Iglesias Joseíto

1968-1969

26

Enrique Buqué- Salvador Artigas

1969-1970

27

Alfredo di Stéfano

1970-1974

28

Milovan Ciric

1974-1975

29

Dragoljub Milosevic

1975

30

Manuel Mestre

1975-1976

31

Heriberto Herrera

1976-1977

32

Manuel Mestre

1977

33

Marcel Domingo

1977-1979

34

Bernardino Pérez Pasieguito

1979

35

Alfredo di Stéfano

1979-1980

36

Bernardino Pérez Pasieguito

1980-1982

37

Manuel Mestre

1982

38

Miljan Miljanic

1982-1983

39

Koldo Aguirre

1983

40

Francisco García Paquito

1983-1984

41

Roberto Gil

1984-1985

42

Óscar Rubén Valdez

1985-1986

43

Alfredo di Stéfano

1986-1988

44

Roberto Gil 

1988

45

Víctor Espárrago

1988-1991

46

Guus Hiddink

1991-1993

47

Francisco Real

1993

48

Héctor Núñez

1993-1994

49

José Manuel Rielo

1994

50

Guus Hiddink

1994

51

Carlos Alberto Parreira

1994-1995

52

José Manuel Rielo

1995

53

Luis Aragonés

1995-1997

54

Jorge Valdano

1996-1997

55

José Manuel Rielo

1997

56

Claudio Ranieri

1997-1999

57

Héctor Raúl Cúper

1999-2001

58

Rafael Benítez Maudes

2001-

 

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