- PARARRAYOS RADIOACTIVOS EN ESPAÑA
Madrid, 20 abr (EFE).- Unos 5.000 pararrayos
radiactivos quedan todavía en España, de los 25.000 que se estima que se instalaron en
la década de los sesenta y setenta y, aunque no suponen ningún peligro, ENRESA sigue
retirando unos 1.500 al año de forma gratuita si lo solicitan los propietarios.
La Empresa Nacional de Residuos
Radiactivos (ENRESA) ha retirado 19.922 pararrayos radiactivos, desde que en 1992 se
inició la operación de desmantelamiento tras la decisión del Gobierno en 1986 de
prohibir la colocación de nuevas unidades, que se diferencian de los convencionales en
que tienen sobre el mástil "una corona o cabeza con el isótopo radiactivo americio
241".
Entonces, se ofrecieron dos
opciones a los propietarios de los edificios que tenían alguno: mantenerlos en su
emplazamiento solicitando la autorización como instalación radiactiva, o solicitar la
retirada por escrito a cargo de la Administración, que podría finalizar en dos o tres
años.
ENRESA recibió, a 31 de marzo
de este año, 20.203 peticiones de retirada, por lo que restan por atender 281, 63 de
ellas en la comunidad de Madrid; 40 en Cataluña; 30 en Andalucía; 29 en Castilla La
Mancha y 28 en Castilla y León, entre las más numerosas.
A través de los Ayuntamientos y
las Comunidades Autónomas, ENRESA sigue informando para que los propietarios de
fábricas, comunidades de propietarios o edificios en general conozcan la legislación y
soliciten, sí así lo deciden, la retirada de los pararrayos radiactivos, que se
diferencian claramente por la "corona", explicaron las fuentes.
Estas instalaciones no son más
efectivas que las convencionales, ya que lo importante es "la toma de tierra",
porque los rayos, un fenómeno natural que llegó a 35.527 descargas el 15 de agosto de
1998, opta por el camino de menos resistencia.
Si se desconoce el tipo de
pararrayos que se tiene, se puede enviar una fotografía para que ENRESA verifique
si dispone de isótopo radiactivo, o incluso un técnico puede desplazarse para
comprobarlo.
La recogida se realiza en un
mes, o menos, desde que el propietario pide por escrito el desmantelamiento, que pretende
evitar que en las demoliciones quede descontrolado el material radiactivo, aunque permite
reutilizar el mástil.
La "corona" se lleva a
un laboratorio del CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y
Tecnológicas, dependiente del Ministerio de Industria y Energía), donde se separa la
lámina del americio 241 (con un tamaño similar a media uña), y se envía al Reino
Unido, donde se recicla para otras aplicaciones industriales, como detectores de humo, de
llenado de botellas o marcapasos.
En el siguiente cuadro se
detallan los datos por Comunidades Autónomas a 31-03-2000 de las peticiones recibidas por
ENRESA, las unidades retiradas y los pararrayos pendientes por desmantelar:
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TOTALES |
20.203 |
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