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�ste es un homenaje a una de las personas que  mas amo en el mundo.  Que lo disfruten


Memoria u olvido.


Buscaba hoy -en el caos de mi casa - una boleta que qui�n sabe si pagu�, perd� Y al abrir un caj�n � uno que nunca abro- me paraliz� una foto tuya; foto de color indefinido y fecha cierta.
Flaquita, sonriente, con tu vestido de raso verde agua y reflejos de sol en tu espalda. En ella me mir�s de frente y me ofrec�s una flor blanca conteniendo una carcajada.

Alguna vez le� una frase- la que hoy por hoy no s� si es fiel o transform� a mis anchas- que resuelve lo que sent� al observarla:
�Dios nos libre de tener que elegir entre la memoria o el olvido��
No me resulto dif�cil calcular (es una cuenta diaria) el tiempo desde que vi tu sonrisa  por ultima vez... mil noventa y dos d�as; la cifra exacta desde que romp� nuestra historia, deshice nuestro pasado y le puse candado al futuro de ambas.
Resist� en ese instante el sentarme al borde de la cama y bucear hasta recordar mi  �nimo puntual de cuando la tomaban.
La guard� en el bolsillo de mi delantal y segu� la b�squeda, pero ahora sabi�ndote cerca.
Lav� platos, sacud� almohadones, regu� plantas y segu�as all� inmutable, paciente, quieta esperando mi dictamen.
�Memoria u olvido?
Venciendo el titubeo me decido y elijo recordarte en este raro diciembre de ma�anas calurosas y tardes heladas; justo tres d�as antes que el 2007 se desintegre en papelitos cayendo por balcones o se desgarre en almanaques con im�genes de mujeres desnudas, flores o paisajes cedi�ndole -de mala gana- el paso a un 2008 nuevito, brillante e incierto.
Con esperanza trucha y esp�ritu simulado traspasar� el primer segundo, luego de medianoche esperando un gran milagro o uno peque�o�da lo mismo.
Te miro nuevamente y una r�faga de recuerdos -atropell�ndose entre si- me estallan en la cara.
Morisquetas infantiles, carcajadas adolescentes y sonrisas adultas me toman de la mano y me arrastran a un territorio que ha vuelto a ser virgen por mis ausencias.
La distancia -que creci� entre nosotras -hizo lo propio; se recicl� d�a a d�a nutri�ndose de silencios, falta de noticias, tel�fonos mudos y navidades solitarias.

Caprichosamente vuelvo a verte peque�a, fr�gil y el coraz�n se me encoge de ternura. Me doy cuenta �sin arrepentirme-que volver�a a esconderte detr�s de mi ante el peligro y te rodear�a de banderas de fuego que -a la vez de entibiarte- te proteger�an de brujas y monstruos como lo hicieron antes y hoy lo har�an de inmoralidades y bajezas.
Tal vez mi bravura impidi� que aprendieras a pelear�a defenderte; bravura que hoy -ya sosegada- no mata� apenas hiere, no tritura� apenas despedaza.

Se que un d�a en un acto voluntario me arranqu� la mortaja de temor que me cubr�a y un mundo real apareci� ante mi ;uno que siempre estuvo y persisti� a pesar de mi ceguera.
Entonces lo vi todo. Entend� en parte�acept� poco y me qued� sin nada.
Emprend� un  recorrido solitario  en esta orfandad adoptada. Me volv� niebla, perd� templanza, escond� mi sonrisa y me extravi� varias veces buscando la esperanza y olvid�
Olvid� todo o casi todo en esta depuraci�n desordenada.
Y renac� en otra.

�Fuimos felices o simulamos serlo?
Desde la infancia tomamos amarguras y dolores troc�ndolos  en algo mejor� en algo tolerable; mostrando una condici�n �nica para la que nunca encontramos nombre.
�Ingenuidad?, �inocencia? �O simplemente ganas?

Sigo observ�ndote en este pedazo de papel ajado y descubro tus ojos� tu mirada. Ellos muestran congoja y un caudal de experiencia colosal para los pocos a�os que contabas. Apenas quince�casi nada; sin embargo ah� est�n.

No me atrevo a tocar la imagen� la rodeo acech�ndola sin decidirme a nada. La tanteo, le temo como si quemara; presiento -que de hacerlo- impulsos el�ctricos o pases m�gicos me confirmaran que me has olvidado�.que ya no significo nada.
Entonces huyo de la idea y me refugio en los recuerdos. En la casita del �rbol, en nuestros juegos, en tus llantos cortos� en los cuentos que te relataba.
De ah� salto a verte feliz y enamorada enfundada en tu vestido blanco que perdur� en tu cuerpo hasta la madrugada; la misma que nos sorprendi�  frente a un caf� con leche y tostadas.
Luego tu vientre, tus ruegos para que no te abandonara a expensas de aquel viento helado que congelaba tu alma manteni�ndote tan lejos� tan lejos de casa.
Tambi�n la muerte nos coart� el camino y la traspasamos juntas. Nos empapamos de ella�crecimos por ella y quedamos  acaso devastadas.

Re�no entonces las fuerzas que poseo. La tomo entre mis mano, acaricio tu cara, la apoyo en mi pecho y la acuno� en ceremonia maternal e inmaculada.

Cae la tarde en esta casa que jam�s viste, que te es extra�a. Sin embargo las flores -que mantengo en las plantas- es mi homenaje a tu infantil porf�a, a tu tonta amenaza que dec�a: �Si las cort�s� sos mala�.

De pronto tengo la certeza que no todo est� terminado, que nos quedan rutas y alboradas.

Recupero mis sue�os.
Sue�o que un d�a de sol o de llovizna, en primavera o una estaci�n inventada recorreremos nuestras sierras, tomaremos agua de los manantiales y robar� flores de jardines desiertos para prend�rtelas del pelo� y no dir�s nada.
Y as� � sin mediar palabras-volveremos a ser aquellas� las que fuimos. Dos hermanas que caminaron una vida para reencontrarse; cuando la sangre -que es la que manda � les repetir� una y otra vez que no estaremos completas de seguir separadas.
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