| Querida Elisita:
Hubiese querido despedirme de otro modo, nuestra amistad lo merece� �� tantos a�os!! Pero antes procuro reconocerte varias de mis verg�enzas y agradecerte algunas cosas. �Record�s aquella chalina, la que te regal� el muchacho del corso Elisita? Bueno� quer�a confesarte que fui yo quien la quem� con el cigarrillo. Fue un accidente. Ven�a tu madre, intent� esconderlo y la ceniza cay� haci�ndole ese agujerito que s�lo vos notaste; pero lo realmente malo no fue quem�rtela Elisita, no� lo malo fue que me alegr� cuando no pudiste lucirla y �l se enfureci�. Al tiempo cortaste, �l no era un buen hombre y yo lo sab�a. Pero nada pasa porque si Elisita... ��Nada!! Esa vez, ese mismo d�a juramos que nunca nos separar�amos, que nada se interpondr�a en nuestra amistad y as� lo hicimos. Juntas transitamos noviazgos, casamientos, nacimientos, enfermedades� viudez �qu� palabra! Yo estuve con vos ese d�a. Te me ca�das de los brazos cuando le diste el ultimo adi�s a tu compa�ero y al tirarle la flor -la que traje de mi jard�n- pens� que caer�as al pozo con �l y te sujet� fuerte; mucho m�s que cuando intentaste pegarle a la amante de mi esposo. �Pensabas que no lo sab�a, que se me pasar�a por alto algo tan obvio? No Elisita, lo supe siempre y me vengu� en su justa medida. S� que no estar�as de acuerdo pero lo hice, y una vez m�s me demostraste tu amistad sin l�mites interponi�ndote entre el dolor y yo. Ustedes eran un matrimonio perfecto y nosotros apenas la sombra de lo que anhelamos ser pero a nuestra manera nos quisimos, ��tanto!! que mi vida no tuvo sentido luego que muriera y lo llen� con viajes, haci�ndome cirug�as intentando cubrir la pena, la soledad� los a�os. Vos en cambio no abriste la boca durante d�as por m�s que te contara los chismes del barrio, que te diera la receta que me pediste siempre...nada. Segu�as con la mirada fija en el vac�o, sonri�ndome de vez en cuando y toc�ndome la cara con cari�o. Y quise ser vos Elisita� dese� un amor tan grande �tan grande! que pusiera mi vida entre par�ntesis� que me suspendiera en el tiempo. Aun siendo tan diferentes, aun cuando tus padres no me quer�an cerca tuyo luchaste por nosotras, por esta hermandad sin sangre. Esta es la primera vez que har� algo sin consultarte, sin pedirte consejo arriesg�ndome a me retes por mis descuidos. Como cuando not�s el dobladillo de mi pollera descosido y corr�s a buscar hilo y aguja a esa cartera de pl�stico que odio donde ten�s de todo menos cigarrillos, y de la que no quer�s desprenderte. Yo s� el porqu�. ��claro que s�!! Te la regalo �l �no? Nunca lo admitiste pero algo hubo entre ustedes� aunque sea esa cartera. Si al menos pudiera escuch�rtelo decir. Que me dijeras: �Si Victoria� algo hubo� me sentir�a menos imperfecta, m�s digna� Pero me voy con la imagen de tu correcci�n que mil veces te provoqu� a romper y alguna que otra vez logr�. Pero fuiste mejor Elisita. M�s prolija, m�s amable, mejor ama de casa. Estoy orgullosa de haber sido tu amiga� tu mejor amiga. Yo que no soy nadie, que crec� como pude hasta ese veintiuno de septiembre en que me reivindicaste con tu saludo; en el primer picnic sin que mam� preparara mi canasta... las monjitas lo hicieron. Y entendiste que no pod�a conmigo ni con mi pena y me protegiste desde entonces de la crueldad de todos. Pero fuimos las mejores Elisita. Las m�s idealistas, las mas traviesas y hasta las mas transgresoras del barrio. ��Si me parece verte!! Con tu pollera rosa a cuadros como la de Brigitte Bardot. ��C�mo la luc�as!! , tan bonita que los muchachos hac�an cola para bailar con vos. Yo te miraba de lejos y en alguna de las volteretas me gui�abas un ojo y yo sonre�a sabiendo que era parte de un secreto� de alguno de los cientos de secretos que tuvimos. Es parte de lo que eleg� llevarme Elisita... los recuerdos. En este momento miro por la ventana y las cortinas se mecen por la brisa dej�ndome ver por segundos y de a ratitos las clivias en flor: ��bien naranjas!!, el color que m�s te gusta. Un panaderito se posa en mi cabeza y le pido un deseo como siempre lo hemos hecho. Ac� a mi lado est�n todos� me miran, me hablan pero ya no estoy. Estoy en tu jard�n muy cerquita tuyo, mir�ndote arreglar las plantas y escuch�ndote cantar bajito mientras acaricio tus cabellos blancos que me recuerdan un recuerdo que no tengo, que invent� para no sucumbir a tanta orfandad... las canas de mi madre. Me doy cuenta que no podr� estar en la fiesta de tus ochenta como te promet� y ya me da tristeza tu tristeza. S� que habr�s esperado mi llamado� que te extra�ar� mi silencio. Seguramente te dir�n que estoy de viaje y de alguna manera voy a emprender uno y te evito el adi�s porque s� que no te gustan. Que luego permaneces por d�as melanc�lica, inapetente y Elisita� ten�s que comer, ten�s que dormir, ten�s que olvidarme hermana. Olvidarme hasta el reencuentro, cuando un atardecer nos muestre los mejores colores, nos embriague con la fragancia a glicinas, a rosas� a jazmines mientras el viento despeina nuestros cabellos que han vuelto a ser j�venes. Y mudas por la belleza del paisaje - desde ese lugar sin nombre- veremos crecer nuestras familias advirtiendo en algunos ��o en todos!! una mirada, un lunar como estigma� como sello que alguna vez Elisita y Victoria pasaron por este mundo. Pero te prometo �� eso s�!! que ser� yo y nadie m�s quien te espere. S�lo a mi me ver�s al final del camino cuando llegue la hora�tu hora. Ahora debo irme. Dejarte por un tiempito aunque el sol tibio me sujeta, me tienta a quedarme y es in�til� Ya casi no peso, nada duele. Los ojos tal vez� apenas un poco; de retener im�genes que quiero, que necesito llevarme para el transito y la llegada del lugar adonde marcho. Y esta alegr�a de reconocerte, de quererte hasta el final - mi final - va disolviendo suavemente este dolor en el pecho que casi no siento latir� Algo se escapa y te dedico mi �ltima sonrisa, mi �ltimo gui�o. Pero mi querida, mi entra�able Elisita vayamos donde vayamos seremos lo que juramos aquel d�a. � Hermanas en la vida y en la muerte . |