Amistades no tan parejas.
Una de las características principales de una amistad es que sea pareja y recíproca. Cuando no es así, una de las dos amiga(o)s estará feliz, pero la otra no se sentirá completa y contenta. En estos casos es necesario que se equilibre la amistad para que sea verdadera. Aquí te presentamos tres ejemplos:
La Porrista: A todas nos gusta admirar o sentirnos admiradas. En este caso, una es la amiga(o) admirada y la otra es la que le echa porras. Algunas niñas les gusta sentir todo el tiempo que otras las admiran y, hasta inconscientemente, se rodean de un grupo de amiga(o)s porristas que las hacen sentir bien. Pero lo malo es que una sale ganando y la otra, perdiendo. Por lo tanto, es necesario que las dos se apoyen, se ayuden y se echen porras. No es justo que una menosprecie a la otra.
La Rival: Podría llamarse una buena amistad si no fuera porque tienen el gusanito de estar tratando de ser mejor que la otra. Si una compra un vestido bonito, la otra mueve mar y tierra para encontrar uno mejor. Si anda con un niño que está guapo, la otra trata de andar con otro que esté aún más. Al parecer, ven a la otra más como un rival que como una amiga(o). Una amistad es para disfrutarse, no para sentirse como en un concurso.
La Posesiva: Si deciden ir al cine, ella escoge la película: si te dice que así no se hace algo, no lo haces, y si decides ir con alguien que te cae bien, acaban enojadas. Y, para colmo TIENEN QUE VERSE CASI A DIARIO.
Esto es más una dictadura, ya que si fuera genuina, las dos tomarían las decisiones, y tendrían voz y voto. Lo cierto es que a nadie le gusta sentir que lo vigilan ni mucho menos que tratan de controlar su vida.
Más que una amiga(o)
Si su amistad tiene tres o más de las siguientes características, quiere decir que son buenas amiga(o)s:
· Se aceptan tal y como son.
· Se respetan.
· Son sinceras, y si se dicen sus verdades, es para ayudar no para herir.
· Se tienen confianza.
· Mantienen una buena comunicación.