Poemas eróticos
Orgasmo cósmico
Aquel día
Nos citamos a escondidas.
El mundo éramos solamente
Tú y yo...
La primera mirada fue
Ingenuamente normal.
El primer abrazo fue
Sorpresivamente sensual...
El primer beso fue
Extremadamente dulce...
Y caímos rendidos
En los brazos del Amor...
Besaba sin cesar
Tus labios candorosos
Y mi lengua juguetona
Jugaba con la tuya...
Y nos dimos cuenta
Que al mezclarse
Tu saliva con la mia
Una alquimia misteriosa
Formaba un afrodisiaco...
Y deseé tocar los capullos
De tus senos desnudos...
y mis manos recorrieron
Los lugares más ocultos
De tu hermoso cuerpo.
Y tu clítoris virginal
Fue, por largo tiempo acariciado.
Por el poeta atrevido.
Y sentiste...
Y vibraste...
Y te hice sentir mujer...
Soy el poeta loco
Que se atreve a penetrar
Las profundidades más oscuras
Del deseo, del éxtasis
De la pasión, de la locura...
Y ahora se calienta
La sangre de mi doncella
Y ahora escucho
Tus gemidos cadenciosos
Que salen de tu hueco místico
Y eso gemidos son, la inspiración,
Son la música, para mi poesía...
Y el jugo de la vida fluye
Por las Trompas de Falopio.
Se acerca el clímax místico...
Y recordarás para siempre
El inolvidable momento aquél
En que tu cuerpo se estremeció
Y vibraste de placer...
Y te llegó el orgasmo cósmico
Y jamás podrás olvidar
El intenso momento aquél
En el cual nos juntamos los dos:
La Poesía y el Placer...
Oda al placer y a la lujuria
A San Pablo y demás
puritanistas que trataron infructuosamente
de condenar y castrar este instinto
natural y divino...
Aquella tarde sentía
las caricias del sol,
pero ahora sólo disfruto
con las caricias de tus manos suaves
Y también me extasiaba observando,
la luz de aquella brillante Luna
luz que no se compara hoy
con la brillantez de tus ojos
y de tu mirada provocativa...
Ayer escuchaba la música inspiradora
de Mozart y de Bethoven,
hoy disfruto,
tus dulces susurros en mi oído...
Ayer escuché la palabra
sensible del Poeta,
hoy disfruto de tu dulce
y encantadora voz...
Ayer visité las Tetas de Cayey,
hoy me extasio
con las tuyas en mi boca.
Ayer observé
el impresionante bosque del Yunque,
ahora, admiro,
el hermoso follaje de tu pubis.
Ayer disfrutaba
del baile de nuestros ancestros
Ahora disfruto
del rítmico y sensual
movimiento de tus caderas...
Mi nariz ha disfrutado,
al oler esos famosos
perfumes franceses...
Ahora me arrebato
con el libido aroma
de tu sudado sexo..
He disfrutado
del delicioso jugo
de las chinas y la uvas...
Pero me quedo,
sí, definitivamente me quedo,
con el jugo exquisito
de tu fruta prohibida...
Elíxir de los Dioses....
El éxtasis
Amándote en silencio
necesito estar contigo,
es en todo lo que pienso
el deseo reprimido...
El éxtasis que se siente
como que me quema la piel,
la dulzura de un beso ardiente
que sabe como la miel...
Besos, caricias y locuras
se manifiestan mutuamente,
y va subiendo la temperatura
en tu cuerpo y en mi mente...
Me gusta tener contigo
momentos de pasión carnal,
por siempre te voy a amar
la lujuria esta conmigo...
La desnudez se manifiesta
entre un hombre y una mujer,
los cuerpos se entremezclan
vibrando de placer...
Cuando llega el orgasmo
no hay palabras para expresar,
todo lo que yo siento
me lo tengo que callar...
He cumplido mi promesa
Eran las tres de la mañana
y mientras el mundo se entregaba
a los brazos de Morfeo,
nuestros cuerpos decidieron
ejercer su libre albedrío...
Tu tierna mirada
chocaba con la mía
y tu pelo largo
revoloteaba sobre mi frente
tus labios carnosos
invitaban al beso prohibido
y nuestras lenguas, se despertaron
y se movían y se humedecían sin cesar...
Tu piel caliente
quemaba mis entrañas.
Los gemidos cadenciosos
eran nuestra canción desnuda...
Nuestras manos recorrían
los lugares prohibidos...
Prohibidos por el dogma cristiano
prohibidos por la moral santurrona...
Continuaba extasiado mirando
tu pequeño orificio en el medio
de tu vientre tembloroso...
Y de momento llegue
al centro del paraíso
que parecía un hermoso jardín
rodeado de hermosas flores...
Y tuve la osadía de comer
de aquella fruta prohibida...
Y entre apasionados besos
y entre dulces y tiernas caricias,
y entre cigarrillos mágicos...
Y cristalinas copas de vino,
nos entregamos a los brazos
de Venus y Afrodita
y nos juramos amor eterno...
Perdimos la noción del tiempo.
Vuelvo a mirar el reloj
y eran las seis de la mañana...
Hora de volver
al teatro de la vida.
Estuvimos de acuerdo que
había sido una
experiencia inolvidable...
Al final, dos cosas
le prometí a mi amada.
Que el mundo se enteraría
de nuestra experiencia,
pero que nadie,
sabría su nombre.
Le prometí también
que quedaría grabada
en la historia...
Y antes de ponerme el disfraz
para salir a la calle
decidí escribir estos versos.
He cumplido mi promesa...
D'Hotel
Medianoche
Alfombras
Espejos
Música perfumada
Nadie duerme
Cuchicheos van y vienen
De puntillas fantasmas por los pasillos
En la habitación contigua
cristales rotos
Sangre - fuego - gritos - gemidos
y un par de suspiros
al final de cada trifulca
Sádico y Masoquista
ya son
marido y mujer.
Visual
Desnuda
Sin palabras
Sólo gestos de diáfana escultura
Sales del agua vertical
te comparas en el espejo
Ausente de la prisa que me araña
humedeces tus labios
cepillas el cabello
acaricias tus pezones con yemas de algodón
Tu pubis me abrasa la mirada
Me aniquilas
mientras agonizo con los ojos
en el binocular.
Tentación
Rasgando camisas de champán
descubro la silueta de tus ramas
Hortelana de yemas encendidas
la fogata del asombro
se me adhiere
Espumosa
me acribillas la mirada con tus soles
y mi noche se va cuando revivo
en los surcos sazonados por tu piel.
Gladiolos carmesí
Tus gladiolos abrazan la
portada
preñando mis ojos de lujuria.
Me introduzco en la fragua de tus líneas
y galopo sensaciones.
Un soplo surca los aires.
Sobre el filo de un estoque
a borbotones se estremece el universo.
Dime dama temblorosa cómo trazar el sueño.
La noche ya no asusta.
Las manos encienden huellas
de húmedo silencio.
Tu vaivén
Tus rodillas
desnudas en el cojín de plumas
y retazos de colores
En cuatro pies tu blancura
En dos racimos
las sortijas de tu pelo encintado
Las manos húmedas
calientes
aferradas a la piedra redonda y larga
Con el aroma del trigo desprovisto de lejía
te llevas mis ojos
al ritmo de brazos y caderas
Secas tu frente con el delantal de flores
Entre nubes aún cavilo en el vaivén
mientras lamo
el sabor del mote que has molido
Entre aromas de noviembre
Allí
las abejas, chinitas,
libélulas y mariposas.
Más allá
el azul y el verde sobre montañas.
Acá
madreselvas
camelias y espinos
enredan su aliento en el pelo del aire.
Pero aquí,
donde el agua canta bajito
y el zorzal incrusta su oído
en las notas del suelo,
mientras el níspero y los retamos
me disparan su amarillo de noviembre,
tu boca mojada
me tiene atrapados los ojos.
Hebras
Girando el huso de madera
vienes a mí.
Con dedos comedidos
ovillo suavidad.
Tu vestido nuevo tejido en Dinamarca
hila transparencia para mi fondo azul.
Leños en la hoguera
bordan sus quejidos de litre y espino.
Hebras de perfume,
rueca en desenfreno,
mientras por la ventana cruzan dos palomas
y la brisa sopla
algodones de agua teñidos de arrebol.