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Como explorador de los Desiertos de Altura (Puna de Argentina y de Atacama) estuve en contacto con las maravillas de esas cordilleras y con los restos de una extraordinaria cultura aut�ctona, ya extinguida, la antigua Cultura Andina.
 
A lo largo de los a�os, explor� volcanes adentr�ndome en sus profundidades por conductos de lava solidificada, admirando �reas con cristales que tapizaban las paredes y blancas vetas de alumbre. Explor� dep�sitos de minerales, recorr� formaciones geol�gicas deslumbrantes.

Prospect� el contenido de oro en las arenas de muchos r�os.
  Presenci� la excepcional floraci�n del desierto, evento que ocurre c�clicamente cada cinco o seis a�os, cuando las lluvias logran llegar a estas resecas altiplanicies en cantidad suficiente. Entonces las semillas explotan en una fant�stica profusi�n de azules, amarillos, blancos y rojos deslumbrantes, configurando un paisaje parad�jico y fugaz ya que en una semana, ning�n viajero que por all� transite sospechar�a los nutridos y bell�simos jardines que florecieron en ese paisaje rocoso.

   Fui testigo, a�o tras a�o, de muchos y extraordinarios hechos y momentos en esta Puna, pero nada de esto se compara, en mi interior, con los hallazgos del a�o 1987.

    En una regi�n usualmente intransitada, en este Desierto de Altura, me encontr� sorpresivamente
�con un bosque!.  En estos extremos climas de vientos huracanados, fr�os intensos y aire enrarecido, donde la austeridad biol�gica es la norma �hab�a un bosque de miles y miles de �rboles a�osos!, se observaba a simple vista que algunos de ellos eran centenarios, todos frondosos y magn�ficos. Me sent�a maravillado admir�ndolos.  Ten�a la sensaci�n de ser un gigante ya que las copas de estos antiguos �rboles llegaban a la altura de mis rodillas y algunos a mi cintura. Estaba contemplando un bosque miniatura, un antiguo bosque de Bons�i silvestres.

    La Naturaleza, en un esfuerzo de adaptaci�n, como una artista, usando como pinceles magistrales las condiciones extremas de suelo y clima, logr� la  miniaturizaci�n de estos �rboles, que cautivaron al instante mi  sensibilidad, con sus nudos, diminutos follajes y retorcidas ramas, r�plicas perfectas de los a�osos y gigantescos �rboles de los bosques. Observ� la presencia de diversas especies (acacias, que�oas, protopinos, etc.).

    Comenc� a visitar peri�dicamente estos rar�simos y bellos bosques. Aprend� a identificar y admirar sus micro-escenas naturales. Encontr� algunos �rboles miniaturas que estaban apoyados y rodeados por rocas con formas tan sugestivas que el conjunto parec�a un paisaje de los que vemos  habitualmente, con grandes pe�asco y �rboles, pero todo reducido a una m�gica miniatura, formando encantadoras escenas.

    Encontr� una infinidad de micro-escenas y  de estilos: Arbolitos que crecieron con el gesto de la resistencia al viento, apoyados en rocas, otros tan formales como las arboledas de una plaza urbana, en una admirable conjunci�n de rocas y �rboles miniaturas.
  Entrenado ya por la Naturaleza a descubrir las micro-escenas, llegu� a una extraordinaria  zona perif�rica del Bosque Miniatura, donde pude observar rocas que en s� mismas, sin estar asociadas a las microescenas con  los arbolitos, �configuraban un perfecto paisaje miniatura!.

Qued� maravillado, ya que en este sector, exclusivamente, hab�a Piedras Paisajes del tama�o de un melon, apoyadas estrat�gicamente en la arena y en el pedregullo del suelo. Se pod�a reconocer diversas formas y estilos, monta�as miniaturas, mesetas, combinaci�n de ambas, monta�as con varias cumbres, etc, etc.     Como quien ha encontrado un tesoro, me sent� a disfrutar esta visi�n de  las Piedras Paisajes.

    Al dirigir mi atenci�n a cualquiera de ellas, mentalmente modificaba la escala del tama�o y pod�a recorrerla idealmente por sus laderas, riscos y planicies.
   Luego enfocaba mi atenci�n a otra y a otra y a otra, en un refinado monta�ismo, que me abstra�a del tiempo y el espacio y me adentraba en otra dimensi�n, donde la inmensidad ya no era un tama�o. Sent� que hab�a recorrido cientos de kil�metros, sin haberme desplazado un metro, en una extra�a y alucinante sensaci�n.

    Sin embargo me esperaba a�n una gran sorpresa, que completar�a mi  inici�tica experiencia.
    Sentado todav�a en la Planicie de las Piedras Paisajes, llev� mi atenci�n a las monta�as que enmarcan este sitio y mi sobresalto fue may�sculo: Las Piedras Paisajes constitu�an verdaderas r�plicas de las monta�as
circunvecinas. Tomaba una Piedra Paisaje y observando el entorno pod�a  identificar a qu� monta�a replicaba.
  
      En ese momento me inund� la sensaci�n de que estas piedras trascend�an por mucho a lo est�tico y curioso,  formando parte de un prodigiosos hecho c�smico, constituyendo cada una de ellas, un microcosmos con  las energ�as intr�nsecas del macrocosmos. Ya no pod�a verlas igual que antes �eran universos en s� mismas!, la teor�a  fractal era evidente.

     Llevado a trav�s del m�gico Portal del Bosque Miniatura llegu� a la Planicie de las Piedras Paisajes. Esta experiencia, fue  el comienzo de mis estudios sobre las Piedras Paisajes y las energ�as c�smicas andinas.

Descubr� que este sector de la Puna fue un Altar Natural para los "Paqos" de los indios Casabindos, quienes se reun�an all� para pedir la paz para sus tribus. El top�nimo en idioma quechua con el cual se identifica hasta hoy a este lugar es indicativo de su  poder:
Abralaite que quiere decir Abra de los Chamanes.

Luego de varias a�os, recorriendo diversos "escenarios" monta�osos (Argentina, Chile y  Bolivia) encontr� el ep�tome de los Parques Naturales de Piedras Paisajes Andinas: Santa B�rbara, en Cafayate, Salta, donde se pueden apreciar los m�s elevados  niveles de perfecci�n en el estilo
"Piedras C�smicas Monta�osas" -Sansui kei seki-
                      
Francisco E. Sola
EXPERIENCIAS PERSONALES
     Francisco E. Sola
   
Documentalista, descubridor de los Bons�i Silvestres Andinos,  las Micro-Escenas en rocas y  las Piedras C�smicas Andinas.  Conferencista de divulgaci�n de las "Maravillas de los Desiertos de Altura" y "Las Piedras M�gicas" . Autor del "Manual Pr�ctico del Explorador de las  Piedras C�smicas Andinas" y del CD "Atlas Mundial de las Piedras C�smicas".  Director del Portal de Piedra de Santa B�rbara - Cafayate - Salta - Argentina - . Fundador
de la
Escuela Sudamericana Intercultural de Suiseki-Do y Tanseki-Koo
Francisco E. Sola - Maestro de Suiseki-Do y Tanseki-Koo
MI ENCUENTRO
CON EL BOSQUE MINIATURA
MI ENCUENTRO
      CON LAS PIEDRAS C�SMICAS  ANDINAS
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