Karl Popper.II

Pablo López

 

 

2.3 La racionalidad: La Sociedad abierta.

3. Valoración final

 

2.3. La Racionalidad: La Sociedad abierta.

Popper amplía su propuesta acerca de la ciencia no es sólo para esta, sino para todo el conocimiento y, de modo especial, de cara a la solución de los conflictos sociales de los que Popper nunca fue ajeno. En este sentido, la propuesta que trae consiguo el criterio de demarcación se puede resumir en la actitud propia de la ciencia. No tiene otra justificación que el ser una actitud, la actitud propia de quien es consciente de sus límites y no quiere dejar todo a una mera consideración subjetiva.

La falsacionismo abre las puertas a la crítica, es decir, a la posibilidad de que uno lleve razón y el otro no. Por tanto, estamos ante una actitud y es esa actitud lo que permite ampliar esta tesis a otros campos. La única diferencia es que la actitud propia de la actividad científica se fundamentará en la contrastabilidad empírica de las teorías.

¿Qué significa que estemos ante una actitud? La clave en la que se puede resumir el llamado criterio de demarcación es la actitud racional. Para hacer frente a esa vaguedad de los términos, la nueva definición tendrá que ser amplia y, a su vez, debe de ser capaz de resolver el mayor número de problemas con los cuales se enfrenta el ser humano. La conclusión es clara: no podemos obtener una definición teórica; la racionalidad abarca un campo mucho más amplio que la propia teoría y no puede ser reducida a ésta. Por tanto, ante la imposibilidad de dar con una definición plausible puramente teórica cree que conviene dar desde sus aspectos prácticos, es decir, ver que significa mantener una postura racionalista o científica.

En este aspecto, conectan la ciencia y la racionalidad. El criterio propuesto por Popper deriva en una propuesta acerca del alcance de la racionalidad y del racionalismo. Así, la preocupación por el método de la ciencia deriva en su preocupación sobre el alcance de la razón para resolver los diferentes conflictos, no sólo los científicos sino que todos.

En efecto, el racionalismo, desde una definición teórica, al no supera ciertos límites, lleva a Popper a recurrir a una caracterización práctica del mismo. En esa caracterización práctica se debe de tener presente todas las objeciones arriba realizadas. En ese sentido, la única salida que cabe para el racionalismo parece ser una definición en virtud de una actitud que cada uno debe de asumir. Esa actitud del racionalismo es la siguiente: “El racionalismo es una actitud en la que predomina la disposición a escuchar los argumentos críticos y a aprender de la experiencia. Fundamentalmente consiste en admitir que yo puedo estar equivocado y tú puedes tener razón y, con esfuerzo, podemos acercarnos los dos a la verdad”.

Si queremos saber que entiende Popper por racionalismo hay que tener en cuenta este texto; en él quedan definidas sus ideas al respecto. Así pues, analicemos dicho párrafo, intentando ver si Popper consigue su objetivo de ampliar el concepto, teniendo en cuenta las límites a los que antes se refería.

En primer lugar, ser racionalista significa mantener una actitud, un modo de enfrentarse a las realidades que nos rodean. Ser racionalista no se define en función de una teoría de la racionalidad, sino por las consecuencias prácticas de quienes se llaman a sí mismos racionalistas. Es defenderse en el mundo de acuerdo a unos principios que constituyen a una persona en racionalista. Son, precisamente, esos principios de actuación los que diferencian a un racionalista de uno que no lo es.

Ser racionalista es decidirse a serlo. Es mantener una postura, una actitud ante los diferentes acontecimientos. Por tanto, no se es más racionalista por emplear el intelecto como única forma de alcanzar y justificar los conocimientos adquiridos; o, al revés, utilizar sólo la experiencia. Por tanto, el racionalismo no es lo contrario al empirismo y desde su carácter de actitud ese primer límite queda superado.

Y, para corroborar esto vuelve a hacer hincapié en ese carácter global que tiene la ciencia experimental. En ella, se utiliza el intelecto y la experiencia. Ninguna por encima de la otra, sino en perfecta sintonía. Dice así: “La actitud racional, o como quizá pudiera llamarse, la actitud de la razonabilidad, es muy semejante a la actitud científica, a la creencia de que en la búsqueda de la verdad necesitamos cooperación y que, con la ayuda del raciocinio, podremos alcanzar con el tiempo algo de objetividad.”

En efecto, Popper piensa que no sólo utilizamos la razón, sino que en la búsqueda de la verdad necesitamos de los demás. Por eso, subrayo la expresión actitud de razonabilidad, para significar que en la búsqueda racional lo importante es mantenerse dentro de ese discurso comunicativo que propicie el acercamiento a la verdad. Por tanto, la racionalidad –el racionalismo– están en función de aquel que se decide a serlo. Y, una vez tomada la decisión, el racionalista empleará todos sus medios, tanto el intelecto como la experiencia, para llegar a la verdad, convencido de que por ese camino que él ha escogido se encuentra uno de lleno con la verdad o por lo menos se encuentra más cercano a ella, a pesar de que todavía no la haya alcanzado.

Por otra parte, esa actitud se expresa mediante la frase en cursiva, yo puedo estar equivocado y tú puedes tener razón y, con esfuerzo, podemos acercarnos los dos a la verdad. En esta frase se contiene la definición de lo que es un racionalista. Se trata de la actitud verdadera ante los problemas que nos rodean. La frase cursiva es una radiografía de la actitud racional que rige a toda aquel que quiera considerarse racionalista.

En ella, lo que Popper quiere trasmitir es que lo primordial no es creerse en posesión de la verdad, ni obtener una certeza objetiva, sino estar dispuesto a admitir que son otras teorías y no las propias las que pueden estar más cercanas a la verdad. Así, admitiendo esa cercanía, al aprender de nuestros errores, nos acercamos a la verdad. Por consiguiente, es tener la capacidad de confrontar nuestros argumentos con argumentos distintos. La capacidad de oír y de aceptar argumentos críticos respecto de nuestras propias teorías.

Con esto, sale al frente de aquellos que diferencian la racionalidad en virtud de las facultades racionales de cada individuo. No hay tal principio autoritario que defina la razón, sino que el racionalista no es más que nadie; no tiene mayor capacidad racional; no tiene una facultad más amplia. No hay personas por encima de otras cuyas argumentaciones se tengan que aceptar como verdaderas. Así, dice: “De acuerdo con nuestra concepción, sin embargo, no sólo debemos nuestra razón a los demás, sino que no nos es posible, en ningún caso, exceder a los demás en razonabilidad en una forma que pudiera justificar alguna pretensión de autoridad.”

Sin embargo, lo que sí que hay en el racionalismo es la actitud de aprender de nuestros errores; de aceptar las críticas de los demás; de no sentirse en posesión de una certeza absoluta; es tener una actitud, un talante ante la vida. La actitud racional es la actitud de quienes usan su razón para acertar en las diferentes facetas de la vida, sin creerse en la posesión absoluta de la verdad. Al mismo tiempo esas capacidades racionales no difieren entre sí, sino que todos somos capaces mediante argumentos críticos, sin que haya preferencia de unos individuos sobre otros.

En este sentido, el hecho de que tengamos que aprender de las críticas propias o ajenas, hace que Popper nombre la actitud racional con otro término, a saber, el de actitud crítica. Tal nombre tiene sentido en la medida de que esta actitud busca la confrontación de argumentos y de criterios. Por tanto, es la crítica de unos a otros lo que nos hace progresar. Estamos expuestos a ser criticados, a someter nuestras opiniones al juicio de los demás; este es el sentido en el cual se puede llamar crítica.

En este punto, conecta la racionalidad con su carácter interpersonal. Las relaciones sociales son el hábitat donde tiene su verdadero sentido entender la racionalidad como actitud, ya que mantener cualquier teoría racionalmente está a expensas siempre de las críticas que se puedan recibir desde cualquier parte. Y son, esas críticas, las que harán más fuerte mi teoría, o me demostraran lo mucho que estaba equivocado. De esta forma “El hecho de que la actitud racionalista tenga más en cuenta el argumento que la persona que lo sustenta es de importancia incalculable. El nos lleva a la conclusión de que debemos reconocer en todo aquel con quien nos comunicamos una fuente potencial de raciocinio y de información razonable; se establece así, lo que podría llamarse la «unidad racional del género humano».”

Por tanto, podemos concluir que la actitud racional es la actitud que permite ejemplificar lo racional como el punto de unión entre todos los hombres. Ser racionalista no significa confiar en el desarrollo de las capacidades de unos pocos, sino estar de una manera en el mundo y en comprender las relaciones humanas según la racionalidad.

Al mismo tiempo en función de dicha actitud Popper distingue dos tipos de racionalismo. El primero, lo denomina con el nombre de «verdadero racionalismo» y consiste en, “la conciencia de las propias limitaciones; la modestia intelectual de aquellos que saben con cuanta frecuencia yerran y hasta que punto dependen de los demás aún para la posesión de este conocimiento”.

Este verdadero racionalismo es el de quienes aceptan la actitud racional. Se trata, por tanto, de la modestia ante nuestro conocimiento y de tener la suficiente capacidad para reconocer nuestros propios errores. Así, confrontar y criticar son de suma importancia de cara al acercamiento a la verdad y al hecho de ser racionalistas.

La vaguedad de la definición no es determinante, ya que el objetivo que Popper se marca es defender la racionalidad frente al irracionalismo. En ese sentido, Popper sólo quiere definir sus intenciones, con la única intención de poder resolver las ambigüedades y dar con una definición de racionalismo que permita resolver las dudas de éste frente al irracionalismo. Éste, será por tanto, el próximo punto a tratar, a saber, como desde esta nueva definición sale el racionalismo a flote frente a corrientes irracionalistas.

3.- Valoración final

En el pensamiento de estos autores está la clave de la filosofía de la ciencia. El positivismo del Círculo de Viena ha marcado la filosofía y su influencia ha ido más lejos. Hoy en día, es común pensar que la metafísica está fuera de la ciencia y que la filosofía es una mera herramienta conceptual. y, también, es común pensar que la racionalidad es una actitud y que no se puede pretender hablar o decir con pretensión de verdad absoluta. Ambos pensamientos se pueden anclar en los autores vistos. De ellos se pueden destacar una serie de puntos que sirvan como criterio, para enjuiciar la misma realidad.

1. Tanto los miembros del Círculo de Viena como Popper pretenden solucionar un mismo problema. Este consiste en la solución a lo que se ha llamado el criterio de demarcación. Como se ha visto ese criterio sirve para poder distinguir entre las teorías científicas y el resto de teorías y, de modo especial, las teorías metafísicas. Esta pretensión es, quizá, más acusada en los neopositivistas que en Popper, pero la consecuencia en muchos casos es la misma.

2. Ahora bien, la solución de ambos no es idéntica. Por un lado, la intención de los neopositivistas es enterrar las teorías metafísicas y dejarlas al margen de la ciencia. De ese modo, lo científico es lo objetivo y donde cabe la verdad; y lo metafísico es el reino de la opinión y está fuera del ámbito de la filosofía. Y reconocer este punto es construir la nueva visión científica y dotar al mundo de una objetividad nueva, capaz de construir un mundo nuevo.

3. La solución de Popper al mismo problema no es idéntica, por mucho que algunos neopositivistas se empeñen. Para el filósofo austriaco, la teorías metafísicas inspiran, en algunos casos, el avance de la ciencia, aunque no son teorías científicas propiamente dichas. La pretensión de Popper es distinguir la teorías científicas de las teorías pseudocientíficas. El criterio de la falsación es la clave para poder hacerlo. Con él, distingue entre teorías científicas, que apoyan el método de ensayo y error y las pseudocientíficas que no aceptarían ese método.

4. Al mismo tiempo, la defensa del criterio popperiano se corresponde con una teoría del conocimiento propia y con un modo de defensa de la racionalidad. Los neopositivistas sólo pretender salvar la ciencia y denostar la metafísica para construir una visión nueva del mundo. Popper no. Sus problemas van más allá. Su teoría pretende ser al mismo tiempo una defensa de un criterio racional que pueda servir para construir un mundo mejor. Así, por un lado, soluciona los problemas de la ciencia y, por otro dota al conjunto de la humanidad de un criterio que ayude a la comprensión mutua. La actitud racional es la consecuencia del falsacionismo para la comprensión del mundo y de los demás. Es, por tanto, una respuesta ética que tiene que ver con los problemas de su juventud. De ese modo, salvaguarda la razón de las pretensiones irracionales y que mejor modo que hacerlo que apoyarlo en la ciencia y en el conocimiento propio de ella. Esta visión ética va mucho más allá de lo dicho aunque ha quedado expuesto.

5. La filosofía de la ciencia tiene sus orígenes en estos autores. Desde su filosofía se construye el pensamiento de esta disciplina. Unos, se centraran en el neopositivismo y rechazarán toda la pretensión metafísica tanto de la filosofía como en sí mismo considerado. Otros, para criticar o responder a la pregunta por el criterio de demarcación y el método científico desde el planteamiento popperiano.

6. Desde el punto de vista crítico, la pretensión neopositivista no logra salvar el escollo del criterio empírico. La ciencia es cada vez más compleja y, como resalto luego Popper, los hechos están también cargados de teoría. No cabe, por tanto, una verificación empírica de las teorías ya que éstas no están compuestas por hechos puros. Y, en el caso de Popper, elevar su método a teoría del conocimiento no logra salvar los problemas del conocimiento y, además, elimina la verdad de él, ya que el conocer aumenta hacia la verdad pero no llega a ella. El estudio de ambos tipos de pensamiento puede servir para darnos cuenta de las lagunas de la racionalidad moderna y la necesidad de reconstruir la metafísica, no solo como un programa de investigación, sino conocimiento verdadero de la realidad. Al mismo tiempo, la necesidad de la metafísica supone que el sea necesario rescatar conceptos realistas que superen las lagunas del saber moderno.

 
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