Karl Popper. i

Pablo López

 

2. Karl Popper

        2.1 Un filósofo del siglo XX.

                        2.2 Conjeturas y refutaciones: el método científico.

                       

2. Karl Popper

Junto a la figura de los miembros del Círculo de Viena aparece un joven vienés que, con el tiempo, se convierte en uno de los principales artífices de la filosofía de la ciencia. Sin él no se podría comprender el desarrollo de esta disciplina. Buena parte de los filósofos posteriores de la ciencia se inspiraron en su teoría de la ciencia. Unos para criticarla y proponer nuevos caminos; otros para continuar en su misma línea filosófica y completar sus teorías.

Se estudiará su figura en cuatro grandes apartados. En primer lugar, se darán unos breves datos biográficos necesarios para comprender su obra; en segundo lugar, se realizará una exposición de sus ideas acerca del método de la ciencia; en tercer apartado, son las implicaciones que su método parece tener en el concepto de racionalidad y, por último comparar sus ideas con las expuestas anteriormente del Círculo de Viena.

2.1.- Un filósofo del siglo XX

Karl Popper nace en Viena en 1902 y muere en Inglaterra en 1994. Su vida y su obra abarcan casi todo el siglo XX. Espectador de excepción de las dos guerras mundiales, del triunfo del comunismo y de los avances científico-tecnológico, desde muy joven se sintió atraído por los problemas sociales y científicos de su tiempo. Puede decirse que su pensamiento crece alrededor y de la mano de problemas sociales y científicos concretos y en ellos se inspira su filosofía.

En su autobiografía, Búsqueda sin término, se puede encontrar algunos detalles que justifican que su filosofía se realiza alrededor de esas vivencias personales. Por ejemplo, cuenta que “tenía doce años cuando estalló la Primera Guerra Mundial; y los años de guerra y sus efectos, fueron en todo respecto decisivos para mi desarrollo intelectual. Hicieron surgir en mi una actitud crítica con respecto a las opiniones aceptadas, especialmente las opiniones políticas”. Estas y otras reacciones eran comunes en él y no dejaba de preguntarse qué solución podrían ofrecerse ante tales problemas.

Desde su adolescencia parece que vive preocupado por los acontecimientos políticos de su tiempo. En la autobiografía pueden leerse otros pasajes donde relata algunos acontecimientos que le llevaron a tomar parte activa en ellos, ante la creciente situación de decadencia de la sociedad de su tiempo. En concreto, el joven Popper pidió su entrada en las juventudes socialistas cuando cursaba la secundaria, comprometiéndose con las soluciones aportadas por dicho sistema de pensamiento. Durante algún tiempo fue seducido por su propaganda.

Sin embargo, fue esta relación de juventud con el marxismo la que marcaría con el tiempo su forma de pensar. Tras relatar su pertenencia al partido, cuenta como uno de esos hechos le desmarcó de las tesis marxistas y le motivo e influyó a tomar críticamente esas tesis: “Pronto iba a quedar desencantado. El incidente que me enfrentó con el comunismo, y que pronto había de alejarme enteramente del marxismo, fue uno de los más importantes en mi vida. Ocurrió muy poco antes de mi decimoséptimo cumpleaños. En Viena se desencadenó un tiroteo durante una manifestación de jóvenes socialistas no armados, que, instigados por los comunistas, trataban de ayudar a escapar a varios comunistas que estaban arrestados en al Estación central de Policía. Varios jóvenes y obreros comunistas fueron muertos. Yo estaba horrorizado y espantado de la brutalidad de la policía, pero también de mi mismo. Porque sentía que, como marxista compartía parte de la responsabilidad por la tragedia”.

Estos fueron los hechos que Popper nunca olvidó. Su sentimiento de culpa no se identificaba con el que tenían los responsables del partido. La teoría marxista “demanda que la lucha de clases sea intensificada, con vistas a acelerar la llegada del socialismo. Su tesis es que aunque la revolución pueda reclamar algunas víctimas, el capitalismo está reclamando muchas más víctimas que toda la revolución socialista.”

La consecuencia de esta forma de pensar hizo mella en él y le acompañó para siempre: “Yo esperaba un mundo mejor, un mundo menos violento y más justo, pero me preguntaba si realmente conocía -si lo que yo había pensado ser conocimiento no era quizá más que mera pretensión (...)¿lo había examinado críticamente como debería hacer cualquiera antes de aceptar un credo que justifica sus medios por un fin un tanto distante?” Esa es la conclusión: la necesidad de la crítica. Había caído en las redes de la propaganda sin haberse planteado de modo crítico la veracidad o no de las tesis y las pretensiones últimas de la teoría marxista.

Junto a estos hechos políticos y en la misma fecha que lo anterior otro acontecimiento de juventud marcó su vida. Desde joven, estuvo preocupado por problemas de física y matemáticas. Encaminó sus primeros estudios por estas disciplinas. En mayo del mismo año de los acontecimientos relatados, Einstein dio una conferencia en Viena, a la que Popper asistió. Lo que más le impresiono de las palabras de Einstein fue “la clara afirmación del propio Einstein de que consideraría su teoría como insostenible si no resistía ciertos test”[11].Era justo lo contrario de la pretensión científica del marxismo. Einstein sería capaz de cambiar su teoría si los datos no la corroborasen; los otros seguirían a pesar de que los datos no le dieran la razón.

Estos hechos marcan su vida y su pensamiento. De tal modo que podemos dividir en dos grandes apartado sus obras. Por un lado, las obras donde pretende justificar el método de la ciencia partiendo de la crítica de las teorías, es decir, ampliando las tesis oídas a Einstein. Entre otras destacan su primera obra La Lógica de la investigación científica; Conjeturas y refutaciones; Conocimiento objetivo. Y, por otro lado, las obras de carácter social, donde destacan La miseria del historicismo y La Sociedad abierta y sus enemigos, donde se pretende desmontar las tesis historicistas de, entre otras, las doctrina marxista. Las dos siguientes epígrafes se procederá a explicar ambas partes.

2.2.- Conjeturas y refutaciones: el método científico.

En 1934, bajo la promoción directa del Círculo de Viena, Popper publica su primera obra, La Lógica de la investigación científica. En ella realiza un análisis del método científico. La amistad con alguno de los miembros del círculo hace posible que se pueda publicar esta obra. En concreto, el contacto con Herbert Feigl fue de suma importancia como el mismo Popper reconoce y fue él quien le animó a que publicase sus ideas

Parece, por tanto, que hay una continuidad en los inicios de la Filosofía de la ciencia. Popper afirma “el Círculo de Viena era una institución admirable. Fue en verdad un seminario único de filósofos, trabajando en estrecha unión con matemáticos y científicos de primera clase”. Sin embargo, las alabanzas no se corresponden con la continuidad de las ideas positivistas. La amistad y las palabras de Popper hacen que se confunda en seguida sus ideas y que éstas quedasen enmarcadas dentro del positivismo. La filosofía popperiana mantiene postulados totalmente opuestos al neopositivismo y sólo se trata de un malentendido debido a su amistad con alguno de los componentes del Círculo. Pero ese malentendido ha dado lugar a lo que luego el mismo Popper llamó su leyenda.

Veinticinco años después de la primera edición, en el año 1959, se publicó la primera edición inglesa. En esa nueva edición se añaden nuevos apéndices y se revisa la anterior edición introduciendo nuevas notas a pie de página. Es la obra principal para el estudio de la concepción popperiana del conocimiento científico y del método de la ciencia.

En el prefacio a esta edición señala algunas de sus principales preocupaciones filosóficas en relación a la ciencia y al saber filosófico, en cuanto científico. Comienza diciendo cual es, a su juicio, el principal problema filosófico: “Creo, sin embargo, que, al menos, existe un problema filosófico por el que se interesan todos los que reflexionan: es el de la cosmología, el problema de entender el mundo - incluidos nosotros y nuestro conocimiento como parte de él.”

Los problemas principales del saber filosófico son la cosmología y el conocimiento. Para él, en esos dos aspectos se resume la búsqueda del conocimiento. Respecto al primero, completa lo dicho anteriormente, diciendo: “Creo que toda la ciencia es cosmología, y, en mi caso, el único interés de la filosofía, no menos que el de la ciencia, reside en las aportaciones que ha hecho aquella.”

Por tanto, la cosmología, en cuanto que ésta se puede definir como la capacidad del hombre por responder y conocer la naturaleza, es una de las preocupaciones filosóficas que han estado presentes a lo largo de la historia. Al mismo tiempo, se sitúa en el horizonte del pensamiento popperiano. De hecho, de su preocupación por la cosmología nace su interés por la filosofía y por la ciencia. En ese sentido, parece que la preocupación por los aspectos teóricos del saber científico es anterior a su interés por problemas de filosofía social. Popper muestra, por tanto, su predilección por la cosmología y el conocimiento que de ella se adquiere desde la ciencia y la filosofía.

Por otro lado, su interés por la cosmología se completa con el estudio de problemas relacionados con la teoría del conocimiento y, de modo especial, con el progreso del conocimiento científico. Este segundo problema de su filosofía, el del conocimiento, conecta con el problema de la racionalidad que más adelante se estudiará. Define este problema epistemológico con las siguientes palabras: “Quiero proponer ahora también la segunda tesis: el problema central de la epistemología ha sido siempre y sigue siéndolo el del aumento del conocimiento. Y el mejor modo de estudiar el aumento del conocimiento es estudiar el del conocimiento científico.”

Por tanto, la ciencia y su progreso cognoscitivo se convierten en la otra cara del conjunto de problemas que conforman el pensamiento popperiano. Este interés, se concreta en dos problemas: el problema de la inducción y el problema de la demarcación. La forma de solucionar ambos problemas, como se apuntó anteriormente difiere de las pretensiones neopositivistas. ¿Cuál es el punto de partida y en qué difiere de las pretensiones neopositivistas? Tras estudiar el marxismo y las ideas novedosas de Einstein, Popper pretende encontrar las claves del método científico. Por ello recurre a los miembros del Círculo, para que le proporcionen un camino adecuado. Ahora bien, entiende que el criterio empírico de significado propuesto por los neopositivista no se sostiene, ya que según ese criterio la ciencia tampoco tendría significado. Sin embargo, si considera importante que el método pueda distinguir entre la ciencia y la metafísica. Coincide por tanto en la definición de un mismo problema: el problema de la demarcación.

Este problema consiste en saber distinguir el conocimiento científico, propio de la ciencia experimental del resto de conocimientos, y, en especial, del llamado conocimiento metafísico. El avance de la ciencia del siglo XVII en adelante planteó, como se ha visto, nuevas polémicas filosóficas. En este punto, la filosofía popperiana pretende terciar, medir y dar una respuesta positiva a esas teorías. Para ello, define la metafísica como el conjunto de enunciados que pueden tener sentido pero que no pueden someterse a pruebas experimentales. Así, es más realista que los miembros del Círculo y se desmarca de ellos en ese punto. Ahora bien, al no poder someterse a pruebas experimentales los enunciados metafísicos y su valor quedan fuera del alcance de la ciencia. Admite un valor a la metafísica, pero que ésta no reúne las garantías necesarias para la ciencia.

Al mismo tiempo, el criterio de demarcación debe de servir para distinguir las teorías científicas de las teorías pseudocientíficas. Estas teorías son aquellas que se presentan con el grado de aceptación de la ciencia pero que no reúnen, según Popper, la misma capacidad y criterio de la ciencia. Y, sin tener el mismo criterio que la ciencia, se presentan como si lo tuvieran y provocan el engaño en la sociedad.

En este sentido, hay que buscar el criterio propio del método científico que pueda dar con la clave del avance de la ciencia. ¿Cuál es el camino que garantiza el avance de la ciencia? Popper entiende que el camino es la comprobación empírica de los enunciados científicos. Ahora bien, no siempre es posible realizar la comprobación. ¿Por qué? Popper da tres motivos por los cuales no se puede llegar a la verdad de una teoría. En primero de ellos, es que no es posible inducir de unos pocos casos la ley general. Toda inducción es falsa. De ahí, que el rechazo de la inducción haga que las comprobaciones no sean verdaderas. No se puede inferir de datos singulares, una ley universal. Habría que comprobar cada uno de los casos para saber si nuestra inducción es verdadera.

En segundo lugar, si no hay inducción tampoco es fiable el sentido subjetivo cartesiano de certeza. Admite que el hecho subjetivo de estar cierto de algo no es el criterio adecuado para demostrar la verdad de ninguna teoría. La certeza no es el criterio. Y, por último, los datos que sirven para la comprobación empírica de una teoría no son hechos puros, sino que a su vez están cargados de teoría. De esa forma, la comprobación o verificación nunca puede ser directa, porque siempre hay teoría y no hechos puros a comprobar. Por tanto, no se puede llegar a la verdad de una teoría científica ya que los criterios utilizados hasta la fecha no lo permiten.

¿Qué criterio hay que adoptar? La verificación directa nunca es posible, pero si que es posible que las proposiciones científicas que componen las teorías no correspondan con la realidad y, por tanto, que sean falsas, quedando por eso demostrada su falsedad. De esta forma, si la verificación de las teorías no es admisible, admitamos la falsación como único criterio de demarcación. De esta forma, la ciencia se distinguen de la pseudociencia en que admite la posibilidad de la falsación de sus teorías. En la ciencia se admite y se deja la puerta abierta a que la teoría no sea verdadera; en la pseudociencia no, ya que es de suyo verdadera y no permite modificación.

Popper es consciente de que el criterio parece pobre y que necesita admitir, al menos, que los enunciados falsadores sean verdaderos en cuanto falsadores. Pero es consciente que ese parece ser el único camino posible. Afirma que “mi criterio de demarcación, por tanto, ha de considerarse como una propuesta para una acuerdo o convención”. Es una propuesta, convención o fe, pero que resulta más coherente que la propuesta neopositivista.

Por otra parte, si no es posible la verificación, si lo que impera es la falsabilidad, todo conocimiento es de suyo conjetural. Se tienen conjeturas que no han sido falsadas de momento. El método de la ciencia va a ser el de ensayo y error -conjeturas y refutaciones- : hay un problema, al que se presenta una hipótesis, lo científico es ensayar de qué modo podemos falsar esa hipótesis. Ensayar y buscar el error ese es el caminar de la ciencia.

La respuesta ante el Círculo de Viena está clara: la falsación como criterio de demarcación. Sin embargo, el problema de la actividad científica traía consigo otro aspecto: ¿Cuál es la fiabilidad del conocimiento científico? La fiabilidad sólo puede depender del criterio expuesto. Sólo será fiable la ciencia en la medida en que hayamos sometido a refutación las teorías. Y, hasta que no se hayan encontrado posibles refutaciones. La ciencia no afirma la verdad, sino que está abierta a posibles contrastaciones que echen por tierra la teoría.

De ahí que el criterio de demarcación parece servir para la explicación del desarrollo de la ciencia. Sin embargo, al no poder encontrar un criterio de verdad, la ciencia parece perder cierta fiabilidad y, sobretodo, que al exportar esta teoría y convertirla en epistemología los errores pueden ampliarse. Pero esa no era la preocupación fundamental. Lo primero era encontrar un criterio que distinguiese la actividad de la ciencia de otras actividades que pretendían ser científicas.

En resumen, el problema de la ciencia se desdobla en dos qué es una teoría científica y cuál es su grado de fiabilidad. Hay que dar razón del estatuto epistemológico de las teorías científicas en orden a responder a las pretensiones de algunos científicos de tener la clave de todo Estas teorías que tienen solucionado ya en sí todos los problemas y que son ya verdaderas son las teorías pseudocientíficas, es decir, aquellas que no corresponden al criterio de demarcación y que, por tanto, no buscan la falsación sino que se presentan como verdaderas.. Ese es el problema de la ciencia y del criterio de demarcación; criterio que va más lejos que el criterio empírico postulado por el Círculo de Viena.

 

 
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