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DEL
MITO AL LOGOS El
nacimiento de la filosofía en Grecia plantea una serie de interrogantes que es
necesario ir desentrañando. Anteriormente hemos descrito las razones que nos
permiten entender porque la filosofía nació en Grecia y no en otro lugar. Pues
bien ahora nos tocaria analizar el aspecto siguiente: ¿dónde estarían las
diferencias existentes entre el pensamiento, que nace ahora (filosofía), y las
formas de pensar anteriores? Porque si afirmamos que ahora es cuando nace la
filosofía, estamos dando por sentado que antes no existía. El
problema es que nos encontramos con que las preguntas que se hacían
personajes como Homero o Hesíodo, representantes típicos del pensar pre-filosófico
griego, no son diferentes a las que se harán personajes, a los que tildamos de
filósofos, como, por ejemplo, Tales de Mileto o Anaxímenes. Y es que todos se
preguntarán acerca el principio (arjé) u origen de la realidad. En este
contexto, Homero dirá que Océano; Hesíodo que es el caos. Por su parte, Tales
de Mileto cree que es el agua y Anaximandro el apeiron. Pues bien, a la
luz de estos hechos: ¿Por qué situar a unos como filósofos y a otros como
representantes de un pensar no- filosófico? Para
responder a estas cuestiones habría que tener en cuenta lo siguiente: 1.La
separación entre un momento (no-filosofico) y otro (filosófico) no es radical.
2.La filosofía presocrática mantiene una diferente posición intelectual no
tanto ante las preguntas (que suelen ser las mismas) sino ante las respuestas
(que suelen parecerse, pero en donde existe un nueva actitud intelectual) La
separación entre los dos momentos (filosófico y no-filosófico) no es algo
radical. Y es que, como dice Kirk-Raven, en muchos aspectos, las opiniones
que mantienen unos y otros podrían calificarse, sin violentar a la imaginación,
de filosóficas. Lo que les diferencia, sin embargo, es que los denominados
primeros filósofos abandonan las formas mitopoyéticas de pensamiento asi como
explicaciones basadas en las formas antropomórficas de los dioses, e intentan
explicar el mundo visible en términos de constitutivos visibles Lo
que realmente cambia con la filosofía presocrática no son las preguntas que
realizan. Muchas veces tampoco cambian las respuestas ya que tienen un gran
parecido con las realizadas por generaciones anteriores. Lo que realmente es
novedoso es la nueva actitud intelectual que se manifiesta ante los mismos
problemas. En el mundo del mito las fuerzas naturales (agua, viento...) son
personificadas y divinizadas. Se trata de dioses personales cuya presencia
influye en el curso de los acontecimientos. Todo ello implica que a los fenómenos
y sucesos del universo se les hacen depender de la voluntad arbitraria de los
dioses. Y lo que es evidente es que, dentro de estos parametros, sería
imposible que pudiera surgir la ciencia: ¿cómo intentar descubrir leyes
naturales si partimos de la base de que todo lo que sucede en la naturaleza es
fruto del capricho y la arbitrariedad de los dioses? Pues
bien, con los filósofos presocráticos asistimos a un cambio de actitud ante
las grandes preguntas que los hombres de los siglos VII -VI antes de Cristo se
hacían sobre el origen del cosmos. Por un lado, se prescindirá del caracter
divino de las fuerzas naturales (en este contexto, no debemos dejarnos engañar
por los nombres que utilizan) y esas fuerzas se analizarán tal como aparecen
aunque con la intención de descubrir lo que realmente son. Los filósofos
presocráticos utilizarán el concepto de necesidad, aunque desponjándolo del
caracter ilógico y arbitrario, para presentarlo como una exigencia de la
racionalidad de lo real. En definiva, la idea de arbitrariedad es suplantada por
la idea de necesidad, es decir, por una nueva actitud intelectual que les dice
que la naturaleza se rige por sus propias leyes. Estas nos aparecen pero no como
realmente son. Debemos estudiarlas, describirlas y analizarlas con el objeto de
descubrir su auténtica naturaleza (esencia). Pues bien, esta nueva forma de
racionalidad suele describirse como el paso del mito al logos. Además,
en la filosofía presocrática, a la idea de necesidad lógica, y no arbitraria,
se le unen una serie de elementos nuevos que es necesario tener en cuenta: 1.La
idea de que las cosas suceden debido a la existencia de leyes naturales,
está intimamente unida a la idea de esencia o permanencia. Este concepto llevará
a la formulación de ideas que serán centrales, no unicamente en la filosofía
de los presocráticos, sino en toda la filosofía griega (y más allá de
la griega). Tales ideas giran alrededor del problema de las relaciones entre lo
permanente (esencial) y lo cambiante (accidental), que, como veremos más
adelante, son esenciales en los filósofos presocráticos. 2.La diferenciación
entre lo esencial y lo accidental está tambien intimamente unido al papel, que
dentro de la filosofía, jugaran las facultades de la razón y de los
sentidos. Con los filósofos presocráticos (aún siendo partidarios de un
conocimiento basado en la observación) es la razón la que nos puede mostrar lo
esencial de las cosas y son los sentidos los que se quedan con lo aparencial.
Debemos utilizar la razón para superar las apariencias y llegar al
descubrimiento, en un progesivo análisis clasificatorio, del principio o
principios últimos que sustenta la realidad. 3.Es cierto que tanto Homero como
Hesíodo (representantes máximos del pensamiento mítico o prefilosósico en
Grecia) tambien hablan del principio originario de las cosas. Sin embargo, la
actitud es muy distinta. Para el pensamiento mítico lo importante es descubrir
el principio original de donde procecen los dioses y defender el caracter
divinizado de los fenómenos naturales. Por su parte, los filósofos presocráticos
matienen una actitud diferente: la naturaleza se encuentra exenta de toda
dimensión divina. Cuando Tales dice, por ejemplo, que todas las cosas están
llenas de dioses, con ello no quería decir, como más adelante veremos, que los
dioses estuviesen en todas partes o que todo lo que sucedía en la naturaleza se
debía a su voluntad y capricho, sin que la naturaleza se comportaba como un ser
vivo, que se regía por sus propias leyes y que era labor de la razón y del
intelecto humano intentar analizarlas y descifrarlas. En este sentido, su
mentalidad ya no es mitológica sino racional. Pues
bien, es en este contexto en donde deberíamos situar el nacimiento de la
filosofía lo que implica que, en sus inicios, ésta surge como algo opuesta al
mito, a la religión, a los dioses. Lo que resulta chocante es que, todavía
hoy, se tiende muchas veces a identificar filosofía y religión. Incluso
existen centros de enseñanza de educación secundaria, en España, en dónde
los departamentos de religión y filosofía se encuentran unificados como si
entre ellos existiera algún tipo de relación ancestral. Es evidente que tal
relación existe, pero no en el sentido en que algunos miembros de la
Administración educativa piensan. |