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CRITICA A LA METAFISICA
En el prólogo a la
primera edición de la "Crítica de la razón pura", luego de explicar
brevemente los avatares sufridos a lo largo de la historia por la metafísica,
que la llevaron de ser considerada la reina de las ciencias a ser objeto de
desprecio, nos expone Kant el objetivo fundamental de sus investigaciones:
"Se trata, pues, de decidir la posibilidad o imposibilidad de una metafísica
en general y de señalar tanto las fuentes como la extensión y límites de la
misma, todo ello partir de principios"
Es
el llamado "problema crítico", que vuelve a ser planteado en el prólogo
de la segunda edición: mientras la lógica, las matemáticas, la física, y las
ciencias naturales han ido encontrando el camino seguro de la ciencia, la metafísica,
la más antigua de todas ellas, no lo ha conseguido: "No hay, pues, duda de
que su modo de proceder ha consistido, hasta la fecha, en un mero andar a
tientas y, lo que es peor, a base de simples conceptos. ¿A qué se debe
entonces que la metafísica no haya encontrado todavía el camino seguro de la
ciencia?".
La metafísica, sin embargo, parece inevitable como disposición natural, en la
medida en que el hombre se siente inclinado a buscar las primeras causas y
principios de la realidad; a pesar de ello, dado que después de siglos de
investigaciones en ese terreno, la metafísica no ha conseguido entrar en el
camino seguro de la ciencia, quizá sus esfuerzos hayan sido vanos porque
pretenda lo imposible, por lo que es necesario preguntarse acerca de su
posibilidad, pregunta en la que se resume el "problema crítico": ¿Es
posible la metafísica como ciencia?
A diferencia de las otras ciencias, la metafísica ha pretendido trascender la
experiencia y ofrecernos un conocimiento de entidades como Dios, el alma y el
mundo como totalidad, a partir de conceptos "a priori" es decir,
independientes de la experiencia. Se tratará, por lo tanto, de averiguar
"qué y cuánto pueden conocer el entendimiento y la razón aparte de toda
experiencia", por lo que será necesaria, en consecuencia, una investigación
crítica de la facultad de razonar (no un estudio psicológico que remita a las
condiciones concretas, empíricas, de dicha facultad, sino un estudio de las
condiciones a priori, es decir, trascendentales). Una vez determinadas cuáles
son esas condiciones trascendentales estaremos en situación de decidir si
permiten o no las pretensiones cognoscitivas de la metafísica.
2.-El problema del
conocimiento a priori.
Dado que la metafísica pretende obtener un
conocimiento a priori, independiente de la experiencia, la respuesta a la
pregunta por su posibilidad exige responder previamente a la pregunta de si es
posible el conocimiento a priori. Pero ¿Cuantas formas hay de conocimiento? ¿Es
el conocimiento a priori una de ellas, o no pasa de ser una ilusión?.
"No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento
comienza con la experiencia", nos dice Kant en el primer párrafo de
la introducción de la "Crítica de la razón pura", y añade
inmediatamente a continuación, en el segundo párrafo:
"pero, aunque todo nuestro conocimiento empiece con la experiencia, no por
eso procede todo él de la experiencia". A diferencia de lo que habían
afirmado los racionalistas y los empiristas, para quienes había sólo una
fuente del conocimiento, la razón para unos, y la experiencia para los otros,
para Kant habrá dos fuentes del conocimiento: una, la sensibilidad, que
suministrará la materia del conocimiento procedente de la experiencia, y otra,
el entendimiento, que suministrará la forma del conocimiento, y que será
independiente de la experiencia. Podremos hablar, por lo tanto, de un
conocimiento a priori y de un conocimiento a posteriori:
"En
lo que sigue entenderemos, pues, por conocimiento a
priori el que es absolutamente
independiente de toda experiencia, no el que es independiente de ésta o
aquella experiencia. A él se opone el conocimiento empírico, el que sólo es
posible a posteriori, es decir, mediante la
experiencia".
El conocimiento empírico no encierra ninguna
necesidad, ya que lo contrario de un fenómeno es siempre posible. La proposición
"el sol saldrá mañana", por ejemplo, no contiene ninguna necesidad,
tal como había dicho ya Hume en la "Investigación sobre el entendimiento
humano". Tampoco las proposiciones empíricas implican universalidad: al
ser el resultado de una generalización inductiva están sometidas a los datos
de la observación, es decir, ésta proposición será válida mientras lo que
hasta ahora hemos observado se mantenga estable de acuerdo con esta regla. El
conocimiento empírico, a posteriori , pues, no encierra necesidad ni
universalidad alguna. Sin embargo, estamos seguros de que ciertos conocimientos
implican necesidad y universalidad (las matemáticas, por ejemplo); si esa
necesidad y universalidad no puede proceder de la experiencia ha de ser, pues, a
priori, independiente de la experiencia. "Es fácil
demostrar que existen realmente en el conocimiento humano semejantes juicios
necesarios y estrictamente universales, es decir, juicios puros a priori".
Como ejemplos apela Kant a las ciencias en general; a las matemáticas, a la física,
etc; incluso podemos tener un ejemplo de ese conocimiento a priori remitiéndonos
"al uso más ordinario del entendimiento", para lo cual Kant elige la
siguiente proposición: "todo cambio ha de tener una causa". La elección
de esta proposición no es gratuita, ya que le permite a Kant atacar la
interpretación que había hecho Hume del principio de causalidad. A diferencia
de Hume, que hacía depender este principio de causalidad de la experiencia,
Kant, alegando que es un principio universal y necesario, afirma que no puede
proceder de la experiencia y lo propone como un ejemplo de conocimiento a
priori.
Demostrada la existencia del conocimiento a priori Kant se preguntará por su
fundamento y su legitimidad. Y dado que todos los conocimientos se expresa en
juicios, en los que se piensa la relación entre un sujeto y un predicado, se
preguntará por los distintos tipos de juicios que es posible formular.
3.-El análisis de los juicios. Los juicios sintéticos a priori.
Siguiendo la distinción que habían hecho Leibniz entre verdades de razón y
verdades de hecho y Hume entre conocimiento de relaciones de ideas y
conocimiento de hechos, Kant distinguirá dos tipos de juicios: los juicios analíticos
y los juicios sintéticos.
En los juicios analíticos el predicado está comprendido en la noción del
sujeto y son, por lo tanto, juicios explicativos, es decir, juicios que no
aumentan mi conocimiento, sino que explican una determinada relación entre
sujeto y el predicado. En este sentido, los juicios analíticos son siempre
verdaderos y, al no depender de la experiencia, son a priori. Como ejemplo de
juicio analítico propone Kant el siguiente: "Todos los cuerpos son
extensos"; para hallar el predicado de este juicio dice Kant no necesito
sino descomponer el concepto del sujeto, analizarlo, dado que no tengo que ir más
allá del concepto de cuerpo para hallar el de extensión.
Los juicios sintéticos, por el contrario, son aquellos en los que el predicado
no está comprendido en la noción del sujeto, como cuando digo "todos los
cuerpos son pesados". Como la relación entre sujeto y el predicado añade
algo al sujeto que no está comprendido en su noción (el concepto de cuerpo no
contiene la idea de peso) ese tipo de juicios son extensivos, dado que amplían
mi conocimiento del sujeto. Tanto Leibniz como Hume estarían de acuerdo en que
este tipo de juicios son todos a posteriori, es decir, que dependen de la
experiencia. Sin embargo Kant
distingue entre dos tipos de juicios sintéticos: los juicios sintéticos a
priori y los juicios sintéticos a posteriori. Mientras que los
segundos serían contingentes y dependerían totalmente de la experiencia, (y
coincidirían con las verdades de hecho de Leibniz y el conocimiento de hechos
de Hume), los primeros, los juicios sintéticos a priori, contendrían, siendo a
priori, un conocimiento universal y necesario, y
sin embargo, siendo sintéticos, aumentarían mi
conocimiento. Como ejemplo de juicios sintéticos a priori propone el siguiente:
"todo lo que ocurre tiene una causa", y se refiere además a la
existencia de otros juicios sintéticos a priori en las diversas ciencias, como,
por ejemplo, la proposición 7 + 5= 12, en matemáticas, (12 no estaría
comprendido en la idea de sumar 7 + 5, por lo que el juicio sería sintético,
aumentaría mi conocimiento; y, sin embargo, que "siete y cinco suman
12" no deja de ser una proposición universal y necesaria, a priori,
por lo tanto). Kant dedicará el capítulo quinto de la introducción a
demostrar que "todas las ciencias teóricas de la razón
contienen juicios sintéticos a priori como principios". Es decir,
que no sólo existen tales juicios sintéticos a priori en las ciencias, sino
que son su fundamento mismo. Hasta entonces se había aceptado que los juicios
analíticos, a priori, por lo tanto, eran el fundamento de las matemáticas, y
que los juicios sintéticos a posteriori lo eran de las ciencias naturales, por
lo que la afirmación kantiana de que existía un tercer tipo de juicios, los
sintéticos a priori, y que eran el fundamento de la ciencia no dejó de
sorprender y dar lugar a no pocas polémicas.
Esta afirmación kantiana de que existen juicios sintéticos a priori
constituye, pues, una polémica novedad. ¿Cómo es posible que existan juicios
que amplían mi conocimiento del sujeto y que sin embargo no dependan de la
experiencia?, es decir, ¿Cómo podemos saber algo a priori acerca de la
realidad?. Es necesario justificar esta afirmación, por lo que Kant que se verá
obligado a responder a la pregunta: ¿Cómo son
posibles los juicios sintéticos a priori?
Esta pregunta, nos dice Kant, debemos dividirla a su vez en estas otras:
1. ¿Cómo es posible
la matemática pura?
2. ¿Cómo es posible la ciencia natural pura?
Una vez hayamos explicado cuáles son las
condiciones que hacen posibles (no si son posibles, lo cual es evidente) las
matemáticas y las ciencias naturales estaremos en condiciones de determinar si
la metafísica cumple las mismas condiciones que hacen posible el conocimiento
científico. Pero, a diferencia de las matemáticas y las ciencias naturales,
que existen cómo ciencias de forma innegable, por lo que respecta a la metafísica
hemos de preguntarnos por su posibilidad, dado que, si bien es innegable su
existencia como disposición natural, es discutible su existencia como ciencia.
La última pregunta que debemos hacernos será, por lo tanto:
3. ¿Es posible la
metafísica como ciencia?
A la primera pregunta, por las condiciones que
hacen posible las matemáticas, responderá Kant en la Estética Trascendental.
A la segunda, por las condiciones que hacen posible las ciencias naturales, en
la Analítica Trascendental. A la tercera, sobre la posibilidad de la metafísica
como ciencia, en la Dialéctica Trascendental
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