Historia Rousseau

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LA ILUSTRACIÓN

 El movimiento intelectual conocido con el nombre de “Ilustración” coincide con el siglo XVIII o “Siglo de las Luces”. Los autores suelen fijara su duración  entre la Revolución Inglesa (1688) y la Revolución Francesa (1789). El movimiento ilustrado influye en toda Europa y cobija en él no solo a filósofos sino también a científicos, literatos y artistas.

 En general, la Ilustración se presenta como una corriente ideológica basada en la confianza en la razón, la ciencia y la educación como factores de progreso, de un progreso capaz de conducir al hombre a un mayor bienestar.

CARACTERÍSTICAS GENERALES

 Optimista: Los ilustrados exaltan la confianza en el papel de la razón, entendida esta no como facultad sino como fuerza, como capacidad del hombre para transformar la realidad. La razón ilustrada no se debe confundir con la razón racionalista: esta es más especulativa; la ilustrada es más práctica.

Autónoma: como consecuencia de lo anterior, los ilustrados conciben la razón del hombre independiente de toda autoridad exterior (religiosa o civil). Esta razón supone la capacidad del hombre para analizar, criticar y sacar conclusiones a partir de reflexiones personales, sin necesidad de acudir a autoridad alguna.

 Cientista: la tarea fundamental del hombre ilustrado es el conocimiento de la naturaleza y el dominio de ella; para ello el instrumento adecuado es el desarrollo científico y el uso de un método adecuado de investigación.

 Enciclopédica: los ilustrados pretenden recopilar y sistematizar en una obra, “Enciclopedia”, todo el saber acumulado en el siglo XVIII con el fin de que ese saber pueda ser divulgado y comprendido por la gran mayoría de la sociedad y pueda servir  para producir los cambios que la sociedad necesita.

 Secularista: los ilustrados desarrollan una cultura totalmente al margen de la religión cristiana, cuando no en contra de ella. No reniegan de Dios, pero si se enfrentan con todas las instituciones e iglesias que orientan y rigen la vida religiosa.

 ETAPAS DE LA ILUSTRACIÓN EUROPEA

Origen: los orígenes del movimiento ilustrado hay que situarlos en Inglaterra. A partir de la Revolución Industrial (1688) se establece un ambiente de tolerancia religiosa y de libertad de investigación que posteriormente los franceses lo considerarán digno de ser imitado. Además Inglaterra aporta un nuevo modelo de hacer ciencia a partir del empirismo ingles; por otra parte, aporta el “parlamentarismo” con elecciones libres y la división de poderes en la política. Sus representantes son: Locke, Hume y Newton.

Desarrollo: la Ilustración se desarrolla en Francia, y tiene como características propias: el ser optimista y progresista; la aceptación del modelo empirismo ingles unido al racionalismo francés; el carácter de cruzada frente a la intolerancia religiosa y al poder político arbitrario de los reyes: Luis XIV, XV, XVI; predominio del enciclopedismo. Sus representantes son Diderot, D­­’Alambert, Montesquieu, Voltaire y Rousseau.  

Culminación: La ilustración culmina en Alemania, donde tiene un cierto retraso respecto a la francesa. En Alemania fundamentalmente será un movimiento impulsado desde el poder por Federico II, que en el proceso de modernizacion de Prusia pretende introducir en la legislación las ideas de los ilustrados, lo mismo que en las reformas educativas. Sus representantes son: Wolf y Kant en la Filosofía; Goette y Schiller en poesía; Beethoven en música. Esta Ilustración se da en el tiempo del romanticismo.

 En Italia y en España, el movimiento ilustrado no tendrá gran fuerza y será de corta duración.

 TEMAS  DE LA ILUSTRACIÓN FRANCESA

 En la Ilustración, la “razón” es el concepto clave que cobra nuevos caracteres tanto en la forma de ser de entendida, como en su aplicación. En la filosofía antigua y posteriormente en el pensamiento cristiano medieval, se la consideraba como un don de Dios que se manifestaba en el hombre por su capacidad de conocer y razonar.

 Pero la “condición humana” hacia que esta razón estuviese limitada y, por lo tanto, necesitase de apoyo externo bajo la forma de “autoridad” (eclesiástica o civil), que ayudase a cada hombre a su correcto uso.

 Con el “racionalismo” esta razón se convierte en una “facultad” capaz de analizar correctamente y llegar a los primeros elementos de la realidad, siempre que este sometida a un método.  

Los “ilustrados”, por el contrario, conciben la razón, no como facultad, sino como una “capacidad humana”, que al igual que otras capacidades es susceptible de desarrollo. Para ellos, la labor de la razón es la de clasificar los datos que recibe de la experiencia, juzgarlos, compararlos y establecer leyes que expliquen la naturaleza.

 Se trata de una capacidad que todo hombre debe desarrollar por medio de la educación; no debe estar sometida a ninguna instancia superior, es decir, a ninguna autoridad, sino que se baste en si misma, que sea autónoma e independiente.

Además la razón ilustrada tiene una dimensión eminentemente “práctica”: organizar la vida social y moral de los hombres de acuerdo a parámetros racionales. Gracias a ella el hombre podrá perfeccionarse; educado integralmente, suprimirá los prejuicios morales, las trabas ideológicas y las supersticiones.

En el periodo de la Ilustración aparece una nueva “epistemología” o “nueva forma de conocer”; esta supone la aceptación del empirismo ingles y el rigor deductivo del racionalismo francés. Se llega así a una forma de conocimiento que es la raíz del espíritu crítico ilustrado que solo admitirá aquello que pueda ser demostrado como cierto.

 Desde esta perspectiva, el conocimiento de la naturaleza sufre en esta época una profunda modificación que solo puede entenderse a partir de la influencia e importancia que adquiere el sistema newtoniano.

 El aporte fundamental de Newton a la nueva concepción de la naturaleza se basa en la aplicación de las matemáticas al estudio del universo y la importancia que le da a los fenómenos, a la observación directa de ellos.

 Newton en sus obras: Principios matemáticos de la filosofía natural y óptica, expone la nueva visión del mundo y una nueva forma de entender el método científico.  

A través de sus observaciones y experimentos de los fenómenos naturales realiza una serie de descubrimientos con los que construye un sistema explicativo llamado “Teoría de la atracción o gravitación universal”: fuerza que mantiene los planetas en sus órbitas al igual que regula los procesos  de la caída de los cuerpos o las mareas.  

La ley de la “gravitación universal” la formula Newton aplicando el método científico, usando dos caminos complementarios: la “inducción” y la “deducción”.  

Su punto de partida es la observación y experimentación de los fenomenos; si de los fenómenos observados y experimentados no surge alguna excepción, saca conclusiones generales o leyes que rigen dichos fenómenos. Este es el camino de la “inducción”. Según este camino se puede pasar de los movimientos de los cuerpos a las fuerzas que los producen, es decir, de los efectos a sus causas.

 El camino de la “deducción” es inverso, es decir, a partir de las causa descubiertas y establecidas, como leyes generales, por la inducción, explica los fenómenos observados, al igual que se hace en las demostraciones matemáticas. “Naturaleza es el conjunto de leyes que rigen el comportamiento de los fenómenos”; por lo tanto, conocidas esas leyes por el método científico, se puede predecir el desarrollo y el orden del mundo. De esta forma “la naturaleza” aparece definida como “reino de la necesidad”, es decir, como un ámbito regido por unas leyes determinadas a las que el hombre solo puede dominar conociéndolas y obedeciéndolas.

 Se desprende de lo anterior que Newton abandona las hipótesis metafísicas o teológicas de interpretación del mundo, basadas en determinar la última causa.

 LA influencia de Newton fue enorme, pues su “teoría de la gravitación universal” se generalizo y se convirtió en un comodín aplicable a todas las situaciones de investigación o de la vida ordinaria.

 La idea de “progreso” es dominante en los ilustrados, fruto del avance de las ciencias y de la técnica y como objetivo de todos los esfuerzos que el hombre realiza.

 El hombre ilustrado esta convencido de que las condiciones de la vida humana mejorarán con el paso del tiempo. Frente a unos factores negativos de desarrollo histórico, como las guerras, las supersticiones, la intolerancia, etc., el progreso se presenta como un proceso de racionalización constante, creciente y sin límite temporal, tal y como parecía evidente en el terreno de la técnica.

 El progreso es algo que compete a cada hombre, cada hombre debe impulsarlo y extenderlo para poder liberarse de la superstición religiosa o del gobierno irracional, tanto civil como eclesiástico y, de esta forma, rectificar el curso de la historia.

 La idea del progreso va unida a la educación o iluminación en el terreno moral y social; su fin es llevar al hombree y a la sociedad a organizarse y a comportarse de acuerdo con la razón.

 Relacionado con el progreso comienza a usarse, en el siglo XVIII, el termino civilización: designa la existencia y la aceptación de nuevos valores culturales. A estos se llega por el desarrollo progresivo, individual, y colectivo, impulsado por la educación. Son los hombres en conjunto los que alcanzan la “civilización” y los individuos solo en cuanto partes de ese conjunto. Todos los hombre deben ser llevados a la Ilustración, etapa de la verdadera civilización; así queda justificado el expansionismo europeo.

  En el siglo XVI se había producido una importante crisis en el cristianismo occidental con la división religiosa entre protestantes y católicos, pero todavía la religión era un elemento aglutinante de la nación.

 El descubrimiento de otros pueblos realizado en el siglo XVII por una burguesía mercantil favorece el establecimiento de una “pax fidei”, es decir, tolerancia religiosa, necesaria para los intercambios comerciales.

El siglo XVIII se caracteriza por una progresiva “descristianizacion y secularización”, provocada por la creciente urbanización de la vida, la pérdida del poder eclesiástico, los avances científicos que comprometen la verdad de dogmas religiosos, el conocimiento de otras religiones no reveladas que proponen otras formas de comportamiento y otras morales.

 Todo ello hace cuestionar a los ilustrados la validez universal de la religión cristiana y de su moral. De aquí que emprendan una critica racional de la religión que, sin eliminarla, pretende identificar los elementos esenciales de la religión, anteriores a toda teología y revelación, para construir una religión que este de acuerdo con la razón, es decir, con la misma naturaleza del hombre, y que, al mismo tiempo, no se apoye en una dogmática cerrada, como las religiones reveladas.

 Para este diseño de la nueva religión, esto es, la religión ilustrada, parten de las religiones primitivas, de otras religiones no reveladas y de las religiones cristianas. El resultado será la “religión natural” o deísmo, es decir, el modelo a partir del cual se han creado las diversas religiones conocidas: “si hay un Dios es un Dios natural o deista: Ser Superior, inteligente, el gran arquitecto del mundo, pero que no interviene para nada en su desarrollo, siendo los hombre los únicos responsables de su propio destino.

 Ilustración y educación constituyen en esta época, dos realidades inseparables. La importancia dada a la educación se plasma en la Enciclopedia o Diccionario razonado de las ciencias, de las artes y de los oficios, obra monumental de 35 volúmenes que pretende ser una recopilación de todos los conocimientos hasta el siglo XVIII.

 En ellas, sus autores, los enciclopedistas, dan especial importancia a los articulos dedicados a las ciencias, sobre todo a aquellos conocimientos científicos considerados mas útiles para el desarrollo de la humanidad. Su finalidad consiste en difundir la cultura, el saber de la época a todas las gentes; crear una mentalidad crítica y mas libre y en ultimas hacer una humanidad mas feliz.

 Diderot decía de ella: “… que pretendía cambiar la forma común de pensar; intervenir activamente en la historia promoviendo la educación de masas, a fin de que el devenir histórico sea digno del hombre”. Los ilustrados que intervienen en su elaboración son: Diderot, D’Almbert, Voltaire, Rousseau, Montesquieu, D’holbach, Quesnay y otros.

 REPRESENTANTES DE LA ILUSTRACIÓN FRANCESA

 Teniendo en cuenta que la Ilustración es un movimiento cultural amplio, se agruparan de acuerdo a los temas que tratan.

 Religión:

 Voltaire (1694-1778). Es uno de los principales impulsores de la mentalidad ilustrada contra la intolerancia y los prejuicios religiosos. A su juicio, la historia del mundo se podría entender como una lucha entre la razón, justificadora de la verdad, y la intolerancia y los prejuicios, justificadores de la ignorancia y estupidez de los hombres. Voltaire critica acerbamente la intolerancia de la Iglesia católica, porque ha llevado a los hombres a la estupidez mental y los prejuicios morales. Considera estos como una forma de manipulación para tener a los hombres sumisos al poder eclesiástico.          

 Diderot (17173-1784). Considera que la adhesión a la religión debe ser un acto libre de aquella mente que la considere verdadera. Afirma que tratar de imponer una creencia religiosa es un acto impío, contrario a toda religión; pues crea hipocresía o rebelión. Por ello es necesaria la tolerancia en asuntos de religión.

 Teoría del conocimiento

 Condillac (1715-1781). Elabora una teoría del conocimiento esencialmente “sensista”, es decir que todos nuestros conocimientos procede de los sentidos. Las ideas no son otra cosa que modificaciones del alma, de acuerdo a las impresiones que recibe de los sentidos.

 La Metrie (1709-1751). Sostiene que la vida psíquica del hombre nace de las sensaciones y se desarrolla por la educación. El alma o espíritu depende esencialmente de una organización física o fisiologica y su historia natural se tiene que estudiar mediante la observación directa y exacta de los procesos fisiológicos.  

D’ Holbach. (1723-1789). Sostiene que en el mundo no hay mas que materia. El movimiento es una cualidad esencial de la materia que se produce por la naturaleza de los átomos. El orden del mundo no es resultado de un plan divino, sino efecto de la naturaleza de las cosas y de sus leyes inmanentes.

Política

 Barón de Montesquieu (1689-1755). En su obra: El espíritu de las leyes, sostiene la tesis de que las leyes de cada país son un reflejo del pueblo que las tiene; el naturalismo de la época hace que Montesquieu subraye especialmente la influencia del clima.

 Considera que en el proceso político de la historia se han dado tres formas de gobierno:  

-         Despotismo: en el que no cabe mas que la obediencia (temor).

-         Monarquía: cuyo motor de la historia es el “honor”

-         República: cuyo motor de la historia es la “virtud”

 El esta de acuerdo con las dos ultimas formas de gobierno y dice que cuando fallan la nación no marcha como debe.

Educación

 Helvetius(1715-1771). Insiste en la necesidad de una organización política que posibilite una transformación de la educación, pues, según él, no se puede hacer ningún cambio en la educación sin haber hecho cambios en las leyes de los estados.

 Para él, el hombre es un egoísta por naturaleza; todas sus acciones están guiadas por el interés. La educación debe encauzar este egoísmo básico del hombre en beneficio del cuerpo social.  

JUAN JACOBO ROUSSEAU (1712-1778)

 Es quizás el pensador más representativo de la Ilustración; un gran filósofo, con un temperamento emotivo y con una tensión constante entre el ideal y la realidad, entre el ser y el deber ser, entre sus pensamientos y sus emociones.

 Su apasionada y apasionante vida hace de él un pensador singular en relación con los demás ilustrados; pues lo separan de ello: su ataque a la civilización, por considerarla corruptora de los hombres; su actitud respecto a la religión; sus ideas políticas y pedagógicas.

 Además se distingue de los demás ilustrados en la importancia que le da al sentimiento y a las pasiones en la vida humana, frente al excesivo racionalismo de ellos.  

Algunos lo consideran como el precursor del “romanticismo” y lo llaman “el historiador del corazón del hombre”.

 Vida y obras:  

Nace en Ginebra (Suiza) en una familia protestante. A los 16 años huye de Ginebra y es recogido por Madame de Warens, quien lo envía al hospicio de catecúmenos de Turín, abjura del protestantismo y se bautiza como católico. Casado, tiene cinco hijos, que abandona a la inclusa lo que le producirá muchos remordimientos.

 Es un inadaptado social: marginado, vive en París en humillante condición de dependencia; romántico, emotivo, con genuino sentimiento religioso, pero muy egocéntrico y mentalmente desequilibrado.

Entra en contacto con los ilustrados Diderot y Voltaire y colabora con ellos en la elaboración de la Enciclopedia. Demasiado sensible, suspicaz e intolerante para mantener amistades constantes, poco a poco va quedándose solo, al ser muy radical en sus actitudes intelectuales.  

Obras:

 Discurso sobre las artes y las ciencias. En ella defiende, en contra de los ilustrados, que la cultura, las artes y las ciencias han sido de hecho el factor fundamental de degeneración y oscurecimiento del hombre. Discurso sobre el origen y fundamento de las desigualdades entre los hombres. La nueva Eloisa (novela). El Emilio (Educación). El contrato social. Confesiones (autobiografia). Meditaciones de un pensante solitario.  

El estado natural del hombre

 Quizás la idea nuclear de su pensamiento, y la razón por la que se separa de los ilustrados, sea la critica que le hace al “progreso” o “civilización”. Para él el progreso no ha llevado al hombre a una situación mejor, sino que por el contrario lo ha corrompido progresivamente. Aunque el progreso haya facilitado las condiciones de vida, no ha mejorado la  condición moral del hombre; es más. la civilización resultante de ese progreso ha sido capaz de corromperle moralmente y, en consecuencia, no se trataría de un verdadero progreso.  

Por lo tanto, hay que analizar cual es el momento y la razón por la que se origina la decadencia del hombre.

 Según él, el deterioro de la humanidad no se trata de una maldad intrínseca al hombre, pues el hombre cuando nace es bueno; su estado natural se caracteriza por un estado feliz, libre, espontaneo, con un sano amor a sí mismo. La maldad es resultado de una evolución histórica y cultural del hombre.

 Conviene aclarar que este “estado natural” no es un momento histórico de desarrollo de la humanidad. Quizá no ha existido ni existe ni existirá. Más bien lo toma como un concepto o marco teórico para analizar la evolución de la sociedad desde una etapa idílica supuesta y descubrir la decadencia moral actual.     

 En conclusión, según él, el desarrollo que hay que conducir de nuevo al hombre es a un estado en el que se puede compaginar su libertad con el orden necesario de la naturaleza.  

A partir de este convencimiento nacerán en él las ideas de educación, religión y política con las que pretende orientar las reformas necesarias de los hombres y de la sociedad.  

Educación

 En su obra El Emilio, Rousseau hace una reflexión filosófica sobre la educación; en ella analiza la psicologia del niño y su evolución y plantea su tesis educativa partiendo del principio: “el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo corrompe”. Todo sale bueno de manos del Creador y todo se degenera en manos del hombre. El niño nace sin vicios, sin defecto moral alguno y luego lo encontramos animal y corrompido. Hay que dejarle que se desarrolle sin trabas, según su propia naturaleza, lo más apartado posible de la contaminación social, en el campo, lejos de la ciudad, en contacto con la naturaleza.  

Frente a la educación racional y libresca, que se da en su época, Rousseau propone una educación basada en “sentimientos” naturales del hombre, como: amor a sí mismo y amor a los que están en su entorno. Exalta la aprehensión, la intuición y el instinto interior y rechaza el árido racionalismo.  

Religión

 Sin la religión el hombre quedaría incompleto, limitado, sin desarrollar todas sus potencialidades.

 La religión que defiende Rousseau es una religión natural a la que da un carácter intimista, de forma que la existencia de Dios se apoya más en una “luz interior” que en razonamientos y dogmas.

 Critica la forma eclesiástica de las religiones; es decir, las diversas iglesias y, sobre todo, el poder eclesiástico. Cuando la religión va unida al poder eclesiástico lleva a la intolerancia y a la imposibilidad de convivencia social.  

Sin embargo, para Rousseau la religión tiene un papel dentro de la organización política del Estado. Es una fuerza integradora de la sociedad, la expresión de la sociabilidad y, de ahí, que tome el nombre de “religión civil”, es decir, una religión que atiende únicamente al cumplimiento de la justicia y a la solidaridad.  

Política

 Aunque todos los autores ilustrados tratan de la política, es quizá Rousseau quien hace una propuesta más radical e innovadora sobre ella. Su teoría política la elabora en dos de sus obras:

 Discurso sobre el origen y fundamento de las desigualdades entre los hombres. En esta obra hace un análisis y critica el orden social injusto que ha producido el progreso y la civilización. Descubre que el fundamento y origen de las desigualdades entre los hombres se inició en el momento en que a alguien se le ocurrió decir “esto es mío” y encontró personas lo bastante simples para creerlo; esto es, con la aparición de la “propiedad privada”.

A partir de entonces el desarrollo fue acompañado por la creciente división y las desigualdades entre los hombres, tanto en sus capacidades como en la posesión de bienes, dando lugar a la aparición del odio, el rencor y la guerra entre todos; esto es, dando lugar a una sociedad basada más en la fuerza que en la razón y la justicia.

Ante este problema, Rousseau pretende dar respuesta en su obra: El contrato social: en esta obra toma como punto de partida la afirmación de que “el origen de la sociedad reside en un pacto, acuerdo, convención o contrato”.

 El sentido de este pacto o contrato no es nuevo, ya lo habían expresado antes Hobbes y Locke, Hobbes lo fundamentaba en la voluntad de todos y Locke lo consideraba bilateral, es decir, un grupo de personas cede sus poderes a otro u otros hombres para que ejerzan el gobierno.

 Rousseau le da un sentido completamente distinto. Para él el contrato al fundar la sociedad ha constituido un “cuerpo social” que posee una voluntad general de una sociedad que tiene como meta la búsqueda de algún interés común a todos los miembros de la sociedad.  

Si el contrato se hace entre los miembros de una comunidad que se expresa en una “voluntad general”, esta voluntad es el fundamento de todo el poder político.

 Desde una perspectiva cobra sentido la “soberanía del pueblo”, la defensa de la democracia, como único medio de asegurar la manifestación de la voluntad general, capaz de proteger a los individuos de sus propios intereses, pasiones y deseos de dominación.

 A primera vista parece que la pertenencia a una sociedad y la obediencia a las leyes emanadas del pacto fueran un obstáculo a la libertad; ante esto, Rousseau responde: “los hombres son libres por naturaleza y se unen en sociedad para asegurar su vida y su libertad. El verdadero contrato social ha de ser, pues, un contrato de libertad.

 Por otra parte, el pacto, a juicio de Rousseau, es una forma de superar la individualidad, al construir un nuevo “cuerpo social”, el Yo común o la persona publica. Los individuos son los miembros que hacen activo a dicho cuerpo social y plasman los dictados de la voluntad general asumidos como voluntad propia. El individuo queda, pues, subsumido en la totalidad pero sin renunciar a su individualidad.

 La sociedad es la totalidad donde se realiza el hombre. Esta nueva sociedad es, además, una sociedad en la que se aspira a una moralidad plena, que posibilita el completo desarrollo del instinto moral innato, que se concreta en el amor a sí mismo y a los demás.

 En conclusión: la nueva sociedad debe estar basada en un sentimiento natural relacionado con la voluntad general, esto es, en libertad y en moralidad. En el Contrato social, Rousseau muestra una sociedad política concreta como “debería ser”; está pensando en sociedades pequeñas, en su Ginebra natal, ya que en ellas es más fácil encontrar la voluntad general.

   

 

 

 

 

 

               

 
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