IDEALISMO
TRASCENDENTAL
VIDA
1724 – 1804
Kant
nace en Konigsberg, ciudad alemana, capital de Prusia Oriental, y anexada a la
URSS al acabar la Segunda Guerra Mundial. De constitución débil, muy
metódico, como aparece en este dato anectodico: “se lavantaba a la cinco de
la mañana, tomaba té y preparaba sus clases de 7 a 9; daba clases hasta la
una, hora de la comida para pasear después hasta las cinco de la tarde”. La
rigurosidad de su horario permitía a sus vecinos calcular la hora.
Educando
en el rigor protestante, en la secta pietista, mantuvo sólidos principios
morales y religiosos. Sus ideas de libertad le impulsaron a defender los
principios de la revolución francesa y la independencia americana.
OBRAS
-
Disertación
sobre la forma y los principios del mundo sensible e inteligible.
-
Crítica
de la Razón Pura.
-
Crítica
del Razón Practica
-
Crítica
del juicio.
-
La
Religión dentro de los limites de la mera razón.
-
Filosofía
de la historia.
PROBLEMAS
FUNDAMENTALES QUE PLANTEA KANT
Kant en sus obras se propone seguir un esquema que él mismo resumió de
alguna forma, en tres preguntas clásicas:
-
¿Qué
debo hacer? Responde en la Crítica de la razón práctica.
-
¿Qué
puedo esperar? Responde en la Religión dentro de los limites de la mera
razón y Filosofía de la historia.
En todas estas obras están presentes tres conceptos fundamentales en el
pensamiento kantiano: “critica”, “razón” y “pura” que en él
tienen una connotación propia. Con ellos expresa la tarea que se impone:
-
Analizar
el órgano del conocimiento, es decir, la razón misma; la que va a someter a
crítica en el sentido de establecer los limites de su capacidad.
-
Examinar
la “razón pura”, es decir, libre de cualquier dato extraño a ella, tal
como es “antes” de los datos que vienen de la sensación.
El
núcleo del pensamiento kantiano se formula en su obra: Crítica de la razón
pura, en la que explica el proceso del conocimiento. Después de hacer la
introducción, en la que analiza las condiciones para que una ciencia sea
verdadera ciencia, divide la obra en tres partes.
-
ESTÉTICA
TRASCENDETAL: En ella trata el
proceso que sigue el conocimiento sensible.
-
ANALÍTICA
TRASCENDENTAL: Trata del proceso que sigue el entendimiento en el
conocimiento.
-
DIALÉCTICA
TRASCENTAL: Trata del proceso que sigue la razón en el conocimiento.
PUNTO
DE PARTIDA: VALIDEZ DE LA CIENCIA.
Cuando Kant habla del conocimiento científico o ciencia, no se plantea
su posibilidad, ni su existencia, pues conoce la importancia de la ciencia
físico matemática de Newton; sino que se refiere al contenido de dicha
ciencia, es decir, a las condiciones que hacen posible y validos esos
conocimientos.
Kant estudia la ciencia de Newton y observa que toda ella se expresa en
juicios, hasta tal punto que puede afirmar: “que toda ciencia es un
encadenamiento de juicios”, es decir, de proposiciones en las que algo se
afirma de algo.
De aquí él concreta el análisis de las condiciones de posibilidad y
validez de la ciencia haciendo una clasificación de juicios.
A.
En
cuanto a su origen.
-
Juicios “ a priori”. Son
aquellos que tienen origen en la razón y por lo tanto, tiene un carácter de
universalidad y necesidad. Ejm. El triángulo tiene tres ángulos.
-
Juicios
“a posteriori”.
Son aquellos que se originan a partir de la experiencia. Ejm. Simón Bolívar
conquisto cinco naciones latinoamericanas.
B.
En
cuanto a su estructura.
-
Juicios
Analíticos. Son
aquellos en los que el predicado está contenido en el sujeto, o también, el
predicado explica el sujeto. Ejemplo el hombre es racional.
-
Juicios
Sintéticos.
Son aquellos en los que el predicado no está contenido en el sujeto, luego el
predicado amplia el conocimiento. Ejemplo. La mujer costeña es cariñosa.
CONDICIONES
QUE HACEN POSIBLE LA CIENCIA.
Kant
conoce las dos corrientes que han abordado el problema del conocimiento:
racionalismo y empirismo. Del racionalismo mantiene la convicción de que en
la menta hay algún tipo de contenido que tiene carácter de
universalidad y es anterior a toda experiencia; del empirismo conserva
su principio fundamental: todo conocimiento parte de la experiencia.
Para
él no hay duda de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia…
Pero no por eso procede “de” la experiencia todo lo que hay en él.
Considera que para la elaboración de los juicios validos para la ciencia, por
una parte, se necesitan los datos de la experiencia; pero, por otra, se
necesita la razón, que es la que facilita aquellos elementos para que los
juicios sean universales y necesarios. En consecuencia, “todo conocimiento
valido debe sintetizar o vincular los datos de la experiencia con los
conceptos de la razón.
Para
Kant las condiciones que son necesaria para que se dé ciencia son:
a.
Toda
ciencia ha de basarse en datos que partan de la experiencia; él las llama “condiciones
empírica” y son particulares en cada sujeto. Parte de hechos.
b.
Toda
ciencia debe aumentar el conocimiento existente. Carácter amplio de la
ciencia.
c.
Lo
que se agregue como nuevo debe tener carácter de universalidad y necesidad.
Con estas condiciones queda fácil encontrar cuales juicios antes
clasificados, son los apropiados para hacer ciencia.
ANÁLISIS DE LOS JUICIOS.
A partir de las condiciones que hacen posible la ciencia, Kant analiza
los juicios y saca las siguientes conclusiones.
-
Los
juicios analíticos son universales y necesarios; no consultan la experiencia;
no amplian el conocimiento. Luego no son validos para hacer ciencia.
-
Los
juicios sintéticos parten de la experiencia; aumentan el conocimiento; pero
lo que aumentan no tiene el carácter de universalidad y necesidad. Luego no
son validos.
-
Los
juicios a priori son universales; no consultan la experiencia; no aumentan el
conocimiento.
-
Los
juicios a posteri parten de la experiencia, aumentan el conocimiento, no son
universales y necesarios.
Ninguno de estos juicios son validos para la ciencia, porque no cumplen
con las condiciones que exige la ciencia.
Kant,
siguiendo el análisis de los juicios, llega a la conclusión que sólo los juicios
sintéticos a priori son los juicios validos pues cumplen con las tres
condiciones para ser juicios científicos. Ejemplo el Hierro es un metal.
Todas
las leyes científicas tienen en cuenta la experiencia, aumentan el
conocimiento, y lo que aumentan tienen carácter de universalidad y necesidad:
ley de la gravedad, ley de la inercia, ley de la dilatación
de los metales, etc.
Kant
se pregunta por las “condiciones” a partir de las cuales se pueden
establecer los “juicios sintéticos a priori” ¿Cómo se forman estos
juicios?
Dar
respuesta a esta pregunta supone establecer una “teoría del conocimiento”.
El proceso del conocimiento lo desarrolla a través de tres facultades:
sensibilidad, entendimiento y razón, que se van a estudiar en las tres partes
de la Critica de la razón pura.
3.2
Estética trascendental: sensibilidad.
En
esta primera parte estudia: el proceso del conocimiento sensible, las
condiciones que lo hacen posible y la posibilidad de la matemática como
ciencia.
3.2.1
Proceso del conocimiento sensible.
Según
Kant, nuestro conocimiento comienza a recibir algo que viene de lo exterior, a
través de los sentidos. Los sentidos captan lo externo de las cosas
produciendo en nosotros una “sensación”, es decir, una impresión
referida al objeto que se ha captado por los sentidos. Pero lo que conocemos
por la sensación no son las cosas en si, tal como son en si mismas, sino tal
como nos aparecen. A los datos empíricos de la sensación, Kant llama “materia”
y les aplica las “formas a priori” de la sensibilidad que existen en el
sujeto con anterioridad a la captación de cualquier dato empírico. Por eso
dice Kant que el sujeto aporta al conocimiento las formas a priori de la
sensibilidad.
En
resumen, los datos empíricos recibidos en las sensación: materia y el aporte
del sujeto: formas a priori de la sensibilidad, son los elementos básicos
para que se produzca el fenómeno.
3.2.2.
Condiciones que lo hacen posible: Espacio y tiempo.
Se
trata de identificar las formas a priori de la sensibilidad. Según Kant son: espacio
y tiempo.
-
El
espacio y el tiempo son “formas”, o el modo como el “sujeto” percibe
todas las impresiones (sonidos, olores, campo, hombre, vaca, etc. ). Todo lo
que percibo lo hago a través del espacio y del tiempo.
Luego
el espacio y el tiempo no son impresiones, no son los datos empíricos de las
cosas, sino que son “formas”.
-
El
espacio y el tiempo además, son a priori, es decir, son anteriores a toda
experiencia: están en el sujeto antes de que tenga cualquier impresión
sensible. Son como el “estuche” donde encajan todas las experiencias.
El
espacio es la forma que origina todos los fenómenos que provienen de los
sentidos externos.
El
tiempo es la forma que origina todos los fenómenos que provienen de los
sentidos internos.
Como
se ve, Kant produce una “revolución copernicana” en el conocimiento; ya
no es el sujeto el que se adapta al objeto, sino que es el objeto el que se
adapta a la forma de conocer el sujeto.
Es
una revolución que obliga a Kant a abandonar el conocimiento de la “cosa en
sí”, lo que son en sí mismas; pues lo que el conocimiento sensible produce
es el “fenómeno”.
3.2.3
Posibilidad de las matemáticas como ciencia
Kant
analiza las matemáticas: geometría y aritmética, y observa que se expresan
a través de “juicios sintéticos a priori” y descubre que éstos son
posibles gracias a la existencia del espacio y del tiempo, como formas a
priori de la sensibilidad. Veamos:
-
La
geometría es posible por la forma
a priori del “espacio”, en cuanto que es condición de posibilidad de
construir figuras. Ejemplo: “La línea recta es la distancia más corta
entre dos puntos”. Este juicio:
¨
No
es analítico: el predicado no dice lo mismo que el sujeto.
¨
Es
sintético: amplia conocimiento.
¨
No
es a posteriori: no se origina en la experiencia.
¨
Es
a priori: es universal y necesario.
Luego
es un juicio “sintético a priori”. Es valido para la ciencia.
-
La
aritmética es posible por la forma
a priori del tiempo, en cuanto que es condición para comprender la serie
numérica. La serie numérica: 1,2,3… se basa en la “sucesión temporal”;
así, 2 es después del 1 y antes del 3. Ejemplo: 7+5=12. Este juicio:
¨
No
es analítico: el 12 no esta comprendido en 7+5; pues también puede
expresarse 8+4; 9+3, etc.
¨
No
es a posteriori; no se origina en la experiencia.
¨
Es
a priori: es universal y necesario.
Luego
es “sintético a priori”. Es valido para la ciencia. En resumen: “las
matemáticas son ciencia porque en ella se dan juicios sintéticos a priori”.
3.3
Analítica trascendental: entendimiento.
En
esta segunda parte, estudia el proceso que sigue el entendimiento en el
conocimiento, las condiciones que lo hacen posible y la posibilidad de la
física como ciencia.
3.3.1
Proceso
de entendimiento en el conocimiento
El
segundo nivel del conocimiento se da a través del entendimiento, cuya
función es “pensar” el objeto.
con
el conocimiento sensible se ha llegado a construir, a partir de los datos
recibidos en la sensibilidad, una pluralidad de “fenómenos” que no poseen
unidad. La unidad de los fenómenos se consigue a través del “entendimiento”,
que tiene la capacidad de unificar la pluralidad de fenómenos. ¿Como realiza
el entendimiento esa unificación?
En
el proceso que sigue el entendimiento, Kant aplica el mismo esquema que
utilizo en la sensibilidad, es decir, "materia y forma”. Aquí la
materia son los fenómenos; y la forma es algo que el entendimiento aporta en
el proceso de unificación, aporta “los conceptos”.
Kant
distingue entre conceptos “a posteriori” y “a priori”. Los “a
posteriori” provienen de la experiencia, identificando los aspectos comunes
a diversos objetos, v.gr. de los ríos: Magdalena, Cauca y San Jorge,
identifico los elementos comunes: agua corriente, cauce natural, etc. y con
ellos elaboro el concepto de “río”.
Los
“a posteriori”, por el contrario, los produce el entendimiento por sí
mismo, son espontáneos, y no provienen de la experiencia. Estos conceptos a
priori son “formas puras” del entendimiento.
Para
Kant, los conceptos a priori son los que tienen verdadera importancia en la
producción del conocimiento intelectual, es decir, “ordenar la pluralidad
de los fenómenos”.
Al
tratar de determinar cuales son estos conceptos en
concreto, Kant parte de las diversas modalidades de los juicios
lógicos y, tras un largo y complicado análisis de la forma de los juicios
lógicos, llega a la conclusión de que existen tantos “conceptos” como
formas posibles de juicios lógicos. Ver esquema.
|
CRITERIOS |
JUICIOS
LÓGICOS |
CONCEPTOS
O CATEGORÍAS |
Según
CALIDAD
Según
CUALIDAD
Según
RELACIÓN
Según
MODALIDAD
|
Universales Particulares Singular
Afirmativos Negativos Indefinidos
Categóricos Hipotéticos Disyuntivos
Problemáticos Asertóricos Apodícticos
|
Totalidad
Pluralidad Unidad
Realidad Negación Limitación
Sustancia-
accidente Causa-
efecto Agente-
paciente
Posibilidad-
imposibilidad Existencia-
no existencia Necesidad-
contingencia |
Según
el cuadro, Kant identifica 12 conceptos o categorías del entendimiento.
3.3.2
Condiciones
que hacen posible el conocimiento intelectual: conceptos.
Según
lo anterior, en el proceso del entendimiento, entran dos elementos: por una
parte, la pluralidad de fenómenos; por otra, la aplicación de los conceptos
o categorías del entendimiento, como elemento integrador y unificador de los
fenómenos.
Así
como la sensibilidad tiene formas a priori (espacio y tiempo) que sirven para
ordenar los datos empíricos; así también el entendimiento tiene formas a
priori (los conceptos o categorías) que sirven para unificar los diverso
fenómenos.
Por
lo tanto, las condiciones que hacen posible el conocimiento intelectual son
los conceptos o categorías que tiene el entendimiento para unificar los
fenómenos, y producir “juicios objetivos”, validos para la ciencia.
El
entendimiento tiene limites, esto es, solo puede trabajar con los fenómenos;
de tal manera que no puedo afirmar como valido: “El Espíritu del hombre es
bondadoso”, pues no tengo experiencia sensible del espíritu del hombre;
luego no es un juicio objetivo.
3.3.3
Posibilidad
de la física como ciencia
La
física es una ciencia más empírica que las matemáticas; esta se atiene a
contenidos universales, que no tienen que ver nada con la experiencia.
La
física enuncia las leyes, a partir de la experiencia, a partir de datos
reales. Galileo y Newton como físicos hacían experimentos con objetos reales
y posteriormente formulaban leyes. Sin embargo, estas leyes físicas no pueden
entenderse como la suma de experimentos; por el contrario, las leyes físicas
son proposiciones (enunciados) universales y necesarias, que no pueden recibir
solo de la experiencia su unidad, su universalidad y su necesidad.
Kant
afirma que los juicios con los cuales se formulan las leyes físicas y los
principios que las rigen son juicios sintéticos a priori. Ejemplo: “Todo lo
que comienza a existir tiene causa”
-
No
es analítico: pues el concepto “todo lo que comienza a existir” no esta
expresado en el concepto “causa”.
-
Es
sintético: amplía el conocimiento.
-
No
es a posteriori: pues nos consta que es verdadero sin tener que recurrir a la
experiencia.
-
Es
a priori: es universal y necesario. Es sintético a priori. Ejemplo: e = v.t.
Lo que nosotros observamos son los movimientos y los cambios que se producen
en los cuerpos, pero la objetividad del juicio expresado en la fórmula no la
da la experiencia.
En
resumen: la física es ciencia porque se elabora con juicios sintéticos a
priori.
3.4
Dialéctica
trascendental: la razón.
Trata
del proceso de la “razón” en el conocimiento, de las “ideas
trascendentales”, y de la imposibilidad de la metafísica como ciencia.
3.4.1
El
proceso de la razón en el conocimiento
El
ámbito del conocimiento no termina con el entendimiento; en otro nivel del
conocimiento intelectual se encuentra la “razón”, de la que Kant dice:
“que no hay nada en nosotros superior a esta para elaborar la materia de la
intuición y someterla a la suprema unidad del pensar”.
Así
como el entendimiento unificaba la pluralidad de los fenómenos, la razón
unifica los juicios objetivos elaborados por el entendimiento.
La
razón, pues, tiene también una función unificadora, que pretende integrar
todos los conocimientos y acciones humanas en una totalidad mediante la
dirección del entendimiento.
Esta
unificación la realiza a partir de sus formas a priori, que ella misma tiene,
y son las ideas trascendentales.
3.4.2
Las
ideas trascendentales
Las
ideas con las que opera la razón son
ideas englobantes de toda experiencia posible. Kant las llama ideas
trascendentales. Estas ideas pertenecen a la forma misma de ser de la
razón y se refieren al entendimiento, y por ello no hacen relación a los
objetos, no pertenecen al mundo sensible, están más allá de toda
experiencia. Sin embargo, a pesar de esta
carencia de relación con lo empírico, no por ello carecen de función
dentro del conocimiento. Kant dice: “aunque tengamos que afirmar que las
ideas trascendentales son solo ideas, no debemos considerarlas superfluas o
carentes de valor, sino que determinaran de acuerdo con principios, el uso del
entendimiento en la experiencia tomada en conjunto”.
Estas
ideas son: “alma (yo), mundo, Dios”, consideradas por Kant como principios
supremos de unificación. También las llama “ideas de razón”; con ello
quiere señalar que son realidades con sentido, pensables, pero no por eso
cognoscibles. La razón las constituye como verdaderos ideales, y esto porque
la razón busca siempre la condición o causa de todo lo condicionado o
conocido.
En
este sentido, el alma (yo) es la
forma de la razón como la condición o causa de lo que hace posible (o
engloba0 toda experiencia interna. El mundo es la forma de la razón como la condición o causa de lo que
hace posible (engloba) toda experiencia externa. Dios es la forma de la razón como la condición última de lo que
hace posible (engloba) toda experiencia = interna y externa.
Resumen:
con la razón el proceso del conocimiento queda completo. Kant lo sintetiza:
“Todo nuestro conocimiento comienza por los sentidos, pasa de estos la
entendimiento y termina en la razón”.
3.4.3
Imposibilidad de la metafísica como ciencia
La
metafísica será ciencia si en ella se dan juicios sintéticos a priori.
Durante
siglos se había creído que la metafísica era “la ciencia de las ciencias”.
Tenía la pretensión de ser una ciencia del alma (yo) (psicología racional);
del mundo (cosmología racional); de Dios (teología racional = teodicea).
A
través de estas disciplinas se aplicaban los conceptos o categorías del
entendimiento (alma, mundo, Dios), considerados como reales. Kant considera
que estos objetos trascendentales pueden si ser reales, pero no por eso pueden
ser objetos de una ciencia porque ellos no son objeto de experiencia sensible.
Por lo tanto, la metafísica no es ciencia porque los conceptos o categorías solo pueden
usarse legítimamente aplicandolos a los “fenómenos”; fuera del mundo
fenomenico no hay posibilidad de usarlos, es así que, las realidades
metafísicas (alma, mundo, Dios) escapan a toda experiencia, luego no podemos
aplicar esos conceptos a dichas realidades.
O
dicho de otra manera, los juicios sintéticos a priori, que son los únicos
juicios propios de la ciencia, son imposibles en la metafísica. Kant analiza
los juicios de la metafísica tradicional y descubre la “apariencia” o “ilusión”
de ellos, es decir, descubre los errores de las disciplinas metafísicas que
pretendían ser ciencia.
-
Psicología
racional: Pretendía
conocer la naturaleza del alma (yo). Esto condujo a los “paralogismos”, es
decir, argumentos que parecen lógicos, pero que no lo son; son sofismas. Es
verdad que tenemos experiencias de multiplicidad de sentimientos y vivencias,
pero no experimentamos el alma (yo).
-
Cosmología
racional:
Pretendía establecer una teoría general sobre el mundo en su totalidad. Esto
deriva en “antinomias”, es decir, en contradicciones o posibilidad de
emitir juicios contrarios sobre la misma realidad. Tenemos experiencia de
variedad y multiplicidad de fenómenos y acontecimientos cósmicos, pero no
tenemos experiencia del mundo como ser único.
-
Teología racional: pretendía
demostrar la existencia de Dios a través de pruebas racionales. Kant critica
los argumentos que pretendían demostrar la existencia de Dios (ontológico,
cosmológico y teológico) porque no son científicos, pues aplican a Dios los
conceptos que solo son validos en relación con lo experimentable.
Debido
a que de las tres realidades no tenemos percepción sensible, no podremos
establecer sobre ellas un conocimiento científico. Luego la metafísica no es
posible como ciencia.
4.
CRITICA DE LA RAZÓN PRACTICA.
La
negación de la metafísica como ciencia nos muestra que la razón posee
limites de actuación en el terreno del conocimiento, es decir, no nos puede
proporcionar un conocimiento objetivo.
Pero
el hombre no solo se mueve en el ámbito del conocimiento, también se mueve
en el ámbito de la acción, de la aspiración; no solo se pregunta ¿qué
puede hacer? sino también ¿que debo hacer?
Esto
abre la posibilidad de que la razón, además de tener una dimensión teórica
(cognoscitiva) tenga otra dimensión “práctica”, es decir, usar la razón
para alcanzar determinados fines.
4.1
La moralidad
Hemos
dicho que la crítica de la razón
práctica trata de responder a la pregunta ¿qué debo hacer? ¿Cómo debe
ser mi conducta como hombre? Trata de analizar la razón en su dimensión
práctica, es decir, como fundamento de la acción humana. En ella Kant sigue
el mismo esquema de trabajo similar al de la Critica de la razón pura.
Kant
analiza el comportamiento humano y descubre que el hombre no realiza sus
acciones al azar, sino que las realiza de acuerdo a unos principios que posee
(=conciencia moral) a los que ajusta su conducta y en función de los cuales
emite juicios morales sobre si mismo y sobre los demás. Y si en la Critica
de la razón pura se plantea la validez de los juicios científicos, en la Critica de la razón práctica se plantea la validez de los juicios
morales, es decir, las condiciones de validez de los mismos; y puesto que
dichos juicios se apoyan en principios, lo que interesa es indagar la validez
de tales principios.
4.2
Principio o móvil de la acción moral o moralidad
Analizando
los juicios morales, descubre que el término “bueno o malo”, en sentido
moral no se le puede aplicar a las cosas, sino a la propia “acción humana”;
y dado que la acción humana proviene de la “voluntad”, será a ella a la
que se le atribuirán dichos términos. Interesa averiguar cuál es el móvil
de la acción humana o aquello que determina la voluntad.
Kant
hace una crítica a las teorías sobre la moralidad o (éticas) anteriores a
él: como la ética de virtudes de Aristóteles, la ética cristiana de San
Agustín, y la ética epicúrea de Epicuro. A estas éticas las llama “éticas
materiales”, pues la bondad o maldad de la conducta humana dependen de “algo”
que el hombre lo considera “bien supremo”, que cada una de ellas lo
identifica con: la felicidad, Dios, placer.
Según
Kant estas éticas son empíricas, pues provienen de las experiencias o vivencias, son hipotéticas,
pues sus juicios dependen de condiciones y circunstancias; son
heterónomas, pues el bien supremo que quieren alcanzar está fuera del
hombre. Frente a ellas, Kant propone una ética:
-
A
priori:
es decir, universal y necesaria para todos los hombres.
-
Categórica:
es
decir, que sus juicios sean absolutos, sin condiciones.
-
Autónoma:
es decir, que sea el sujeto el que se determine a obrar, sin imposiciones
externas.
Esta
ética es una ética formal, libre
de contenidos.
Esto
supone una revolución copernicana, frente a las éticas tradicionales, pues
no es el “bien supremo” quien determina a mi conciencia moral, sino al
revés.
Kant
propone una moral que tenga como “móvil o principio” de la acción
humana, una voluntad autónoma
independiente de cualquier contenido o determinación exterior. En la moral
kantiana el origen de la determinación de la voluntad se encuentra en la
razón, en su uso práctico, es decir, en la capacidad de establecer leyes
morales. Es pues, la ley emanada de la razón práctica la que determina la
voluntad. La voluntad es la razón en su uso práctico.
Sin
embargo, no es suficiente saber que hay una determinación de la voluntad sino
que hay que especificar, a juicio de Kant, ¿cómo se realiza el cumplimiento
de esa determinación? ¿Cuál es la norma de moralidad?
4.3
Norma de moralidad
Según
Kant, la voluntad solo debe obrar “por respeto al deber”, o “el deber
por el deber” es la norma de moralidad. Esto quiere decir que cualquiera que
sea la ley, no basta con que el acto esté de acuerdo con lo mandado por la
ley o que el deseo coincida con lo que manda la ley, sino que la actuación ha
de regirse por el estricto respeto por la ley, “por reverencia a la ley”.
Esto es lo que hace que la voluntad sea realmente voluntad buena, es decir,
algo bueno en sí mismo. Solo así se supera el cumplimiento de un mandato
como mera legalidad para adentrarse en el terreno de la moralidad propiamente
dicha.
En
conclusión: para Kant el respeto a la ley, el sentido del deber por el deber
es la norma de moralidad.
4.4
Imperativo categórico
La presencia de la ley y el deber en la voluntad se manifiesta a través
de la experiencia de “obligación”, que se plasma en los “imperativos”
o mandatos que expresan “el deber por el deber”. Estos imperativos son “constructivos”,
es decir, impositivos para la voluntad de forma que hay que obrar ateniéndose
a ellos.
Por
lo tanto el imperativo representa el mandato objetivo que recibe la voluntad.
En este sentido los imperativos son leyes que afecta a “toda voluntad” (al
igual que las ideas afectaban a todo el entendimiento).
Frente
a ellos existen las “máximas”, es decir, los principios subjetivos a los
que se ajusta el comportamiento de esta o aquella voluntad.
Al
analizar los distintos tipos de mandatos imperativos, distinguen dos formas:
-
Imperativos
hipotéticos: ordenan
lo que debe hacerse para alcanzar una determinada meta. Ejemplo: si quieres
aprobar, tienes que estudiar.
-
Imperativos
categóricos:
ordenan la conformidad con la ley en general, mandan la acción en sí misma,
sin referirla a ningún fin. Ejemplo: sé sincero.
Para
Kant, solo estos últimos tienen valor moral, ya que el imperativo categórico
es el único que expresa la ley práctica y los demás imperativos deben
llamarse “principios”. pero no leyes de la voluntad, pues carecen de la
universalidad necesaria al variar de acuerdo al fin buscado. Es pues el
imperativo categórico donde se encuentra la universalidad que requiere la moralidad, porque el
imperativo no expresa más que la obligación de que la máxima que dirige el
comportamiento individual se ajuste a lo mandado sin ninguna condición.
Ejemplo: “Obra de tal modo que la norma que te impongas a ti pueda
convertirse en ley universal” o dicho de otro modo: “Obra de tal modo que
uses a la humanidad siempre como un fin y no meramente como un medio”.
Al
no tener ningún contenido el imperativo categórico expresa sólo la forma de
la ley y es único porque la ley se enuncia únicamente como mandato.
Representa una “proposición sintética a priori” (expresado en leyes) la
igual que los conceptos o categorías del entendimiento facilitan las
proposiciones sintéticas a priori.
4.5
Postulados de la razón práctica.
En
la Critica de la razón pura, Kant
afirmaba que la razón tiende a unificar los conocimientos buscando lo
absoluto o incondicionado, de manera que llega a atribuir existencia a las
tres ideas trascendentales (alma, mundo, Dios) que son puros ideales. En la Critica
de la razón práctica, ve también un proceso de unificación cuya meta
es el “bien supremo”, como objeto absoluto de la razón. El “bien
supremo”, por lo tanto, se da en el mundo de la moral, no como determinante
de la voluntad sino como meta de sus aspiraciones. El bien supremo es la
culminación del proceso de unificación y no el determinante del proceso de
unificación.
Kant
afirma que para alcanzar el “bien supremo”, la razón práctica ha de
suponer, “postular”, tres principios que lo hagan posible, y son; “la
libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios”. A estos
principios los llama “postulados de la razón práctica”.
Para
comprender lo que significan estos postulados conviene recordar el concepto
del postulado. Postulados son proposiciones que no son evidentes (no son
axiomas), que no son demostrables (no son teoremas), pero que hay que
admitirlos porque si no sería imposible algo.
Según
él, los postulados de la razón práctica, antes de enunciados, no son
evidentes, no son demostrables, pero hay que admitirlos para alcanzar el bien
supremo.
-
La
libertad
La
libertad no pertenece al mundo empírico y, por ello, no puede “conocerse”
sino que tiene que ser admitida por la razón, si cree que hay seres que
actúan según dictados (leyes) de la voluntad. Para Kant, la libertad es algo
necesario de la voluntad determinable por la ley para alcanzar el bien
supremo.
-
La
inmortalidad del alma
El llegar al bien supremo supone llegar a la santidad mediante un
proceso al infinito hasta la perfecta conformidad entre la voluntad y la ley
moral. Esto solo es posible suponiendo la inmortalidad del alma como postulado
de la razón práctica.
-
La
existencia de Dios
Además,
el alcanzar el bien supremo supone también llegar a la “felicidad”
adecuada a la moralidad, o lo que es lo mismo, adecuar el “ser con el deber
ser”; pero esto no se consigue en este mundo, luego se hace necesario
admitir la existencia de Dios donde se identifican estas dos realidades:
felicidad – moralidad (ser = deber
ser).
Los
tres postulados de la razón práctica no dan conocimiento ni de la naturaleza
del alma ni del mundo ni de Dios por no ser objetos de intuición sensible,
pero son ideas que dan al conocimiento una base por medio de la cual, a partir
de la ley moral, se convierten en realidades objetivas.
5.
LA RELIGIÓN DENTRO DE LOS LIMITES DE LA RAZÓN. IDEAS DE LA HISTORIA
UNIVERSAL.
Decíamos
que Kant en sus obras se propone seguir un esquema que lo resume en tres
preguntas: ¿Qué puedo conocer? ¿Qué puedo hacer? y ¿Qué puedo esperar?
Hasta aquí ha respondido a las dos primeras en la Critica
de la razón pura y en la Critica
de la razón práctica.
En esta parte se trata de responder a la tercera. En ella trata el
problema de la religión y el problema de la historia. La religión marca el
destino último del hombre. La historia marca las condiciones y posibilidades
de su realización en el tiempo y en el espacio.
5.1
La religión
Al
tratar el tema de la moralidad hemos visto que el hombre desea alcanzar el “bien
supremo”: “felicidad” o satisfacción de todas sus inclinaciones.
Sin
embargo, el “bien supremo” (felicidad) aparece como un
don que se nos da como culminación de la vida moral. De aquí que la
moral nos prepara para llegar a la felicidad y nos abre el camino de la
religión.
Lo
que aporta la moral a la religión es un esfuerzo, al hacernos ver las leyes
como mandamientos del “ente supremo”, pero esto solo tiene lugar su hay un
principio moral en nosotros.
Según
esto, para Kant la religión no es, pues, determinante de la moral, sino que,
en todo caso, ocurre al revés. La moral funda la religión en un aspecto
concreto: abre el camino de la felicidad como culminación de la vida moral.
La
religión a la que alude Kant, no es la religión cristiana, sino una
religión natural, según la conciben los ilustrados, es decir, la religión
no se basa en una fe revelada, sino en una fe racional y no impone más
obligación que tributar culto a Dios.
5.2
la historia
Kant
a partir del imperativo categórico: “Obra de tal manera que uses la
humanidad siempre como fin y nunca como medio”, defiende una concepción
moral de la sociedad y de la historia, a la que da el nombre de “reino de
los fines”.
La
instauración de este “reino” supone la culminación y termino de la
historia. De aquí que proponga una nueva formulación del imperativo
categórico: “Obra por máximas de un miembro legislador universal en un
posible ‘reino de los fines’”. Esta formulación representa el aporte de
cada sujeto a la construcción de dicho “reino”.
A
Kant le preocupa el problema de la historia y, aunque no elabora una teoría
de la misma, sin embargo escribe varios ensayos donde defiende que el curso de
la historia es “teleológico”, es decir, que todos los acontecimientos de
ella se dirigen a un fin.
Sin
embargo, el control de este proceso no
esta en manos de los hombres en cuanto individuos, sino como totalidad, ya que
como totalidad descubren el fin. Esto lo constata en el progreso de los
hombres, desde el hombre primitivo avanzando por pasos hacia
estadios de “humanidad”, hacia la perfección. Esta perfección
supone al mismo tiempo un progreso moral, que no se da solo a nivel de
individuos, sino de la especie. La ley que lo rige es el antagonismo; de tal
forma, que las luchas, las rivalidades son los medios por los que la
naturaleza conduce al progreso.
Pero
el progreso debe ir unido a la manifestación de la razón y su meta será
llegar a una sociedad civil perfecta, justa, administrada según derecho, que
culminará en la perfecta armonía entre los pueblos, “la paz perpetua”.
Para alcanzar esta meta será necesario la moralidad de los individuos,
su ilustración, y, en definitiva, la colaboración de los hombres.