El
método dialéctico responde ala ambicioso objetivo de Hegel de someter a la
razón el flujo completo y contradictorio de la realidad misma, donde todo
aparece “interrelacionado” y lo “negativo” es asumido como un momento
esencial en el proceso de lo real.
El término “dialéctica” y la concepción dialéctica de la
realidad no es hallazgo exclusivo de Hegel. Existía ya en la tradición
filosófica, a lo largo de la cual había ido adquiriendo diversas
significaciones. Conviene, por tanto, recordar, aunque sea brevemente, lo que
el mismo Hegel consideró como “antecedentes históricos” de su propia
noción de dialéctica.
Antecedentes
históricos:
Para
entender el sentido y estructura de la dialéctica hegeliana es necesario
tener en cuenta a los filósofos más representativos que influyeron en él:
ü
Hegel atribuye a Heráclito el mérito de
considerar la dialéctica no solo como método de razonamiento, sino como la
estructura misma del devenir de la realidad. Heráclito concibe la realidad
como eterno movimiento y lucha de contrarios, regida por un Logos o Razón. Al
respecto dice: “El mundo, el mismo para todos, no lo hizo ninguno de los
dioses, ni de los hombres, sino que ha sido eternamente y es y será un fuego
eternamente viviente que se enciende según medida y se apaga según medida”.
(Esta medida se refiere al logos o razón).
ü
Parménides y Zenón de Elea al
considerar que los sentidos nos conducen al error, ven en la razón como el
único camino de acceso a la verdad a través de un proceso de deducción
lógica. Según esto, consideran a la dialéctica como un método racional que
nos lleva a la verdad.
ü
Platón, en sus últimos diálogos (Parménides), la
concibe como un método racional para alcanzar la verdad de las ideas; la
verdad solo puede captarse en la necesaria concatenación con otras ideas.
ü
Los neoplatónicos, desde su concepción
místico-especulativa de la realidad, van a influir en Hegel para su
concepción dialéctica. En ellos aparece por primera vez los momentos
triádicos a partir del Uno, del que proceden en sucesivas emanaciones: el
espíritu, el alma del mundo y la materia.
Según
Hegel, los neoplatónicos dan un salto cualitativo en el mundo del
pensamiento, pues en ellos desaparece el mundo sensible para ser elevado todo
al mundo del espíritu, al Uno.
ü
Posteriormente en la escolastica
medieval se da una
corriente de “panteísmo místico” de gran influencia neoplatonica
representada por Eckart
y Angelus Silesius, que va a tener gran influencia de Hegel. Ellos al
tratar de explicar la relación entre Dios (o el Absoluto perfecto e
incondicionado) y el mundo donde reina la finitud, la contingencia y el mal,
afirman que a Dios no se le puede comprender sino en relación dialéctica con
el mundo. El mundo es un momento de realización del Absoluto, como su
necesaria negación. Esta negación es superada en un proceso por el cual la
criatura humana, el espíritu finito a través del cual Dios se realiza,
asciende a sus orígenes y logra así la reconciliación con el Absoluto
mediante su identificación con él.
ü
Descartes desde su concepción
racionalista concibe la realidad a partir del “Yo pienso” y desde ella
descubre la “res infinita” (Dios) y la “res extensa” (mundo).
ü
Spinoza, por el contrario, tiene una
concepción “monista” de la realidad Dios=naturaleza como “sustancia”
única, de la que la extensión y el pensamiento son atributos de El.
ü
Kant descubre la capacidad de la razón en el proceso de
organización y unificación de todos
los conocimientos; pero en él la razón el limitada.
ü
Los idealistas alemanes afirman la identidad de lo
ideal y de lo real en un “Yo subjetivo” y en un”Yo objetivo”.
Todos estos filósofos ayudan de algún modo a
Hegel a estructurar su dialéctica, que en él tendrá una significación
especial.
Hegel
al interpretar la realidad cuestiona la interpretación que han dado las
filosofías anteriores, concibiendola como algo estatico, fijo,
independiente y particular.
Para él, la realidad no es estática, sino
dinámica, es decir, la concibe en un proceso complejo y contradictorio
entendido como totalidad en movimiento. La realidad, cualquier realidad, es
movimiento, oposición, conflicto; cada ser o acontecimiento particular esta
relacionado con la totalidad de los seres. Estos no son algo aislados, sino un
momento del proceso que vive la totalidad de los seres. Como dice Heráclito;
“cada ser está dentro del devenir del todo, es un momento del devenir”.
La realidad para Hegel es dialéctica en si misma:
cada realidad no es fija, ni determinada de una vez para siempre, sino que es
un momento de su continuo devenir. No se queda en el ser, sino que
constantemente intenta llegar a ser, llegar a plenitud. Cada realidad esta en
un proceso de transformación y de cambio. El motor de este cambio es el
devenir, es la lucha interior, el desajuste propio de la relación con el
todo. Por eso toda la realidad es dialéctica, esta movida por la
contradicción entre lo que es y lo que tiene que llegar a ser para “ajustarse
al todo”. Por lo tanto, cada realidad no es sino un momento del “todo”,
en el que queda asumida; de aquí la afirmación de Hegel: “lo verdadero es
el todo”.
Según Hegel, los filósofos anteriores,
consideraban que el “sentido común” capta las cosas (objetos) como
aisladas y separadas del resto de la realidad, que el entendimiento procede
aislando los objeto s por medio de conceptos, y que la razón trata de conocer
las cosas por sus causas, a partir del principio de causalidad (“todo ser
que comienza a existir tiene su causa”). De esta manera identificaban la
realidad con aspectos particulares de la misma: solo interpretan el ser en sí
mismo, en su origen , pero olvidan el aspecto dinámico de la realidad y por
lo tanto, cometen errores al interpretarla.
Para Hegel el comportamiento propio de la razón
aparece cuando la razón se hace dialéctica, o cuando “dialectiza”.
Todo dialogo comienza por una afirmación que salta
de la boca de uno de los dialogantes; pero esta afirmación de nada valdría
si no fuera negada y contradicha por otro dialogante. La contradicción es el
motivo del dialogo, y a través del dialogo fluye la razón, como momento
racional en el que hay oposición, fluidez y transformación de las ideas.
Pero la razón no sólo es dialéctica en si misma, lo es también cuando se
refiere a los objetos; por lo tanto, si el objeto o la
realidad es dialéctica debe ser explicada dialécticamente.
Este principio hegeliano es como el corazón de
todo el sistema.
En los puntos anteriores, Hgeel ha afirmado que la
realidad es dinámica (dialéctica) y que para explicarla debe ser comprendida
por la razón dialéctica. A partir de estas afirmaciones vamos a tratar de
explicar el principio: “Todo lo real es racional y todo lo racional es real”.
a). Hegel piensa la realidad como un todo
ascendente: desde el mundo mineral pasando por el organic, viviente y animal
hasta llegar al hombre. Real para Hegel es todo aquello que es capaz de
crecer, de superarse, de desarrollarse, de llegar a ser más. Toda la
realidad, según él, es procesual, pues cada realidad
es parte de un proceso que el todo:
cada ser, cada “piedra”, cada “árbol”. Forma parte de una
realidad que es el todo.
b). En este proceso ascendente: a mayor
racionalidad corresponde mayor realidad y donde la racionalidad disminuye,
disminuye la realidad. Desde la ínfima realidad hay un proceso de
superación, de acercamiento a la realidad mayor. Por eso dice Hegel: “ el
espacio quiere ser cosa, la cosa quiere ser viviente, el viviente quiere ser
hombre y el hombre quiere Dios”.
c). La suprema realidad es la razón, la idea, el
espíritu absoluto, que se piensa a si mismo y se exterioriza en la naturaleza
y retorna a su intimidad en la conciencia del hombre, quien conoce y quien se
conoce (sujeto – objeto) y se proyecta de nuevo hacia el espíritu absoluto.
Los tres
momentos de la dialéctica.
En
Hegel la dialéctica no es sólo un método racional de la realidad sino
también es la realidad misma, es decir, que los procesos del desarrollo de la
realidad y los procesos de despliegue de la razón son idénticos; la razón
al desarrollarse en su proceso, va interpretando el dinamismo de la realidad.
De aquí, que Hegel afirme que el objeto de su
filosofía es el “pensar la totalidad en movimiento o pensar la vida” que
fluye en toda realidad.
Hegel, como el viejo Heráclito, ve la realidad
como ese movimiento eterno en el que todo se desarrolla; y así como
Heráclito recurre a la imagen del fuego o al flujo permanente de un río para
explicar esta idea, Hegel se refiere a los “distintos momentos” en que se
despliega la realidad en su
proceso.
Ahora bien, estos momentos en que el proceso de la
realidad se va construyendo son
momentos contrapuestos o
antagonicos, no momentos yuxtapuestos.
Estos momentos de la dialéctica de Hegel se han
interpretado, según el esquema triádico de “tesis” (afirmación), “antítesis”
(negación), y “síntesis” (negación de la negación), pero Hegel usa muy
poco estas expresiones (quizás más propias del materialismo dialéctico
desarrollado por el pensamiento marxista). Hegel usa otras expresiones para
referirse a ellos.
ü
“Momento negativo” expresa
la dinámica de la realidad que entraña las contraposiciones y antagonismos
que hacen que esa realidad esté en movimiento.
ü
“La contradicción es el
motor de la dialéctica” expresa el dinamismo de la realidad por la
contradicción y lucha de contrarios que hace que algo sea y no sea al mismo
tiempo.
ü
“Superación” expresa que
aquello que perece reaparece de algún modo
en algo nuevo que al negarlo lo conserva, constituyéndose a su vez en
un nuevo momento del proceso, que seguirá en un devenir permanente.
En la
vida del “todo” nada se pierde definitivamente. La dialéctica hegeliana
al pensar las contradicciones que manifiesta la trama dialéctica de la
realidad, encuentra el sentido y se expresa en la tesis: “lo que es negado
al superarse se conserva”. Ahora bien, ¿cómo resuelve Hegel las
contradicciones (sujeto-objeto: Kant espíritu-naturaleza)?
Refiriéndose a ella, Hegel dice: “Según mi modo
de ver todo depende de que lo verdadero no se aprehenda y se exprese solo como
“sustancia”, sino también y en la misma medida como “sujeto”.
En esta frase tan enigmática Hegel parece
distribuir por igual la importancia de los dos polos de la relación. Sin
embargo más adelante afirma:
“El que lo verdadero sólo es lo real como
sistema o el que la sustancia es esencialmente sujeto se expresa en la
representación que enuncia lo absoluto como espíritu, el concepto más elevado de todos y
que pertenece a la época moderna y a su religión. Solo lo espiritual es lo real”.
En
conclusión, en la relación “sujeto-objeto”, finalmente el objeto se
reduce al sujeto, produciendose la identidad de lo ideal y lo real.
“ El pensamiento puro ha avanzado hacia la
contraposición de lo subjetivo y lo objetivo; la verdadera conciliación de
esta contraposición consiste en comprender que el antagonismo al ser llevado
a su límite absoluto, se disuelve por si mismo, de que en sí […] los
términos antagonicos son términos idénticos”.
Si “sólo lo espiritual es
lo real”, si el “espíritu” es la realidad primera y originaria, se
puede concluir que en la concepción de Hegel “todo espíritu”, aunque en
diversos grados. De aquí que contemple la naturaleza como “lo-otro-de-sí”
del espíritu, es decir, aquello en que le espíritu, que es lo que tiene la
primacía ontológica, se desdobla, se aliena, sale fuera de sí, para luego
volver sobre sí mismo.
Según lo expuesto podemos concluir que la
dialéctica hegeliana es idealista.
Hegel
piensa que ha llegado el momento en que la filosofía se expresara en forma de
un sistema completo, acabado, científico. Un sistema perfectamente trabado,
donde todo encuentre su lugar y sea considerado como un momento del proceso
dialéctico de la realidad, del devenir del espíritu.
Hegel
en su obra Enciclopedia
de las ciencias filosóficas organiza lo que ha llamado “sistema
científico de la verdad”. Divide la obra en tres partes: “Lógica”, “Filosofía
de la naturaleza” y “Filosofía del espíritu”, siguiendo en ellas un
esquema triádico que se va a repetir a lo largo de la exposición del
sistema.
Hegel
en la introducción que le hace dice: “Se celebra a Anaxagoras como el
primero que afirma que el ‘Nous’, el pensamiento, es el principio del
mundo(…). De este modo puso los fundamentos de una visión intelectual del
universo cuya forma pura debe ser la lógica”.
Que
el sistema filosófico de Hegel comience por la ciencia de la lógica es una
consecuencia de los presupuestos idealistas de que él parte. En el texto
anterior se expresa que “el pensamiento es el principio del mundo” y “la
esencia del mundo ha de determinarse como pensamiento”. Hegel defina la
Lógica como “el reino del pensamiento puro”, la verdad tal como esta en
sí y por sí”.
Recurriendo
a una metafora teológica, Hegel dice que el contenido de la lógica es “la
representación de Dios, tal como esta en su ser eterno antes de la creación
del mundo”. Como se ve la
Lógica para él no es la lógica formal de Aristóteles, sino que aparece
como ontología: “ciencia del ser”, ya que se ha supuesto la identidad de
lo real y lo ideal, del ser y del pensar.
En la
Lógica (ciencia del pensamiento puro) Hegel muestra el despliegue dialéctico
de la idea, razón, en tres capítulos:
ü
En el primero desarrolla la
teoría del “ser”: la idea es.
ü
En el segundo desarrolla la
“esencia”, las distintas categorías con las que expresa la idea.
ü
En el tercero desarrolla “el
concepto”, es decir, la autoafirmacion de la idea absoluta.
3.2. FILOSOFÍA DE LA NATURALEZA
La idea sale de sí misma y se “aliena” en “lo-otro-de-si” o sea
la naturaleza.
Hegel
concibe la naturaleza no como algo separado e independiente de los procesos
espirituales, sino como un momento, es decir, el momento que empieza en lo
material inerte de una realidad concebida fundamentalmente en los
términos de esa idea que se despliega dialécticamente en dirección al
espíritu.
El
despliegue dialéctico de la naturaleza, Hegel lo desarrolla en tres
capítulos:
-
Matemática:
Considera la presencia ideal de la naturaleza, como espacio y tiempo.
-
Física:
Considera la naturaleza inorganica.
-
Física
orgánica: Considera la naturaleza orgánica.
En la última escala del reino de la vida, de lo orgánico. Hegel
señala la elevación hasta el nivel del espíritu.
Sin embargo, hay que añadir que Hegel curiosamente rechaza la teoría
evolucionista sobre el origen de la vida e insiste en que en la naturaleza la
unión de un eslabón con el siguiente es de tipo lógico-dialéctico, no
natural.
3.3. FILOSOFÍA DEL ESPÍRITU
Para mejor entender esta tercera parte del sistema hegeliano debemos
entender el termino “espíritu” que es fundamental en su filosofía. Ya
indicabamos que para él “todo es espíritu”, aunque en diversos grados:
a.
Lo concibe como una realidad
primaria y lo identifica con la idea. Lo más fácil esta concepción es
identificarlo con Dios ( afininidad con el neoplatonismo y el panteísmo
místico medieval). Este Dios no
se identifica con el Dios cristiano de la revelación que lo considera como
creador, trascendente y separado del mundo.
b.
Lo concibe como naturaleza, es
decir “ lo-otro-de-si” del espíritu.
c.
El espíritu apunta a la
acción humana: “El reino del espíritu es lo que el hombre
crea”.
Pero
esta acción humana en cuanto acción del espíritu que, en su relación
dialéctica con “lo-otro-de-sí” (naturaleza), conquista por el trabajo su
libertad, aparece divinizada en Hegel siguiendo el presupuesto central, “de
que lo infinito se despliega y revela lo infinito”.
En la
filosofía
del Espíritu estudia los fenómenos o acciones humanas; siguiendo el
mismo esquema triádico. La desarrolla en tres momentos como “espíritu
subjetivo”, como “espíritu objetivo” y como “espíritu absoluto”.
3.3.1.
Espíritu Subjetivo.
Estudia
el espíritu en relación consigo mismo como conciencia o sujeto y lo expresa
progresivamente en la: antropología, fenomenología y psicologia (conviene
aclarar que el significado de estos capítulos, como de los que siguen, distan
mucho de coincidir con lo que hoy se entiende por tales disciplinas).
En
estos capítulos Hegel muestra los momentos de un proceso en el que el
espíritu se despliega (como hizo con la naturaleza).
-
En la
Antropología
identifica el espíritu con “el alma natural”, es decir, lo considera
encarnado en un cuerpo que es capaz de sensaciones, sentimientos y emociones.
Es el momento en que el espíritu inicia el desarrollo de sí.
-
en la
Fenomenología,
el espíritu comienza a tener conocimiento de si y de algo que no es lo mismo,
es decir, descubre “lo otro”
distinto de sí y tiene conciencia de algo que no es él. (el mundo exterior)
-
En la
Psicologia
el espíritu se
reencuentra consigo mismo y con el mundo exterior.
Se da cuenta que sabe y quiere, es decir, toma conciencia de su “libertad”.
Hegel lo llama “espíritu libre” en el que finalmente el espíritu se
afirma. “ El hombre está destinado a la suma libertad”.
3.3.2.
Espíritu Objetivo.
Si en
el “espíritu subjetivo” ha mostrado como consecuencia o sujeto abierto a
la libertad, en este momento “objetivo’ Hegel muestra el proceso de “objetivizacion
o concretizacion” de esa libertad en la sociedad en tres capítulos.
-
En el
derecho,
la libertad se manifiesta en la realización del hombre como persona
jurídica. La libertad no es algo externo, sino que se manifiesta en el mismo
ser del hombre. Esta realización como persona jurídica se inicia en la
familia.
-
En la
moral,
la libertad se manifiesta
en los motivos interiores que el hombre tiene para obrar de determinada
manera. La realización de los individuos como personas libres se concretiza
en la sociedad.
-
En la
ética,
la libertad se concretiza en la conducta objetiva de la comunidad.
Esta objetivación de la conducta requiere que el individuo identifique su
acción humana con una racionalidad objetiva, que se expresa en el estado.
La
libertad, según Hegel, encuentra su máxima realización en el Estado, que lo
concibe como el momento supremo del “Espíritu Objetivo”; Hegel tiene
delante al estado moderno, el estado de los “derechos del hombre” que
proclama la revolución Francesa.
En la
sociedad se producen enfrentamientos y luchas porque hay intereses
particulares o de grupos; frente a éstos, el estado encarna el interés
general. Los individuos para no destruirse mutuamente y salvar su libertad han
de someterse al poder del Estado, que como tal, no depende del capricho de los
individuos y de los grupos, ni de la voluntad de pacto (Rousseau), sino que
éste se justifica como “encarnacion suprema de la razón”.
3.3.3.
Espíritu Absoluto. \
Las
concretizaciones de la libertad en el derecho, moral y ética no son
definitivas en el despliegue del espíritu. El espíritu necesita replegarse
sobre si mismo y alcanzar una esfera superior, que él llama “espíritu
Absoluto”. En él muestra el despliegue del espíritu en una triple
manifestación: arte, religión y filosofía, que se distinguen por la forma
bajo la cual se revela el espíritu.
-
En el
arte:
Es la manifestación sensible del espíritu, que se revela en la forma
individual. El arte representa lo verdadero en una imagen sensible creando
belleza.
-
En la
religión:
Es la manifestación del
absoluto en la conciencia humana que a través de la representación interna,
meditacion, busca el absoluto.
-
En la
filosofía:
Lo propio de la
filosofía es concebir, comprender por la razón todo aquello que ha sido dado
por la representación sensible (arte) y por la representación interna (
religión). A ambas las razón las aprehende en forma de pensamiento.
4.
LA HISTORIA DEL PENSAMIENTO EN HEGEL.
Vimos
al tratar el “espíritu objetivo” que la libertad se manifiesta o se
concretiza en la sociedad y en el estado. Pero el proceso de desarrollo de la
libertad del hombre se proyecta para realizarse en la historia .
Desde
esta perspectiva la historia en el pensamiento de Hegel, aparece como ese
despliegue dialéctico de la libertad en el “espíritu del mundo”, es
decir el progreso de la humanidad hacia una mayor “autoconciencia y libertad”.
El “ espíritu del mundo”, para Hegel es el autentico protagonista
de la larga marcha de la historia hacia la libertad y se manifiesta a través
del espíritu de un pueblo o nación, cuyo protagonismo en una etapa concreta
de la historia universal depende de
capacidad de sintonía con los designios del espíritu del mundo.
Hegel
afirma la existencia de una historia universal, es decir que en los
acontecimientos de los pueblos (historia particular) domina un fin último,
una razón, que se da en la historia universal.
Su
idea central es que la historia universal se desenvuelve en el nivel del
espíritu y representa un asenso de la humanidad en autoconciencia
y libertad.
La
creencia en la universalidad de la historia tiene profunda raíces en el
pensamiento de San Agustín, de Santo Tomás, de Leibniz, etc.
Pero en Hegel se ve reforzada por obra del método dialecto que va
siempre de lo universal a lo particular.
4.1.
Etapas
de la historia en el progreso de la libertad.
Hegel
distingue tres etapas en el progreso hacia la libertad de la humanidad:
a.
Historia
de Oriente: En
oriente se da la primera etapa o primera asenso hacia la libertad. Pero según
Hegel los orientales no tienen todavía conciencia de que el hombre es libre;
solo saben que “ un hombre es libre”, el déspota, pues el poder del
estado se concentra en él. Aunque
en realidad el déspota tampoco es libre, pues su libertad es producto del
capricho, barbarie, pasión, etc. Estos
pueblos orientales son: China, India, Persia, Asia menor (fenicios, sirios,
israelitas) y Egipto.
b.
Historia
de Grecia -
Roma:
En Grecia es donde primero se tuvo conciencia de la libertad, y por
eso los griegos fueron libres. Pero tanto ellos como los Romanos, solo fueron
conscientes de que “algunos hombres son libres” mas no el hombre como tal.
Platón y Aristóteles no tuvieron conciencia de esto.
De ahí que los griegos no solo tuvieron esclavos y estuvo su vida y
hermosa libertad, vinculadas a la esclavitud; sino que también esa su
libertad fue, en parte, solo un producto accidental, imperfecto, efímero y
limitado a la vez que una dura servidumbre de lo humano.
c.
Historia
de los pueblos germanos:
Hegel identifica a los pueblos germanos como las naciones protestantes del
norte de Europa.
La
libertad que surgió del cristianismo no llegó a tener inmediata expresión
en las leyes y las instituciones, porque aun con el triunfo del cristianismo
perduró la esclavitud. Fue necesario un largo proceso de desarrollo de los
pueblos antes del renacimiento explícito de la libertad.
Solo
las naciones germanas han llegado, con su cristianismo, a la conciencia de que
“el hombre es libre como hombre” y que la libertad es la máxima
manifestación del espíritu.
La
historia universal representa, pues, en su curso trifásico, la infancia
(Oriente), la adolescencia (Grecia – Roma) y la madurez de la libertad
(pueblos germánicos). Las naciones que están fuera de este curso de la
historia universal son pueblos ahistóricos.
4.2 medios para llegar a la
libertad:
A
primera vista puede parecer que
los medios utilizados para la conciencia de la libertad son contrarios a ella.
Hegel constata que son los “intereses”, las “necesidades”,
las “pasiones” hermanas, las que aparecen a cada paso en el escenario de
la historia.
¿Cómo pueden ser éstos, los móviles para
realizar la libertad de la humanidad o la historia universal?
Hegel afirma que sin pasión nada grande se ha
realizado en la historia. Las pasiones de las grandes figuras de la historia
(Alejandro, César, Napoleón…) son utilizadas como instrumentos del
espíritu del mundo y muestran la “astucia de la razón” .
La razón hace que el interés particular de la
pasión sirva de cebo a la realización del interés universal. Esto quiere
decir, que los grandes personajes de la historia que actúan motivados por la
pasión, aunque no sean conscientes del sentido histórico, sin embargo sus
acciones son momentos del ascenso en la libertad de los pueblos.
4.3 El
Estado asegura la libertad en la historia
Ya
dijimos que el estado encarna el poder de lo universal y el interés general.
Los individuos para no distanciarse y salvar su libertad han de someterse al
poder del Estado.
El Estado puede estar en un periodo de desarrollo o
madurez, y en ese proceso puede haber conflictos entre la voluntad del Estado
y la libertad individual. Ante este conflicto, Hegel afirma el espíritu de la
nación por encima de los intereses particulares; estos deben identificarse
con los objetivos racionales y universales del Estado.
En el Estado maduro gobierna la razón, el interés
general; en él asegura el máximo desarrollo de la libertad.