LOCKE
Y HUME
1.
CONTEXTO
HISTÓRICO: SIGLOS XVII Y XVIII
En el
racionalismo, se expusieron las características del siglo XVII, que en
síntesis fueron:
-
En lo social:
desarrollo de la burguesía.
-
En lo
económico: desarrollo del comercio y de la industria.
-
En lo
político: luchas por el poder entre Estados católicos y protestantes: Guerra
de los 30 años.
- Cambio de pensamiento: mentalidad racionalista.
Pero
como el empirismo se extiende al siglo XVIII, en el que se desarrolla el
pensamiento de Hume, principal exponente de esta corriente, vamos a referirnos
a este siglo en forma general.
En
el siglo XVIII es cuando se producen profundos cambios sociales y culturales,
y son los empiristas los que dan los primeros pasos para que se produzcan.
Después de la Gloriosa Revolución Inglesa (1688) triunfan las libertades
políticas, religiosas y económicas; Inglaterra se convierte en la gran
potencia comercial –capitalista, y su sistema parlamentario, que se basa en
la doctrina del “pacto social” y no en la monarquía del derecho divino,
va a ser el modelo a imitar.
Locke
con sus teorías liberales y su tesis de que “todos los hombres nacen
iguales y con unos derechos que le son naturales y que deben ser respetados”
constituye el eje sobre el que gira la sociedad del siglo XVIII que va a tener consecuencias enormes para la ideología de la
Ilustración.
2.
EL
EMPIRISMO
El
empirismo es la corriente filosófica que afirma “la experiencia” como la
única fuente del conocimiento, frente al racionalismo que afirmaba la razón.
Esta
tesis general puede ser explicada de acuerdo a las siguientes ideas:
-
En cuanto al
origen del conocimiento:
Todo
conocimiento surge de la experiencia (externa o interna), de ahí que la mente
o conocimiento se presente como un “papel en blanco” que es preciso ir
llenando en el proceso del conocimiento. Pone el origen del conocimiento en la
conciencia del sujeto, pero en una conciencia vacía de contenidos; en contra
del racionalismo que pone a la conciencia cargada de ideas innatas.
-
En cuanto a
los limites del conocimiento:
El conocimiento no trasciende los limites de la experiencia; sólo podemos conocer aquello comprobado por la experiencia.
-
En cuanto al
modelo ideal de ciencia:
Son
las ciencias experimentales (Física, Química, Medicina, etc.), basadas en la
experiencia sensible, las que poseen el grado de cientificidad más alto;
frente al modelo matemático y deductivo del racionalismo.
2.1
John
Locke (1632-1704)
Nace en
Bristol. Estudia en la Universidad de Oxford, donde la lectura de Descartes le
impulsa hacia la Filosofía. Llega a tener un buen conocimiento de las
ciencias de su época: Física, Química, Medicina y participa activamente en
los acontecimientos políticos que acaecen en Inglaterra.
Su
obra más importante: Ensayo sobre el
entendimiento humano. constituye la “Biblia” del empirismo moderno.
Otras obras son: Sobre el gobierno
civil, La racionalidad del cristianismo, Carta sobre la tolerancia.
Son
obras de carácter político y religioso en las que defiende los ideales de
democracia y libertad. Locke representa el ideal
de hombre y de filósofo
moderado; rechaza el autoritarismo en todos los extremos (intelectual y
político) lo que le convierte en uno de los primeros expositores del “principio
de tolerancia”.
2.1.1
Problema
del conocimiento. Teoría de las ideas
En
su obra Ensayo sobre el entendimiento
humano, Locke se propone estudiar “el origen, el alcance y certeza del
conocimiento humano”, así como los fundamentos y grados de creencias,
opiniones y asentimientos. Pero antes de formular sus tesis empiristas,
comienza refutando “la teoría innatista”, que afirmaba que “hay en le
entendimiento ciertos principios innatos, ciertas nociones primeras, impresas
en la mente del hombre, que el alma recibe en su primer ser, y que trae al
mundo con ella”. Locke al rechazar la teoría innatista, afirma que el
hombre posee “tendencias naturales”, pero no ideas innatas.
-
Origen
de las ideas:
Formula
su tesis fundamental: “todas las ideas provienen de la experiencia, a
través de los sentidos”
Concibe
la mente como “un papel en blanco”
que obtiene todos sus contenidos de la “experiencia”.
La
experiencia la concibe en dos sentidos:
a) Experiencia externa o sensación: los sentidos externos (vista, oído, gusto, tacto y olfato) nos informan de los objetos externos y nos proporcionan ideas de las cualidades sensibles, como las de amarillo, blanco; calor y frío; blando y duro; amargo y dulce; fragante y podrido, etc. A estas ideas les da el hombre de “sensación”.
b)
Experiencia interna o reflexión: los sentidos interno nos
informan de las operaciones internas de nuestra mente, proporcionando ideas de
las diferentes actividades, tales como: percibir, pensar, dudar, creer,
razonar, conocer, querer, etc. A estas les da el hombre de “reflexión”.
La
doctrina de Locke se suele llamar “psicologismo”
pues estudia los mecanismos psicológicos que la mente realiza para poner las
ideas en la mente.
-
Ideas y cualidades
sensibles:
Locke entiende por idea: “todo aquello que conocemos o percibimos”, es decir, todo lo que es objeto inmediato de sensación, percepción, pensamiento o entendimiento.
La idea no la concibe como algo “abstracto”, sino como todo lo que de alguna manera es percibido o conocido.
El hombre comienza a tener ideas a partir de la primera “sensación”. Esta es considerada por él de forma puramente mecanicista, reduciéndola a un movimiento causado por las cualidades materiales de los cuerpos; estas cualidades impresionan o mueven alguna parte del cuerpo y producen alguna percepción en la mente. Los cuerpos están dotados de cualidades, que son las que producen en nuestros sentidos las sensaciones, de las cuales se derivan las ideas.
Hay dos clases de cualidades:
a) Primarias: son las propiedades que tienen los cuerpos y que se conservan a través de los cambios y alteraciones que los cuerpos pueden sufrir; como: la solidez, la extensión, la figura, el movimiento, la impenetrabilidad, etc. Estas cualidades son objetivas (pertenecen al objeto).
b) Secundarias: los cuerpos producen en nosotros diversas sensaciones subjetivas, a través de sus cualidades primarias; de ellas resultan los colores, los sabores, sonidos, etc., y las sensaciones en el sujeto de: frío, calor, pesadez, suavidad, etc. Estas son cualidades subjetivas (provienen del sujeto).
- Clases de ideas:
Hay dos clases de ideas:
a)
Ideas simples:
son las que provienen de la experiencia tanto externa (sensación), como
interna (reflexión); es decir, son las ideas que provienen de las cualidades
primarias: tamaño, figura de los cuerpos, como de las secundarias: color,
olor; como de los sentidos internos: percepción, volición, duda, etc.
Distingue
cuatro clases de ideas simples:
- Ideas que provienen de “un solo sentido”: colores, por la vista; sonidos por el oído; dureza, por el tacto, etc.
- Ideas que provienen “de varios sentidos”, como: espacio o extensión, en la que intervienen los ojos y el tacto.
- Ideas que provienen de las sola “reflexión” por medio de los sentidos internos: percepción, volición, etc.
-
Ideas que provienen de la “sensación y reflexión”,
como: dolor, placer.
La mente
en estas ideas es paciente y receptiva.
b) Ideas complejas. La mente tiene el poder de realizar con las ideas simples construcciones complejas, como: distinguir entre ideas, comparar ideas, componer ideas, formar ideas abstractas.
En todo este proceso de distinguir, asociar, comparar ideas, la mente produce lo que llama “ideas complejas”.
Distingue tres tipos de ideas complejas:
- Ideas de modo: son aquellas ideas que no se consideran como “subsistentes” por si mismas sino como dependientes de las sustancias; ejemplo: triángulo (modo de la extensión), (gratitud)modo de la virtud), asesinato (modo del crimen).
- Ideas de sustancia: son las ideas complejas que resultan de la combinación de un cierto numero de ideas simples, consideradas como unidas en un solo sujeto; ejemplo: alto, blanco, acuerpado, amoroso, se dice de José = sustancia.
-
Ideas de relación: son las ideas complejas que resultan de
la comparación de una idea con otra. De lo cual resulta que la consideración
de una cosa implica la consideración de otra; ejemplo: la relación de “causa
y efecto”, relación de “identidad”, de diversidad.
2.1.2
La sustancia
Locke
considera que es la mente del hombre la que elabora sus propias ideas, incluso
las más abstractas, a partir de los datos que le proporciona la experiencia
sensible. Y, aunque las ideas tienen una relación objetiva con lo real, es
decir, representan objetos reales en la mente (y, en este sentido admite que
las cosas reales pueden tener una esencia real), considera que esta esencia de
las cosas nos resulta desconocida.
Lo único que podemos conocer, a través de los sentidos, son las cualidades sensibles de las cosas y el concepto de sustancia representa el substrato en el que reposan dichas cualidades. Esto es, que la idea de sustancia no es otra cosa para él que una idea compleja elaborada por la mente a partir de las cualidades sensibles de los fenómenos que la experiencia nos muestra como asociados.
La idea de sustancia es, pues, una noción oscura de “un no sé que”
que sirve de sustrato, de fundamento a un conjunto de cualidades sensibles. Se
trata de una idea compleja sin relación con lo real; no es clara y distinta
como en Descartes, sino equívoca y confusa.
2.1.3
La moral
En
general los empiristas consideran que las ideas morales proceden de la
experiencia y se oponen al intelectualismo moral característico del
racionalismo.
Locke al
rechazar las ideas innatas, niega también la posibilidad de que existan
principios innatos de carácter moral. Las ideas morales se derivan de la
experiencia. Pero no por ello niega Locke la posibilidad de conocer los
principios morales, pues comparando las ideas se descubren relaciones de “acuerdo
o desacuerdo”, lo que permite formular ideas morales. Sostiene que la
moralidad es susceptible de demostración como las matemáticas; por tanto que
considera a la ética como ciencia demostrativa. Las ideas morales serian
arquetipos, patrones, que permitirían determinar la bondad o maldad de las
acciones, en una línea del más típico racionalismo.
Por otra
parte, Locke considera “bueno” lo que aumenta el placer, y “malo” lo
que causa dolor, coincidiendo así con Spinoza, aunque luego entiende como
bien moral la conformidad de las acciones voluntarias con la ley. Entre los
tipos de leyes que distingue (divina, civil y de opinión) la ley divina es el
criterio último de moralidad, Esta ley puede conocerse por la razón, aunque
la revelación la explícita mejor.
2.1.4
La política
En su
obra “Sobre el gobierno civil” defiende, en contra de otros teóricos de
la política como Hobbes, que la libertad del hombre esta limitada por la ley
natural: derecho a la vida, derecho a la integridad corporal, derecho a la
propiedad de las cosas que produzca con su trabajo, etc.
Por otra
parte, al explicar el origen de la sociedad y del Estado, sostiene que la ley
natural inherente al hombre en la responsable de la unión libre de los
hombres en sociedad mediante un pacto o contrato social, cuyo fin será
preservar los derechos naturales que todos los hombres poseen.
Los
hombres, aislados, no podrán defender la ley natural y por ello delegan ese
poder en una comunidad encargada de preservarla. Así surge el Estado cuya
misión es defender el bien común, establecer y hacer guardar las leyes y
garantizar la libertad y los derechos naturales de los individuos.
2.1.5
La religión
En su
obra Cartas sobre la tolerancia aborda el problema religioso defendiendo
la Iglesia y el Estado. Considera a la Iglesia como “una sociedad libre de
hombres que se unen espontáneamente para servir a Dios en público”. Ni el
Estado debe atentar contra la libertad religiosa, ni la Iglesia debe imponer
la religión por medio coercitivos. La religión no debe imponerse por la
fuerza, sino que debe ser permisiva.
2.2
David Hume
(1711-1776)
Nace en
Edimburgo (Escocia). Su familia quería que estudiara derecho pero él
prefiere la filosofía. En Francia vive las proximidades del Colegio de la
Fleché y escribe su obra más importante: Tratado
de la naturaleza humana, que fue condenada pro la Iglesia católica e
incluida en el Índice de libros prohibidos, porque atentaba contra la
religión y la moral.
Hume en
esta obra pretende contribuir al avance del conocimiento humano, y esto solo
se puede conseguir construyendo la ciencia de la naturaleza humana. Para ello
es necesario:
a) Estudiar el conocimiento humano: las posibilidades, alcances y validez de él.
b) Estudiar la naturaleza de las ideas que empleamos, porque en ellas se funda nuestro conocimiento.
c) Utilizar el método experimental.
d)
Basar el conocimiento únicamente en la experiencia y en la
observación.
2.2.1
El problema del
conocimiento. Teoría de las ideas
Para
Hume, el conocimiento es “percepción”, que la define como: “todo
aquello que puede estar presente en la mente humana, ya sea a través de
nuestros sentidos, o que estamos movidos por la pasión, o que ejercitemos
nuestro pensamiento y reflexión”. Según esto, las percepciones de la mente
humana las divide en dos clases:
a)
Impresiones:
son las percepciones provienen de los sentidos, y se presentan a la mente con
mayor fuerza y vivacidad que las ideas. Ejemplo: estoy percibiendo esta clase:
paredes, tablero, mesa, etc.; tengo “impresiones” de ella.
Las
características de las impresiones son:
- simples: coinciden con las ideas simples de Locke,
- anteceden a las ideas,
-
son más vivaces y fuertes.
b)
Ideas: son
percepciones o copias de las impresiones en el pensamiento. Ejemplo: una vez
que he recibido las impresiones de la clase, cierro los ojos y sigo
imaginándome los elementos de la clase; estoy percibiendo lo mismo, pero con
menos viveza y fuerza.
En
resumen: las impresiones son las sensaciones. Las ideas son las imágenes
débiles de las impresiones.
-
La asociación de las ideas
Otro de
los aportes de Hume, que tendrá gran incidencia en la psicología moderna, es
la teoría de la asociación de las ideas. Vimos que los elementos primeros
del conocimiento son las impresiones y las ideas; ahora bien, las ideas se
relacionan, se asocian entre si, par constituir todo nuestro sistema de
conocimientos.
Esta relación tiene tres formas fundamentales de asociación:
a) Semejanza: un retrato nos impulsa (automáticamente) a pensar en la persona que representa.
b) Continuidad: en el espacio y en el tiempo; si mencionamos india Catalina, pensamos enseguida en Pedro de Heredia o en Cartagena.
c)
Causalidad:
(relación de causa-efecto). Cuando pensamos en el hijo estamos predispuestos
para llevar nuestra atención al padre. Esta asociación es para Hume la más
importante, ya que gracias a ella es posible acceder a cierto conocimiento por
medio de la imaginación.
-
Niveles de
conocimiento
Hume
dividió los objetos de conocimiento en dos grandes niveles de conocimiento:
a) Por relaciones entre ideas: aunque todas las ideas tienen su fundamento en las impresiones, podemos tener conocimiento de las ideas, sin necesidad de recurrir a las impresiones.
Ejemplo: “El todo es mayor que las partes”; este es un conocimiento que se basa en la relación entre las ideas de “todo” y “parte”. Prescindiendo de que haya en la realidad “todos o partes”, esta proposición será siempre verdadera, pues la relación entre estas ideas, es en cuanto tal independiente de los hechos. A esta proposición la llama “analítica y necesaria”.
A
este nivel de conocimiento pertenecen las ciencias formales: lógica,
aritmética, álgebra, geometría. Es el nivel donde se da una certeza
demostrativa, un conocimiento en sentido estricto.
b)
Conocimiento de
hechos: lo llama “factual”, conocimiento
basado en “impresiones”. Es el conocimiento que tengo de esta clase, de la
calle de enfrente, del frío de la sierra, del calor de la playa; todos ellos
son conocimiento de hecho.
Del conocimiento de hechos no hay “demostración”, aunque si puede haber prueba, y en general lo que hay son “probabilidades”, esto es, evidencias vitales acompañadas de incertidumbres racionales. Puesto que estamos en el campo de los hechos, de las existencias concretas, una afirmación y su contraria son igualmente concebibles, aunque no posean el mismo grado de probabilidad. A este nivel pertenecen las ciencias empíricas, la filosofía moral, la ciencia del comportamiento humano (psicología).
El nivel más importante en la filosofía de Hume es el nivel del
conocimiento; este conocimiento nos hace reflexionar sobre el punto
fundamental de su filosofía: la causalidad.
2.2.2
La causalidad
En la
filosofía racionalista, como en la escolástica, se suponía que la relación
entre causa-efecto era necesaria en la explicación de la realidad. Incluso se
entendía que la mejor manera de conocer un objeto era conociendo su causa.
Justificar la causalidad no es un problema para los racionalistas: la
evidencia de un mundo ordenado por Dios, cuyos reflejos son las leyes que
conoce el entendimiento y que descubre y aplica en la realidad, hacen de la
causalidad un concepto fundamental en la ontología racionalista.
Los
empiristas, en cambio, la critican y niegan su valor metafísico. Así, para
Locke, las ideas de “causa y efecto” son ideas complejas; reduce la
relación causal a conexiones constantes de fenómenos en el tiempo. La
relación causal procederia de la experiencia psicologica de esos fenómenos
más que de la realidad misma, y por lo tanto, el conocimiento de las causa
carece de sentido.
Pero es
Hume quien realiza la critica más profunda al concepto de causalidad. Según
él la mente humana, el dinamismo del pensar, , se rige por la ley del proceso
causal, que se produce gracias a las relaciones o asociaciones naturales entre
ideas.
El
problema para Hume será precisar como surge en nosotros la idea de “conexión
necesaria” entre “A” como causa y “B” como efecto, es decir, como de
la presencia de “A”, podemos inferir con “necesidad” la presencia de
“B” o viceversa.
Ejemplo: Si pongo agua en el fuego = “A”, esta se calienta = “B”.
Si llueve = “A”, entonces me mojo = “B”.
Si no estudio = “A”, entonces no gano el año = “B”.
Ante estos hechos y otros muchos, la experiencia nos dice que hay “una
sucesión constante” entre un fenómeno y otro; siempre que se da el primer
fenómeno sucede el segundo en forma constante. Pero la observación de una
“sucesión constante” ¿nos da la ideas de una “conexión necesaria”?.
Es decir, ¿siempre sucederá así?. Si nuestros conocimientos, según Hume,
se reducen a “impresiones” de
hecho, no podemos tener “impresiones” de hecho, no podemos tener “impresiones
de futuro” y por consiguiente, tampoco podemos tener impresiones de la “conexión
necesaria” entre el fuego que calienta, el agua que hierve o del no ganar el
año. ¿De qué impresión deriva la idea de conexión necesaria?.
El único recurso explicativo es la “experiencia”; ahora bien, la
experiencia reiterada (sucesiva) da “la costumbre” o “hábito”.
Esta costumbre o hábito es la que pone en marcha el dinamismo de
nuestra imaginación que nos impulsa a “creer” que siempre aparece. “A”
sucesivamente tiene que aparecer “B”. Así pues, la costumbre o habito se
convierte en una segunda naturaleza que determina a la mente (imaginación) a
realizar inferencias causales, a pasar de la idea de un objeto a la de su
acompañante habitual.
En el hombre “la costumbre” actúa a un nivel de prereflexion o
automático, y con tanta fuerza que es capaz de producir en nosotros “la
creencia de regularidad” de los procesos causales. Dice Hume: “Al igual
que nuestros instintos guian nuestra vida animal y fisiologica, la costumbre
guía nuestra vida humana, como seres pensantes”.
En resumen:
-
La conexión
necesaria (principio de causalidad) es el resultado de la experiencia
reiterada o costumbre, que no consiste en otra cosa que en una impresión de
la misma para pasar de la idea de causa a la idea de efecto. Por lo tanto, tal
necesidad no es algo que se da realmente entre los objetos o acontecimientos,
sino algo que existe en la mente misma.
-
El tipo de
certeza que acompaña a la inferencia causal es la “creencia”; certeza, si
bien, no demostrativa, si suficiente para posibilitar la acción humana.
(Certeza Vital).
2.2.3
Las
sustancias
Si no
podemos afirmar ninguna cosa de la que no tengo impresión, ¿qué pasa con
las sustancias: Dios, mundo, yo?.
-
Dios:
de Dios no tenemos ninguna impresión y, por lo tanto, no podemos afirmar su
existencia; no hay nexo causal entre nuestras impresiones y Dios, pues esta
más allá de nuestras impresiones. ¿De donde me viene esta idea? Hume
reitera su afirmación que no podemos tener conocimiento sino de nuestras
impresiones. Escepticismo.
-
Mundo:
Hume admite impresión de algo que esta fuera de mi. Pero más allá de
nuestras impresiones, es decir, de una realidad que llamamos que no podemos
afirmar su existencia, pues es una realidad distinta a nuestras impresiones.
-
Yo:
yo o persona no es una impresión; es aquello que supone como sujeto al que se
refieren nuestras impresiones. Pero del Yo no tenemos impresión. Por otra
parte nuestras impresiones son variables; es una impresión sucede a otra:
siente dolor, después tristeza, después alegría, etc. Nunca existen todas
juntas de tal modo que tenga impresión del Yo ¿Como se puede explicar la
conciencia que tenemos de nuestra identidad? Ejemplo: Yo soy el mismo que ayer
estaba en casa, que ahora estoy en clase, que mañana iré al cine, etc. Para
esto, Hume no tiene otra explicación que recurrir a la “memoria”: gracias
a ella conocemos la conexión existente entre las diferentes impresiones que
se suceden. El error consiste en que confundimos “sucesión” con
identidad.
Conclusión:
el
empirismo de Hume lleva necesariamente al “fenomenismo” y al “escepticismo”.
-
El
conocimiento parte de la experiencia y esta parte de las impresiones.
-
No podemos
conocer más allá de las impresiones.
-
Lo único que
podemos observar es la sucesión constante de los hechos; no podemos
establecer relaciones causales.
-
No podemos
conocer el mundo (sustancia corpórea) pues no podemos conocer realidades
diferentes a lo que nos dan nuestras impresiones.
-
No podemos
conocer a Dios (sustancia infinita).
-
No podemos
conocer al yo (sustancia pensante) pues escapa a nuestras impresiones.
Luego: la realidad es puramente “fenoménica” (lo que aparece, el
fenómeno). No sabemos nada más allá de nuestras impresiones, de ahí el “Escepticismo”
que lleva consigo.
2.2.4
La
moral
Hume,
en la segunda parte de su obra Tratado
de la naturaleza humana, desarrolla el problema ético o moralidad de las
acciones. Indica su doctrina moral haciendo una critica a lo que el llama “racionalismo
moral”, esto es, a todas las filosofías anteriores que ponían el
fundamento de la ética o moralidad de nuestras acciones en la “razón”.
Según estas filosofías, desde los filósofos griegos, la razón conoce la
naturaleza del hombre y de ese conocimiento deduce la moralidad; es decir, lo
que va en contra de ella, lo juzga como malo, lo que la favorece lo juzga como
bueno.
Hume
rechaza este fundamento de la moralidad en la razón, pues considera que el
hombre en su vida ordinaria se rige por “creencias naturales” que no son
fruto de razonamientos. Por ello minimiza el papel que la razón juega en la
moral. La razón es una manifestación más de la naturaleza instintiva del
hombre.
Admite
que orientamos nuestras acciones mediante juicios morales que se apoyan en la
“vida emocional”, y no en la razón.
Esto
se pone de manifiesto en la mayoría de nuestras acciones, pues nos dejamos
llevar más por las “pasiones” que por ideas. De ahí que o se puede
buscar el fundamento de la aprobación o desaprobación moral en ninguna de
las distinciones o relaciones que pueda captar la razón, sino que la
moralidad pertenece a la esfera de la “emoción”. Su teoría se llama: “emotivismo
moral o sentimiento moral”. Según él, el juicio moral se deriva del “sentimiento”:
nos sentimos a gusto y contentos cuando obramos bien y al contrario cuando
obramos mal.
Los
sentimientos no se fundan en la razón sino en las “creencias” y estas son
el resultado de “hábitos o costumbres”, que no se pueden definir, pero si
describir como percepciones más vivas e intensas que las “ficciones de la
imaginación”.
Los
juicios morales son equivalentes a las cualidades sensibles (agradables o
desagradables). Al igual que el hombre tiene un instinto natural que le hace
distinguir lo agradable de lo desagradable, lo bello de lo feo, también tiene
un instinto o sentido natural que le hace distinguir lo bueno de lo malo.
El
criterio para distinguir el bien o el mal es la “utilidad y el gozo o
fastidio” que nos produce una determinada acción. Hume concede a estos
instintos un sentido universal: el sentimiento moral es común a todos los
hombres. Se trata de un sentimiento de aprobación o desaprobación hacia las
acciones que se presenta como un “sentimiento desinteresado”.
Pero como el hombre desarrolla su vida en medio de sus semejantes, no
puede permanecer ante ellos como indiferente. La felicidad y bienestar
individual es inseparable de la felicidad y bienestar de los demás; de aquí
que el fundamento moral consiste en dirigir las acciones hacia el bien común.
Las
acciones que suscitan una impresión de agrado las considera virtudes, y las
que suscitan una impresión de desagrado las considera vicios.
En
resumen, los juicios morales provienen de los sentimientos, no de la razón.
Los juicios de aprobación o desaprobación son juicios de hechos particulares
que provienen de la experiencia.
2.3
Thomas
Hobbes (1588-1679). Teoría política
Hobbes es el primer empirista que desarrolla la teoría política del “pacto social”. Parte de la igualdad natural de todos los hombres y considera que cada uno persigue su propia conservación y el placer, lo que genera enfrentamientos y desconfianzas hacia los demás. “El hombre es lobo para el mismo hombre”.
Se trata de un estado natural, en que el hombre nace, donde priman las
pasiones de fuerza y engaño, en búsqueda de conservación y seguridad
individual. Es como un estado de guerra de todos contra todos, en el que la
subsistencia de cada individuo depende de su fuerza y donde no caben las
consideraciones morales.
En este estado solo se conseguirá la paz y una cierta seguridad bajo un
poder común que controle a los individuos y permita la organización de todos
los individuos en sociedad. La razón puede mostrar al hombre el camino para
salir de este estado de guerra. Las leyes de la naturaleza, que Hobbes define
como el dictado de la recta razón, indican al hombre como se puede llegar a
un acuerdo para evitar la destrucción de la especie humana.
Los
hombres realizan “un pacto” entre ellos, por el que transfieren su poder y
su fuerza a un tercero, un solo hombre o una asamblea; y este puede utilizarlo
como crea conveniente para lograr la paz común. Surge así la relación de
soberano y súbdito y con ella la “sociedad civil”. Desde el punto de
vista de las formas de gobierno, el contrato permite tanto la monarquía como
la aristocracia o la democracia. La soberanía que se adquiere con el pacto es
absoluta e inalienable y los limites de su poder son los limites del pacto,
que se refieren a la protección de la vida de los súbditos por lo que
no puede ordenar nada que vaya contra esta.
Hobbes en esta teoría trata de dar una explicación filosófica del
origen del Estado.