COMTE

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CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS EN EL PENSAMIENTO DE COMTE

Comte vive una serie de acontecimientos que condicionan su pensamiento filosófico.

1.1               Factores políticos, económicos y sociales

a)      Políticos

Vive las consecuencias de la Revolución Francesa con la caída del Antiguo Régimen. En 1804 Napoleón es emperador; pero en 1814 la Santa Alianza consigue restaurar la monarquía borbónica. La Revolución Liberal (1848) proclama la República con Luis Napoleón, como presidente, quien tras un golpe de Estado, se proclama emperador en 1852.

Dentro de este contexto, el positivismo comtiano con su pretensión de restituir el orden social se sitúa en la línea contrarrevolucionaria.

b)      Económico-industrial

La ideología del liberalismo económico favorece el proceso de industrialización, la creación de mercados mundiales y el surgimiento de empresas gigantescas. Este proceso de la industria resulta poco propicio para un intenso desarrollo de las ciencias positivas.

 Por lo tanto, no puede extrañar que la filosofía positiva de Comte sea producto de estos fenómenos.

  c)       Social

 Pero el desarrollo económico-industrial se despreocupa de los problemas sociales, es decir, de las lamentables condiciones de vida del obrero. Esto da origen a una serie de pensadores sociales que denuncian estas condiciones y buscan un nuevo orden (socialismo utópico). Entre estos pensadores sobresalen: Fourier y Saint-Simón quienes influyen en el joven Comte, en el que lo social aparecerá en toda su obra,  hasta elevarlo a la ciencia suprema: la sociología.

  1.2               Vida y obras de Augusto Comte (1798-1857)

 Nace en Montpellier (Francia) y es educado en la tradición monárquica católica familiar. En el liceo se destaca por su rebeldía y su brillantez como alumno, sobre todo en matemáticas.

 Ya a los 14 años se declara libre pensador y republicano. Dos años más tarde ingresa a la Escuela Politécnica de París, que dirigida por eminentes científicos educaba a la elite francesa. Es expulsado de ella (1816) por participar en movimientos antimonárquicos.  

En 1917 conoce a Saint-Simón, teórico del socialismo, y entra a su servicio como discípulo y secretario. Bajo su dirección escribe: Opúsculos de filosofía social, entre los que se destaca Ensayo de un sistema de política positiva.

 En 1824 rompe con su maestro y, marcado por el socialismo, la crisis del idealismo y el auge de las ciencias de la naturaleza, inicia su propia reflexión intelectual.

 Problemas con su esposa y el exceso de trabajo, le provocan una crisis mental que le lleva al intento de suicidio arrojándose al río Sena. En 1831 intenta conseguir sin éxito la cátedra de Matemáticas en la Escuela Politécnica.

 En 1844 publica su obra Discurso sobre el método positivo en la que propone la alianza entre filósofos y políticos con el fin de implantar una enseñanza popular superior como solución a los problemas sociales.

 En 1842 abandona a su esposa Carolina y se enamora de Cleotilde de Vaux (1844) quien es para él  una especie de musa, pues le despierta su religiosidad y como consecuencia se presentara mas tarde como profeta y pontífice de la nueva religión de la humanidad.  

En 1848 funda la sociedad positivista y en 1856 publica:  Sistema de política positiva o Tratado de Sociología, que es como un “catecismo positivista” donde instituye la religión de la humanidad. A partir de entonces Comte se inclina hacia posiciones conservadoras y publica: Llamada a los conservadores, donde propone una alianza con los jesuitas para acabar con la “irrupción anárquica del delirio occidental”. Muere en París en 1857.

  1.3               ¿Cómo llega Comte al positivismo?

 Se ha dicho que el proceso de industrialización que se venia dando en el siglo XIX propicio el desarrollo de las ciencias de la naturaleza y en general de todas las ciencias.  

Comte cree que el hombre puede y debe transformar la naturaleza por medio de la ciencia. Siguiendo la dirección marcada por Saint-Simón presenta al positivismo como el camino que lleva a constituir la ciencia como el fundamento de un nuevo orden social unitario.

 En este sentido el positivismo acompaña y fomenta la consolidación de la naciente organización técnico-industrial de la sociedad, recoge y alienta las esperanzas o ideales del hombre moderno, que cree hallar en la ciencia la garantía infalible de su propio destino. Esto explica el rechazo del positivismo a todo lo sobrenatural y metafísico, considerados como inútiles y supersticiosos, y la defensa de la ciencia como el único medio para adquirir un conocimiento valido y útil acerca de los hechos, y por tanto, capaz de imponer las consecuentes medidas de orden práctico necesarias para reorganizar la sociedad.  

Por eso, una vez que todas las ciencias particulares se han hecho positivas, en su obra Ensayo de un sistema de política positiva afirma que la política debe hacerse positiva para contribuir a organizar la sociedad y preservarla de la anarquía que la amenaza. Para lograrlo convoca, en nombre de la sociedad, a todos los sabios de Europa para que emitan su opinión acerca de la “elaboración de un sistema de observaciones históricas sobre la marcha general del espíritu humano; fundar un sistema completo de educación positiva para la sociedad, que conlleve un conocimiento y transformación de la naturaleza para proveerla a beneficio de ella”.

 Se trata, pues, de imponer acorde con los tiempos el “espíritu positivo” a todos los hombres y en todos los campos.

  2.       EL POSITIVISMO

 Comte elabora el positivismo no solo como una teoría (filosofía) sino especialmente como una práctica (ciencia política).

 Desde su juventud se orienta hacia la ciencia porque ve en ella la posibilidad de conseguir la regeneración del hombre, un hombre más culto y perfecto; y a la filosofía le atribuye la responsabilidad de concebir y ejecutar el nuevo orden social en correspondencia con el estado actual del saber, porque la teoría antecede a la práctica y le sirve de guía.

 Comte define la filosofía como: “doctrina general de los conocimientos humanos”, peros al añadirle el calificativo de “positiva”, identifica el conocimiento humano con los conocimientos aportados por las ciencias, es decir, a partir de hechos observados.

 La “filosofía positiva” (positivismo), consiste, pues, en la sistematización enciclopédica del saber positivo o el saber de las ciencias. Como filosofía es un saber universal que sintetiza todas  las ciencias, y como positiva se aplica a cualquier conocimiento que procede de la observación empírica, para organizar estos datos por la razón.

  2.1               Principios básicos del positivismo

El positivismo se fundamenta en tres principios básicos:

  -          El “fenomenalismo”: el positivismo quiere la diferencia kantiana entre “fenómeno y noúmeno” entre “apariencia y esencia”. Para el positivismo el “fenómeno o apariencia” es lo real: “lo real es todo y solo lo dado en la experiencia”.

-          El “nominalismo”: los objetos singulares son los referentes últimos de cualquier conocimiento. Si niega la “esencia o el número”, niega también los “conceptos universales”, pues estos no corresponden a nada real, son solo hombres. De esta forma el positivismo es “antimetafísico”, pues niega aquellas realidades más allá de la realidad empírica.

-          La “ciencia única”: la aspiración máxima de la filosofía positiva es la unidad fundamental de la ciencia.

  2.2               Características del saber positivo

 Comte para describir los atributos correlativos al espíritu positivo comienza a exponer las diversas acepciones o significaciones de la palabra “positivo”.

  -          El significado más común de la palabra positivo es “lo real” en oposición a lo quimérico.

-          También la palabra positivo, lo relaciona con “lo útil”, en oposición a lo ocioso, lo estéril.

-          Una tercera significación que le asigna es “certidumbre”, en lo que en oposición a dudoso.

-          Una cuarta significación es “preciso”, en oposición a vago e impreciso.

-          una quinta significación es “organizado”, en oposición a desordenado.

-          Por último una significación no relacionada directamente con la palabra positivo es “relativo”, en oposición a absoluto.

  2.3               Filosofía de la historia: ley de los tres estados

 Para Comte el significado estricto de positivismo resulta del análisis del desarrollo histórico de la humanidad, de la sociedad y del hombre en particular, que se resume en lo que él denomina “ley de los tres estados”, clave fundamental de todo el sistema comtiano.

 Esta ley, que rige tanto el dominio de la teoría como de los hechos, lleva en su entraña la historicidad de la vida humana, y muestra la relatividad de las concepciones del mundo y del desarrollo del conocimiento.

 Comte afirma que cada época esta en relación con los conocimientos de los individuos que la constituyen y con su circunstancia social. Pruebas racionales y verificaciones históricas le llevan a afirmar, que el desarrollo de la inteligencia humana pasa por tres estados o métodos de filosofar que constituyen tras clases de filosofías.

 Estos estados son: teológico, metafísico y positivo.

  2.3.1          Estado teológico o  (ficticio)  

En el estado teológico, el espíritu  humano dirigiendo esencialmente sus investigaciones hacia la naturaleza íntima  de los seres, a las causas primeras y finales de todos los efectos que le chocan, en una palabra, hacia los conocimientos absolutos, se representa los fenómenos como producidos por la acción directa y continua de agentes sobrenaturales, más o menos numerosos, en que la intervención arbitraria explica todas las anomalías del universo”.  

(Curso de filosofía positiva).

 Es el primer estado del espíritu humano, en el que la humanidad busca respuestas a sus interrogantes sobre la naturaleza de las cosas y atribuye la explicación de sus problemas a “causas o principios sobrenaturales”: dioses. Este estado, según Comte, representa en filosofía la infancia de la humanidad. Se caracteriza por un predominio de la “imaginación” en el conocimiento, y en lo social se caracteriza por el predominio de lo militar y de lo religioso.  

El estado teológico, que según Comte se da hasta finales de la Edad Media, ha pasado por tres etapas sucesivas:  

-          Fetichismo: (adora a objetos a los que da un poder sobrenatural).

-          Politeísmo: (el objeto de veneración son los dioses).

-          Monoteísmo: (el objeto de veneración es un Dios: omnipotente e omnisciente).  

2.3.2          Estado metafísico (o abstracto)  

“En el estado metafísico, que en el fondo no es más que una modificación del primero, los agentes sobrenaturales son reemplazados por fuerzas abstractas, verdaderas entidades (abstracciones personificadas) inherentes a los diversos seres del mundo y concebidas como capaces de engendrar por si mismas todos los fenómenos observados, por lo que la explicación consiste en asignar a cada uno la entidad correspondiente”.

(Curso de filosofía positiva)

 Este estado representa un progreso sobre el anterior. las preguntas que hace el hombre sobre la naturaleza de las cosas, no las explica por medio de agentes sobrenaturales, sino que las explica por medio de “abstracciones o principios racionales”, como esencia, substancia, etc. En este estado la humanidad se aparta de la imaginación y se apoya en la “razón” o deducciones- racionalizaciones. Según Comte, este estado se inicia en la Edad Moderna con el racionalismo y pretende imponerse en la humanidad.  

2.3.3          El estado positivo ( o real)  

“En el estado positivo, el espíritu humano, al conocer la imposibilidad de obtener nociones absolutas, renuncia a buscar el origen y el destino del universo y a reconocer las causas intimas de los fenómenos, para aplicarse únicamente a descubrir, mediante el empleo bien combinado del razonamiento y la observación, sus leyes efectivas, es decir, sus relaciones invariables de sucesión y semejanza. Reducida así la explicación de los hechos a sus términos reales, entonces ya no es mas que el enlace establecido entre los diversos fenómenos particulares y ciertos hechos generales cuyo numero tiende a disminuir paulatinamente con los progresos de la ciencia”.

 

“El sistema teológico llego a la más elevada perfección de que es susceptible cuando sustituyo el juego vario de las numerosas divinidades independientes que habían sido ideadas primitivamente por la acción providencial de un ser único. Asimismo, el último término del sistema metafísico consiste en concebir, en vez de entidades particulares diversas, una entidad general grande y única, la Naturaleza, considerada como fuente única de todos los fenómenos…”

(Curso de filosofía positiva)

 Es el estado definitivo en el que debe perdurar la humanidad. En este estado el hombre no se pregunta por las causas, las esencias de las cosas, sino el “como” se dan los fenómenos, es decir, en la descripción de los fenómenos de la “relación” invariable de sucesión y similitud de ellos. Según esto, el estado positivo no consiste en saberes abstractos o metafísicos, sino en saberes que dan las ciencias positivas, fundados en hechos observados y en sus relaciones sucesivas. Comte sitúa este estado en la época actual, es decir, en la época industrial.

 En este caso positivo surge el positivismo como “filosofía positiva”, que se enfrenta al idealismo absoluto de Hegel, es decir, contra las concepciones abstractas y metafísicas que nada tienen que ver con la realidad.  

2.4               El saber positivo es un saber científico

 Comte pretende que el positivismo sea ciencia que parta de los “hechos concretos, de los fenómenos sociales, de la existencia del hombre concreto y de la estructura material de la naturaleza”, como hacen las ciencias positivas; y que se constituya como un saber supremo, donde el saber de las ciencias aparezca organizado y clasificado.

 Para conseguir esto, en su obra Curso de filosofía positiva presenta su concepción de la ciencia o su “teoría de la ciencia”.

 El saber positivo responde a las tesis: “Los enunciados científicos son enunciados sobre hechos constatables”. ¿Qué entiende Comte por “hechos constatables”? La ciencia se interesa por las cosas en cuanto reúnen las siguientes condiciones:  

-          Son “fenómenos”, es decir, algo que se nos manifiesta.

-          Constituyen “lo dado”, es decir, algo con lo que nos encontramos.

-          Son “observables”, es decir, accesibles mediante los sentidos.

-          Son “verificables”, es decir, cualquiera los puede comprobar.  

La unidad de estas cuatro características: fenómenos, dado, observable, verificable, es lo que para Comte constituye el “hecho constatable”, que para ser “positivo o científico” es necesario estudiarlo con el máximo rigor y precisión, al modo como lo hace el método científico. Sólo así el conocimiento adquiere la calidad de “objetividad”.  

Así, el saber positivo coincide con el saber científico. Pero los hechos positivos (científicos) no se presentan en forma caótica, sino según un orden bastante invariable, que nos pone en manifiesto cómo acontecen. Esto nos indica que los hechos científicos están sometidos a “leyes” que no explican el “porque” sino que solamente describen “como” ocurren los hechos, el modo como se relacionan unos con otros.  

Consecuentemente, el saber positivo o científico es un saber “relativo” es decir, no se trata de un saber acerca de la naturaleza interna de las cosas, sino de un saber que pone de manifiesto el sistema de “relaciones” que estructuran los hechos: más que con cosas, nos enfrentamos con hechos que se presentan, unos, cuando aparecen otros.  

En conclusión, para que haya ciencia se requiere:  

-          Hechos observados.

-          Leyes que expresan relaciones existentes entre esos hechos.

 Si solamente tuviéramos hechos aislados no habría ciencia. La ciencia consiste fundamentalmente en coordinar hechos, en descubrir leyes, regularidades observables en la constitución y desarrollo de los fenómenos, relaciones relativamente constantes entre hechos establecidos mediante la observación y el experimento.

 Comte en su obra “Curso de filosofía positiva” sintetiza lo anterior diciendo: “La función de la filosofía positiva consiste en captar los fenómenos como sujetos a leyes invariables. El objeto del saber no es buscar causas, sino establecer relaciones normales de sucesión y similitud de fenómenos”.

 El concepto de ley es fundamental  para constituir la ciencia. Las leyes se descubren por la reflexión racional dentro del mundo de la experiencia y constituyen, en definitiva, la afirmación del determinismo que se extiende desde la naturaleza al hombre y a la sociedad. Pero hay que advertir que los conocimientos de la ciencia, que están condicionados por la propia constitución orgánica del hombre y por las circunstancias históricas que cambian constantemente, progresan sin cesar.

 No obstante, podemos decir que sólo hay “una sola ciencia”, la ciencia del hombre, ya que en ella vienen a converger todos los demás conocimientos.

  3.       CLASIFICACIÓN DE LAS CIENCIAS

 Como hemos visto, según Comte, la evolución del saber determina la transformación social a lo largo de la historia. En el presente, el saber positivo debe fundamentar el nuevo orden social. Como todas las ciencias han sido elaboradas en estados anteriores, consecuentemente han perdido vigencia y se impone la necesidad de planificar una nueva educación científica enteramente positiva. Se hace necesario una clasificación más conveniente entre las distintas ciencias.

 Comte para clasificar las ciencias primero establece dos criterios:

  a)      Generalidad – complejidad: están en proporción inversa. Esto quiere decir que “las ciencias más generales son las menos complejas”.

b)      Simplicidad- general: “cuanto mas simple sea el objeto observado mas general es su aplicación”, es decir, que los objetos mas simples son, a la vez, los mas generales.

 Una vez establecidos los criterios, Comte hace la clasificación de las ciencias.

  a)       Siguiendo el criterio de “generalidad – complejidad”, divide las ciencias en dos grupos:

  1)       Generales: son aquellas que tienen por objeto el descubrimiento de leyes. Ejemplo: química.

2)       Particulares: son aquellas que consisten en la aplicación de esas leyes descubiertas en las generales. Ejemplo: mineralogía.

Según Comte las ciencias “generales” son las fundamentales y distingue entre ellas seis: matemática, astronomía, física, química, fisiología y sociología.

b)       Siguiendo el criterio de la “simplicidad- general”, es decir, que lo mas simple es lo mas general, dice que habrá que comenzar por las ciencias que tratan de fenómenos mas simples y generales hasta llegar a los mas particulares y complejos.

Según esto divide en dos grupos, el conjunto de fenómenos naturales:

1)       El grupo de los cuerpos brutos, que son objeto de la “física inorgánica”.

2)       El grupo de los cuerpos organizados, que son objeto de la “física orgánica”.

Comte dice que no puede procederse al estudio de la física inorgánica sino después de haber establecido las leyes de la física inorgánica.

·         La física inorgánica la divide en dos secciones distintas:

1)       La física celeste o astronomía, que estudia los fenómenos generales del universo.

2)       La física terrestre, que estudia los fenómenos generales del universo.

Consecuentemente, la filosofía natural debe comenzar con el estudio de los fenómenos astronómicos, que son los más generales, los más simples, los mas abstractos, y sus leyes influyen sobre los otros fenómenos, como ocurre, por ejemplo, con la ley de la gravitación universal. Seguiría con el estudio de la física terrestre que añade a los fenómenos anteriores los que le son propios.

La física terrestre la subdivide en:

a)      Física, propiamente dicha, que estudia los cuerpos desde el punto de vista mecánico.

b)      Química, que estudia los cuerpos desde el punto de vista químico.

  ·         La física orgánica presenta dos series de fenómenos: los relativos al individuo y los que conciernen a la especie, sobre todo cuando esta es sociable. Según esto la divide en dos grandes ciencias:

a)       La física individual o fisiología, que estudia la estructura y componentes de los seres vivos.

b)       La física social o sociología, que estudia los fenómenos sociales.

 Para estudiar los fenómenos sociales hay que partir de un profundo conocimiento de las leyes relativas a la vida individual.

 A estas cinco ciencias hay que añadir las matemáticas, la ciencia mas amplia y fundamental, la base de toda la filosofía natural. En el estado presente del espíritu humano cada vez serán mas empleadas como método que como mera doctrina, por lo que su estudio es preliminar e indispensable para todos los demás ordenes de fenómenos.  

4.       LA SOCIOLOGÍA O FÍSICA SOCIAL

4.1               Introducción

En la clasificación que ha hecho Comte de las ciencias, la sociología o física social aparece en el último lugar. Esto no es casual; si es así es porque Comte considera que en ella convergen todas las demás ciencias. La sociología es la última ciencia que ha llegado a ser “positiva”, porque los fenómenos sociales son los mas complejos y elevados de todos los fenómenos naturales, ya que afectan diferentemente al hombre. Requiere, por tanto, de los métodos y contenidos del resto de las ciencias.

Comte dedica a la sociología los tres últimos libros de los seis que consta el Curso de filosofía positiva, y le asigna como objeto natural el estudio de las grandes concepciones científicas producidas por el espíritu humano, las leyes que rigen su desarrollo histórico –el progreso social- y la estructura –el orden social- en que se ha constituido.

La finalidad de la sociología es promover una organización mas progresiva y libre de la sociedad.

Cuando en su obra Sistema de política positiva Comte desarrolla la proyección religiosa de la filosofía positiva, asigna además a la sociología, a través de la moral, la tarea de instituir la religión de la humanidad.

4.2               Definición de sociología

La sociología constituye la aportación científica mas genuina de Comte, quien dedica un gran esfuerzo a elaborarla, a la manera de las ciencias positivas ya establecidas, y a señalar su verdadero carácter filosófico.

En el libro cuarto de “Curso de filosofía positiva”, Comte define la sociología como: “El estudio positivo del conjunto de las leyes fundamentales propias de los fenómenos sociales”.

La sociología se dedica, pues, al estudio de las estructuras de la sociedad con el objeto de reformarla y buscando su desarrollo: “orden y progreso”. En otras palabras, el objeto de la sociología es establecer las leyes que rigen el orden y el progreso de la sociedad.

 

4.3               División de la sociología

La nueva ciencia, según Comte, tendrá dos partes lógicamente unidas. Estas partes son: “estática social” (el orden) y la “dinámica social” (el progreso).

4.3.1          Estática social

Estudia el orden social, la estructura de la sociedad tratando de encontrar las leyes del orden social.

Lo estático se refiere a las condiciones de “equilibrio” de la sociedad. Esta parte es la base de la sociología, pues estudia las condiciones generales de la existencia del individuo, de la familia y de la sociedad. Todos se encuentran sometidos a las leyes de la vida orgánica, al orden.

La idea de orden se refiere a la unidad sistemática de la sociedad en una época determinada; este orden le da a la estructura social estabilidad y firmeza.

-          Individuo

Es sociable por naturaleza, no por utilidad. Por naturaleza todos los individuos son iguales, la diferencia es solo de grados. En el individuo predomina lo instintivo y afectivo sobre lo intelectual.

-          Familia

Es la base de la vida social. Ha evolucionado desde la poligamia. No igualdad de sexos: la mujer está dotada de una capacidad secundaria (por la afectividad).

-          Sociedad

El gobierno debe corresponderse con las tendencias espontaneas de la comunidad popular. Debe regirse en ella el principio de cooperación entre las filosofías y la división del trabajo. Espontáneamente se impondrá el gobierno de los mejores (la estructura social lleva a esto: es inútil la lucha por la democracia). 

4.3.2. Dinámica social

Estudia el progreso social, el desarrollo constante de la comunidad humana. Lo dinámico se refiere a la movilidad social, a su desarrollo, a su impulso histórico renovador.

La dinámica social es la aplicación a la sociedad de la “ley de los tres estados”:

-          Teológico: históricamente al estado teológico corresponde el momento social en el que el poder del tirano organiza la sociedad: es la época de la esclavitud.

-          Metafísico: es el momento político de la igualdad de los hombres y de la soberanía popular, Es un periodo de revolución.

-          Positivo: a este estado corresponde una sociedad organizada pacíficamente a partir de la ciencia positiva. Es el estado definitivo de la humanidad.

Estos tres estados se desarrollan “dialécticamente” al modo hegeliano: es una ley necesaria de la sociedad, aunque el trabajo del hombre ha contribuido a ella.

La humanidad se “perfecciona” progresivamente; por lo tanto se va aumentando la felicidad en el hombre. Este progreso no se puede detener.

Cada estado socia es coherente con el momento que vive la civilización; sociedad y civilización avanzan al mismo ritmo: sin esta coherencia no se podría explicar la historia.

Según Comte, la historia no es un retorno circular ni oscilatorio, sino una línea que, en avance progresivo, se va acercando indefinidamente a una meta sin jamas tocarla.

5.       DE LA SOCIOLOGÍA A LA MORAL Y A LA RELIGIÓN DE LA HUMANIDAD.

5.1               De la sociología a la moral

La sociología en general, y la dinámica social en particular, llevan consigo una instancia valorativa al tener como finalidad promover una organización mas progresiva y libre del hombre y de la sociedad, una mayor integración del hombre en el grupo. Esto le permite a Comte introducir ya en el Curso de filosofía positiva, la moral  como parte de la sociología encargada  de estudiar y promover la política de la solidaridad.

En el “Discurso sobre el espíritu positivo”, Comte habla ya de la “moral” como una disciplina independiente, como la séptima ciencia fundamental dentro del saber positivo enciclopédico. Según él, la moral tiene por objeto la revalorización del sentimiento como fuerza activa de la existencia humana; y como finalidad, armonizar la vida individual con el resto de los individuos.

La moral debe coordinar los actos, sistematizar los sentimientos, dar unidad a la vida total del individuo en beneficio de los demás con el fin de promover la unidad verdadera y fecunda del genero humano.

La “moral positiva” exige al hombre vivir para la “humanidad”, para el “Gran Ser”, como conjunto de seres pasados, presentes y futuros que concurren a perfeccionar el orden universal.

Como nuestro desarrollo se debe a la sociedad, para el espíritu positivo no existe el hombre sino la humanidad. Es incorporándose a la humanidad como cada uno obtiene su intensidad de vida, satisface su tendencia a eternizarse.

5.2               De la moral a la religión

Comte, que había considerado superadas en el estado positivo del saber, las ciencias religiosas propias del estado teológico y metafísico, se va, sin embargo, acercando progresivamente a ellas al desarrollar su sistema filosófico.

Consciente de su importancia desde el punto de vista individual y social, va admitiendo la necesidad de constituir una nueva religión que religue de nuevo a los hombres en el futuro.

Tras las sociología y la moral, la religión viene a completar el cuadro de las ciencias fundamentales.

La religión, propia del estado positivo, no es la religión de Dios, superada en todas sus formas históricas, sino la “Religión de la Humanidad”, en la que el individuo se salva y sobrevive en otros. Por eso en su obra Sistema de política positiva, Comte constituye la religión en el ángulo de reflexión de todo un sistema enciclopédico del saber porque, dice: “en cuanto que potencia y enlaza las voluntades, es el comienzo y fin de la humanidad”.

El hombre es por naturaleza un ser religioso, que vive para los demás; si se ha hecho egoísta se debe a su debilidad personal y social, a las circunstancias negativas que ha vivido, pero que, por fortuna, son superables mediante la educación que asegura el progreso teórico y práctico de la sociedad.

Todos los actos de la vida individual y social deben servir y venerar a la humanidad; la felicidad consiste en unirse cada vez mas a ella.

El elemento básico de la nueva religión es el “culto a la humanidad” entendida como el conjunto de hombres que viven y contribuirán al “orden y al progreso de ella”.

El ideal de la religión positiva es el “altruismo” y su credo religioso se puede resumir en tres máximas:

-          El amor como principio;

-          El orden como base;

-          El progreso como finalidad.

La religión positiva esta formada por una Trinidad:

-          Gran Ser: la humanidad.

-          Gran Fetiche: la tierra.

-          Gran Medio: el espacio.

 De este modo la humanidad debe organizarse como una gran sociocracia. La religión positiva tiene:

-          una “clase sacerdotal”: son los filósofos positivistas, donde él ocupa el lugar supremo;

-          una verdadera liturgia sacramental;

-          una jerarquía.

Lo que debe dominar en esta religión es el “amor y el sentimiento” representado sobre todo por la “mujer”: nadie mejor que ella sintetiza las cualidades de los dirigentes positivistas. Comte hizo de Cleotilde de Vaux el modelo de la gran sacerdotisa de la humanidad.

 

 

 

 

 

 

 
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