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Apuntes
sobre la teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas – desde
el punto de vista de la teoría de las distinciones En
este articulo se observa el trabajo central de Jürgen Habermas, su teoría de
la acción comunitativa, desde el punto de vista de la teoría elaborada por
el autor, desde la teoría de las distinciones, que posee como moto: ¡Dime
que distinción tu usas y yo te digo lo que puedes observar! El punto de
partida de mencionada observación es el problema central de toda teoría de
la sociedad: ¿Cómo es posible el orden social? Se argumenta que Habermas
observa la sociedad con ayuda de una distinción primordial, la de sistema y
mundo de vida, la cual le sirve a el para ordenar toda la información sociológica
aportada. Es por lo tanto desde mencionada distinción que se pueden entender
plausiblemente las decisiones teóricas que Habermas toma para ofrecernos su
punto de vista, la teoría de la acción comunicativa. Introducción Entender
la teoría de la acción comunicativa del sociólogo alemán Jürgen Habermas
no es un trabajo fácil. Seguramente un aspecto de dicha dificultad radica en
la forma en que Habermas discute sus propuestas: por lo general ofrece su
punto de vista indirectamente citando o comentando otros autores. Una segunda
dificultad radica en el problema de como Habermas trabaja sus conceptos más
centrales: a veces están tan entrelazados entre sí, que al lector de sus
obras se le hace prácticamente imposible desentrelazar dichas ‘mallas semánticas’.
El ejemplo más paradigmático es su noción de ‘acción comunicativa’, un
entrelace muy estrecho entre acción y comunicación. Esta dificultad será
discutida por nosotros ofreciendo al mismo tiempo, alternativas semánticas
menos entrelazadas desde el punto de vista de la teoría de las distinciones.
Un tercer aspecto que ofrece dificultades al lector es la forma en que
Habermas concibe su esqueleto categorial: prácticamente dicotomiza todas las
categorías que ofrece al lector. Este aspecto es de suma importancia, ya que
de él depende también la noción que Habermas nos ofrece de lo que él
observa como ‘sociedad’. Si Talcott Parsons cae en el error de no separar
nociones distintas, como en el caso de identificar la semántica del
‘sistema’ con la semántica de la ‘acción’, Habermas comete el error
contrario de separar sus nociones categoriales en forma dicótoma. Este tercer
aspecto también es tratado por nosotros en este trabajo, intensivamente. Que
no se nos malentienda: Jürgen Habermas es uno de los grandes titanes de la
sociología contemporánea y nosotros hemos aprendido y asimilado diversos
aspectos de su teoría. Su trabajo tiene asegurada nuestra admiración y
nuestro respeto. Pero también nuestros ‘titanes‘ tienen sus debilidades.
Dos de las cuales nos hemos aventurado a tematizar explícitamente. Una
tercera debilidad es criticada por nosotros implícitamente: la noción de
sociedad como forma lingüística (en primer lugar hablada). Para que el
lector de este artículo sepa lo que le espera, le ofrecemos a continuación
el índice temático de dicho artículo: I.
Descripción de la teoría de la acción comunicativa, con hincapié en la
racionalidad de la acción I.a.
La teoría de los tres mundos de Karl Popper desde el punto de vista de
Habermas I.b.
Conceptos de mundo, de acción y de lengua de Habermas: sus mutuas relaciones I.c.
Sobre costumbre, comportamiento tradicional y medios de comunicación – una
observación crítica II.a.
Los tres problemas de la acción comunicativa - posibles soluciones II.a.1.
El problema concepcional y el problema de la operacionalización de los
conceptos básicos II.a.2.
El problema de la dicotomización II.b.
Sobre el concepto de acción de Habermas II.c.
Sobre el concepto de sistema de Habermas II.d.
La sociedad, el observador y el participante II.e.
Acción como suceso y acción como sistema I.
Descripción de la teoría de la acción comunicativa con hincapié en la
racionalidad de la acción racionalidad
comunicativa Ô
comunicación lingüística Ô
consentimiento racional Ô
exigencias de validez criticables I.a.
La teoría de los tres mundos de Karl Popper desde el punto de vista de
Habermas 3.
El pensamiento central de Habermas que expresa la relación entre referencia
al mundo y racionalidad de la acción, nos dice: “…que nos…comprometemos
ontológicamente cuando elegimos determinados conceptos de acción sociológicos.
Los aspectos de la posible racionalidad de acción social dependen de las
referencias del actor al mundo.”
En lo que concierne el aspecto de la racionalidad de la acción, Habermas
intenta explicar “…cuatro (conceptos de acción RJ), los cuales se han
vuelto importantes para la formación de teoría de las ciencias sociales
…”.
Son analizadas las implicaciones de la racionalidad de cada uno de dichos
conceptos apoyándose en la distinción entre actor y mundo. Ahora bien, de
acuerdo con Habermas, generalmente no se acostumbra
relacionar - dentro de las teorías de acción sociológicas conocidas
– la respectiva noción de acción con ‘el mundo’, en el cual el actor
actúa. Una excepción es el sociólogo británico y antropólogo social I. C.
Jarvie en su trabajo “La lógica de la sociedad”,
en el cual “hace uso de manera interesante de la teoría de los tres mundos
de Popper.”
Habermas recurre al concepto de la teoría de tres mundos de Karl R. Popper,
mediatizado y desenvuelto por Jarvie. Es sobre todo la teoría de los tres
mundos de Popper, en la versión de Jarvie, la que alcanza un significado
especial para la teoría de la acción comunicativa de Habermas. 6.
Habermas desarrolla - en el transcurso de su crítica de la teoría de los
tres mundos de Popper y su realización desde la perspectiva de la teoría de
la acción por Jarvie- tres conceptos de mundo: el objetivo, el social y el
subjetivo. Estos tres conceptos de mundo se pueden identificar con los
conceptos de mundo propuestos por Popper: el mundo 1 con el mundo objetivo, el
mundo 2 con el mundo social y el mundo 3 con el mundo subjetivo. Por el otro
lado, Habermas aborda los conceptos de acción relevantes para la formación
de teorías de las ciencias sociales dividiéndolos en cuatro grupos, a saber:
los conceptos de acción teleológicos-estratégicos (Aristóteles, von
Neumann, Morgenstern), los regulados por normas (Durkheim, Parsons), los
dramatúrgicos (Hoffmann) y los comunicativos (Mead, Garfinkel, Habermas).
Estos cuatro conceptos de acción, Habermas
los relaciona con los arriba mencionados conceptos de mundo. I.b.
Conceptos de mundo, de acción y de lengua de Habermas: sus mutuas relaciones 7.
La acción teleológica-estratégica implica solamente un mundo: el objetivo,
ya que en dicha acción se trata de una relación entre el actor y el mundo de
estado de cosas. La acción regulada por normas implica dos mundos: el
objetivo y el social, dado que en este caso se trata de una relación entre el
actor y el estado de cosas vinculadas a los roles regulados por normas. La
acción dramatúrgica también implica dos mundos: el subjetivo y el objetivo,
ya que se trata de una relación entre el actor con sus manifestaciones
expresivas - subjetivas y el mundo objetivo exterior, hacia el cual el actor sólo
puede comportase ‘objetivamente’.
Finalmente tenemos, según Habermas, la acción comunicativa, por medio de la
cual “...locutor y escucha se refieren, simultáneamente, desde la
perspectiva del mundo de vida preinterpretado, a algo en el mundo objetivo,
social y subjetivo, para negociar definiciones conjuntas de las situaciones en
caso.”
Con ello, se trata de una “…interacción de, por lo menos dos sujetos
capaces de acción y habla, los cuales forman una relación interpersonal.” 8.
Después de haber efectuado una adjudicación de los tres conceptos de
mundo a las cuatro teorías de acción relevantes para las ciencias sociales,
Habermas, asocia a estas cuatro teorías de acción cuatro conceptos distintos
de lengua, con lo cual surge la pregunta: ¿cómo están relacionadas las
cuatro teorías de la acción con los correspondientes conceptos de lengua? El
acto de habla del locutor frente al escucha puede adoptar las siguientes
formas: la perlocutiva (influencia de la contraparte), la constativa (exposición
del estado de cosas), la regulativa (producción de relaciones
interpersonales) y la expresiva (autorepresentación): actos
del habla
exigencia de validez
orientaciones de las acciones perlocutiva efectividad hacia el éxito constativa verdad hacia la comunicación comprensible regulativa corrección hacia la comunicación comprensible expresiva veracidad hacia la comunicación comprensible 10.
Queremos hacer hincapié en que Habermas dicotomiza la coordinación de las
acciones en toma de influjo, por una parte; en comunicación comprensible, por
otra. De esta manera, Habermas puede integrar las unilateralidades de la acción
regulada por normas, de la acción conversativa y de la acción dramatúrgica,
usando el concepto de la acción comunicativa. Este concepto integra - así
Habermas - las tres formas de comunicación: la normativa, la conversativa y
la dramatúrgica. Habermas las reúne con ayuda del concepto titulado
consentimiento. Habermas escribe: el “…modelo de acción estratégico se
conforma con una explicación de
las características de la acción orientada hacia el éxito…”,
mientras que los otros modelos de acción comprenden la coordinación de la
acción social “…como el encadenamiento de cálculos de provecho egocéntricos
(…), como el consentimiento social -
integrativo acerca de las normas y valores, regulado por medio de la
tradición cultural y la socialización…” o
“…como relación consensual entre público y actores…”
Por lo tanto, se puede decir que “…en estos modelos de acción…el
lenguaje se concibe de una manera muy parcial.”
Solamente el modelo de la acción comunicativa reúne los tres aspectos del
lenguaje: el aspecto normativo, el aspecto conversativo y el aspecto dramatúrgico.
Si para la acción comunicativa es válido que el lenguaje se utiliza con una
orientación hacia la comunicación comprensiva, “
¿qué se debe comprender entonces como una acción “orientada hacia la
comunicación comprensiva”? Habermas opina: “Comunicación comprensiva
significa la comunicación con miras a un consentimiento válido.”
Resumimos: Las acciones se coordinan, de acuerdo con Habermas, a través de
dos mecanismos: por una parte mediante el influjo, que se practica paradigmáticamente
en la acción estratégica; por otra, mediante el consentimiento, que se
produce a base de la acción comunicativa. 11.
Para Habermas, la dicotomización arriba mencionada de “consentimiento” y
“ejercicio del influjo”, forma un punto de salida central de la
arquitectura de su teoría: “Por lo pronto, quiero caracterizar con
“consentimiento” y con “ejercicio del influjo”, dos mecanismos para la
coordinación de la acción, que son la base más importante de los conceptos
de las acciones sociales…Dichos conceptos deciden sobre cómo puede ser
pensado el orden social.(RJ).”
Por lo tanto, el interés de Habermas por
las diversas teorías de acción sociológicas, está relacionado
estrechamente con la mencionada dicotomía: “Por lo demás, las teorías
sociológicas de la acción se distinguen dependiendo de si para la coordinación
de la acción social postulan consentimiento ...o solamente
un mutuo ejercicio del influjo externo.”
Ahora bien, si Habermas introduce el llamado mundo de vida como concepto
complementario al de la acción comunicativa,
entonces habría que sugerir considerar el sistema como concepto
complementario al concepto de la acción estratégica. Y de hecho, Habermas
realza explícitamente que existe dicha adjudicación, primero “…entre la
acción estratégica por un lado, y los sistemas de acción diferenciados
mediante los medios, por el otro lado (lo que equivale a la integración sistémica
RJ)
“, y, segundo, “…entre la acción comunicativa y la integración social.
“ De aquí resulta la siguiente adjudicación conceptual extremadamente dicótoma: I.c.
Sobre costumbre, comportamiento tradicional y medios de comunicación - una
observación crítica 15.
En caso de que sea aceptada nuestra observación hecha arriba, diríamos que
grandes partes de la comunicación social se realizan en primer lugar a través
de la costumbre, de la rutina, de la acción tradicional y de los medios simbólicamente
generalizados. Por lo tanto, la operación del consenso postulada por Habermas
representa una forma de realización comunicativa más bien marginal. Además,
si Habermas usa el concepto del consenso en el sentido de un
‘acuerdo-ya-alcanzado’ (= consentimiento), esto implica un
‘ya-haber-entendido’. Dicha situación comunicativa implica, a su vez, que
uno puede de estar de acuerdo - o no - con aquello que ya ha entendido.
Esto a su vez implica la distinción primordial de consenso/disenso, o sea la
posibilidad de poder decidir “o qué si o qué no”. Después de una
minuciosa examinación analítica de la semántica del consenso de Jürgen
Habermas, el sociólogo alemán Gabor Kiss llega a la conclusión: Habermas
“...construye… un consenso, mismo que es explicado mediante el consenso
acerca del consenso.”
16.
¿Qué se puede decir, desde la perspectiva de la teoría de las distinciones
aquí presupuesta,
acerca de la actual arquitectura de la teoría de la acción comunicativa de Jürgen
Habermas con relación al aspecto de la racionalidad de la acción? 1)
Nosotros vemos el problema general de dicha teoría en el hecho de que
Habermas plantea sus conceptos de una manera demasiado estrecha, lo que Gabor
Kiss ha criticado como “…deficiencia de sistematización de sus
pensamientos (de Habermas RJ)…”
Por lo tanto, la conclusión debería ser: desentrelazar la estructura
conceptual de su teoría. 2)
Vemos un segundo problema en el hecho de que Habermas prácticamente no
operacionaliza sus conceptos. Conceptos como “acción”, “sistema”,
“mundo de vida”, “comunicación” etc. son usados en una forma sinóptica
fenomenológica-clasificatoria, con la consecuencia de que resulta difícil
trabajar con dichos conceptos, dado que no permiten un manejo teórico-operacional.
3)
Un tercer problema está en que Habermas dicotomiza sus conceptos centrales
como los son: “acción”/”sistema” “consentimiento”/”ejercicio
del influjo” “racionalidad
de acción comunicativa”/”racionalidad de acción estratégica” “integración
social”/”integración de sistema” “intenciones
de acción”/”consecuencias de la acción” “perspectiva
del participante”/”perspectiva del observador” “razón
comunicativa”/”razón funcional” 17.
Sobre la base de una teoría social planteada dicótomamente, Habermas
presupone dos niveles esenciales de
la Sociedad moderna, mismos que se muestran en el nivel de la arquitectura de
dicha teoría como tensión entre la ‘teoría de la acción’ y la ‘teoría
de sistemas’.
Por ello, Habermas parte consecuentemente del hecho de que “… el problema
de construcción de cómo pueden ser asociadas las teorías de acción y de
sistema mediante conceptos básicos, existe con razón. Mi fórmula propuesta
provisionalmente de comprender las sociedades, por un lado, como contextos de
acción estabilizados sistémicamente (RJ); por el otro lado, como grupos
integrados socialmente (RJ), contiene estos dos aspectos.”
En otras palabras: no son las teorías en sí las que dan como resultado dicha
dicotomía, sino la actitud de Habermas frente a sus conceptos básicos. 18.
Por lo tanto: nosotros negamos, que conceptos básicos como “el sistema” y
“la acción” puedan ser vistos exclusivamente en forma dicótoma, aunque
admitimos que este procedimiento dicótomo de Habermas es comprensible en el
sentido de que es (hasta cierto punto) el resultado de su crítica de la teoría
del sistema general de la acción de Parsons;
la cual plantea así, Habermas “…a un nivel de reflexión demasiado
simple los puntos de conexión entre los modelos de sistema y de acción.”
En otras palabras: mientras que Parsons utiliza los conceptos de ‘acción’
y de ‘sistema’ semánticamente en forma idéntica, Habermas trata de
relacionar dichos conceptos exclusivamente en forma dicótoma. Ahora bien,
nosotros somos de la opinión de que aquí no se trata de una unidad idéntica
(acción es igual al sistema), como en el caso de Parsons, ni tampoco de una
distinción disyuntiva (acción y sistema son totalmente distintos), como en
el caso de Habermas. Nosotros postulamos que el problema de poder entender lo
que es la Sociedad solamente puede ser resuelto adecuadamente, si uno está
dispuesto a examinar ‘la acción’ y ‘el sistema’, por una parte como
unidad, por otra parte como distinción. Se trata nada menos de integrar –
desde el punto de vista de una arquitectónica de la teoría – las
posiciones más generales de Talcott Parsons
y de Jürgen Habermas. II.a.
Los tres problemas de la acción comunicativa - posibles soluciones 19.
Intentemos abordar primero el problema del aspecto conceptual de un entrelace
demasiado estrecho de los conceptos centrales de Habermas. Dicho problema está
al mismo tiempo vinculado estrechamente con el segundo problema de la teoría
de la acción comunicativa: los
conceptos básicos que Habermas propone se oponen a una posible
operacionalización. Por lo tanto primeramente preguntamos: ¿De qué manera
se podría efectuar un desentrelazamiento de la arquitectura de la teoría de
la acción comunicativa de Habermas? 20.
Como (1) primer ejemplo para abordar el problema conceptual de un entrelazo de
conceptos centrales demasiado estrecho, nos servirá su concepto de referencia
al mundo, mismo que Habermas conecta con cuatro conceptos sociológicos de
acción. Recordemos brevemente: la acción teleológica-estratégica hace
referencia solamente al mundo objetivo; la acción regulada por normas implica
dos mundos: el mundo objetivo y el mundo social; la acción dramatúrgica
implica igualmente dos mundos: el objetivo y el mundo subjetivo; finalmente,
la acción comunicativa presupone simultáneamente el mundo objetivo, el
social y el subjetivo.
21.
Nosotros preguntamos: ¿Se puede proceder aquí de otra manera? A base del
concepto de la observación, mismo que hemos desenvuelto y presentado en otra
parte,
se puede observar (!) una transición paulatina de la operación llamada
‘observación’ y, con ello, esquivar la dicotomización de sujeto/objeto,
la cual está integrada junto con el concepto de mundo propuesto por Habermas.
En el trabajo mencionado arriba propusimos seis modalidades de observación,
mismas que se dividen en observaciones que ‘producen’ la operación de la
acción, y observaciones que ‘constituyen’ la operación de la observación.
Las modalidades de observación referidas a la acción son: “la
facticidad”, “la posibilidad” y “la alternatividad”. Las
observaciones referidas a la observación son: la propiamente llamada
“observación”, “la reflexión” y “la autorreflexión”. observaciones
de la acción
observaciones de la observación facticidad
(monovalente)
observación (tetrádico-valente) posibilidad
(bivalente)
reflexión alternatividad
(trivalente)
autoreflexión 23.
Dentro del marco de una teoría de la observación, uno tiene la posibilidad
de poder observar(!) paulatinamente la constitución de las diferentes
modalidades de observación. De dicha manera, uno escapa del problema de tener
que plantear todo lo observado, con la ayuda de la clásica dicotomización de
‘subjetividad’ y de ‘objetividad’. En todo caso, la ventaja de dicha
teoría consiste en que puede ser criticada, mejorada o rechazada, sin que
ello lleve consigo un rechazo global de la estructura global de la teoría aquí
propuesta como ‘teoría de las distinciones’, como parece ser el caso con
la ‘teoría de la acción comunicativa’ de Habermas . Además, se puede añadir
la circunstancia de que los conceptos de mundo usados por Habermas, o sea
“objetividad”, “subjetividad” y “socialidad”, pueden – en el
marco de la teoría de las distinciones - ser comprendidos como constituidos
desde la perspectiva de un observador y que, en este sentido, no hace falta
hablar de supuestos ontológicos de los diferentes mundos, como lo hace
Habermas:
24.
Como (2) segundo ejemplo para abordar el problema conceptual de un entrelazo
de conceptos centrales demasiado estrecho en la teoría de la acción
comunicativa de Habermas, tomaremos su modelo de los conjuntos de
racionalización, el cual también está relacionado con los modelos sociológicos
de la acción previamente ya tematizados. Habermas parte del hecho de que con
la paulatina descentralización de la conciencia, se pueden relacionar las
posiciones fundamentales de la acción, o sea la objetivización, la
normatividad y la expresión, con los conceptos del mundo formalmente
introducidos, o sea con el mundo objetivo, con el mundo social y con el mundo
subjetivo. Ahora bien, Habermas combina de manera de una tabla de cruz (una técnica
de construcción de teoría previamente practicada en extenso por Parsons) las
posiciones fundamentales de la acción con los mundos y obtiene nueve
relaciones pragmática - formales, mismas que constituyen las relaciones específicas
entre los actores y sus mundos: 25.
De las nueve posibilidades de una relación entre actor y mundo sirven, según
Habermas “…solamente algunas de estas relaciones pragmático-formales para
la acumulación del conocimiento…”,
dicho exactamente: solamente seis.
Ahora bien, estas seis relaciones están integradas en tres formas de
racionalidad. Tenemos (1) la racionalidad instrumental - cognitiva que
requiere una posición objetivizante hacia el mundo objetivo y el mundo
social. Está (2) la racionalidad moral-práctica que requiere una posición
de conformidad normativa hacia el mundo social y el mundo objetivo. Finalmente
está (3) la racionalidad estética - práctica que requiere una posición
expresiva hacia el mundo subjetivo y el mundo objetivo. primero,
que dichas relaciones tienen que ser propicias para “...la acumulación del
conocimiento. Por lo tanto debemos intentar identificar aquellas relaciones
que bajo el aspecto de la adquisición del conocimiento son lo suficientemente
productivas como para permitir un desarrollo de las esferas culturales
autorreguladas en el sentido de Max Weber.”;
segundo,
que dichas “...esferas culturales destaquen por su producción de
conocimiento diferenciado de acuerdo a exigencias legitimas de aceptación...”...”...y
que dicha continuidad de producción de conocimiento pueda ser garantizada
mediante el surgir de una reflexividad sobre procesos de aprendizaje, o sea
por medio de un re-acoplamiento con las formas diferenciadas de la argumentación....”...es
entonces “...que se debe poder comprobar la existencia de relaciones
culturales típicas con una respectiva forma de argumentación, especializada
en lo que se podría llamar una exigencia de aceptación universal.” 27.
Resumimos lo arriba dicho por Habermas: Para que se puedan diferenciar como
‘esferas de valores culturales’, las seis relaciones - ciencia/técnica,
tecnologías sociales, derecho, moral, erótica y arte - requieren, por un
lado, de una acumulación de conocimiento y, por el otro lado, del desarrollo
de una forma especial de argumentación, misma que permita una correspondiente
institucionalización. 28.
De acuerdo con Habermas pertenecen a la racionalidad instrumental - cognitiva,
la ciencia, la técnica y las tecnologías sociales ; a la racionalidad
moral - práctica pertenecen el derecho y la moral, y a la racionalidad estético
- práctica pertenecen la erótica y el arte.
Ahora bien, si aplicamos el criterio de la acumulación del conocimiento
propuesto por Habermas, preguntamos (con Thomas McCarthy): ¿Existe, dentro de
los ámbitos del arte y de la moral algo como una producción de conocimiento
continua y acumulativa? Dudamos de semejante posibilidad, ya que aun en áreas
como la ciencia y la técnica, ya no se puede partir del hecho de que estas áreas
estuvieran caracterizadas por una acumulación continua del conocimiento -
como lo ha demostrado sobre todo Thomas S. Kuhn con sus estudios sobre el
desarrollo de la ciencia
- Por ello, McCarthy escribe sobre dicha propuesta de Habermas: “Los
adelantos a nivel estructural no necesariamente generan una acumulación de
conocimiento continua a nivel del contenido. Esto señala que no podemos
adjudicar demasiada importancia al carácter “continuo” y
“acumulativo” de la producción del conocimiento dentro del esquema de
referencias de actor-mundo de Habermas.”
Ahora bien, si la mirada se dirige al criterio de la institucionalización,
entonces preguntamos: ¿A qué grado es la racionalidad moral-práctica-
institucionalizable?
La respuesta dada por McCarthy es: “…el punto decisivo sigue siendo aquel
de que una ética comunicativa despegada de sus bases religiosas ha encontrado
hasta ahora solamente un débil amarre institucional, tanto dentro de las
instituciones culturales como dentro de las sociales.”
En resumidas cuentas: ni el criterio de la acumulación del conocimiento, ni
el de la institucionalización son suficientes para legitimar
argumentativamente las racionalidades propuestas por Habermas. Con ello no
estamos argumentando que dichas racionalidades no existan! 29.
La construcción de una teoría como la de Habermas, en la que los diferentes
conceptos están tan entrelazados entre sí que ya no se pueden diferenciar
los unos de los otros, no está - así, nuestra opinión - primero, lo
suficientemente asegurada empíricamente. Es más, Habermas mismo es de la
opinión de que su modelo propuesto “...es un modelo muy arriesgado...”
Y Thomas McCarthy - realmente partidario de la teoría propuesta por Habermas
- resume su análisis crítico del modelo de Habermas en las siguientes
palabras: “Quiero…mostrar…qué tan extremadamente problemático es el
esquema de Habermas.”
Segundo, somos de la opinión que Habermas trata de relacionar los conceptos
de acción con los correspondientes conceptos de mundo en una forma inequívoca
privándose, al mismo tiempo, de la posibilidad de abordar acciones
especificas como la científica, la técnica, la jurídica, la moral, la erótica
o la artística como formas de acciones y comunicaciones autónomas. Es más,
dicha adjudicación inequívoca bloquea la comprensión de la emergencia de
otras relaciones actor-mundo. Solamente si la arquitectura de teoría permite
diseñar la racionalidad, en el caso de que se pudiera producir un
acoplamiento entre una comunicación específica es posible resolver
adecuadamente el problema de la emergencia de tan diversos ‘sistemas
sociales’ como lo son el arte, la religión, la política, la economía, el
sexo, la familia, la salud, la moral, la ciencia, el derecho, la técnica, el
deporte, la educación, etc. De otra manera, Habermas corre el riesgo de caer
preso de una preferencia idiosincrática de modelos occidentales de cultura,
como lo ha formulado el mismo McCarthy, partidario vehemente de la teoría de
la acción comunicativa: “Habermas es consciente del hecho de que su esquema
refleja de manera muy imprecisa las tres esferas de valores culturales, mismas
que han sido diferenciadas en la Europa moderna(…); no obstante insiste en
el hecho de que ‘…esto aun no es una objeción contra el valor sistemático
de dicho …esquema…’“
De este modo, hemos tratado de ofrecer un ejemplo de cuáles son las
‘cadenas teóricas’ que se pone Habermas, lo cual es resultado del alto
grado de hermeticidad de la arquitectura de su teoría. 30.
¿Hay otra posibilidad de tratar lo que Habermas quiere expresar con las
posiciones básicas de acción relacionadas con lo “objetivizante”, lo
“conforme a las normas” y lo expresivo”, en conexión con los conceptos
de mundo objetivo, social y subjetivo? Nosotros somos de la opinión que se
puede proceder teóricamente de otra manera. La condición es que las
posiciones básicas de acción y los conceptos de mundo postulados por
Habermas deben de ser desentrañados en el sentido de que ambos grupos de
conceptos deben ser tratados hasta cierto punto aisladamente. Hemos señalado
ya varias veces que la sociedad – desde el punto de vista de la teoría de
las distinciones - está
compuesta, por lo menos, de cuatro estilos de expectación, a saber: la
corporal, la afectiva, la personal y la social:
SOCIEDAD
afectivos
áreas de sentido psíquicos
personales/individuales
áreas
de sentido personales
normativos
áreas de sentido sociales A
su vez, la formación de los estilos de expectación tiene lugar mediante las
siguientes distinciones:
áreas de la sociedad
distinciones
áreas o sistemas psíquicos
afectual/neutral
áreas o sistemas personales
consciente/inconsciente
áreas o sistemas sociales
normativo/cognitivo 31.
Dentro del marco de una teoría de estilos de expectación, es natural
esperar(!) que un tipo de área o sistema de sentido “espere” como su
igual a otro tipo de sistema de sentido distinto, sin considerar su carácter
diferente. Esto sucede tan sólo por el hecho de que cada tipo de área o
sistema de sentido procede de manera universal: todo lo que espera, lo puede
esperar solamente dentro del marco de su propio estilo de expectación. Para
demostrar esto, sólo necesitamos observar las acuñaciones concretas de las
áreas o los sistemas del sentido, mismos que operan dentro del marco de un
determinado tipo de área o sistema de sentido:
tipo de área o sistema del sentido...
área o sistema del sentido...
afectual
amor, envidia, confianza, melancolía…
personal
conciencia, imaginación, pensamiento
social
economía, política, ciencia, religión… 33.
No se trata aquí de demostrar que la universalización de dichos estilos de
expectación sería deseable o fuera de lugar. Lo que importa es la presentación
de la posibilidad de una observación de este tipo, con lo cual, el interés
de observación y una correspondiente investigación deben decidir sobre la
universalización ‘real’ de un determinado estilo de expectación.
Ahora bien, si se intenta relacionar la teoría de los estilos de expectación
brevemente presentada aquí con la teoría de las formas de racionalidad de
Habermas, entonces podemos formular: la posición objetivizante se puede
encontrar en el ámbito del estilo de expectación físico/corporal; la posición
expresiva está representada en el
estilo afectivo de expectación; y finalmente, la posición conforme a las
normas se puede considerar en gran medida como igual al estilo social de
expectación. Nos asombra que Habermas no pueda ofrecer una posición
equivalente al estilo personal de expectación, por lo menos no dentro del
marco de las posiciones fundamentales referidas por él:
afectual
posición expresiva
personal
?
social
posición conforme a las normas II.a.2.
El problema de la dicotomización 34.
Abordemos ahora el tercer problema de la arquitectura de teoría de Habermas:
la repetida dicotomización de conceptos como lo son: el consentimiento/el
ejercicio de la influencia, la racionalidad de acción comunicativa/la
racionalidad de acción estratégica, la integración social/la integración
de sistema, las intenciones de acción/las consecuencias de la acción, la
perspectiva del participante/la perspectiva del observador, la razón
comunicativa/la razón funcional, etc. En última instancia, estas
dicotomizaciones, por un lado, desembocan
- en el nivel de la sociedad observada por Habermas - en la dicotomía de
“acción” y “sistema” ; por el otro lado, en el nivel de la teoría
de la sociedad de Habermas, en la dicotomía de teoría de la acción y teoría
de sistemas. Sociedad
observada por Habermas
Teoría de la sociedad
propuesta por Habermas 35.
El problema de la dicotomización, el cual Habermas produce a lo largo de su
teoría (tanto en el ámbito de la teoría general como en el ámbito de la
teoría de la sociedad), está estrechamente ligado al segundo problema ya
mencionado arriba: al hecho de que Habermas antes de someter conceptos como
“acción”, “sistema”, “comunicación”, etc. a un tratamiento
operacionalizante, más bien sólo los describe fenomenológicamente, para
entonces ordenarlos clasificatoriamente. Por lo tanto, trataremos
conjuntamente el problema de la dicotomización y el problema de la
insuficiente operacionalización de sus conceptos centrales. Procederemos de
la siguiente manera: en el ámbito de la teoría social reduciremos las
diferentes dicotomizaciones a una sola, es decir, a la de “acción” y
“sistema”. En el ámbito de la teoría general, trataremos brevemente la
dicotomización de ‘teoría de acción’ y ‘teoría de los sistemas’,
con la ayuda de la dicotomía de la ‘perspectiva del participante’ y la
‘perspectiva del observador’, también ofrecida por Habermas. 36.
Es nuestra opinión una de las razones por las cuales Habermas elabora su teoría
en forma dicotónoma, es que es el resultado de su crítica a Talcott Parsons,
ya que Parsons prácticamente identifica ‘la acción’ con ‘el sistema’.
Y por ello Habermas sostiene que a Parsons no le es posible diferenciar entre
‘sistema’ y ‘mundo de vida’, dada tal identificación.
Con base en dicha crítica, Habermas desenvuelve su programa para una teoría
de la sociedad titulada ‘acción comunicativa’, formulándola de la
siguiente manera: “Desde Marx uno puede observar en la historia de la teoría
social una desmixtura de los dos paradigmas más importantes de la teoría de
la sociedad: el paradigma del sistema por una parte, y el paradigma del mundo
de vida (que incluye el concepto de acción RJ) por otra. Ya no(RJ) es posible
integrar dichos paradigmas en un solo concepto de sociedad.”.
II.b.
Sobre el concepto de acción de Habermas 38.
Empecemos con el concepto de la acción de Habermas y analicemos, para
esta finalidad, más exactamente, la reconstrucción tipológica que hace de
los conceptos teóricos de la acción. Preguntamos, primeramente: ¿Es
adecuado partir, dentro del marco de la formación y construcción de teorías
sociales, de solamente cuatro conceptos de la acción, es decir, del teleológico,
del normativo, del dramatúrgico y del comunicativo? Esta sería una pregunta
que se debería contestar empíricamente. Ahora bien, el problema de la
determinación lo que puede ser comprendido como acción, está estrechamente
vinculado a la pregunta acerca de una tipologización de conceptos de la acción,
dentro del marco de la formación de teorías en las ciencias sociales. ¿Pero
cómo se puede resolver dicho problema de la tipologización de la llamada
acción, si no se dispone de una semántica de la acción, por más sencilla
que sea?
Por ello nosotros preguntamos: ¿Qué comprende Habermas por acción? 39.
En el contexto de una definición del concepto de la acción comunicativa, nos
dice Habermas: “Hasta ahora hemos comprendido la acción como el dominio de
las situaciones.” Y unas páginas más adelante: “La acción o sea el
dominio de las situaciones…”
Ambas definiciones contienen muy poca información como para poder seleccionar
sobre ellas conceptos de la acción tipológicamente distintos. Si abordamos
las definiciones propuestas, entonces podemos decir: Todo sistema tiene - y
esto por definición - que dominar la situación en la que se encuentra. De lo
contrario, decaería como sistema; se destruiría como área específica
social. En este sentido, se puede decir que el dominio de la situación que
tiene que ejercer el sistema equivale a su conservación como sistema. Por lo
tanto, preguntamos: ¿Nos ha proporcionado Habermas con dichas definiciones
algo relevante e informativo acerca de lo que puede ser una acción? Nosotros
creemos que no, a no ser que le demos suma importancia a la fórmula trivial
de la acción, como ‘dominio de las situaciones’. 40.
Si lo dicho arriba es aceptado por el lector, entonces, la conclusión debería
ser que Habermas no dispone de ninguna semántica adecuada de la acción. Y no
olvidemos que su teoría trae el nombre de “acción comunicativa” !Por
lo tanto, haciendo hincapié en la semántica de acción, la tipología de la
acción propuesta por Habermas debería ser -dada
la mencionada deficiencia del concepto de acción- solamente una
descripción empírica aproximada a los conceptos de la acción presentes en
las teorías de las ciencias sociales. No obstante, ¡Habermas reclama
universalidad en cuanto a su tipologización!
De acuerdo con nuestra opinión, Habermas no puede cumplir con dicha exigencia
bajo las condiciones expuestas.
41.
Por lo tanto, la crítica que Hans Joas (también un partidario de la oposición
de Habermas) le hace a Habermas es una critica - así nuestra opinión -
fundada : que el modelo de acción proporcionado por él es un modelo muy
parcial; que le falta por completo la distinción entre una acción
realizadora de finalidades y aquel tipo de acción realzado por la fenomenología
y el pragmatismo que “…encuentra sus finalidades en las situaciones muy
específicas…”
El tipo de acción de un manejo juguetón de objetos y de situaciones no es
mencionado en absoluto según Joas, y en el ámbito del modelo de acción
regulador de las normas falta el tipo de la acción regulada sólo mínimamente
por normas, misma que juega un papel importante en el interaccionismo simbólico
y en la etnometodología. Pero también el modelo de acción auto-expresivo,
sin intenciones estratégicas, no es mencionado. Joas concluye su comentario
con la observación: “Después de una revisión de los modelos de acción
propuestos por Habermas me da la impresión de que no se trata de una adecuada
recopilación de los conceptos comunes de la acción, ni de una tipología
amplia para una teoría general de la acción, sino simplemente de
una clasificación, la cual está trabajada de tal manera, que desde un
principio encaje con los modelos de mundo previstos teóricamente por él.” II.c.
Sobre el concepto de sistema de Habermas 42.
Que podemos ahora decir en relación al concepto de sistema dentro del marco
de la arquitectura de teoría de la ‘acción comunicativa’? Si a Habermas
le planteáramos la pregunta de cómo, desde su punto de vista, sería posible
el orden social, entonces probablemente respondería: como acoplamiento de los
dos tipos que coordinan toda acción: los ‘sistémicos’ y los ‘mundos de
vida’. En el contexto de la misma pregunta ¿Como es posible el orden
social? Habermas opina, con referencia a Parsons: 43.
“La pregunta inicial que Parsons se pone acerca de cómo es posible la
sociedad en el contexto de su teoría de la acción, justificaba una aplicación
al problema de como se coordinan las acciones sociales. ¿Cual es la
naturaleza de los mecanismos que conectan las acciones del ‘alter’ de tal
manera con las del ‘ego’, que los conflictos, los cuales podrían amenazar
la acción emergente, puedan ser o evitados o bien suficientemente limitados?
Hemos distinguido entre los mecanismos de una integración social (RJ), que
orienta a la acción en caso, y una integración sistémica (RJ), que ‘pasa
a través’ de dicha orientación social coordinando acciones fuera del
limite intencional de las personas (por eso el nombre de ‘sistemas
sociales’ RJ).”
De acuerdo a esta distinción, la coordinación de las acciones tiene lugar,
por un lado, mediante “...un ajuste de orientaciones de las respectivas
acciones…”, por el otro lado, “…por medio de un entrelazamiento
funcional de las consecuencias no intencionales de las acciones.” 44.
El resultado de la propuesta de Habermas es una distinción de formas de
integrar las acciones: integración social e integración sistémica.
La sociedad desde el punto de vista de Habermas es definida con la ayuda de
dicha distinción de tipos de integración de la acción: como “…contextos
de acción sistémicamente (RJ) estabilizados de grupos socialmente (RJ)
integrados…”
Con otras palabras, de acuerdo a la opinión de Habermas, su teoría procede
simultáneamente desde la perspectiva de
la teoría de sistemas y desde la teoría de la acción. Por medio de
dicha distinción Habermas puede superar una debilidad central de la teoría
de Parsons (The Structure of Social Action): la casi identificación de las
semánticas de la “acción” y del “sistema”. Ahora bien, nosotros
somos de la opinión que una indentificación de la ‘acción’ con el
‘sistema’ - como lo concibe Parsons - no solo es posible, sino que también
necesario. Pero dicha posición también significa, que al mismo tiempo hay
que tener en cuenta la distinción entre ‘acción’ y ‘sistema’. La
debilidad de la propuesta de Parsons consiste en el hecho de que Parsons no
tematiza la distinción entre ‘acción’ y ‘sistema’ sino que
simplemente trabaja a base de dicha identidad de ambos conceptos 45.
Habermas no está dispuesto a explicar ni el concepto de la acción ni el de
sistema en forma operacional, lo cual podría resultar utilizable en el campo
de construcción de teorías de la sociedad dado que serían más aptos a una
aplicación. Ahora bien, si uno de sus objetivos centrales es el formular un
concepto de la sociedad, “…mismo que reúne las teorías de acción y de
sistema…”, lo cual supuestamente debe suceder de una manera no trivial,
entonces se genera una pregunta similar frente a la semántica de
“sistema” y de “acción”. ¿Qué entiende Habermas por ‘sistema’?
Él define: “Hablamos de integración social por medio del sistema con
respecto a los logros específicos de control de un sistema auto-regulado; las
sociedades aparecen bajo el punto de vista sistémico como complejos con la
posibilidad de conservar sus limites y su existencia mediante el dominio de la
complejidad del respectivo entorno.”
Para nosotros es sintomático que Habermas ofrezca un concepto de
‘sistema’ en forma fenemenológica-descriptiva y esquiva el estilo
Kantiano de preguntar: ¿Como es posible algo? Si se pregunta de tal forma, la
respuesta lleva consigo una connotación técnica. ¿Será por eso que
Habermas no usa dicho estilo de preguntar (y naturalmente de contestar)?
46.
La definición de Habermas de sistema como ‘algo’ que reduce la
complejidad del entorno, tiene naturalmente su sentido. Sin embargo, si se
deja la definición de esta manera es al fin y al cabo una trivialidad.
En todo caso, una explicación fenomenológica-descriptiva de lo que es un
sistema ofrecida por Habermas, no nos puede dar ninguna claridad acerca de su
utilización pragmática.
Estamos seguros que las categorías de la acción y de sistema iluminan el
centro de la arquitectura de teoría de la ‘acción comunicativa’, misma
que de acuerdo a Habermas se esfuerza en no cometer el mismo error que cometió
Parsons con su ‘The Structure of Social Action’: presentar “…los una
cohesión de acciones inmediatamente como sistema…”
Compartimos y radicalizamos la opinión de Parsons debido a que funde las semánticas
de la “acción” y de “sistema” a una tan sola unidad la cual se podría
titular “suceso sistémico”. En todo caso, consideramos muy imprecisa la
comprensión que posee Habermas de lo que podría ser la semántica de
“sistema”. 47.
Hans Joas no considera que el supuesto de Habermas de posicionar a la “teoría
de la acción” en una relación de competencia con la “teoría de
sistema” sea el resultado de una discusión substancial que Habermas haya
conducido con base en ambos paradigmas. Joas supone que ha sido la
consecuencia de una pre-decisión teórica de valores, de un supuesto
cuasi-antropológico tomado de antemano por Habermas de antemano. Joas
escribe: “No es la teoría de la acción la que se encuentra en una relación
de competencia con la teoría de sistemas funcionalista, sino que una teoría
fundamentada antropológicamente en la acción humana y en las estructuras
basales de la socialidad humana, que se opone (RJ) a una concepción de las
ciencias sociales en categorías de una teoría de sistemas (RJ), misma que
como tal no está confeccionada a la orientación de lo especifico
social-humano. La teoría de sistemas es, frente a lo social, ...solamente una
propuesta metafórica para la solución de los problemas teóricos del orden
social.
Puede ser que Habermas tenga un “fuerte resentimiento” contra las figuras
de argumentación teóricas que ofrece la teoría de sistemas, las cuales
amenazan con “tecnizar” al “hombre”, y por ello, no le pueden hacer
justicia en cuanto a su condición ‘humana’. Sin embargo, la recepción
intensiva del pensamiento funcionalista de Habermas - su tratamiento minucioso
y multifacético de la teoría de Talcott Parsons se puede considerar como muy
bien logrado - habla en todo caso otro idioma. A ello se puede añadir su
relación pragmática al problema de recepción de pensamientos ajenos a su
posición como nos hace ver la siguiente formulación del propio Habermas:
“Me comporto totalmente de manera pragmática frente a la pregunta, la cual
formuló demasiado dramáticamente McCarthy, acerca de cuántos
“prestamos” de la teoría de sistemas son necesarios para continuar al
mejor nivel posible aquello que Marx comenzó con su crítica de la economía
política.” 48.
En resumen, nuestra tesis principal sobre las teorías de Parsons y Habermas
es que los problemas que tiene Talcott Parsons con la arquitectura de su teoría
(The Structure of Social Action) resultan de una identificación semántica de
lo que es “acción” y lo que es “sistema”, mientras que Jürgen
Habermas entra en dificultades porque solo enfoca “acción” y
“sistema” desde el punto de vista dicótomo. 49.
Lo que Parsons no imagina es que más allá de la unidad de la “acción” y
del “sistema”, existe también una diferencia, realzada exageradamente por
Habermas, quien absolutiza la distinción de “acción” y “sistema”,
con la consecuencia de que se le escapa su unidad. Citando nuevamente a Hans
Joas: “Por más impreciso que haya sido el intento de Lockwood de formular
la interesante distinción de ‘integración social’ e ‘integración sistémica’
(la cual es ajustada por Habermas a su concepto teórico RJ), era evidente que
aquí la integración sistémica y la integración social se referían solo a
dos dimensiones de integración, las cuales siempre están presentes simultáneamente,
y que no designaban a dos áreas completamente distintas de la sociedad (como
lo ha presupuesto Habermas RJ).”
La definición de la sociedad que ofrece Habermas como ‘contextos de acción
sistémicamente estabilizados de los grupos socialmente integrados’, da una
clara evidencia de dicha dicotomía: por un lado la “acción” como
integración social o coordinación de las intenciones de la acción, por
otro, el “sistema” como integración sistémica o coordinación de las
consecuencias de dichas acciones. 50.
En el contenido, Habermas legitima el dualismo de “acción” y
“sistema” o el de “mundo de vida” y “sistema”, de la siguiente
manera: “El análisis de estos contextos (de acción y sistema RJ) es
posible solamente, si distinguimos entre aquellos mecanismos de la coordinación
de la acción que afinan las orientaciones de la acción de los participantes
entre sí, y aquellos mecanismos que estabilizan los contextos de acción
no-intencionados mediante el entrelazamiento funcional de las consecuencias de
la acción. En uno de los casos, la integración de un sistema de la acción
se produce mediante un consenso asegurado normativamente u obtenido
comunicativamente, en el otro caso por medio de una regulación no-normativa
de las decisiones particulares más allá de la conciencia de los actores. La
diferenciación entre una integración social, misma que comienza con las
orientaciones de la acción, y una integración sistémica, misma que
‘atraviesa por las orientaciones de la acción’, hace necesaria un
diferenciamiento correspondiente en el concepto mismo de la sociedad.”
Se trata de dos formas distintas de integración de la sociedad, las cuales
representan simultáneamente dos mecanismos diferentes de coordinación de la
acción , lo que hace evidente que Habermas proceda exclusivamente desde la
perspectiva de la teoría de la acción II.d.
La sociedad, el observador y el participante 51.
La dicotomía ofrecida por Habermas para entender la sociedad: se trata de la
integración social de las intenciones de la acción, y de la integración
sistémica de las consecuencias de la acción. Habermas concibe la coordinación
de las intenciones de la acción con ayuda del concepto de la acción,
mientras que, de acuerdo a su opinión, la coordinación de las consecuencias
de la acción solo pueden entenderse con ayuda del concepto de sistema.
Habermas utiliza la semántica de la “acción” para hacer comprensible la
coordinación intencional de las acciones, la semántica de “sistema” para
iluminar la coordinación de las acciones no-intencionadas.
Asimismo, argumenta que es la perspectiva del participante la que genera que -
para los actores - la sociedad aparezca como una coordinación de las
intenciones de la acción. También asevera que es la perspectiva del
observador la que genera que - para los actores - la sociedad aparezca como
una coordinación de las consecuencias de la acción. Expresado de forma
abreviada: dentro del marco de las acciones sociales, los participantes
experimentan la sociedad como “acción”, y los observadores “sistema”. 52.
La propuesta de Habermas de relacionar disyuntivamente los paradigmas del
“sistema” y de la “acción” los discute en conexión con el trabajo de
Emile Durkheim en donde este trata de ofrecer un análisis de las forma de
cambio de solidaridad social en relación a lo que se le ha llamado la división
del trabajo de Emile Durkheim.
Habermas con base en los aportes de Durkheim quiere hacer plausible que cada
sociedad se basa tanto en una integración social de sus acciones como en una
integración sistémica de las consecuencias de dichas acciones. Por lo tanto,
toda sociedad se enfrenta con el problema de cómo acoplar ambas maneras de
integración de la acción. Habermas define evolución social con base en
ambas formas de integración: “Comprendo como evolución social un proceso
de diferenciamiento del segundo grado: el sistema (RJ) y el mundo de vida (RJ)
se diferencian por el hecho de que la complejidad del uno y la racionalidad
del otro crecen, no solamente como sistema y como mundo de vida, sino que
ambos se diferencian, a la vez, también entre sí (RJ).”
Con esta formulación se enfatiza que Habermas define “acción”
como mundo de vida y el concepto de “sistema” de manera dicótoma,
aunque bajo la consideración de desarrollos social-evolucionarios, muestra
hasta cierto punto que dicha dicotomización posee un sentido contingente, ya
que se ha generado como un suceso histórico. Cabe señalar que para Habermas
la primacía dentro de la separación de “sistema” y “mundo de vida”
(= “acciones sociales intencionadas”) la obtiene el mundo de vida, dado
que dicho mundo “... define el estado de la sociedad en su totalidad.”
La consecuencia de dicha reflexión es, que el sistema requiere de un anclaje
dentro del mundo de vida, lo que significa que debe ser institucionalizado
como ‘sistema’.
54.
Los argumentos de dicha perspectiva son: Una acción es un suceso siempre y
cuando - es requerida como unidad de utilización. Solo sistemas que utilizan
acciones, constituyen a éstas en un acontecimiento o suceso. La razón de
esto se puede ver en el hecho de que un sistema solo se puede conservarse a si
mismo con base en una conexión de sucesos en el sentido que conecta un suceso
llamado ‘acción’ con el siguiente suceso llamado ‘acción’ con el
siguiente suceso llamado ‘acción’ etc. Esto se logra si el suceso - en
este caso la acción - se conecta con el siguiente suceso, lo que quiere
decir: un suceso (como lo es la acción) emerge, está presente y desaparece
para cederle el espacio al siguiente suceso y así - conectarse con el, mismo
que, por su parte, emerge, está presente y desaparece para cederle el espacio
al siguiente suceso... Si no tiene lugar ninguna acción de conexión en forma
de suceso, entonces el sistema deja de existir: Toco el timbre y espero que se
me abra la puerta. La puerta permanece cerrada. Me marcho. asimetría
simetría no
tú,
no tocar el timbre
proceso de la acción sino
yo
tocar el timbre Ciertamente
se puede decir también que la acción se presenta en el proceso de denominación,
mismo que puede generarse solamente, si desde una posición asimétrica se
decide sobre una situación simétrica: yo, no tu (asimetría), quiero tocar
el timbre (simetría, ya que tengo la posibilidad de hacerlo o no hacerlo). |