| Tal vez los inconvenientes como los antes mencionados han llevado a algunas figuras de la filosof�a nacional como Zen�n Depaz a ensayar una alternativa diferente. Y tambi�n Zen�n parte de una actitud suspicaz respecto al "logos" occidental y receptiva frente al "mythos". Para revalorar el pensamiento andino tenemos que ver en el mito otra forma de conocer distinta del modo occidental de la ciencia y la filosof�a modernas. Esta posibilidad se abre gracias a las perspectivas postmodernas(v.g., Nietsche, Heidegger) {02}. Resulta conveniente, por tanto, tratar de comprender esta alternativa de aproximaci�n. Para ello paso a exponer a continuaci�n la parte pertinente del significado de lo postmoderno. 3. PERSPECTIVA POSTMODERNA El pensamiento postmoderno cobra vitalidad en la modernidad consumada, en la sociedad tecnocient�fica de la inform�tica y la comunicaci�n globalizada. En este contexto, el sujeto deviene pr�cticamente en una nada, en parte de un engranaje social. Esta es la �poca nihilista que otorga vitalidad y vigencia a la "transmutaci�n de los valores" anticipada por Nietsche y a la ultrametaf�sica de Heidegger que transforma el ser en valor. La noci�n de verdad fenece ({07},147). La modernidad estuvo dominada por la idea de que la historia del pensamiento es un proceso de superaci�n por medio de la apropiaci�n y reapropiaci�n de los fundamentos (estructuras estables del ser). Pero, en el pensamiento postmoderno se ponen en tela de juicio esos fundamentos as� como la idea de que el pensamiento racional es el medio de acceso a esos fundamentos ({07},10). Aqu� el pensamiento ya no es algo racional funcional, sino est�tico; de lo que se trata es de vivir y revivir contenidos. Se trata de una hermen�utica que recoge mensajes pasados y presentes como saber "residual" ("verdad d�bil"). Los conceptos de sujeto, objeto, realidad, verdad-fundamento, pierden su peso ({07},155-159). Consecuentemente, lo postmoderno pretende ser novedad, respecto de lo moderno; dejar de lado la historia y sus corolarios de progreso y superaci�n. Pero, tambi�n significa la disoluci�n de la categor�a de lo nuevo y, por esto, no puede presentarse como una etapa diferente de la historia (m�s avanzada o m�s retrazada) ({07},12). Presumimos que en estos �ltimos aspectos reside el atractivo de lo postmoderno para los intereses de una aplicaci�n postmoderna al pensamiento andino, pues se ve en ella la promesa de un acceso totalmente nuevo respecto a la racionalidad occidental. La anterior perspectiva tambi�n implica un riezgo: si se rechaza la ciencia y la filosof�a occidental (o se intenta superarlas), entonces se afirma la modernidad. De ah� la abservaci�n acertada de V�ttimo: "No se puede salir de la modernidad pensando en superarla" ({07},146). En �ltima instancia, la perspectiva postmoderna implica aniquilamiento o disoluci�n de la racionalidad occidental o el pasar al modo de vida andino simplemente, interpretando mensajes sin pretender buscar la verdad ni el progreso. Sin embargo desde una franca posici�n moderna, quienes no aspiramos al nihilismo y consideramos a�n razonable incorporar lo mejor de la racionalidad occidental, nos inclinamos por la v�a racional. Si desde la universidad, desde los c�rculos acad�micos, se pretende una comprensi�n de las estructuras de saber andinos, el imperativo n�mero uno consiste en aplicar la estrategia racional de investigaci�n. Coincidimos con Rivara de Tuesta en que para ello es preciso adoptar la mejor herramienta de an�lisis y profundizaci�n: la filosof�a occidental. Opinamos , adem�s, que de la gama de filosof�as ser�an seleccionables, como m�s adecuadas al caso, las perspectivas realistas cr�ticas o las materialistas de tipo dial�ctico. El pluralismo ser�a perfectamente compatible con tales perspectivas. Estas, adem�s, tienen la ventaja de cerrarle el paso al relativismo cultural {03}. El neopragmatismo de Rorty {06}, es incompatible con el realismo y enemiga de la verdad realista u objetiva. En el marco general que suscribimos podr�a encajar perfectamente una propuesta de complementariedad {04} del saber occidental y andino. Tambi�n har�a viable la perspectiva no conflictiva entre "logos" y "mythos" de Zen�n Depaz, pues el ejercicio del "logos" precede una investigaci�n del "mythos". * * * En resumen, estando como estamos, inmersos en el mundo occidental y en el entorno de una globalizaci�n sincretista, los t�rminos m�s adecuados de aproximaci�n a las estructuras de saber andinos ser�n necesariamente occidentales. Necesariamente internos respecto del mundo occidental y externo al mundo andino. En nuestra opini�n, esta v�a de acceso racional a lo aut�nticamente interno al mundo andino y externo al mundo occidental, no implica propugnar la supremac�a de los contenidos de uno u otro mundo, pues esto es un asunto de estrategia ideol�gica y pol�tica, y las v�as de acceso en cuesti�n son materia de estrategia cient�fica. Lo postmoderno supone la disoluci�n de esta perspectiva; no puede ser, por tanto, el primer paso del proceso de investigaci�n racional sobre el saber andino. Puno, 11 de Agosto del 2002 |
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