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El
término Emprendedor proviene del francés ENTREPRENEUR,
que significa “pionero”, concepto que describía a quienes se aventuraban a
viajar al nuevo mundo.
Hoy en día, cada vez son más los aventureros, principalmente jóvenes, que se
atreven a embarcar en el (quizás) peligroso, pero sobre todo, esperanzador,
viaje del emprendimiento. Estos aventureros se caracterizan por buscar un
cambio en forma permanente, por querer transformar lo que les rodea y producir
nuevos resultados, nuevas maravillas, nuevos sueños. Son capaces de
reinventarse a sí mismos cuando es necesario, poseen una gran energía interna,
viven intensa y libremente y no se dejan vencer por los obstáculos que se les
presentan.
¿Cuál es la importancia de ser emprendedor?
Los emprendedores tienen la capacidad de generar importantes cambios en la
sociedad. Son personas cuyo estilo de vida y aspiraciones pueden inspirar a
quienes les rodean. Pero quizás más importante es su aporte a la economía, ya
que es un hecho que más del 80% de los empleos a nivel nacional son generados
por pequeñas y medianas empresas, de forma que es vital para el crecimiento del
país un mayor desarrollo de las pymes, para lo cual el espíritu emprendedor es
clave.
Si preguntan a distintos economistas, empresarios, ingenieros o profesores,
cada uno les dará distintas características que definen a un emprendedor, las
cuales podemos simplificar en tres palabras: rareza, ingenio y valor.
Rareza, ya que el emprendedor (en la mayoría de los casos) no busca el
enriquecimiento personal, o el convertirse en gran empresario: el emprendedor
suele ser un ser extraño, que busca la autorrealización, que es capaz de correr
riesgos, que muestra una gran pasión por lo que hace, y que nunca deja de creer
en sus sueños.
El ingenio es esencial, ya que su imaginación, su creatividad y su capacidad de
desarrollar las habilidades necesarias para emprender, le permitirán dar forma
a sus sueños.
Pero la característica principal es el valor. Deben ser valientes, para
enfrentarse a los obstáculos que la vida, el mercado, y quizás incluso sus
propias familias, les presenten. Debe tener valor, para aparecer con una idea
única y convencer al mundo de su genialidad. Deben tener valor para levantarse
después de una caída, y no olvidar que lo importante es seguir adelante.
Ser emprendedor no es fácil; muchos caen a mitad de camino, otros no son
capaces de enfrentar los obstáculos que se les presentan, algunos desisten de
aferrarse con fuerza a sus sueños. Tampoco faltan los que prefieren la
comodidad de un empleo seguro, antes del riesgo que implica el emprender.
Pero como dijo el filósofo Khalil Gibrán: Sólo la semilla que rompe su cáscara
es capaz de atreverse a la aventura de la vida. Sólo quien se atreve a soñar
más alto, es capaz de enfrentarse a la aventura de emprender.
PAOLA FUENTES VERA
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