HACERSE BANDERILLERO


En un patio de cuadrillas, matando el miedo. Y ya con una venda en la muñeca derecha.Chenel acababa de separarse de su mujer, Pilar López-Quesada, se fue de casa con lo puesto, sin un duro y dejando todo lo que hasta entonces había ganado en el ruedo. "Me fui con lo puesto. Lo dejé todo para los chicos".

Otra vez estaba sin dinero y sin contratos, se tuvo que ir a vivir a un apartamento, en Paseo de la Castellana, cerca de la Plaza de Castilla. Era en el invierno de 1965, un invierno sin un sólo contrato para la primavera, olvidado por todos, las cosas se torcieron tanto que acabó por perder en la confianza en sí mismo. Comenzó apensar que la situación en la que estaba inmerso no tenía remedio, daba su carrera por concluída a los treinta y tres años. "Estaba sin tabaco, tieso como la mojama, pegando algún toque a los amigos, aguantando como podía". Entre sus amigos se encontraban Miraveleño (padre de Juan Mora) y Carnicerito, quienes le echaron una mano que nunca olvidará, poniéndole en algún que otro festival por Extremadura, aunque ni sirvió para que ningún empresario se fijase en él.

Y así pasó Abril con la feria de Sevilla y Mayo con San Isidro en Madrid, y Chenel rabiando por no verse anunciado en ningún cartel. Entonces pasó por su cabeza una idea que fue tomando más y más fuerza: "No había más remedio que hacerse banderillero. Algo tenía que hacer para sobrevivir y yo no conocía otro oficio que el del toreo. Por eso empecé a buscar colocación. Suponía que con el capote me manejaría bien. Lo de las frías (así llama el maestro a las banderillas) iba a ser un problema porque nunca me gustó esta suerte y no la practiqué jamás. En un festival puse un par: una la dejé en la arena y otra se la puse en un ojo al novillo. No quedaría más remedio que practicar. Me daba un poco de corte hablarle a mis compañeros de pedir un puesto en su cuadrilla. Pero no había otra solución y decidí hacerme subalterno."

Hecho a la idea de cambiar el oro por la plata, fue a la plaza a exponer su decisión a Paco Parejo. Paco le llevó a los corrales de la plaza, aquello le dolía a él tanto como al maestro, en los chiqueros había siete toros negros. A Paco se le ocurrió enseñarle los toros para el 8 de Agosto, le dijo:" Mira, esos toros son de un tal Félix Cameno que va a hacer su debut ganadero en Madrid. Esto viene de Murube. Si quieres hablo con la empresa y la matas. Total, falta una semana y si no tienes suerte, tiempo hay para hacerse banderillero". El maestro accedió.

Esa misma semana Miraveleño le llamó para torear otro festival en Burgos esa misma semana, que le venía muy bien como entrenamiento. La semana pasada (7 de Octubre de 1999)el maestro explicaba la siguiente anécdota en la Cadena SER :(en el programa LOS TOROS con Manuel Molés, todos los domingos de 1 a 3 de la madrugada) mientras estaba en el patio de cuadrillas se le acercó un joven torero, bajito y con mucho desparpajo, este torero era Pepe Osuna, hasta este momento un desconocido para Antoñete. Pepe Osuna le dijo: "¿ Es usted Antoñete?". El maestro le respondió que sí; el joven torerillo le replicó de la siguiente manera: "Usted me va a confirmar la alternativa el domingo en Las Ventas". Chenel no sabía nada de esto, pero antes de que pudiese contestar le dijo: "Ya verá usted lo que hace, porque yo me voy a arrimar y a salir por la Puerta Grande" El cartel de esa tarde era: Antoñete, El Estudiante y confirmación del manchego Pepe Osuna, con toros de Félix Cameno.

Inicio de faena, sometiendo al toro por bajo.La costumbre era echar el lote de toros más feo primero, a este primero le formó un lío pero falló con el estoqué. Pero en el cuarto no perdonó, puso la plaza boca abajo, mató bien y el premio fueron dos merecidas orejas, que le abrían muchas puertas. "Me salvó la campana en el último segundo. Cuando corté las orejas miré a mi cuñado y abrió los brazos,como diciéndome: ¿Ves como valía la pena esperar una semana?. Y ya no tuve que aprender a poner banderillas para hacerme subalterno".

Demostró ser un torero de los de verdad, de los que tienen el toreo en la cabeza, de los que no pierden el sitio. Le valió para ganar contratos, volvió a Madrid a matar a finales de Agosto la corrida de Albaserrada, más por compromiso que por gusto, el empresario, don Livinio le hizo ver que cuando él le había necesitado ahí había estado, por lo que estaba en deuda. El favor del día 8 de agosto lo pidió Paco Parejo y era empleado de la empresa, no había otra opción. Finalmente mató la corrida que tan sólo le valió para mantener su cartel. En Septiembre le pusieron para matar otra corrida de Félix Cameno. En Madrid era ley desde hacía tiempo repetir si se cortaba una oreja ; en cambio, el empresario le ofreció dos tardes en San Isidro. La oreja que le valía dos tardes en San Isidro se la cortó al primero de la tarde,cuando daba la vuelta al ruedo al pasar por el burladero de la empresa le mostró la oreja a don Livino para confirmar el trato, el empresario asintió con la cabeza.

A San Isidro fue a dos corridas, una buena y otra menos buena, la buena era la de Felipe Bertolomé con El Cordobés, la mala era la la de Osborne con Victoriano Valencia (hoy apoderado de El Juli ) y Fermín Murillo. La corrida supuestamente mala, fue la corrida del toro blanco de Osborne, el que le hizo ganarse el rango de maestro.

Tras este final de temporada tan prometedor, durante el invierno no le faltaron ofertas para apoderarle, al final se decantó por Sánchez Mejías, un apoderado de la casa Camará, lo que le garantizaba un buen número de contratos y el prestigio de estar en una empresa de renombre.

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