EL 99, 2000, 2001 y más...
No se sabe con seguridad qué pasaba por la cabeza del maestro, el hecho es que durante el invierno se estaba replanteando una nueva reaparición , el único problema era la edad demasiado avanzada para volver por lo que tan sólo serían un puñado de tardes para matar el gusanillo y probarse, para saber si todavía podía ponerse en la cara del toro para templar y mandar. Por todos es sabido lo mal que lo pasaba cuando año tras año durante la primera semana de abril los carteles de San Isidro salían a la luz, el maestro se moría de envidia por dentro y siempre le quedaba un "si yo pudiera..."
Era un año especial, su niño acaba de nacer, aunque bien podría ser su nieto, su "becerrillo", como él mismo le llama. Un niño que se criará en el campo y al que su padre piensa mimar como no ha podido hacer con los demás. Durante lo que en principio eran cuatro tardes terminaron por convertirse en una docena, en Segovia toreó junto al torero más joven del escalafón: El Juli, y junto a su amigo Enrique Ponce. En Olivenza con Curro Romero y Rafael de Paula.
Tuve la surte de asistir a una de estas tardes selectas en la que Antoñete toreó junto Espartaco y El Cordobés, en Alcalá de Henares. En el primer toro cortó una oreja, y en el segundo cobró un estocada de muy bella factura. La entrada la conseguí gracias al programa de Manuel Molés en la cadena SER, Los Toros, en dicho programa se realizó un concurso para conseguir dos entradas para ir a ver al maestro Chenel, todo un privilegio para mí, era la primera y única vez que le podía ver en directo.
En el 2000 no faltó la cita de Burgos y Jaén. Este 2001, el maestro estará en activo, toreará en Burgos.
Por fin ha puesto fecha para su retirada definitiva, y el traje de luces volverá al armario. Será el cumplir 70 años, en 2002.
La tarde de Burgos fue la última en la dilatada carrera del maestro y casi le costó la vida. Por fortuna para los que le apreciamos, no volverá vestir el traje de luces. Bastará con el recuerdo de su interpretación pura del toreo. Marco Antonio cada vez está más grande y ya hasta va la escuela. En Navalagamella, Chenel es feliz.