Mitos, leyendas y tradiciones
1. Bochica, el creador del
arco iris
Tipo: origen
Dicen los díceres que
llegó de Egipto, de palestina, del Oriente... que vino montado sobre
un camello—animal desconocido en nuestras tierras- y que le dejo a los
nativos un hueso del animal como prueba de su presencia entre los chimbas.
La tradición
lo recuerda con el nombre de Bochica.
En medio
de una comunidad de hombres tez cobriza, y mediana estatura, este sacerdote
sobresalía por su figura gigantesca, su piel blanca y sus ojos pardos.
Los cabellos y las barbas al igual que su túnica, eran del mismo
color de la nieve o de los copos de algodón.
La tradición
música nos ha revelado que Bochica les enseño las más
elementales normas de comportamiento para con sus semejantes; los orientó
con todo sus detalles y secretos con que durante siglos mantuvieron los
nativos de este vasto y hermoso territorio Colombiano.
Gracias a bochica
los muiscas (o chibchas) aprendieron las labores del cultivo de la tierra,
la cacería y la pesca, la criaza de los animales caseros y el dominio
de los Animales salvajes.
Les enseñó,
además, toda clase de trabajos ornamentales, y artísticos,
así como también los Artesanales.
Les inculcó
los principios básicos del ser humano para su desarrollo espiritual
y personal: el respeto de sus mayores, la rectitud, la honestidad y el
amor por los suyos, sus costumbres y sus tradiciones.
Asimismo implantó
leyes y normas para combatir los ladrones y a los delincuentes.
El territorio
de Bochica era básicamente la altiplanicie situada entre Cundinamarca
y Boyacá, cuyo centro estaba donde hoy conocemos como la sabana
de Bogotá.
Con los años,
las costumbres empezaron a corromperse y las normas dictadas por Bochica
a tergiversarse.
El alma de los
hombres se vio invadida la codicia, la ambición, el egoísmo,
el hambre y la sed de poder para doblegar a sus semejantes y así
concentrar en pocas manos todas las riquezas.
La lucha
despiadada de unos y otros comenzó a crecer con los días
y los meses, a tal punto que se fue generando un clima de Violencia entre
hermanos, con lo cual las sabias prédicas de Bochica se fueron olvidando.
Entonces
Chibchacún dios del bien y del mal, tiñó inicialmente
el cielo de nubarrones negros. Luego hizo retumbar relámpagos y
truenos que llenaban de susto a los habitantes de comarca.
Cuando los indígenas
se vieron cautivos de la tormenta, decidieron no salir de sus chozas.
Entonces, una
llovizna monótona como letanías de agua, empezó a
enaguecer el horizonte. Esta llovizna se convirtió en lluvia franca
que desembocó en una torrente interminable de aguas borrascosas
que amenazó con inundar la sabana.
A los pocos días
se había precipitado un violento aguacero, acompañados de
rayos y truenos incesantes. La furia de chibchacún se sentía
por los cuatro puntos cardinales. Hacía mucho tiempo que Bochica
se había desaparecido del panorama.
Los ríos
y lagunas del altiplano comenzaron a desbordarse y el volumen del agua
a asender amenazadoramente.
En pocas semanas
el diluvio había destruido viviendas, árboles, cultivos y
animales. La fuerza del agua los empujaba hasta los cerros orientales.
Los hombres
y las mujeres alcanzaron a huir con sus hijos cargados y algunas pertenencias
hasta la cima de algunos montes, mientras imploraban a los cielos el perdón
por sus desmanes y debilidades.
Millares de
criaturas temblorosas, tomadas de las manos, asustadas y arrepentidas,
contemplaban desde las cumbres de las montañas que rodeaban la sabana
el enorme lago que minuto a minuto crecía bajo el cielo ennegrecido
por la tormenta.
En coro
Unánime rogaban a los dioses que cesaran la borrasca. De un momento
a otro vislumbraron un rayo de luz en el horizonte. La figura inconfundible
de Bochica, con su túnica, cabellera y barbas blancas, apareció
sosteniendo con su mano derecha una vara que blandía hacia el cielo.
Al instante
la lluvia cesó, los truenos se acallaron, el cielo se despejó
y se fue tornando azul.
Bochica se dirigió
Hacia una inmensa roca junto a la cima del cerro y mientras balbuceaba
algunas palabras, tocaba las enormes piedras con su cayado, en medio del
silencio abrumador de la comunidad.
La colosal
roca, al contacto con la vara de Bochica, se fue abriendo hasta formar
un estrépito ensordecedor. Enseguida, fueron cayendo al lado opuesto
del lago millares de piedras hasta formar un gigantesco orificio
que conducía a un abismo. Las aguas de inmediato se precipitaron
hacia el infinito como si fueran un potro de aguas negras salpicadas de
ruidos y espumas.
La sabana volvió
a ser la de antes, ahora mas verde y fresca. Por el oriente renació
el sol vigoroso y dorado y las gentes comenzaron a gritar y a saltar dando
muestras de alegría y gratitud.
Bochica les
hizo una señal con el callado, indicándoles la mediación
entre los hombres y los dioses y como prueba de ello apareció en
el horizonte el arco iris.
Por el
abismo salvador broto lo que hoy conocemos como el salto de Tequendama
. Los muiscas volvieron a sus labores y a sus actividades normales,
despojados de maldades y codicia, preparados en su interior para enfrentar
mas adelante otras tormentas invasoras.
Bochica como
dijo luego un poeta: Observó la inundación telúrica
y un poder mágico movió su vara ,patió en dos las
rocas de su mundo, y así petrificado y moribundo, se arrojó
con su mito al Tequendama.
( Ticuna - Colombia)
Y uche
vivía desde siempre, solo en el mundo. En compañía
de las perdices, los paujiles, los monos y los grillos había visto
envejecer la tierra. A través de ellos se daba cuenta que el mundo
vivía y que la vida era tiempo y el tiempo... muerte.
No existía
en la tierra sitio más bello que aquél donde Yuche vivía:
era una pequeña choza en un claro de la selva y muy cerca de un
arroyo enmarcado en playas de arena fina. Todo era tibio allí; ni
el calor ni la lluvia entorpecían la placidez de aquel lugar.
Dicen
que nadie ha visto el sitio, pero todos los Ticunas esperan ir allí
algún día.
Una vez
Yuche fue a bañarse al arroyo, como de costumbre. Llegó a
la orilla y se fue introduciendo en el agua hasta que estuvo casi enteramente
sumergido. Al lavarse la cara se inclinó hacia adelante mirándose
en el espejo del agua y por primera vez notó que había envejecido.
El verse
viejo le entristeció profundamente.
-Estoy
ya viejo... y solo. ¡Oh! se muero, la tierra quedará más
sola todavía.
Apesadumbrado,
despaciosamente emprendió el regreso a su choza.
El susurro
de la selva y el canto de las aves lo embargaban ahora de infinita melancolía.
Yendo
en el camino sintió un dolor en la rodilla, como si lo hubiera picado
algún insecto; no pudo darse cuenta, pero pensó que había
posido ser una avispa. Comenzó a sentir que un pesado sospor lo
invadía.
-Es raro
cómo me siento. Me acostaré tan pronto llegue.
Siguió
caminando con dificultad y al llegar a su choza se recostó, quedando
dormido.
Tuvo un
largo sueño. Soñó que mientras más soñaba,
más envejecía y más débil se ponía y
que de su cuerpo agónico salían otros seres.
Despertó
muy tarde, al otro día. Quiso levantarse, pero el dolor se lo impidió.
Entonces se miró la inflamada rodilla y notó que la piel
se había vuelto transparente. Le pareció que algo en su interior
se movía. Al acercar más los ojos vio con sorpresa que, allá
en el fondo, dos minúsculos seres trabajaban; se puso a observarlos.
Las figurillas
eran un hombre y una mujer: el hombre templaba un arco y la mujer tejía
un chinchorro.
Intrigado,
Yuche les preguntó:
-¿Quiénes
son ustedes? ¿Cómo llegaron ahí?
Los seres
levantaron la cabeza, lo miraron, pero no respondieron y siguieron trabajando.
Al no
obtener respuesta, hizo un máximo esfuerzo para ponerse de pie,
pero cayó sobre la tierra. Al golpearse, la rodilla se reventó
y de ella salieron los pequeños seres que empezaron a crecer rápidamente,
mientras él moría.
Cuando
terminaron de crecer, Yuche murió.
Los primeros
Ticunas se quedaron por algún tiempo allí, donde tuvieron
varios hijos; pero más tarde se marcharon porque querían
conocer más tierras y se perdieron.
Muchos
Ticunas han buscado aquel lugar, pero ninguno lo ha encontrado
La Feria De Manizales
La feria de Manizales se celebra en Enero de cada año.
Aquella es compuesta por el reinado nacional del cafe La
tangovia, las fondas, las artesanias y el festival taurino.