
|
Mañanita
¡Ay que
bonita alborada!
Como yo
lo fuera antaño;
Ignorando
tus fulgores
Te
desbordas de hermosura.
En tu
cielo se reflejan
Tus
rojísimas mejillas,
Me
provoca un embeleso
Y juzgo
que no habrá ocaso.
Qué
ignorante y placentera
Te
pavoneas sin saberlo,
Qué
dominante aunque ingenua.
¡Qué
fresca y nueva te veo¡
Mañanita
que llegaste,
De
promesas adornada,
Permanece
sin ocaso,
Con el
sol en tu mirada.
|
||