
|
En
el otro extremo de mi vida
Me
acompaña el recuerdo envuelto
En la
blanca espuma de la ausencia…
El
azul recuerdo que ha quedado en mi alma.
Me
acompaña la gris bruma que invade mi conciencia,
Los
pasos cansados de mis pies descalzos
Desviándome hacia el lecho.
Me
acompaña el sonido de la nada,
Me
despierta y me causa insomnio.
Me
acompaña el rojo deseo de dejar que el viento,
La
noche y el sol me toquen la piel
Aunque el pobre corazón quede vacío.
Me
acompaña el breve espacio
Que
me aísla en mi burbuja de ensueños;
A
punto de quebrantarse y esparcirme en mil pedazos,
Y el
temor de enloquecer y eternizarme
En la
angustia de buscarme átomo a átomo.
Me
acompaña el ave que silva mi nombre
En la
transparente mañana;
Me
acompaña invisible como la ilusión
De
aquella voz que surge del frágil hilo
Que
atraviesa la tijera abierta y pesada.
Me
acompaña la fuga de una mano
que
se agita al pasar pero no se detiene a tocarme.
Me
acompaña un gesto sutil, caritativo
Que
los hilos de mi rostro forjan
Como
si la piel fuera de plomo.
Me
acompaña mi piel erizada
Ante
el áspero chasquido de un beso
Que
no me pertenece.
Me
acompaña la penumbra que me abraza fraternal
Y me
trae cada eternidad
Una
voz que me alienta y me embalsama
Con
la miel de su melodía.
De
siglo en siglo me acompaña también
La
frescura que humedece mis mejillas
Y me
arranca la maleza que invade mi pecho
Asfixiante y asesina.
Me
acompaña el vaivén de las hojas
Mecidas por el viento.
Me
acompaña una voz que vibra en mi cielo
Y que
no tiene cuerpo.
Me
acompaña la dulce demencia
De
creer que existo.
Me
acompaña la enorme distancia
Entre
el día y la noche,
Entre
lo negro y lo blanco,
Entre
el calor y el frío,
Entre
lo bueno y lo malo,
Entre
lo breve y lo eterno…
Me
acompaña un enmohecido motor
Que
ya no impulsa a mi espíritu.
Me
acompaña constante un nudo
Que
quiero arrancar a tirones de mi garganta
Para
gritar la ignorada queja
Del
inútil llanto.
Me
acompañan el sístole y el diástole
De mi
reloj sangrante,
El
inhalar y exhalar de mi bosque cansado.
Me
acompaña la mueca hiriente
De un
adulto abortado
Y la
pujanza envidiable de un pequeño adulto
Que
me arrastra con ganas de elevarme.
Me
acompaña un abismo en mi frente,
Donde
quiero saltar y perderme.
Me
acompaña coqueto y atractivo
Un
pequeño paso hacia la nada,
Me
acompaña el infinito repleto de cuerpos,
De
ruidos y aromas,
y mi
inmovilidad al verme comprimida.
Me
acompaña la lágrima ardiente y temerosa
Que
no se decide a saltar.
Me
acompaña un trozo de tierra
Pegado a mis plantas,
Rodeado de abismos,
Y la
tímida ilusión e indecisión
De
dar un paso…
|
||